What is the concept of free will in psychology?

Neurociencia de la Libertad de Voluntad

Valoración: 4.61 (7501 votos)

La libertad de voluntad, esa sensación intrínseca de que somos los agentes conscientes detrás de nuestras decisiones y acciones, ha sido un tema central en la filosofía durante milenios. Sin embargo, en las últimas décadas, la psicología y la neurociencia han arrojado nueva luz, y también nuevas preguntas, sobre esta capacidad aparentemente fundamental del ser humano. Lejos de ser un debate puramente abstracto, la naturaleza de la libertad de voluntad tiene profundas implicaciones para conceptos como la responsabilidad moral, la culpa, el castigo y la propia estructura de nuestras sociedades.

Índice de Contenido

¿Qué es la Libertad de Voluntad?

En esencia, la libertad de voluntad se define como la capacidad o habilidad de elegir entre diferentes cursos de acción posibles, sin estar completamente restringido por limitaciones internas o externas. No debe confundirse con el concepto de auto-agencia (self-agency), que es la sensación de que uno es el autor de sus propias acciones, una sensación que, como veremos, puede ser disociada de la elección real.

¿Qué dice la neurociencia sobre el libre albedrío?
No diga libre albedrío, diga toma de decisiones Independientemente de que sean libres o determinadas, lo que interesa saber es qué ocurre en el cerebro cuando tomamos una decisión determinada. No solo las personas tomamos decisiones.Jun 22, 2021

La libertad de voluntad está íntimamente ligada a la responsabilidad moral. Tradicionalmente, solo se considera que las acciones realizadas libremente merecen elogio o culpa. Si nuestras acciones estuvieran completamente determinadas por fuerzas fuera de nuestro control, ¿cómo podríamos ser considerados responsables de ellas? Este vínculo entre libertad y responsabilidad es una de las principales razones por las que el debate sobre la existencia y naturaleza de la libertad de voluntad sigue siendo tan relevante.

Históricamente, el problema se ha planteado a menudo en relación con el determinismo, la idea de que solo un curso de eventos es posible, determinado por eventos pasados y las leyes de la naturaleza. La incompatibilidad percibida entre la libertad de elección y el determinismo ha dado lugar a un amplio abanico de posturas filosóficas.

Perspectivas Filosóficas Clave

El debate filosófico sobre la libertad de voluntad se polariza principalmente entre dos campos:

Incompatibilismo

Los incompatibilistas sostienen que la libertad de voluntad y el determinismo son lógicamente incompatibles. Si el determinismo es cierto, la libertad de voluntad no puede existir. Dentro del incompatibilismo, hay varias sub-posiciones:

  • Determinismo Fuerte: Acepta el determinismo y, por lo tanto, rechaza la existencia de la libertad de voluntad. Argumentan que, al igual que otros objetos físicos, los seres humanos están sujetos a las leyes causales.
  • Libertarianismo Metafísico: Rechaza el determinismo y afirma la existencia de la libertad de voluntad. Para los libertarios, la libertad de voluntad requiere algún tipo de indeterminismo en el universo, permitiendo que el agente sea la causa "última" u "originaria" de sus acciones.
  • Incompatibilismo Fuerte: Sostiene que la libertad de voluntad es incompatible tanto con el determinismo como con el indeterminismo, concluyendo que la libertad de voluntad es imposible en cualquier caso. Filósofos como Galen Strawson argumentan que la noción misma de ser responsable de la forma en que uno es, que subyace a la responsabilidad por las acciones, conduce a un regreso infinito y es, por lo tanto, absurda.

Compatibilismo

Los compatibilistas, por otro lado, argumentan que la libertad de voluntad es compatible con el determinismo. No ven el determinismo como una amenaza a la libertad. Hay diferentes enfoques compatibilistas:

  • Compatibilismo Clásico: Define la libertad de voluntad como la libertad de acción. Una persona es libre si, de haber deseado hacer algo diferente, podría haberlo hecho sin impedimento físico. Thomas Hobbes y David Hume son ejemplos de esta postura. La voluntad misma puede estar determinada, pero la acción sigue siendo libre si no hay coerción externa.
  • Compatibilismo Moderno: Tiende a definir la libertad de voluntad como una capacidad psicológica, como la habilidad de dirigir el propio comportamiento de manera sensible a la razón. Filósofos como Harry Frankfurt proponen modelos jerárquicos de deseos, donde la libertad reside en actuar según los deseos de "segundo orden" (el deseo de querer lo que uno quiere). Daniel Dennett sugiere que la libertad de voluntad puede entenderse como la capacidad de actuar de manera diferente a lo que se espera, dadas las limitaciones epistémicas y el caos en el mundo.

Para los compatibilistas, el debate tradicional entre libertarios y deterministas fuertes es un falso dilema. La libertad no se trata de escapar de la causalidad, sino de la ausencia de ciertas restricciones (coerción, enfermedad mental, etc.) y la presencia de ciertas capacidades (racionalidad, auto-control).

La Libertad de Voluntad en la Psicología y la Neurociencia

El estudio científico de la mente y el cerebro ha abordado el problema de la libertad de voluntad desde una perspectiva empírica, buscando evidencia de los mecanismos subyacentes a la toma de decisiones y la acción.

Estudios Neurocientíficos Clave

Uno de los experimentos más influyentes en este campo fue realizado por Benjamin Libet en la década de 1980. Libet pidió a los participantes que movieran su muñeca espontáneamente cuando sintieran el impulso y que reportaran el momento en que tomaron la decisión consciente de moverse, utilizando un reloj modificado. Mientras tanto, midió la actividad cerebral (específicamente, el potencial de preparación o Bereitschaftspotential), la actividad muscular y el momento reportado de la decisión consciente.

Los resultados de Libet fueron sorprendentes y controvertidos. Encontró que el potencial de preparación, una actividad eléctrica en el cerebro asociada con la planificación motora, comenzaba aproximadamente medio segundo antes del movimiento real. Lo crucial fue que esta actividad cerebral inconsciente precedía no solo al movimiento, sino también al momento en que los participantes reportaban haber tomado la decisión consciente. Esto sugirió a algunos que la decisión de actuar se inicia en el cerebro de forma inconsciente antes de que tengamos conciencia de haber decidido, lo que implicaría que la libertad de voluntad consciente podría ser una ilusión.

Experimentos posteriores han explorado estos hallazgos. Algunos han confirmado que la actividad cerebral predictiva de una elección simple puede detectarse incluso varios segundos antes de la decisión consciente reportada. Otros estudios sugieren que, si bien el impulso inicial puede ser inconsciente, todavía podría existir un "veto consciente", la capacidad de abortar una acción iniciada inconscientemente antes de que se ejecute.

Sin embargo, la interpretación de estos experimentos sigue siendo objeto de debate. Críticos argumentan que:

  • Los movimientos simples de muñeca o dedo utilizados en estos experimentos no representan decisiones complejas del mundo real.
  • La medición del momento exacto de la intención consciente es inherentemente difícil y subjetiva.
  • El potencial de preparación podría reflejar simplemente la preparación para la acción en general, no una decisión específica de actuar.
  • Incluso si la decisión se inicia inconscientemente, ¿por qué eso refutaría la libertad de voluntad, especialmente desde una perspectiva compatibilista que no requiere que la voluntad sea un fenómeno no causado?

A pesar de estas críticas, los estudios neurocientíficos han forzado a repensar cómo interactúan la conciencia, la intención y la acción en el cerebro.

Condiciones Neurológicas y la Experiencia de la Voluntad

Ciertas condiciones neurológicas ofrecen perspectivas adicionales sobre la relación entre el cerebro y la voluntad:

  • Síndrome de Tourette: Las personas con Tourette experimentan tics involuntarios, movimientos o vocalizaciones repentinas. Aunque a menudo van precedidos por una urgencia premonitoria que puede sentirse como semi-voluntaria, los tics son difíciles o imposibles de suprimir indefinidamente. Esto ilustra una desconexión entre el deseo de no realizar una acción y la capacidad de controlarla.
  • Síndrome de la Mano Ajena: En esta rara condición, una extremidad de la persona actúa aparentemente por sí sola, sin que el individuo sienta que la controla o que es su propia voluntad la que guía el movimiento. La persona siente 'propiedad' sobre la extremidad, pero no 'agencia' sobre sus movimientos. Los estudios de neuroimagen sugieren que esto puede estar relacionado con disfunciones en las áreas motoras y premotoras del cerebro.
  • Esquizofrenia: Algunos pacientes con esquizofrenia experimentan delirios de control, sintiendo que una fuerza externa está controlando sus pensamientos o acciones. Aunque pueden estar realizando la acción, no sienten que la hayan iniciado ellos mismos. Esto podría estar relacionado con una alteración en los mecanismos cerebrales que comparan los comandos motores con la retroalimentación sensorial, llevando a una sensación de falta de agencia.

Estos ejemplos clínicos sugieren que la sensación subjetiva de ser el autor de las acciones puede ser disociada de los procesos cerebrales que inician y ejecutan el movimiento, lo que es relevante para el debate sobre si la libertad de voluntad es una capacidad real o una experiencia subjetiva (o una ilusión).

Psicología Experimental y la Ilusión de la Voluntad Consciente

El psicólogo social Daniel Wegner ha argumentado, basándose en una serie de experimentos, que la experiencia de la voluntad consciente es a menudo una ilusión. Propone que nuestra sensación de haber causado una acción no es la causa real de la acción, sino una inferencia que hacemos después de que la acción ha sido iniciada por procesos inconscientes.

Wegner sugiere que inferimos que nuestra intención consciente causó una acción si:

  1. El pensamiento de la acción precede inmediatamente a la acción.
  2. El pensamiento es consistente con la acción.
  3. No hay causas externas obvias para la acción.

Mediante experimentos ingeniosos, Wegner y sus colegas han demostrado que se puede manipular esta inferencia, haciendo que las personas sientan que causaron acciones que no hicieron, o que no causaron acciones que sí hicieron. Por ejemplo, en un experimento, los participantes movían un cursor en una pantalla junto con otra persona. Si se les presentaba una palabra relacionada con un objeto en la pantalla justo antes de que el cursor, movido por la otra persona, se detuviera en ese objeto, los participantes tendían a creer que ellos mismos habían tenido la intención de detener el cursor allí.

Estos hallazgos sugieren que la "voluntad consciente" podría ser más una "emoción de autoría" o una interpretación post hoc de lo que está sucediendo, en lugar del verdadero motor causal de nuestras acciones. Sin embargo, al igual que los estudios de Libet, el trabajo de Wegner ha sido criticado por simplificar demasiado el proceso de la toma de decisiones y por no distinguir claramente entre la sensación de voluntad y la capacidad real de elección.

Creencia en la Libertad de Voluntad

La psicología también ha estudiado lo que la gente común cree sobre la libertad de voluntad. Las encuestas sugieren que la mayoría de las personas en las culturas occidentales tienen una fuerte intuición de que poseen libertad de voluntad. Sin embargo, la naturaleza exacta de esta creencia es compleja y a menudo se alinea con un tipo de compatibilismo "ingenuo", donde la libertad se entiende principalmente como la capacidad de actuar sin coerción o restricción.

Interesantemente, la investigación ha explorado los efectos de creer o no creer en la libertad de voluntad. Algunos estudios iniciales sugirieron que socavar la creencia en la libertad de voluntad (por ejemplo, haciendo que las personas lean pasajes deterministas) podría tener efectos negativos, como aumentar la deshonestidad, la agresión o disminuir el comportamiento de ayuda. La explicación propuesta es que si las personas creen que sus acciones están predeterminadas, pueden sentirse menos responsables de ellas.

Sin embargo, estudios más recientes y replicaciones a gran escala han puesto en duda estos hallazgos iniciales, encontrando poca o ninguna asociación significativa entre la creencia en la libertad de voluntad y el comportamiento moral. Una explicación alternativa para los efectos negativos observados en algunos estudios es que socavar la creencia en el libre albedrío podría estar confundiendo a las personas y llevándolas a adoptar una postura más cercana al fatalismo (la idea de que el futuro es inevitable, independientemente de lo que hagamos), lo cual sí podría tener un impacto negativo en la motivación y la responsabilidad.

Determinismo vs. Libertad de Voluntad: Un Vistazo Comparativo

ConceptoDescripciónRelación con la Acción HumanaPosturas Filosóficas Clave
DeterminismoLa idea de que todos los eventos, incluidas las acciones humanas, están completamente determinados por eventos pasados y las leyes de la naturaleza. Solo un futuro es posible.Las acciones humanas son consecuencias necesarias de eventos previos fuera del control del individuo.Determinismo Fuerte, algunas formas de Compatibilismo.
Libertad de VoluntadLa capacidad de elegir entre múltiples cursos de acción posibles, siendo el agente la causa originaria de la elección.Las acciones humanas son el resultado de elecciones genuinamente libres, donde el individuo podría haber elegido de manera diferente dadas las mismas circunstancias.Libertarianismo Metafísico, algunas formas de Compatibilismo.
CompatibilismoLa postura de que la libertad de voluntad es compatible con el determinismo. La libertad se redefine a menudo como la ausencia de coerción o la posesión de ciertas capacidades psicológicas.Las acciones pueden ser libres (en el sentido compatibilista) incluso si están determinadas causalmente.Compatibilismo Clásico, Compatibilismo Moderno.
IncompatibilismoLa postura de que la libertad de voluntad y el determinismo son incompatibles. Si uno es cierto, el otro no puede serlo.Si el determinismo es cierto, no hay libertad de voluntad (Determinismo Fuerte). Si hay libertad de voluntad, el determinismo es falso (Libertarianismo).Determinismo Fuerte, Libertarianismo Metafísico, Incompatibilismo Fuerte.

Preguntas Frecuentes sobre la Libertad de Voluntad y la Ciencia

¿La ciencia ha demostrado que la libertad de voluntad no existe?

No de manera concluyente. Experimentos como los de Libet sugieren que la actividad cerebral inconsciente precede a la conciencia de la decisión, lo que desafía nuestra comprensión intuitiva de cómo funciona la voluntad. Sin embargo, la interpretación de estos experimentos es compleja y debatida. No refutan necesariamente la libertad de voluntad, especialmente desde perspectivas compatibilistas o redefiniciones de lo que significa ser libre. La ciencia continúa investigando los mecanismos cerebrales de la toma de decisiones, pero la pregunta de si existe la libertad de voluntad en un sentido metafísico sigue siendo un tema de debate filosófico y científico.

¿Qué diferencia hay entre determinismo, fatalismo y predeterminismo?

El determinismo es la idea de que todos los eventos están causalmente determinados por eventos anteriores y las leyes de la naturaleza. El fatalismo es la creencia de que el futuro es inevitable, sin importar nuestras acciones; a menudo implica alguna fuerza externa (como el destino o un poder superior) que fija los resultados, independientemente de la cadena causal. El predeterminismo es una forma de determinismo que a menudo sugiere que la cadena causal fue establecida de antemano (por ejemplo, por una deidad omnisciente), lo que implica que todos los eventos, incluidas nuestras acciones, fueron fijados desde el principio.

Si nuestras decisiones están influenciadas por el cerebro y el entorno, ¿somos realmente libres?

Aquí es donde entran las diferentes definiciones de libertad de voluntad. Desde una perspectiva incompatibilista libertaria, si nuestras decisiones están completamente determinadas por el cerebro (que a su vez es influenciado por la genética y el entorno), entonces no seríamos libres en el sentido de ser la causa originaria no causada de nuestras acciones. Sin embargo, desde una perspectiva compatibilista, ser influenciado no es lo mismo que ser coaccionado. Si las decisiones surgen de nuestros propios deseos, razones y procesos cognitivos (incluso si estos están causalmente determinados), se podría argumentar que la acción es libre en el sentido relevante para la responsabilidad moral y la agencia personal.

¿La creencia en la libertad de voluntad tiene algún beneficio psicológico?

Aunque los estudios iniciales que sugerían un vínculo fuerte entre la creencia en la libertad de voluntad y el comportamiento moral han sido cuestionados, la creencia en la agencia personal y la capacidad de tomar decisiones sigue siendo importante para la motivación, la autoeficacia y la percepción de control sobre la propia vida. Confundir el determinismo con el fatalismo puede tener efectos negativos en la motivación. La investigación actual sugiere que la relación es compleja y puede depender de cómo se defina y entienda la libertad de voluntad.

Consideraciones Adicionales

El debate sobre la libertad de voluntad también se cruza con el problema mente-cuerpo. ¿La mente es una sustancia separada que puede influir en el cerebro (dualismo), o es simplemente una función del cerebro físico (fisicalismo)? Si la mente es puramente física y el universo es determinista, ¿dónde encaja una voluntad no causada? Los modelos fisicalistas (reductivos o no reductivos) tienden a ser más compatibles con las explicaciones neurocientíficas de la toma de decisiones, mientras que algunas formas de dualismo podrían, en principio, acomodar una voluntad más "libre" del determinismo físico.

Incluso si la libertad de voluntad tal como la entendemos intuitivamente (una capacidad de elección no causada por nada anterior) no existe, la experiencia subjetiva de tomar decisiones es real y juega un papel crucial en nuestra vida mental y social. La deliberación, la planificación y la evaluación de alternativas son procesos cognitivos complejos que la neurociencia está empezando a desentrañar. Comprender estos procesos, independientemente de si cumplen con una definición filosófica estricta de "libertad de voluntad", es fundamental para la psicología.

Conclusión

La libertad de voluntad sigue siendo uno de los enigmas más profundos en la intersección de la filosofía, la psicología y la neurociencia. Mientras que la filosofía ha explorado las implicaciones lógicas del determinismo y el indeterminismo, la ciencia empírica, particularmente a través de la neurociencia, ha comenzado a investigar los mecanismos cerebrales que subyacen a la toma de decisiones y la experiencia de la voluntad. Experimentos como los de Libet y las investigaciones sobre la ilusión de la voluntad consciente desafían nuestras intuiciones, sugiriendo que el papel de la conciencia en la iniciación de la acción puede ser diferente de lo que percibimos. Sin embargo, estos hallazgos no han resuelto el debate, y las diferentes posturas filosóficas (compatibilismo, incompatibilismo) ofrecen marcos distintos para interpretar la evidencia. Lo que está claro es que la capacidad humana de tomar decisiones, deliberar y sentir que somos agentes de nuestras acciones es un fenómeno complejo que requiere la integración de múltiples niveles de análisis, desde la actividad neuronal hasta las estructuras sociales y las interpretaciones personales.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Neurociencia de la Libertad de Voluntad puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir