Can psychologist prescribe medical marijuana?

Cannabis: ¿Crece Nuevas Neuronas?

Valoración: 4.52 (9363 votos)

El cerebro humano es una estructura dinámica y asombrosa, capaz de cambiar y adaptarse a lo largo de la vida, un fenómeno conocido como plasticidad cerebral. Una parte fundamental de esta plasticidad es la neurogénesis, el proceso mediante el cual se crean nuevas neuronas. Durante mucho tiempo se pensó que la producción de nuevas células cerebrales se detenía en la edad adulta, pero la investigación moderna ha demostrado que este proceso continúa, especialmente en ciertas áreas clave del cerebro. Dada la creciente investigación sobre los efectos del cannabis en el cuerpo humano, surge una pregunta intrigante: ¿cómo interactúa esta planta, y sus compuestos, con la capacidad del cerebro para generar nuevas neuronas?

La respuesta no es sencilla y revela una dualidad en la interacción entre el cannabis y el cerebro, ya que, por un lado, ciertos componentes de la planta parecen tener un efecto estimulante sobre la neurogénesis, mientras que, por otro, el consumo de cannabis puede tener efectos perjudiciales sobre las funciones cognitivas ya existentes.

Índice de Contenido

Cannabinoides y la Estimulación de la Neurogénesis

Investigaciones recientes han comenzado a explorar el papel que algunos de los más de cien cannabinoides presentes en la planta de cannabis podrían desempeñar en la neurogénesis. Un estudio llevado a cabo en Italia, por ejemplo, ha puesto el foco en un cannabinoide menos conocido llamado cannabicromeno (CBC). Los hallazgos sugieren que el CBC podría potenciar el crecimiento de células cerebrales en desarrollo, actuando así como un promotor de la neurogénesis. Estas células en desarrollo son consideradas un componente esencial para la función y la salud óptima del cerebro.

Does cannabis grow new brain cells?
Cannabinoids In Marijuana Help Your Brain Grow According to the study, these developing brain cells are an “essential component of brain function and health.” Another study published in The International Journal of Neuropharmacology also points to cannabidiol (CBD) as a key contributor of neurogenesis in the brain.

Otro cannabinoide que ha captado la atención en este contexto es el cannabidiol (CBD). Un estudio publicado en The International Journal of Neuropharmacology también señala al CBD como un contribuyente clave a la neurogénesis. Específicamente, se observó que el nacimiento de nuevas neuronas inducido por el CBD ocurría en el hipocampo, una región del cerebro fundamentalmente asociada con la memoria consciente y la navegación espacial. Fortalecer estas células en desarrollo en el hipocampo podría, teóricamente, reducir el riesgo de desarrollar trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer, así como condiciones de salud mental como la depresión.

Esta perspectiva es fascinante, ya que sugiere que algunos compuestos del cannabis podrían tener un potencial terapéutico al apoyar la capacidad natural del cerebro para renovarse y adaptarse. Sin embargo, es crucial entender que estos hallazgos provienen de estudios específicos, a menudo en modelos animales o con células in vitro, y la complejidad del cerebro humano y el consumo real de cannabis implican muchos otros factores.

El Otro Lado de la Moneda: Cannabis y Funciones Cognitivas

A pesar del potencial neurogénico de ciertos cannabinoides, la investigación también ha demostrado consistentemente que el consumo de cannabis, particularmente aquel que contiene tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo, puede afectar negativamente una amplia gama de funciones cognitivas. Estos efectos van desde la coordinación motora básica hasta tareas de funciones ejecutivas más complejas.

Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas de alto nivel que nos permiten planificar, organizar, resolver problemas, tomar decisiones, recordar información a corto plazo (memoria de trabajo) y controlar nuestras emociones y comportamiento. Son esenciales para el funcionamiento diario y la adaptación a nuevas situaciones.

Los déficits cognitivos asociados al consumo de cannabis pueden variar significativamente en severidad. Esta variación depende de múltiples factores, incluyendo la cantidad de cannabis consumida, la frecuencia del consumo (ocasional vs. crónico), la edad de inicio del consumo y la duración total del mismo.

Efectos Agudos, Residuales y a Largo Plazo

Es fundamental diferenciar entre los efectos inmediatos (agudos) que se sienten poco después de consumir cannabis, los efectos residuales que persisten por un tiempo después de que la intoxicación inicial ha pasado, y los efectos a largo plazo o crónicos que pueden observarse en consumidores habituales, incluso después de períodos de abstinencia.

El consumo agudo de cannabis es conocido por deteriorar la atención y las habilidades de procesamiento de la información. Una persona bajo los efectos del cannabis puede tener dificultades para concentrarse en una tarea, seguir instrucciones complejas o reaccionar rápidamente a estímulos. Estos efectos agudos generalmente se resuelven una vez que la intoxicación desaparece.

Sin embargo, en consumidores habituales, algunos efectos pueden persistir incluso después de que haya pasado el efecto inmediato, lo que se conoce como efectos residuales. Y con el consumo crónico y pesado, especialmente si comienza en la adolescencia, pueden surgir déficits cognitivos más duraderos.

Impacto en Funciones Ejecutivas Específicas

La investigación sobre cómo el cannabis afecta las funciones ejecutivas ha ganado impulso. Si bien la atención y el procesamiento de información se ven afectados agudamente y tienden a recuperarse tras la abstinencia (posiblemente después de un mes o más), otras funciones muestran patrones de recuperación diferentes.

Los problemas en la toma de decisiones y la propensión al riesgo no siempre son evidentes inmediatamente después de fumar. Sin embargo, si el consumo de cannabis es pesado y crónico, pueden surgir deterioros que no remiten fácilmente con la abstinencia. Esto es particularmente cierto si el consumo intenso se inició durante la adolescencia, un período crítico para la maduración de las funciones ejecutivas en el cerebro.

El consumo agudo de cannabis también deteriora la inhibición (la capacidad de controlar impulsos) y promueve la impulsividad. Aunque estos déficits pueden mejorar con la abstinencia, son más evidentes en tareas que requieren formación de conceptos, planificación y habilidades de secuenciación.

La memoria de trabajo, la capacidad de mantener y manipular información en la mente durante un corto período, se ve significativamente afectada después de la exposición aguda al cannabis. Afortunadamente, estos déficits tienden a resolverse con una abstinencia sostenida.

What are the neurological effects of cannabinoids?
Cannabinoid receptors are expressed in high density in areas of the brain involved in executive function and memory such as the hippocampus, amygdala, and prefrontal cortex (PFC), particularly during periods of active brain development. Acute intoxication with cannabinoids can impair memory and behavioral inhibition.

La evidencia es menos clara con respecto a la fluidez verbal (la capacidad de generar palabras rápidamente, por ejemplo, nombrando tantos animales como sea posible en un minuto). Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que el consumo crónico y pesado podría impactar la fluidez verbal incluso después de largos períodos de abstinencia.

Factores Moduladores: Edad de Inicio, Duración y Cantidad

La edad en la que una persona comienza a consumir cannabis parece ser un factor crítico, especialmente en relación con los efectos a largo plazo en las funciones ejecutivas. El cerebro adolescente aún está en desarrollo, particularmente la corteza prefrontal, que es fundamental para las funciones ejecutivas. Introducir sustancias psicoactivas durante este período puede interferir con la maduración cerebral normal, lo que podría llevar a déficits más persistentes.

La duración y la cantidad del consumo también son determinantes. Los efectos a largo plazo del cannabis en las funciones ejecutivas se demuestran más claramente en estudios que involucran a consumidores crónicos y pesados, en comparación con usuarios ocasionales o ligeros. Sin embargo, incluso el consumo ocasional puede deteriorar agudamente la atención, la concentración, la toma de decisiones, la inhibición, la impulsividad y la memoria de trabajo.

Implicaciones para el Tratamiento y la Recuperación

Comprender cómo el consumo de cannabis afecta las funciones ejecutivas tiene una utilidad práctica considerable, especialmente en entornos clínicos. Las personas que experimentan deterioro en estas funciones debido al cannabis pueden tener dificultades para aprender y aplicar las habilidades necesarias para una recuperación exitosa de la dependencia. Esto los pone en mayor riesgo de recaída.

Los clínicos que trabajan con pacientes que consumen cannabis de manera regular y pesada pueden utilizar esta información para informar a sus pacientes sobre los posibles riesgos cognitivos asociados con el consumo continuado. Además, pueden comprender mejor las dificultades que sus pacientes pueden experimentar al intentar comprender, procesar y seguir consejos importantes relacionados con su salud y tratamiento, lo cual es vital para mantener la recuperación.

En resumen, si bien algunos cannabinoides muestran un potencial interesante para estimular la neurogénesis en áreas clave como el hipocampo, lo que podría tener implicaciones terapéuticas futuras, el consumo de cannabis, especialmente de variedades con THC, se asocia con deterioros significativos en una variedad de funciones cognitivas esenciales. La severidad y persistencia de estos déficits dependen en gran medida de patrones de consumo como la cantidad, frecuencia, duración y, de manera crítica, la edad de inicio.

Tabla Comparativa: Efectos del Cannabis en Funciones Cognitivas

Función CognitivaEfecto Agudo TípicoRecuperación con Abstinencia (1+ mes)Posible Efecto Crónico/Pesado (Inicio Adolescente)
AtenciónDeterioradaSí (generalmente completa)Puede persistir (especialmente en tareas complejas)
Procesamiento de InformaciónDeterioradoSí (generalmente completa)No claramente definido como efecto crónico persistente
Toma de Decisiones / RiesgoNo siempre evidenteN/A (depende de la cronicidad)Deterioro persistente (si es pesado, inicio adolescente)
Inhibición / ImpulsividadDeteriorada / PromovidaMejoría, pero déficits en tareas complejasDéficits persistentes en tareas de concepto, planificación
Memoria de TrabajoDeterioradaSí (generalmente completa)No claramente definido como efecto crónico persistente
Fluidez VerbalMenos clara la evidencia agudaN/APosible impacto, incluso tras abstinencia
Coordinación MotoraDeterioradaSí (generalmente rápida)No claramente definido como efecto crónico persistente
Funciones Ejecutivas GeneralesDeterioradasParcial o total, varía según la funciónDéficits persistentes en algunas áreas clave

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿El cannabis realmente ayuda a crear nuevas células cerebrales?
Algunos estudios preliminares sugieren que ciertos cannabinoides no psicoactivos como el CBC y el CBD podrían estimular la neurogénesis, particularmente en el hipocampo. Sin embargo, esta es un área de investigación activa y se necesita más evidencia, especialmente en humanos.

¿El consumo de cannabis daña permanentemente el cerebro?
El consumo agudo causa deterioros temporales en funciones como la atención y la memoria de trabajo que generalmente se recuperan con la abstinencia. Sin embargo, el consumo crónico y pesado, especialmente si comienza en la adolescencia, puede asociarse con déficits más persistentes en ciertas funciones ejecutivas.

¿Importa la edad a la que se empieza a consumir cannabis?
Sí, la investigación sugiere que iniciar el consumo intenso de cannabis durante la adolescencia, un período crítico para el desarrollo cerebral, puede aumentar el riesgo de déficits más duraderos en las funciones ejecutivas.

¿La cantidad y frecuencia del consumo afectan los riesgos cognitivos?
Absolutamente. Los efectos negativos sobre las funciones cognitivas son más pronunciados y persistentes en consumidores crónicos y pesados en comparación con usuarios ocasionales. Sin embargo, incluso el uso ocasional puede causar deterioros agudos significativos.

¿La recuperación cognitiva es posible después de dejar el cannabis?
Muchas funciones cognitivas, como la atención y la memoria de trabajo, muestran una recuperación significativa con la abstinencia. Sin embargo, algunos déficits en funciones ejecutivas complejas pueden persistir en consumidores crónicos y de inicio temprano.

En conclusión, la relación entre el cannabis y el cerebro es compleja. Si bien hay indicios de que ciertos componentes pueden apoyar la neurogénesis, el consumo de cannabis, especialmente el que contiene THC, presenta riesgos claros para las funciones ejecutivas y otras capacidades cognitivas. La investigación continúa explorando estos matices para comprender completamente el impacto a largo plazo del cannabis en la salud cerebral.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Cannabis: ¿Crece Nuevas Neuronas? puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir