What is cognitive neuroscience in psychology?

Neuropsicología Cognitiva: Claves del Cerebro

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La mente humana, con su asombrosa capacidad para recordar, aprender, razonar y comunicarse, ha sido durante mucho tiempo un misterio. ¿Cómo es posible que un órgano físico, el cerebro, dé lugar a experiencias tan ricas y complejas? Una de las vías más reveladoras para desentrañar esta conexión entre el cerebro y la cognición ha sido el estudio de qué sucede cuando el cerebro sufre un daño. Aquí es donde entra en juego la neuropsicología cognitiva, una disciplina dedicada a explorar cómo la estructura y el funcionamiento cerebral se relacionan con procesos psicológicos específicos, a menudo observando las consecuencias de una lesión o enfermedad neurológica.

Esta rama particular de la psicología cognitiva no solo se interesa en describir las capacidades mentales como la memoria, el lenguaje o la resolución de problemas, sino que pone un énfasis particular en cómo las alteraciones en el cerebro impactan estas capacidades. La idea subyacente es poderosa: al entender cómo se 'rompe' una función cognitiva tras un daño cerebral, podemos inferir cómo funcionaba 'normalmente'. Es un enfoque que utiliza la patología como una ventana hacia la comprensión del funcionamiento saludable.

Are cognitive and neurological the same?
No, a neurological exam is not the same as a cognitive test. Both can measure memory, language, and attention. However, a neurological exam can provide a more in-depth analysis of your brain if you are experiencing symptoms such as tremors or weakness on one side of the body.
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¿Qué Distingue a la Neuropsicología Cognitiva?

Aunque comparte terreno con otras áreas como la psicología cognitiva general y la neurociencia cognitiva, la neuropsicología cognitiva tiene una identidad propia. Su principal característica es el uso de la evidencia de pacientes con daño cerebral. No se centra primordialmente en desentrañar los mecanismos neuronales subyacentes a nivel celular o de red (que es más el foco de la neurociencia cognitiva), sino en utilizar los déficits observados en pacientes para construir y validar modelos teóricos sobre la arquitectura y el funcionamiento de los procesos cognitivos en la mente normal.

La metodología clásica se basa en el estudio de casos individuales. Al examinar a un paciente con una lesión cerebral específica y observar qué habilidades cognitivas están afectadas y cuáles permanecen intactas, los investigadores pueden empezar a postular que las habilidades afectadas dependen de la región dañada y que las habilidades intactas dependen de otras regiones o procesos distintos. Esta es la base de la idea de la disociación: si un paciente tiene una habilidad deteriorada (A) pero otra intacta (B), sugiere que las habilidades A y B pueden ser procesadas por sistemas cognitivos (y quizás neurales) separables.

El Poder de la Doble Disociación

Si bien una simple disociación (A deteriorada, B intacta) es informativa, la verdadera piedra angular de la metodología en neuropsicología cognitiva es la doble disociación. Este concepto implica la existencia de dos pacientes y dos tareas (o habilidades). El Paciente 1 muestra un déficit en la Tarea A pero un rendimiento normal en la Tarea B. Simultáneamente, el Paciente 2 muestra un rendimiento normal en la Tarea A pero un déficit en la Tarea B.

Consideremos el ejemplo clásico del texto: el lenguaje. Supongamos que la Tarea A es leer palabras impresas y la Tarea B es comprender palabras habladas. Un paciente (Paciente A) tiene dificultades severas para leer (Tarea A) pero comprende perfectamente lo que se le dice (Tarea B). Otro paciente (Paciente B) puede leer sin problemas (Tarea A) pero tiene grandes dificultades para entender el habla (Tarea B).

Este patrón de doble disociación es una evidencia mucho más sólida de que la lectura y la comprensión auditiva no son simplemente dos aspectos de un único proceso general de "comprensión de palabras", sino que son procesados por sistemas cognitivos (y probablemente áreas cerebrales) distintos y relativamente independientes. Si solo existiera el Paciente A, podríamos argumentar que la comprensión auditiva es simplemente una versión más fácil de la tarea, o que el daño es global pero afecta más a la lectura. Sin embargo, al ver el patrón opuesto en el Paciente B, se refuerza la conclusión de que hay módulos o procesos separados para cada habilidad.

Un Viaje Histórico: De Broca a la Era Moderna

Las raíces de la neuropsicología cognitiva se remontan al siglo XIX, con el enfoque de "diagramas" para entender los trastornos del lenguaje. La observación de que diferentes tipos de afasia (dificultades del lenguaje) se asociaban con daños en distintas ubicaciones cerebrales proporcionó un marco inicial crucial.

Un hito fundamental fue el trabajo de Paul Broca en 1861. Estudió post mortem el cerebro de un paciente afásico, conocido como "Tan" (su única vocalización). Tan no podía producir habla significativa pero sí la entendía. Broca encontró daño en un área específica del lóbulo frontal izquierdo. Este hallazgo, replicado en otros pacientes como Lelong, llevó a Broca a proponer que esa área estaba especializada en la producción del habla, una región ahora conocida como el área de Broca. Sugirió que las habilidades lingüísticas podrían estar localizadas en áreas corticales específicas.

Poco después, Karl Wernicke describió pacientes con daño más atrás, en el lóbulo temporal, que podían hablar fluidamente pero no entendían lo que se les decía. Esto proporcionó evidencia de otro centro lingüístico, potencialmente interconectado. Estos modelos iniciales fueron integrados por Lichtheim y aplicados al estudio de la lectura (Dejerine), la acción (Liepmann), el reconocimiento de objetos (Lissauer) y el cálculo (Lewandowsky y Stadelmann).

Sin embargo, a principios del siglo XX, hubo una reacción contra estos modelos de localización excesivamente precisos. Figuras como Pierre Marie y Henry Head desafiaron algunas de las conclusiones y el concepto mismo de localización cerebral estricta.

El resurgimiento de la neuropsicología cognitiva moderna ocurrió en la década de 1960, impulsado por dos factores principales. Primero, las ideas del neurólogo Norman Geschwind demostraron que los hallazgos de Broca y Wernicke seguían siendo clínicamente relevantes. Segundo, la "revolución cognitiva" en psicología, que se alejó del conductismo para centrarse en los procesos mentales internos y el procesamiento de información, proporcionó nuevos modelos teóricos para explorar.

Psicólogos cognitivos y neuropsicólogos clínicos comenzaron a colaborar más estrechamente. Publicaciones seminales como las de Marshall & Newcombe (1966) sobre la lectura y Warrington & Shallice (1969) sobre la memoria marcaron el renacimiento del campo. Pioneros como Elizabeth Warrington, Brenda Milner, Tim Shallice, Alan Baddeley y Lawrence Weiskrantz demostraron que los pacientes neurológicos eran una fuente invaluable de datos para comprender la cognición normal.

How is neuroscience changing the field of psychology?
Psychology and neuroscience overlap now more than ever as technology advances, which means psychologists have more opportunities to improve people's lives by understanding how nervous system activity drives complex thoughts and behaviors linked to mental health treatment and prevention.Jan 1, 2022

El campo se consolidó rápidamente. Hitos importantes incluyeron la publicación del libro "Deep Dyslexia" (1980), el lanzamiento de la revista "Cognitive Neuropsychology" (1984) y el primer libro de texto, "Human Cognitive Neuropsychology" (1988).

Estudios Emblemáticos: El Caso de la Memoria

Una de las áreas donde la neuropsicología cognitiva ha tenido un impacto más profundo es el estudio de la memoria. Pacientes con amnesia causada por daño en el hipocampo (en la corteza temporal) y áreas del mesencéfalo (especialmente los cuerpos mamilares) fueron objeto de gran interés inicial.

El caso más famoso, y a menudo citado como el inicio de la neuropsicología cognitiva moderna, es el de Henry Molaison, conocido durante décadas como el paciente H.M. En 1953, Molaison se sometió a una cirugía para tratar una epilepsia intratable. Se le extirparon partes significativas de los lóbulos temporales mediales bilateralmente, incluyendo la mayor parte del hipocampo.

La cirugía logró reducir sus convulsiones, pero tuvo una consecuencia inesperada y profunda: una amnesia selectiva severa. Molaison no podía formar nuevos recuerdos episódicos a largo plazo. Si alguien salía de la habitación y regresaba, no recordaba haberlo visto antes. Sin embargo, retenía muchos recuerdos de antes de la cirugía. También podía aprender nuevas habilidades motoras (memoria procedimental), retener información por periodos cortos (memoria a corto plazo o de trabajo) y acceder a conocimientos generales sobre el mundo (memoria semántica).

Este "experimento accidental" fue enormemente informativo. Como la ubicación del daño era conocida con precisión (algo poco común antes de la neuroimagen), los científicos pudieron establecer relaciones claras. Concluyeron que el hipocampo y los lóbulos temporales mediales son cruciales para la formación de nuevos recuerdos a largo plazo, pero no son necesarios para la recuperación de recuerdos antiguos o para otros tipos de memoria. Esto demostró de manera contundente que la memoria no es una capacidad unitaria, sino que involucra múltiples procesos y sistemas cerebrales distintos.

Técnicas y Tecnología en la Neuropsicología Moderna

Gran parte del trabajo inicial en neuropsicología cognitiva se realizó con información limitada sobre la localización precisa del daño cerebral. La neuroimagen era rudimentaria y otras técnicas anatómicas también eran limitadas. El énfasis hasta bien entrada la década de 1990 estaba más en el análisis detallado de los patrones de déficit cognitivo que en la ubicación exacta de la lesión.

Sin embargo, con la mejora constante de las técnicas de neuroimagen, ha sido posible correlacionar los patrones de deterioro con el conocimiento preciso de qué partes del sistema nervioso están dañadas. Esto ha permitido explorar relaciones funcionales previamente desconocidas, un enfoque a menudo llamado el "método de la lesión".

La neuropsicología cognitiva contemporánea utiliza muchas de las mismas técnicas y tecnologías que la neuropsicología en general y la neurociencia cognitiva. Esto incluye:

  • Neuroimagen: Técnicas como la Tomografía por Emisión de Positrones (PET) y la Resonancia Magnética Funcional (fMRI). La PET detecta radiación de bajo nivel para producir imágenes 3D, mientras que la fMRI se basa en señales magnéticas para "mapear el cerebro". Ambas permiten identificar áreas cerebrales activas durante tareas cognitivas midiendo el flujo sanguíneo.
  • Electrofisiología: La Electroencefalografía (EEG) registra la actividad eléctrica cerebral, permitiendo detectar cambios que ocurren en milisegundos. Es útil para estudiar la dinámica temporal de los procesos cognitivos y se usa clínicamente para detectar actividad epiléptica.
  • Pruebas Neuropsicológicas: Baterías de pruebas estandarizadas diseñadas para medir diversas funciones cognitivas (memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, etc.) en pacientes lesionados para caracterizar sus déficits.

Principios Fundamentales y la Noción de Modularidad

A partir de los estudios de casos individuales y, crucialmente, de las dobles disociaciones, la neuropsicología cognitiva ha reforzado varios principios importantes:

PrincipioDescripciónEvidencia Clave
SeparabilidadLas funciones cognitivas no son un todo unitario; pueden ser dañadas independientemente unas de otras.Disociaciones y dobles disociaciones.
Localización (Relativa)Ciertos procesos cognitivos pueden estar asociados o localizados en áreas específicas del cerebro.Correlación entre ubicación de la lesión y patrón de déficit (método de la lesión).
Transparencia (Limitada)El daño cerebral puede afectar a un módulo o proceso cognitivo específico, permitiendo observar su funcionamiento (o falta de él) de manera más aislada.Observación de déficits puros o muy específicos.

Estos principios se alinean hasta cierto punto con la idea de la modularidad de la mente, popularizada por el filósofo Jerry Fodor. La teoría de la modularidad postula que la mente (o al menos partes de ella) está organizada en módulos independientes y especializados, cada uno encargado de un tipo específico de procesamiento de información (como el reconocimiento de caras o el análisis del lenguaje). La evidencia de que habilidades cognitivas pueden dañarse de forma independiente parece apoyar esta visión modular hasta cierto grado, aunque la mente humana es compleja y no todas las funciones (como las creencias) encajan fácilmente en un modelo estrictamente modular. Fodor mismo, siendo un funcionalista estricto, era escéptico sobre si las propiedades neurológicas del cerebro podían informar significativamente sobre sus propiedades cognitivas.

Aplicaciones: Más Allá de la Lesión Física

Recientemente, los principios de la neuropsicología cognitiva se han aplicado al estudio de las enfermedades mentales, dando lugar a un campo emergente conocido como neuropsiquiatría cognitiva. La idea es que estudiar los síntomas de trastornos psiquiátricos, como los delirios o las alucinaciones, podría arrojar luz sobre el funcionamiento de los procesos cognitivos normales (como la formación de creencias o la percepción) cuando fallan o se alteran. Este enfoque busca comprender la base cognitiva de los trastornos mentales utilizando las mismas herramientas conceptuales desarrolladas para entender los déficits tras el daño cerebral físico.

Preguntas Frecuentes sobre Neuropsicología Cognitiva

  • ¿Cuál es la diferencia principal entre Neuropsicología Cognitiva y Neurociencia Cognitiva? La Neuropsicología Cognitiva se centra en usar los patrones de déficit en pacientes con daño cerebral para inferir modelos de funcionamiento cognitivo normal. La Neurociencia Cognitiva, aunque también puede estudiar pacientes con daño cerebral, pone un mayor énfasis en identificar los mecanismos neuronales específicos y las áreas cerebrales subyacentes a los procesos cognitivos, a menudo usando técnicas de neuroimagen funcional en cerebros sanos y lesionados.
  • ¿Por qué es tan importante el estudio de pacientes con daño cerebral? El daño cerebral actúa como una especie de "experimento natural" que puede "desactivar" o alterar selectivamente ciertas funciones cognitivas. Al observar qué habilidades se pierden o modifican cuando una parte específica del cerebro está dañada, podemos obtener pistas cruciales sobre qué partes del cerebro son necesarias para esas habilidades y cómo están organizados los procesos cognitivos.
  • ¿Qué significa una doble disociación y por qué es tan relevante? Una doble disociación ocurre cuando el Paciente A tiene dificultades con la Tarea X pero no con la Tarea Y, y el Paciente B tiene dificultades con la Tarea Y pero no con la Tarea X. Es relevante porque proporciona una fuerte evidencia de que la Tarea X y la Tarea Y dependen de sistemas o módulos cognitivos distintos y separables en el cerebro.
  • ¿La Neuropsicología Cognitiva solo estudia pacientes con lesiones grandes? No, aunque históricamente muchos estudios se basaron en lesiones causadas por accidentes cerebrovasculares, traumatismos o cirugías que afectaban áreas significativas, las técnicas modernas de neuroimagen permiten correlacionar incluso déficits sutiles con daños más pequeños o patrones de conectividad alterada.
  • ¿Cómo ha cambiado la Neuropsicología Cognitiva con la tecnología? La llegada de técnicas de neuroimagen avanzadas como la fMRI y la PET ha permitido a los investigadores correlacionar con mayor precisión los patrones de déficit cognitivo con la ubicación y extensión exactas del daño cerebral, mejorando el "método de la lesión". También permite estudiar la actividad cerebral en tiempo real durante tareas cognitivas, tanto en poblaciones sanas como en pacientes.

En resumen, la neuropsicología cognitiva ha sido fundamental para avanzar en nuestra comprensión de cómo el cerebro da soporte a la mente. Al observar cuidadosamente cómo se alteran las funciones cognitivas tras una lesión, y utilizando metodologías como la doble disociación y las herramientas modernas de neuroimagen, esta disciplina continúa revelando la compleja y fascinante arquitectura de la cognición humana.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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