¿Es la fibromialgia un trastorno mental?

¿Es la Fibromialgia Neurologica?

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Durante mucho tiempo, la fibromialgia ha sido un enigma tanto para los pacientes como para la comunidad médica. Caracterizada por dolor generalizado, fatiga persistente y una serie de síntomas acompañantes, su clasificación ha generado debate. Inicialmente considerada por algunos como un trastorno musculoesquelético o incluso psicológico, la investigación reciente, especialmente en el campo de la neurociencia, ha arrojado nueva luz sobre su origen, apuntando cada vez más hacia una disfunción en el sistema nervioso central.

Esta reorientación en la comprensión de la fibromialgia es fundamental para su diagnóstico y tratamiento adecuados, y explica por qué, a pesar de que los reumatólogos fueron los primeros en identificarla hace aproximadamente un siglo, los neurólogos están adquiriendo un papel cada vez más relevante en su manejo.

¿Es la fibromialgia una enfermedad neurológica?
“Es una enfermedad neurológica impulsada por el sistema nervioso central”, afirma Clauw. “El cerebro y la médula espinal de las personas con fibromialgia procesan las señales de dolor de manera diferente a las demás personas, de modo que aumenta su sensibilidad al dolor”.Nov 19, 2013
Índice de Contenido

¿Qué es la Fibromialgia Realmente?

La fibromialgia se define como un síndrome, una colección de síntomas y problemas relacionados que ocurren juntos, sin una causa identificable a través de pruebas estándar. Los síntomas principales incluyen:

  • Dolor crónico y generalizado, a menudo descrito como entumecimiento, hormigueo o ardor.
  • Múltiples puntos sensibles al tacto en diferentes áreas del cuerpo.
  • Fatiga severa y persistente.
  • Problemas de sueño, que resultan en un descanso no reparador.

Para ser diagnosticada, una persona debe haber experimentado dolor generalizado en los cuatro cuadrantes del cuerpo durante al menos tres meses, y presentar sensibilidad o dolor al aplicar presión en al menos 11 de los 18 puntos sensibles identificados. Las directrices más recientes del Colegio Americano de Reumatología (ACR) también incluyen un índice de dolor generalizado y una escala de gravedad de los síntomas, eliminando la necesidad del examen de puntos sensibles en algunos contextos.

Aunque el dolor musculoesquelético llevó a que se pensara inicialmente en una condición reumática, las investigaciones posteriores no han encontrado anomalías en los músculos o articulaciones de quienes padecen fibromialgia. En cambio, la evidencia apunta a que el problema reside en las vías de procesamiento del dolor en el sistema nervioso central, el ámbito de la neurología.

De la Duda a la Evidencia: El Cambio de Paradigma

Históricamente, muchos médicos, incluyendo neurólogos, eran escépticos sobre la fibromialgia. Se la consideraba a menudo un diagnóstico de "cajón de sastre" para pacientes con dolor inexplicado, fatiga y depresión, a veces percibidos como simuladores o buscadores de drogas. Este escepticismo se debía en parte a la falta de una investigación adecuada en el pasado y a la ausencia de pruebas objetivas (como análisis de sangre o estudios de imagen estándar) que la confirmaran.

El Dr. John Kissel, neurólogo, relata cómo sus propias experiencias con pacientes, como una abogada que no presentaba síntomas de depresión pero sí dolor y fatiga debilitantes, comenzaron a cambiar su perspectiva. Se dio cuenta de que el diagnóstico de fibromialgia, al igual que el de la migraña, se basa en la descripción de los síntomas por parte del paciente y la evaluación clínica, no en pruebas de laboratorio o imagen que descarten otras condiciones.

Sin embargo, la visión ha comenzado a cambiar. Los avances en la investigación, particularmente el uso de herramientas de neuroimagen como la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía por emisión de positrones (PET), han proporcionado pistas sólidas sobre lo que ocurre en el cerebro de las personas con fibromialgia.

El Cerebro y la Amplificación Central del Dolor

La evidencia más convincente que respalda la naturaleza neurológica de la fibromialgia proviene de estudios que analizan cómo el sistema nervioso central procesa las señales de dolor. En las personas con fibromialgia, las vías del dolor ascendentes (que llevan las señales al cerebro) y descendentes (que modulan esas señales) operan de manera anormal, resultando en lo que se conoce como amplificación central del dolor.

Esto significa que el "control de volumen" para el dolor en el cerebro está demasiado alto. Estímulos que normalmente no serían dolorosos (alodinia) o que causarían solo un dolor leve se perciben como intensamente dolorosos (hiperalgesia). Estudios de fMRI han demostrado que los pacientes con fibromialgia muestran una respuesta cerebral al dolor con estímulos de presión mucho más bajos que los controles sanos. Las imágenes cerebrales revelan una mayor actividad en las regiones del cerebro asociadas con el procesamiento del dolor en respuesta a una presión significativamente menor, lo que resulta en intensidades de dolor similares a las que experimentan los individuos sanos con presiones mucho mayores.

Además de la hiperexcitabilidad de las neuronas centrales, parece haber un fallo en los mecanismos inhibitorios del dolor del propio cuerpo. El sistema de modulación descendente del dolor, que normalmente ayuda a "bajar el volumen" de las señales de dolor que llegan al cerebro, no funciona correctamente en estos pacientes. Esta combinación de aumento de la excitación y disminución de la inhibición ayuda a explicar por qué el dolor es tan omnipresente y severo en la fibromialgia.

¿Por qué los neurólogos no tratan la fibromialgia?
Sin embargo, no todos los neurólogos aceptan la fibromialgia. « Es una enfermedad difícil de tratar . Los pacientes sufren dolor crónico, llaman mucho y suelen tener muchas comorbilidades», afirma el Dr. Kissel.

El Dr. Miroslav Backonja, especialista en dolor, compara esta disfunción con la epilepsia, donde también hay hiperexcitabilidad y fallo de la inhibición en el sistema nervioso. Esta analogía es relevante porque ciertos medicamentos utilizados para controlar la epilepsia, como la pregabalina, han demostrado ser efectivos para aliviar el dolor de la fibromialgia.

Desbalances Neuroquímicos: El Papel de los Neurotransmisores

A nivel molecular, se han identificado cambios significativos en los niveles de varios neurotransmisores y neuroquímicos en el líquido cefalorraquídeo (LCR) y el cerebro de pacientes con fibromialgia. Estos desbalances contribuyen a la amplificación central del dolor.

Por un lado, hay un aumento en los niveles de neurotransmisores que facilitan la transmisión del dolor en las vías ascendentes. Se han encontrado niveles elevados de Sustancia P, Factor de Crecimiento Nervioso (NGF) y Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF) en el LCR. Además, los niveles de glutamato y otros aminoácidos excitatorios están elevados tanto en el LCR como en el cerebro. El glutamato, al actuar sobre los receptores N-metil-D-aspartato (NMDA), contribuye a un fenómeno llamado "dolor wind-up", donde la percepción del dolor aumenta progresivamente con la estimulación repetida.

Por otro lado, la actividad de las vías descendentes que inhiben el dolor está disminuida. Esto se evidencia por niveles más bajos de metabolitos de serotonina, norepinefrina y dopamina en el LCR. Estos neurotransmisores son cruciales para modular y reducir la intensidad de las señales de dolor que llegan al cerebro.

Curiosamente, los niveles de opioides endógenos (endorfinas y encefalinas) pueden estar aumentados en la fibromialgia, pero la unión a los receptores opioides está disminuida. Esto sugiere que el sistema opioide endógeno ya podría estar funcionando a su máxima capacidad o desensibilizado, lo que explica por qué los medicamentos opioides, que actúan sobre estos receptores, no suelen ser efectivos para el dolor de la fibromialgia y, según algunos estudios, podrían incluso empeorarla. Un estudio de 2013 en Stanford encontró que dosis bajas de naltrexona, un bloqueador de opioides, redujeron el dolor en un 29% en mujeres con fibromialgia, comparado con un 18% en las que tomaron placebo.

Estos mismos desbalances neuroquímicos, que afectan el procesamiento del dolor, también influyen en el estado de ánimo, la energía y el sueño. Esto podría explicar por qué síntomas como la fatiga, el sueño no reparador y los problemas cognitivos (a menudo llamados "fibro niebla") son tan comunes en la fibromialgia.

Más Allá del Dolor: Síntomas Acompañantes y Comorbilidades

Aunque el dolor generalizado es el síntoma cardinal, la fibromialgia rara vez se presenta sola. La fatiga severa y los problemas de sueño son casi universales. Muchos pacientes también experimentan:

  • Rigidez matutina.
  • Dolor de cabeza (incluyendo migrañas).
  • Espasmos musculares.
  • Problemas digestivos: síndrome del intestino irritable (SII), dolor abdominal, hinchazón, estreñimiento o diarrea.
  • Sensibilidad a estímulos sensoriales (ruido, luz, olores).
  • Problemas cognitivos: dificultad para concentrarse, memorizar o seguir conversaciones.
  • Mayor sensibilidad al tacto o roce cutáneo.

Además, existe una alta prevalencia de condiciones coexistentes (comorbilidades). La depresión y la ansiedad son cuatro a cinco veces más comunes en personas con fibromialgia que en la población general. Sin embargo, es crucial entender que la depresión y la ansiedad no son la causa de la fibromialgia, sino que suelen ser consecuencias del malestar crónico, el dolor constante y el impacto significativo que la enfermedad tiene en la calidad de vida. La predisposición genética a la fibromialgia también puede asociarse a una predisposición a trastornos del estado de ánimo.

Otras comorbilidades frecuentes incluyen el síndrome de piernas inquietas, el síndrome de fatiga crónica, la cistitis intersticial, el síndrome de dolor pélvico crónico, la vulvodinia y, en algunos casos, enfermedades autoinmunes como el lupus y la artritis reumatoide (aunque la fibromialgia no daña las articulaciones como estas últimas).

Diagnóstico: Una Evaluación Clínica Detallada

A diferencia de muchas enfermedades, el diagnóstico de fibromialgia sigue siendo principalmente clínico. Se basa en la historia detallada del paciente, la descripción de sus síntomas y un examen físico que evalúa el dolor y la sensibilidad en los puntos sensibles o utiliza los criterios más recientes (índice de dolor y escala de gravedad de síntomas).

¿Qué le sucede al cerebro con fibromialgia?
Los pacientes con FM también presentan cambios en los niveles de neurotransmisores que causan un aumento del procesamiento del dolor en el sistema nervioso central ; los niveles de varios neurotransmisores que facilitan la transmisión del dolor están elevados en el líquido cefalorraquídeo y el cerebro, y los niveles de varios neurotransmisores que se sabe que inhiben el dolor...

La ausencia de hallazgos anormales en pruebas neurológicas estándar como electromiografías o estudios de conducción nerviosa, o en análisis de sangre rutinarios, no descarta la fibromialgia. De hecho, es típico que estas pruebas sean normales, lo que a veces ha contribuido al escepticismo de algunos médicos en el pasado. El Dr. John Farrar, neurólogo y especialista en dolor, enfatiza que la falta de anomalías en estas pruebas no significa que el dolor no sea real. Es una condición que se diagnostica por los síntomas que el paciente reporta y la evaluación clínica.

Enfoques de Tratamiento: Dirigidos al SNC

Dado que la fibromialgia parece tener su origen en una disfunción del sistema nervioso central, los tratamientos más efectivos suelen ser aquellos que actúan sobre las vías neuroquímicas y los mecanismos de procesamiento del dolor en el cerebro y la médula espinal.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) ha aprobado tres medicamentos específicamente para la fibromialgia:

  • Pregabalina (un anticonvulsivo).
  • Duloxetina (un inhibidor de la recaptación de serotonina y norepinefrina, también usado para depresión, ansiedad y dolor neuropático diabético).
  • Milnacipran (otro inhibidor de la recaptación de serotonina y norepinefrina, también usado para la depresión).

Los antidepresivos en dosis bajas también se prescriben con frecuencia para aumentar los niveles de serotonina y norepinefrina, lo que puede ayudar a mejorar el sueño y aliviar el dolor. Como se mencionó, los opioides no son la primera línea de tratamiento y a menudo son ineficaces o perjudiciales.

Sin embargo, el tratamiento de la fibromialgia es multimodal y requiere la participación activa del paciente. El ejercicio es considerado por muchos expertos como el "medicamento" más efectivo. Funciona aumentando los químicos del cuerpo asociados con el bienestar y modulando los neurotransmisores que afectan el dolor y el humor. Es crucial comenzar con un nivel bajo de ejercicio y aumentar gradualmente para evitar empeorar los síntomas. Actividades simples como caminar o subir escaleras pueden ser beneficiosas.

Otras terapias no farmacológicas importantes incluyen la fisioterapia, el ejercicio rehabilitador, el yoga, la autohipnosis, la biorretroalimentación y otras técnicas que ayudan a "reentrenar" el cerebro para gestionar el dolor. El tratamiento debe individualizarse, ya que no todas las terapias funcionan para todos los pacientes.

La tasa de éxito para mejorar o manejar el dolor con especialistas es alta, estimada entre el 75% y el 90% para pacientes recién diagnosticados. Aunque no siempre se logra un "dolor cero", el objetivo es mejorar la funcionalidad y permitir que las personas realicen sus actividades diarias, de manera similar a cómo se maneja el dolor en condiciones como la artritis.

¿Quién Padece Fibromialgia? Prevalencia y Demografía

La fibromialgia es una afección relativamente común, que se estima que afecta entre el 2% y el 6% de la población. Es significativamente más frecuente en mujeres que en hombres, aproximadamente el doble. La razón exacta de esta diferencia de género no se conoce, aunque se sospecha que las hormonas como el estrógeno pueden desempeñar un papel. Las mujeres también son más propensas a desarrollar otras afecciones crónicas que a menudo se superponen con la fibromialgia, como migrañas y síndrome del intestino irritable. Además, es posible que las mujeres tiendan a buscar atención médica con mayor prontitud.

Aunque es más común en adultos, la fibromialgia también puede afectar a niños y adolescentes. Lo que antiguamente se consideraban "dolores de crecimiento" en algunos casos podría ser, en realidad, fibromialgia no diagnosticada.

Tabla Comparativa: Evolución de la Comprensión de la Fibromialgia

AspectoVisión Histórica (Predominante)Visión Actual (Emergente y Creciente)
Clasificación PrincipalReumática o PsicológicaTrastorno del Sistema Nervioso Central (SNC)
Causa Raíz del DolorProblema en músculos o articulaciones / Origen PsicosomáticoProcesamiento anormal del dolor en el SNC (Amplificación Central)
Evidencia Científica ClaveSíntomas musculoesqueléticos / Falta de hallazgos patológicos clarosEstudios de neuroimagen (fMRI, PET), análisis de LCR, neuroquímica
Base BiológicaIncierta o no identificada en pruebas estándarDesbalances de neurotransmisores, hiperexcitabilidad neuronal, fallo de modulación del dolor
Rol de Síntomas PsicológicosConsiderados la causa o primariosComunes, pero generalmente consecuencia del dolor crónico y malestar
Especialistas Clave en ManejoReumatólogosReumatólogos y Neurólogos (especialmente especialistas en dolor)

Preguntas Frecuentes sobre Fibromialgia

¿Es la fibromialgia una enfermedad mental o psicológica?

No. Aunque la ansiedad y la depresión son comunes en personas con fibromialgia, la investigación actual demuestra que estas condiciones son más a menudo una consecuencia del dolor crónico y el impacto de la enfermedad en la vida, no su causa u origen. La fibromialgia tiene una base biológica clara en la disfunción del procesamiento del dolor en el sistema nervioso central.

¿Es la fibromialgia una enfermedad neurológica?
“Es una enfermedad neurológica impulsada por el sistema nervioso central”, afirma Clauw. “El cerebro y la médula espinal de las personas con fibromialgia procesan las señales de dolor de manera diferente a las demás personas, de modo que aumenta su sensibilidad al dolor”.Nov 19, 2013

¿Por qué siento dolor si no hay daño en mis músculos o articulaciones?

El dolor en la fibromialgia no se debe a daño en los tejidos periféricos como músculos o articulaciones, sino a una disfunción en cómo el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor. Existe una amplificación central del dolor, lo que significa que el sistema nervioso percibe estímulos normales o ligeramente dolorosos como mucho más intensos.

¿Por qué los tratamientos como los opioides no suelen funcionar?

Los estudios sugieren que el sistema opioide endógeno del cuerpo ya puede estar alterado en la fibromialgia, posiblemente impulsando parte del desarrollo de la enfermedad. Administrar opioides externos puede no ser efectivo y, en algunos casos, podría empeorar los síntomas. Los tratamientos más efectivos actúan sobre otros neurotransmisores y vías centrales del dolor.

¿El ejercicio ayuda o empeora la fibromialgia?

El ejercicio es considerado uno de los tratamientos más efectivos para la fibromialgia, ya que ayuda a elevar químicos cerebrales relacionados con el bienestar y modula los neurotransmisores del dolor y el humor. Sin embargo, es crucial empezar lentamente y aumentar la intensidad de forma gradual para evitar exacerbar los síntomas. El movimiento regular es clave.

¿Quién trata la fibromialgia, un reumatólogo o un neurólogo?

Aunque tradicionalmente los reumatólogos han sido los principales especialistas en diagnosticar y tratar la fibromialgia, los neurólogos, especialmente aquellos especializados en dolor crónico, están cada vez más involucrados debido a la creciente evidencia de su origen en el sistema nervioso central. A menudo, un manejo coordinado entre diferentes especialistas es beneficioso.

¿Hay alguna prueba objetiva para diagnosticar la fibromialgia?

Actualmente, no existe un análisis de sangre o una prueba de imagen específica que por sí sola diagnostique la fibromialgia. El diagnóstico es principalmente clínico, basado en la evaluación de los síntomas del paciente y el examen físico según los criterios establecidos. Las pruebas se utilizan a menudo para descartar otras condiciones con síntomas similares.

El Futuro de la Fibromialgia

La investigación continúa explorando los mecanismos subyacentes de la fibromialgia y sus síntomas, como la fatiga y los problemas cognitivos, para determinar si también son resultado de la amplificación central o de otros procesos fisiopatológicos. Se busca identificar subconjuntos de pacientes que puedan responder mejor a terapias específicas y entender si la enfermedad progresa sin tratamiento adecuado.

Los avances en la comprensión de la neurociencia del dolor abren nuevas vías para el desarrollo de tratamientos. Se espera que en los próximos años surjan terapias adicionales dirigidas a las anormalidades subyacentes en el sistema nervioso. Aunque es poco probable que se alcance un estado de "dolor cero", el objetivo es lograr un manejo efectivo que permita a los pacientes vivir vidas más funcionales y con menos sufrimiento.

Explicar a los pacientes que su dolor tiene una base neurobiológica real, aunque compleja y no visible en pruebas estándar, puede validar su experiencia y aumentar su confianza en el plan de tratamiento. A medida que la investigación avanza, la percepción de la fibromialgia como una condición "poco comprendida" está cambiando, abriendo la puerta a un manejo más efectivo y a una mejor calidad de vida para quienes la padecen.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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