¿Cuál es la diferencia entre neurociencia y neurología?

¿Qué es la Neuropsicología?

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La relación entre el cerebro y el comportamiento humano ha intrigado a pensadores y científicos durante siglos. Desde las primeras observaciones en la antigüedad, se ha buscado comprender cómo esa masa compleja dentro de nuestro cráneo da forma a todo lo que somos: nuestros pensamientos, emociones, recuerdos y acciones. En este apasionante viaje del descubrimiento, una disciplina se erige como un puente fundamental entre la estructura física del cerebro y las manifestaciones de la mente: la neuropsicología.

Si bien los intentos iniciales de vincular las funciones mentales al cerebro se remontan a la antigua Grecia y Roma, la neuropsicología, tal como la conocemos hoy, es un campo relativamente joven. Emergió como una disciplina independiente en la segunda mitad del siglo XIX, fruto de la convergencia de varios campos preexistentes. No nació aislada, sino que se nutrió y amalgamó conocimientos provenientes de la neurología, la psicología, la neuroanatomía, la neurofisiología, la neuroquímica y la neurofarmacología. Esta herencia multidisciplinar es clave para entender su enfoque y alcance.

¿Qué diferencia hay entre un psicólogo y un neurólogo?
Los neurólogos tratan trastornos como la epilepsia, esclerosis múltiple, migrañas, y enfermedades neurodegenerativas. Los psicólogos clínicos tratan condiciones como la depresión, ansiedad, trastornos de personalidad y trastornos conductuales.
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Definiendo la Neuropsicología

En esencia, la neuropsicología se refiere al estudio amplio del comportamiento, la mente y su intrincada relación con el sistema nervioso central. Pone un énfasis particular en las dos hemisferios cerebrales y las estructuras subcorticales relacionadas, que son los principales actores en la orquestación de nuestras funciones cognitivas y emocionales.

Diversas definiciones a lo largo del tiempo han buscado encapsular la esencia de este campo. Se le ha descrito como el estudio de las relaciones entre 'estructuras cerebrales' y 'funciones mentales superiores', los 'mecanismos neurales subyacentes al comportamiento humano', y las 'interrelaciones del cerebro con la mentación y el comportamiento'. De manera más concisa, se trata del estudio de las relaciones entre cerebro, mente y comportamiento.

¿La Neuropsicología es Neurociencia?

Esta es una pregunta fundamental que surge a menudo. Basándonos en su definición y origen, la respuesta es que la neuropsicología se sitúa en la intersección entre las neurociencias y las ciencias del comportamiento. No es puramente una o la otra, sino una síntesis poderosa de ambas.

Por un lado, se apoya firmemente en las neurociencias, integrando conocimientos y técnicas de la neurología (estudio de las enfermedades del sistema nervioso), la neuroanatomía (estructura del cerebro), la neurofisiología (funcionamiento eléctrico y químico de las neuronas), la neuroquímica (sustancias químicas cerebrales) y la neuroimagen (técnicas como resonancia magnética o PET que visualizan el cerebro). Estas disciplinas proporcionan el marco biológico y estructural necesario para entender dónde y cómo ocurren los procesos mentales.

Por otro lado, la neuropsicología se nutre de las ciencias del comportamiento, principalmente la psicología (estudio de la mente y el comportamiento) y la lingüística (estudio del lenguaje). Se interesa profundamente en los procesos cognitivos (memoria, atención, lenguaje, percepción, pensamiento) y los procesos emocionales-motivacionales, que son el dominio tradicional de la psicología.

Por lo tanto, la neuropsicología puede considerarse una rama aplicada y clínica de la neurociencia, pero con una fuerte base en la psicología. Es el campo que aplica los principios de la neurociencia para entender cómo el daño o la disfunción cerebral afectan la cognición, la emoción y el comportamiento, y viceversa.

El Método Anatomo-Clínico: Pilar de la Neuropsicología

El enfoque principal y tradicional de la neuropsicología ha sido investigar las bases neurales del comportamiento y los procesos mentales mediante la inferencia. ¿Cómo lo hace? Observando el comportamiento anormal de pacientes que han sufrido lesiones focales (daño localizado) o trastornos degenerativos (enfermedades que deterioran el cerebro con el tiempo).

La lógica subyacente es que si una parte específica del cerebro está dañada y un determinado comportamiento o función mental se ve afectado, entonces esa parte del cerebro probablemente esté involucrada en la realización de ese comportamiento o función en un sistema sano e intacto. Es como entender cómo funciona una máquina viendo qué falla cuando se rompe una pieza específica.

Esta aproximación, conocida como el método anatomo-clínico, ha sido fundamental desde los inicios de la disciplina. Pioneros como Leonardo Bianchi, un neuropsiquiatra y fisiólogo italiano de finales del siglo XIX, ya utilizaban esta lógica al estudiar las funciones de los lóbulos frontales mediante su extirpación en monos y perros, infiriendo que estos lóbulos eran cruciales para sintetizar percepciones y emociones, y cuya ausencia desintegraba la personalidad.

Tres Supuestos Fundamentales

El método anatomo-clínico descansa sobre tres supuestos básicos que son cruciales para la validez de sus inferencias:

  1. Modularidad: Este supuesto postula que la arquitectura del sistema cognitivo y emocional-motivacional humano es modular. Esto significa que las tareas complejas (como reconocer una cara o recordar un evento) se dividen en un conjunto de subprocesos más pequeños, casi independientes y especializados. Piensa en la mente como un conjunto de "módulos" o unidades de procesamiento dedicadas a funciones específicas.
  2. Correspondencia: Asume que existe una relación entre esta organización funcional modular y la organización neurológica modular. Es decir, las bases neurales de estos procesos funcionales están físicamente implementadas y localizadas en regiones cerebrales específicas. Estas regiones pueden ser áreas corticales, haces de fibras de sustancia blanca que las conectan, o núcleos subcorticales, organizados en redes neurales o ensamblajes celulares dedicados a actividades específicas.
  3. Constancia: Este es quizás el supuesto más delicado. Sugiere que un daño localizado en un área o red cerebral interfiere con la actividad funcional que soportan, causando síntomas y signos que indican su disfunción. Lo crucial es que, después de la interrupción de la actividad de un componente neurofuncional específico, el resto del sistema opera de una manera básicamente similar a como lo hacía antes del daño. En otras palabras, a nivel funcional, el sistema (tal como se manifiesta en el comportamiento del paciente) permanece constante, excepto por los componentes dañados. Esto permite hacer inferencias significativas desde un comportamiento patológico (anormal) hacia la organización del sistema sano e intacto.

Aunque estos supuestos no siempre fueron explícitamente formulados y debatidos en los inicios de la neuropsicología, se hicieron patentes y fueron objeto de discusión crítica a medida que la disciplina maduraba.

Déficits Neuropsicológicos: Disociaciones y Síndromes

La observación de los déficits causados por el daño cerebral es la piedra angular del método anatomo-clínico. Un hallazgo recurrente y muy informativo es la aparición de disociaciones.

Disociaciones: Revelando la Independencia Funcional

Una disociación ocurre cuando un paciente con daño cerebral muestra un deterioro en un aspecto del comportamiento o función mental, mientras que otros aspectos permanecen relativamente intactos. Por ejemplo, un paciente podría tener dificultades severas para recordar nueva información (memoria), pero su lenguaje y percepción podrían estar preservados. Esto sugiere que la función de memoria podría ser independiente de las funciones de lenguaje y percepción.

Sin embargo, una disociación simple (deterioro en una tarea A, preservación en una tarea B) no es prueba definitiva de la independencia de las funciones. Podría ser que la tarea A sea simplemente más difícil o requiera más recursos de procesamiento que la tarea B. Si el daño cerebral afecta de manera general los recursos cognitivos, el paciente fallará en la tarea más difícil (A) pero podrá tener éxito en la más fácil (B), sin que esto implique que A y B sean funciones separadas.

Para superar esta limitación, la neuropsicología utiliza la doble disociación. Este patrón se observa cuando se estudian al menos dos pacientes (o grupos de pacientes) con diferentes localizaciones de daño cerebral. El paciente 1 muestra una disociación simple: deterioro en la tarea A y preservación en la tarea B. El paciente 2 muestra el patrón opuesto: preservación en la tarea A y deterioro en la tarea B.

Si los sistemas neurofuncionales subyacentes son similares entre individuos (un supuesto razonable), una interpretación basada únicamente en la dificultad de la tarea sería contradictoria. Si la tarea A fuera simplemente más difícil, ambos pacientes deberían fallar en ella (o al menos tener más dificultad que en B). El hecho de que un paciente falle en A pero no en B, y otro falle en B pero no en A, sugiere fuertemente que las funciones subyacentes a A y B son distintas e independientes, y que están localizadas en diferentes regiones cerebrales.

La doble disociación es una herramienta poderosa para demostrar la arquitectura multicomponencial de la cognición. Un ejemplo clásico es el estudio de Faglioni y colaboradores (1969) sobre el reconocimiento auditivo, donde pacientes con daño en el hemisferio derecho fallaban en una tarea perceptual (discriminación de sonidos sin sentido) pero no en una tarea semántico-asociativa (identificación de sonidos con significado), mientras que pacientes con daño en el hemisferio izquierdo mostraban el patrón opuesto.

Síndromes Neuropsicológicos: Asociaciones de Síntomas

Los síntomas y signos que surgen del daño cerebral a menudo no ocurren de forma aislada, sino que tienden a agruparse, formando lo que se denomina un síndrome. Un síndrome es una colección de síntomas y signos de disfunción que están relacionados entre sí por alguna peculiaridad anatómica, fisiológica o bioquímica.

En neuropsicología, se han distinguido principalmente tres tipos de síndromes:

1. Síndrome Anatómico

En este tipo de síndrome, la asociación de varios síntomas se debe a la contigüidad anatómica de las regiones cerebrales o redes neurales dañadas. Es decir, las áreas cerebrales responsables de diferentes funciones (y por lo tanto, de diferentes síntomas al dañarse) están físicamente cerca unas de otras en el cerebro. Si el daño es lo suficientemente grande como para abarcar varias de estas áreas contiguas, se observará una asociación de síntomas.

Un ejemplo citado es el síndrome de Gerstmann, que típicamente incluye agnosia digital (dificultad para identificar o nombrar los dedos), desorientación derecha-izquierda, acalculia (dificultad con las operaciones matemáticas) y agrafia (dificultad para escribir). La co-ocurrencia de estos cuatro síntomas es valiosa para la localización anatómica (sugiere una lesión en el lóbulo parietal izquierdo), pero no implica necesariamente que haya un único mecanismo funcional subyacente dañado. La asociación se explica mejor por la proximidad de las áreas cerebrales implicadas en cada una de estas funciones.

Debido a su naturaleza probabilística (el daño debe ser lo suficientemente extenso y estar en la ubicación precisa) y a la posibilidad de que solo se dañen algunas de las áreas contiguas, resultando en síndromes parciales, el síndrome anatómico se considera teóricamente más "débil" desde el punto de vista de la organización funcional del sistema cognitivo. La asociación de síntomas no dice mucho sobre cómo interactúan esas funciones en el cerebro sano, solo sobre dónde se localizan.

2. Síndrome Funcional

En contraste, un síndrome funcional se define por la asociación de síntomas que se debe al deterioro de un mecanismo funcional específico, independientemente de si las regiones cerebrales implicadas están anatómicamente contiguas o no. La asociación se explica por la interdependencia o el procesamiento compartido dentro de una unidad funcional.

Si un supuesto síndrome funcional pudiera fraccionarse en sub-síndromes (es decir, algunos síntomas del grupo pueden ocurrir independientemente de otros), esto proporcionaría evidencia de que el mecanismo funcional no es unitario, sino que se compone de sub-componentes que pueden ser dañados selectivamente. La disociación entre la memoria a largo plazo y la memoria a corto plazo, o entre la negligencia espacial extrapersonal (espacio fuera del cuerpo) y personal (el propio cuerpo), son ejemplos de cómo sistemas previamente considerados unitarios resultaron estar fraccionados funcionalmente, con correlatos neurales discretos.

3. Síndrome Anatomo-Funcional (Mixto)

Este tipo de síndrome combina características de los dos anteriores. Implica la asociación de síntomas que se debe al daño de componentes funcionales específicos, y estos componentes funcionales tienen correlatos cerebrales localizados. La asociación de síntomas ocurre porque las regiones cerebrales correspondientes a estos componentes funcionales (aunque funcionales, no solo anatómicos) están anatómicamente contiguas.

Los trastornos afásicos (problemas del lenguaje) tal como se conciben en los modelos clásicos anatomo-clínicos (como la afasia de Broca o de Wernicke) son ejemplos de síndromes que se consideran fuertes anatomo-funcionales. La ocurrencia de una asociación particular de síntomas lingüísticos (por ejemplo, dificultad para producir lenguaje pero comprensión relativamente preservada en la afasia de Broca) refleja el daño de un componente funcional específico (en este caso, relacionado con la producción del habla) que se localiza en una región cerebral específica (el área de Broca). Estos síndromes tienen tanto significado clínico (ayudan al diagnóstico) como teórico (informan sobre la organización funcional del lenguaje en el cerebro).

Tipo de SíndromeCausa Principal de AsociaciónBase TeóricaEjemplo
AnatómicoContigüidad anatómica de las áreas dañadasDébil (informativo sobre localización, menos sobre función)Síndrome de Gerstmann
FuncionalDeterioro de un mecanismo funcional específicoFuerte (informativo sobre la organización funcional)Disociaciones de memoria (aunque más una disociación que un síndrome clásico)
Anatomo-Funcional (Mixto)Deterioro de componentes funcionales localizados en áreas anatómicamente contiguasFuerte (informativo sobre función y localización)Afasias clásicas (Broca, Wernicke)

Preguntas Frecuentes sobre Neuropsicología

Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre este campo:

¿La neuropsicología es lo mismo que la psicología?

No exactamente. La psicología es un campo amplio que estudia la mente y el comportamiento en general. La neuropsicología es una especialidad dentro de la psicología (o un campo que se superpone con ella) que se enfoca específicamente en cómo el cerebro y el sistema nervioso influyen en el comportamiento, la cognición y las emociones, a menudo estudiando los efectos del daño cerebral.

¿La neuropsicología es lo mismo que la neurología?

Tampoco. La neurología es una especialidad médica que se ocupa del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del sistema nervioso. Un neurólogo es un médico. Un neuropsicólogo es típicamente un psicólogo con formación especializada en neurociencia y evaluación de las funciones cognitivas y conductuales relacionadas con el cerebro.

¿Cómo ayuda el estudio del daño cerebral a entender el cerebro sano?

El estudio del daño cerebral (lesiones, accidentes cerebrovasculares, enfermedades degenerativas) permite a los neuropsicólogos observar qué funciones cognitivas o conductuales se ven afectadas cuando una parte específica del cerebro deja de funcionar correctamente. Utilizando el método anatomo-clínico y las disociaciones, pueden inferir qué áreas cerebrales son necesarias para realizar ciertas funciones en el cerebro sano.

¿Qué es una doble disociación y por qué es importante?

Una doble disociación es un patrón de resultados en el que dos pacientes o grupos de pacientes muestran patrones opuestos de deterioro y preservación en dos tareas diferentes. Es importante porque proporciona una evidencia sólida de que las dos funciones subyacentes a las tareas son independientes entre sí y están mediadas por diferentes sistemas cerebrales. Es una herramienta fundamental para desentrañar la organización modular de la mente y el cerebro.

¿Qué son los síndromes neuropsicológicos?

Son grupos de síntomas y signos que tienden a ocurrir juntos después de un daño cerebral. El estudio de los síndromes ayuda a los neuropsicólogos a comprender cómo las funciones cerebrales se agrupan o interactúan, ya sea por proximidad anatómica de las áreas involucradas (síndrome anatómico) o por la naturaleza de los mecanismos funcionales dañados (síndrome funcional o mixto).

Conclusión

La neuropsicología representa una disciplina vital en el panorama científico actual. Al situarse en la encrucijada de las neurociencias y las ciencias del comportamiento, ofrece una perspectiva única sobre la relación entre la estructura y función del cerebro y las complejas manifestaciones de la mente humana. Mediante el cuidadoso estudio de los efectos del daño cerebral, el uso de métodos como el anatomo-clínico y herramientas conceptuales como las disociaciones y los síndromes, la neuropsicología no solo arroja luz sobre las consecuencias de las lesiones cerebrales, sino que, de manera crucial, desvela los misterios de cómo funciona el cerebro sano para permitirnos pensar, sentir y actuar en el mundo.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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