What is the cognitive theory of aging?

El Envejecimiento Cognitivo: Más Allá de la Memoria

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Olvidar cosas, como un nombre, dónde se dejaron las llaves o un número de teléfono, es algo que le sucede a todo el mundo. Sin embargo, lo que a los 25 años se considera una pequeña molestia, puede convertirse en una fuente de ansiedad momentánea a los 35 y en una preocupación significativa a los 55 o 60 años. El olvido en edades avanzadas a menudo se equipara con un declive en la cognición, un asunto de salud pública que va más allá de simples lapsos de memoria y que puede tener un impacto considerable en la vida independiente y el envejecimiento saludable.

What is the Centre for clinical social and cognitive neuroscience?
The Clinical, Social and Cognitive Neuroscience Centre is dedicated to advancing the understanding of human health and behaviour through both foundational research on neural and cognitive mechanisms, and applied research developed in close collaboration with stakeholder communities and research partners.

El término “cognición” engloba una amplia gama de habilidades y procesos mentales, incluyendo la toma de decisiones, la memoria, la atención y la resolución de problemas. Colectivamente, estos diversos dominios cognitivos son fundamentales para llevar a cabo con éxito las actividades de la vida diaria, como pagar facturas, seguir una receta para cocinar o conducir a una cita médica. A medida que la esperanza de vida humana aumenta, mantener las capacidades cognitivas es clave para asegurar la calidad de esos años adicionales.

Índice de Contenido

¿Qué Entendemos por Cognición?

La cognición se refiere a las funciones mentales involucradas en la atención, el pensamiento, la comprensión, el aprendizaje, el recuerdo, la resolución de problemas y la toma de decisiones. Es un aspecto fundamental de la capacidad de un individuo para participar en actividades, alcanzar metas y desenvolverse con éxito en el mundo. Aunque a veces la cognición se equipara únicamente con la memoria, es un concepto multidimensional, ya que involucra una serie de habilidades interrelacionadas que dependen de la anatomía y fisiología del cerebro. Distinguir entre estas habilidades componentes es importante, ya que desempeñan diferentes roles en el procesamiento de la información y el comportamiento, y se ven afectadas de manera distinta por el envejecimiento.

Si bien las habilidades cognitivas no se mapean de manera precisa a regiones cerebrales únicas y discretas, se pueden establecer generalizaciones entre áreas del cerebro y habilidades cognitivas clave necesarias para el funcionamiento diario, el bienestar y el desarrollo personal. Por ejemplo, la toma de decisiones, la organización, la planificación y otros procesos relacionados se agrupan bajo el término de “función ejecutiva”. La corteza prefrontal es la región cerebral activa en las funciones ejecutivas, como la planificación y la multitarea requeridas para cocinar una comida. En contraste, la memoria, como la implicada en recordar la lista de alimentos necesarios en el supermercado, está en gran parte controlada por el hipocampo. Otras áreas cerebrales desempeñan roles clave en otras funciones. Los clínicos utilizan diferentes pruebas para medir y evaluar diversas dimensiones cognitivas según el tipo de cognición o región cerebral.

El Envejecimiento Cognitivo: Un Proceso Normal y Variable

El envejecimiento cognitivo se define como un proceso de cambios graduales, continuos y altamente variables en las funciones cognitivas que ocurren a medida que las personas envejecen. Es un proceso que dura toda la vida. No es una enfermedad ni un nivel cuantificable de función. Sin embargo, la atención principal suele centrarse en la vida adulta tardía. En el contexto del envejecimiento, la salud cognitiva se ejemplifica por un individuo que mantiene su función cognitiva óptima con la edad.

La literatura sobre el envejecimiento cognitivo ha utilizado una variedad de términos. Por ejemplo, se ha diferenciado el “envejecimiento usual” del “envejecimiento exitoso”. El “envejecimiento usual” se refería a cambios comunes como la reducción en la velocidad de procesamiento y la memoria de trabajo, así como cambios patológicos comunes. Por otro lado, el “envejecimiento exitoso” aludía a la mejora o prevención de cambios con un impacto sustancial y negativo, a menudo a través de un estilo de vida saludable. Aunque estas distinciones son importantes, el término “envejecimiento cognitivo” se prefiere por ser menos normativo y más descriptivo del proceso inherente de cambio cerebral con la edad.

Es fundamental comprender que el cerebro, al igual que todos los demás órganos y estructuras corporales, envejece. Los riñones y los músculos, por ejemplo, muestran una gama de cambios relacionados con la edad en estructura y función. Sorprendentemente, existe una notable consistencia en los cambios neurales y cognitivos relacionados con la edad entre diferentes especies de mamíferos. El cerebro es el centro de una vasta gama de funciones, incluyendo el razonamiento, la emoción, la memoria, el juicio, el procesamiento sensorial, el aprendizaje y las habilidades motoras. Estas funciones y las estructuras y redes neurales que las soportan cambian a diferentes ritmos y de diversas maneras a lo largo del tiempo, basándose en un gran número de factores interactuantes, incluyendo la composición genética, la educación, el entorno, el estilo de vida y los traumatismos.

Existe un claro cuerpo de evidencia que indica que a medida que los individuos envejecen, ocurre un declive en funciones cerebrales específicas que no pueden atribuirse a procesos de enfermedad en el cerebro, como la neurodegeneración del Alzheimer o un accidente cerebrovascular. Por ejemplo, la mayoría de los adultos mayores procesan la información menos rápidamente de lo que lo hacían cuando eran más jóvenes. Sin embargo, es un desafío distinguir entre los cambios que son consecuencias del envejecimiento per se y aquellos que son atribuibles a enfermedades y condiciones neurológicas específicas, que pueden tener atributos potencialmente reversibles.

Impactos Potenciales del Envejecimiento Cognitivo

Los cambios cognitivos relacionados con la edad pueden afectar no solo la memoria, sino también la toma de decisiones, el juicio, la velocidad de procesamiento y el aprendizaje. Estos cambios pueden a su vez afectar la capacidad de una persona mayor para vivir de forma independencia, para preservar un sentido de identidad basado en la autonomía y para seguir realizando actividades valoradas. Cuanto más valora una sociedad una ética de independencia y respeto por la autonomía, más se percibirá el envejecimiento cognitivo como un desafío social, cultural e individual.

De hecho, algunas personas han informado que son reacias a contar a sus médicos o familiares sobre sus dificultades cognitivas por miedo a perder su independencia o sus permisos de conducir. Los cambios en la cognición también tienen el potencial de afectar la salud directamente al deteriorar la capacidad de un paciente para tomar la dosis correcta de medicación en el horario adecuado o para comprender los riesgos y beneficios al elegir una opción de tratamiento o un plan de seguro de salud.

Sin embargo, la identidad de una persona está moldeada tanto por su capacidad de interdependencia como por su capacidad de independencia. Cada persona se define por sus relaciones con la familia, colegas, compañeros de culto y comunidades. La capacidad de ayudar a otros, colaborar y, a veces, recibir ayuda son cualidades humanas cruciales. Irónicamente, la capacidad de buscar y aceptar ayuda adecuadamente cuando es necesaria puede ser un factor crítico para mantener la independencia.

Aspectos Positivos del Envejecimiento

Aunque gran parte del enfoque sobre el envejecimiento cognitivo se centra en sus implicaciones negativas, también pueden ocurrir cambios positivos notables a medida que el cerebro envejece. Por ejemplo, la sabiduría y el conocimiento aumentan con la edad, a menudo derivados de la experiencia acumulada a lo largo de la vida. La felicidad sigue una curva en forma de U en relación con la edad, con las personas reportando ser más felices en la juventud, menos felices en la mediana edad y más felices de nuevo mucho más tarde en la vida. Además, los niveles de estrés, preocupación e ira tienden a disminuir con el aumento de la edad. Estos aspectos positivos son una parte importante del cuadro completo del envejecimiento.

Promoviendo la Salud Cognitiva a lo Largo de la Vida

Una de las mensajes clave es que, aunque el cerebro cambiará con la edad, existen numerosas oportunidades para prevenir, mejorar o adaptarse a los cambios cognitivos. Estas oportunidades pueden permitir a los adultos mayores seguir funcionando tanto de forma independiente como interdependiente. La salud cognitiva debe promoverse a lo largo de toda la vida. Se pueden tomar acciones individuales para ayudar a mantenerla.

La neurociencia ha demostrado que la neuroplasticidad persiste a lo largo de toda la vida, lo que significa que existe un potencial para que los adultos mayores fortalezcan sus habilidades cognitivas. Debido a la complejidad del cerebro humano, numerosos factores de riesgo y protección pueden afectar las habilidades cognitivas, incluyendo la genética, la actividad física, las lesiones cerebrales traumáticas, la calidad del sueño, las comorbilidades, las enfermedades agudas (como el delirio) y los medicamentos.

Es crucial reiterar que los cambios cognitivos no son necesariamente signos de enfermedad neurodegenerativa (como el Alzheimer) u otras enfermedades neurológicas. Existen muchas causas potenciales de declive cognitivo, algunas de las cuales pueden ser al menos parcialmente prevenibles o tratables (por ejemplo, cambios recientes en medicamentos asociados con delirio a corto plazo). El declive cognitivo causado por el envejecimiento per se puede ocurrir gradualmente y con pocos síntomas o signos manifiestos. Como resultado, los individuos o sus amigos cercanos o familiares pueden no notar el deterioro en la conducción, las decisiones financieras, las elecciones de alimentos y otras actividades cotidianas hasta que se vuelve severo.

Comparación: Envejecimiento Cognitivo Típico vs. Cambios Asociados a Enfermedad

Comprender la diferencia entre los cambios esperados del envejecimiento y los causados por enfermedades es fundamental. A continuación, se presenta una tabla simple que ilustra algunas distinciones clave:

CaracterísticaEnvejecimiento Cognitivo TípicoCambios Asociados a Enfermedad Neurodegenerativa (Ej. Alzheimer)
Velocidad de ProcesamientoPuede ser más lenta.Ralentización más pronunciada o incoherente.
Memoria (Eventos Recientes)Puede requerir más esfuerzo para recordar detalles o nombres; a veces olvida dónde dejó objetos temporalmente.Dificultad significativa y recurrente para recordar información recién aprendida; olvida eventos completos.
Memoria (Información Antigua/Habilidades)Generalmente bien conservada; sabiduría y conocimiento acumulado se mantienen o aumentan.Deterioro progresivo que afecta incluso recuerdos y habilidades de larga data.
Función Ejecutiva (Planificación, Toma Decisiones)Puede haber ligeras dificultades con tareas complejas o multitarea.Dificultades significativas y persistentes que impactan la capacidad para planificar y ejecutar tareas diarias.
Orientación Temporal/EspacialGeneralmente intacta, quizás algún olvido ocasional de fechas sin importancia.Desorientación frecuente en tiempo y lugar.
Impacto en la Vida DiariaCambios manejables, a menudo compensados con estrategias; la independencia se mantiene en general.Deterioro que interfiere significativamente con el trabajo y las actividades sociales; pérdida progresiva de independencia.
Conciencia del ProblemaGeneralmente consciente de los cambios y puede expresar preocupación.Con frecuencia tiene poca o ninguna conciencia de sus déficits cognitivos.
ProgresiónGradual, a menudo estable durante largos períodos; la variabilidad es alta.Generalmente más rápida y progresiva; puede seguir un patrón reconocible según la enfermedad.

Preguntas Frecuentes sobre el Envejecimiento Cognitivo

Es natural tener preguntas sobre cómo el paso del tiempo afecta nuestra mente. Aquí abordamos algunas de las dudas más comunes:

¿Es el envejecimiento cognitivo una enfermedad?

No, el envejecimiento cognitivo es un proceso natural y normal que experimenta el cerebro a medida que envejecemos. Implica cambios graduales y variables en algunas funciones cognitivas. Es distinto de las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, que son patologías cerebrales que causan un deterioro cognitivo significativo y progresivo.

¿Qué funciones cognitivas suelen verse más afectadas por el envejecimiento típico?

Las funciones que tienden a mostrar un declive más notorio con el envejecimiento típico incluyen la velocidad de procesamiento (el tiempo que se tarda en asimilar nueva información o responder) y la memoria de trabajo (la capacidad de retener y manipular información temporalmente, como recordar un número de teléfono corto). Algunas funciones ejecutivas complejas también pueden requerir más esfuerzo. Sin embargo, otras habilidades, como el vocabulario, el conocimiento general y la sabiduría basada en la experiencia, suelen mantenerse o incluso mejorar.

¿Es el deterioro cognitivo con la edad inevitable?

Aunque algunos cambios en la función cognitiva son una parte esperada del envejecimiento, el grado y el impacto de estos cambios varían enormemente entre individuos. No todas las personas experimentan un deterioro significativo que afecte su vida diaria. Factores como el estilo de vida, la salud general y la estimulación mental pueden influir en cómo envejece cognitivamente el cerebro. La neuroplasticidad sugiere que el cerebro tiene una capacidad de adaptación a lo largo de la vida.

¿Se puede hacer algo para mantener o mejorar la salud cognitiva al envejecer?

Sí, se pueden tomar acciones para promover la salud cognitiva a lo largo de la vida. Estas incluyen mantener un estilo de vida saludable (ejercicio físico regular, dieta equilibrada), gestionar condiciones de salud crónicas, participar en actividades mentalmente estimulantes, mantener conexiones sociales y dormir lo suficiente. La investigación continúa explorando las intervenciones más efectivas.

Conclusión

El envejecimiento cognitivo es una realidad compleja y multifacética del proceso de vida. No es una sentencia de pérdida inevitable, sino un conjunto de cambios naturales, graduales y altamente variables que afectan diferentes aspectos de la cognición. Comprender que es distinto de las enfermedades neurodegenerativas es crucial tanto para los individuos como para la salud pública. Si bien existen desafíos, particularmente en cómo los cambios pueden afectar la independencia y las actividades diarias, también hay aspectos positivos, como el aumento de la sabiduría y el conocimiento. Lo más importante es reconocer que se pueden tomar medidas a lo largo de la vida para promover la salud cognitiva y adaptarse a los cambios, permitiendo así que las personas mayores continúen viviendo vidas plenas, funcionales y conectadas.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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