What is cognitive neuroscience in psychology?

Neurociencia Cognitiva: Mente y Cerebro

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La neurociencia cognitiva representa un campo de estudio apasionante que se sitúa en la intersección entre la psicología y la neurociencia. Su objetivo principal es comprender cómo los procesos mentales, tales como la percepción, la memoria, el lenguaje, el pensamiento y la toma de decisiones, se manifiestan a través de la actividad de las redes neuronales en el cerebro. En esencia, busca desentrañar el enigma de cómo la materia gris da lugar a la experiencia subjetiva y al comportamiento observable.

Are cognitive and neurological the same?
No, a neurological exam is not the same as a cognitive test. Both can measure memory, language, and attention. However, a neurological exam can provide a more in-depth analysis of your brain if you are experiencing symptoms such as tremors or weakness on one side of the body.

Durante muchos años, la investigación en este campo se basó en gran medida en técnicas de neuroimagen que permitían observar la actividad cerebral mientras los individuos realizaban tareas cognitivas. Estas herramientas, como la resonancia magnética funcional (fMRI), la electroencefalografía (EEG) y la magnetoencefalografía (MEG), han proporcionado mapas correlacionales detallados de qué áreas del cerebro se activan durante diferentes procesos mentales. Sin embargo, una limitación fundamental de estos enfoques correlacionales es que no pueden determinar si una región cerebral particular es la causa directa de un comportamiento o si simplemente está asociada a él de manera epifenoménica.

Índice de Contenido

Desvelando la Causalidad: Más Allá de la Correlación

La necesidad de ir más allá de la simple correlación para establecer relaciones causales entre el cerebro y el comportamiento impulsó el desarrollo y la adopción de nuevas técnicas. Aquí es donde la Estimulación Magnética Transcraneal (TMS) ha jugado un papel revolucionario. A diferencia de las técnicas de neuroimagen que observan la actividad cerebral pasivamente, la TMS permite a los investigadores manipular temporalmente la actividad en regiones cerebrales específicas y observar el efecto resultante en el comportamiento.

La TMS opera basándose en los principios de la inducción electromagnética. Un estimulador de TMS genera una gran corriente eléctrica en una bobina de alambre. Esta corriente crea un campo magnético que cambia rápidamente. Cuando esta bobina se coloca cerca del cuero cabelludo, el campo magnético penetra el cráneo y el tejido cerebral subyacente, induciendo una corriente eléctrica en las neuronas. Si la intensidad y la duración del pulso magnético son adecuadas, esta corriente inducida puede excitar o inhibir temporalmente la actividad de las neuronas en la región objetivo.

Al aplicar TMS sobre un área cerebral específica mientras una persona realiza una tarea cognitiva y observar un cambio en su rendimiento (por ejemplo, un aumento en el tiempo de reacción o una disminución en la precisión), los investigadores pueden inferir que esa región cerebral es causalmente importante para esa función cognitiva particular. Este enfoque de 'lesión virtual' transitoria ha permitido poner a prueba modelos de la relación cerebro-comportamiento de una manera que antes solo era posible mediante el estudio de pacientes con daño cerebral focal (neuropsicología).

Principios y Mecanismos de la TMS

La tecnología de TMS se basa en la rápida descarga de energía. La bobina de TMS, a menudo con forma de 'figura de ocho' para mejorar la focalidad, genera un pulso magnético que dura aproximadamente un milisegundo. Este pulso induce un campo eléctrico que puede despolarizar o hiperpolarizar las membranas neuronales, afectando su patrón de disparo. Aunque los mecanismos precisos de cómo la TMS modula la actividad neuronal aún se están investigando a fondo, se cree que principalmente estimula los axones de las neuronas, tanto en la corteza como en la sustancia blanca subcortical, más que los cuerpos celulares.

La focalidad de la TMS es un aspecto crucial. Con una bobina estándar de figura de ocho (generalmente de 70 mm), se estima que la estimulación máxima se concentra en un área de aproximadamente 1-2 cm² de la superficie cortical directamente debajo del punto de unión de la bobina. Sin embargo, la resolución espacial conductual de los efectos de la TMS, es decir, cuán cerca pueden estar dos puntos de estimulación para producir efectos conductuales diferenciados, puede variar entre 0.5 cm y 1.5 cm, dependiendo de la región cerebral estimulada y la tarea.

Limitaciones de Profundidad

Una limitación inherente de la TMS estándar es su capacidad para estimular estructuras profundas del cerebro. La intensidad del campo magnético y, por lo tanto, la corriente eléctrica inducida, disminuyen rápidamente con la distancia desde la bobina. Con las bobinas estándar, la estimulación efectiva se limita generalmente a áreas corticales que no están más profundas de 2-3 cm de la superficie del cráneo. Esto significa que estructuras subcorticales importantes para muchas funciones cognitivas, como la amígdala, el hipocampo o el tálamo, no pueden ser estimuladas directamente con la TMS convencional. Es posible que estas estructuras se vean afectadas indirectamente por la propagación de la actividad desde la región cortical estimulada a través de conexiones sinápticas, pero la manipulación directa no es factible actualmente.

Se están explorando bobinas con geometrías no lineales ('H-coils') para intentar alcanzar estructuras más profundas, pero la ventaja significativa en cuanto a la profundidad de estimulación en comparación con las bobinas estándar de figura de ocho aún no ha sido demostrada concluyentemente. Con el avance tecnológico, es posible que en el futuro la focalidad de la TMS pueda medirse en unidades de volumen, lo que permitiría una descripción más precisa del área de estimulación.

Técnicas en Neurociencia Cognitiva: Una Comparativa

La neurociencia cognitiva utiliza una variedad de técnicas para estudiar la relación entre el cerebro y la mente. Cada una ofrece una perspectiva única, con sus propias fortalezas y debilidades en términos de resolución temporal (cuán rápido detectan la actividad) y resolución espacial (cuán precisamente localizan la actividad).

TécnicaTipo de Medida/ManipulaciónResolución TemporalResolución EspacialRelación CausalProfundidad de Penetración
EEG / MEGActividad eléctrica/magnética neuronalExcelente (milisegundos)Pobre a ModeradaCorrelacionalSuperficial (principalmente cortical)
fMRI (BOLD)Cambios en el flujo sanguíneo/oxigenaciónPobre (segundos)Buena (milímetros)CorrelacionalProfunda
TMSEstimulación/inhibición neuronalExcelente (milisegundos, efecto transitorio)Buena (centímetros)Causal (manipulación)Superficial (principalmente cortical)
NeuropsicologíaEstudio de lesiones cerebrales naturalesVariable (depende de la lesión)Variable (depende de la lesión)Causal (inferida por déficit)Profunda (depende de la lesión)

Como se puede ver en la tabla, las técnicas correlacionales como EEG/MEG y fMRI son excelentes para observar dónde y cuándo ocurre la actividad cerebral asociada a un proceso, mientras que la TMS ofrece una herramienta única para investigar la necesidad causal de una región cerebral para ese proceso.

How is neuroscience changing the field of psychology?
Psychology and neuroscience overlap now more than ever as technology advances, which means psychologists have more opportunities to improve people's lives by understanding how nervous system activity drives complex thoughts and behaviors linked to mental health treatment and prevention.Jan 1, 2022

Neurociencia Cognitiva vs. Neuropsicología Cognitiva

Aunque estrechamente relacionadas, la neurociencia cognitiva y la neuropsicología cognitiva abordan la relación cerebro-mente desde ángulos ligeramente diferentes. La neuropsicología cognitiva tradicionalmente estudia a pacientes con daño cerebral (causado por accidentes cerebrovasculares, traumatismos, etc.) para entender cómo la pérdida de función en un área específica del cerebro afecta procesos cognitivos particulares (memoria, lenguaje, reconocimiento, etc.). Al observar los patrones de déficits cognitivos asociados a lesiones cerebrales localizadas, los neuropsicólogos cognitivos infieren la función de esa área cerebral en la cognición normal.

Por otro lado, la neurociencia cognitiva emplea una gama más amplia de herramientas, incluyendo las técnicas de neuroimagen y estimulación mencionadas, para estudiar la función cerebral tanto en individuos sanos como en pacientes. Mientras que la neuropsicología se basa en 'experimentos de la naturaleza' (lesiones), la neurociencia cognitiva diseña experimentos controlados utilizando tecnología para medir o manipular la actividad cerebral. La TMS, en particular, puede verse como un puente entre ambos campos, permitiendo a los neurocientíficos cognitivos crear 'lesiones virtuales' temporales en participantes sanos para emular los efectos de las lesiones naturales estudiadas en neuropsicología.

Aplicaciones Actuales y Futuras

La neurociencia cognitiva, utilizando técnicas como la TMS, tiene un vasto potencial de aplicación. En la investigación básica, sigue siendo una herramienta fundamental para mapear las funciones cognitivas en el cerebro y refinar nuestros modelos teóricos de cómo opera la mente. Por ejemplo, la TMS ha sido crucial para entender los circuitos neuronales implicados en la atención, la toma de decisiones económicas, la percepción visual y auditiva, el control motor y el procesamiento del lenguaje.

Más allá de la investigación, la TMS ha encontrado aplicaciones clínicas. La TMS repetitiva (rTMS), donde se aplican trenes de pulsos, ha sido aprobada para el tratamiento de la depresión mayor resistente al tratamiento y se está investigando para otras condiciones neurológicas y psiquiátricas como el TOC, el TEPT, el dolor crónico y la rehabilitación después de un accidente cerebrovascular. Esto demuestra cómo la comprensión fundamental de la relación cerebro-comportamiento obtenida a través de la neurociencia cognitiva puede traducirse en intervenciones terapéuticas.

Preguntas Frecuentes sobre Neurociencia Cognitiva

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre este campo de estudio:

¿Cuál es la principal diferencia entre neurociencia cognitiva y neuropsicología?

La neurociencia cognitiva es un campo más amplio que utiliza diversas técnicas (neuroimagen, TMS, etc.) para estudiar la base neural de la cognición en individuos sanos y con trastornos. La neuropsicología cognitiva se centra más tradicionalmente en el estudio de pacientes con daño cerebral natural para inferir la función de las áreas lesionadas.

¿Es segura la Estimulación Magnética Transcraneal?

Sí, la TMS es generalmente considerada segura cuando se aplica siguiendo protocolos establecidos y por personal cualificado. Los efectos secundarios más comunes son leves e incluyen dolor de cabeza o molestias en el cuero cabelludo en el sitio de estimulación. En casos muy raros, puede inducir convulsiones, pero el riesgo es extremadamente bajo si se respetan las pautas de seguridad.

¿Puede la TMS estimular cualquier parte del cerebro?

No, la TMS estándar tiene limitaciones de profundidad. Principalmente estimula la corteza cerebral y las estructuras superficiales (hasta unos 2-3 cm de profundidad). Las estructuras subcorticales profundas (como el hipocampo, la amígdala, los ganglios basales) no pueden ser estimuladas directamente con la tecnología actual.

¿Qué nos enseña la neurociencia cognitiva sobre la conciencia?

La conciencia es uno de los mayores misterios. La neurociencia cognitiva aborda la conciencia intentando identificar los correlatos neuronales de los estados conscientes. Técnicas como EEG/MEG y fMRI se utilizan para buscar patrones de actividad cerebral que distinguen la percepción consciente de la no consciente, por ejemplo. La TMS también se usa para investigar la conectividad cerebral que podría ser fundamental para la integración de información necesaria para la conciencia.

¿Cómo se relaciona la neurociencia cognitiva con la inteligencia artificial?

Existe una relación bidireccional. La neurociencia cognitiva proporciona modelos y principios sobre cómo el cerebro procesa la información, lo que puede inspirar el diseño de algoritmos de inteligencia artificial (IA) más sofisticados (computación neuromórfica). A su vez, los modelos computacionales desarrollados en IA pueden ser utilizados por los neurocientíficos cognitivos para simular y probar teorías sobre la función cerebral.

Conclusión

La neurociencia cognitiva es un campo dinámico y en constante evolución que continúa desentrañando los complejos vínculos entre el cerebro físico y los procesos mentales abstractos. Mediante la integración de diversas técnicas, desde la observación pasiva de la actividad cerebral con neuroimagen hasta la manipulación activa con TMS, los investigadores están construyendo un conocimiento cada vez más profundo de cómo emerge la cognición de la actividad neuronal. La capacidad de ir más allá de la correlación para investigar relaciones causales ha sido un avance crucial, y herramientas como la TMS seguirán siendo fundamentales en esta búsqueda. A medida que la tecnología avanza, nuestra comprensión de los sustratos neuronales de la mente sin duda se expandirá, ofreciendo nuevas perspectivas tanto en la ciencia básica como en las aplicaciones clínicas.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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