What is the behavior of cetaceans?

La Fascinante Conducta e Inteligencia Cetácea

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El vasto océano alberga criaturas de una complejidad asombrosa, y pocas despiertan tanta fascinación como los cetáceos: ballenas y delfines. Su presencia en las aguas, a menudo marcada por acrobacias y sonidos misteriosos, nos invita a preguntarnos sobre la naturaleza de su comportamiento y la profundidad de su inteligencia. Lejos de ser simples habitantes del mar, la investigación científica revela un mundo social intrincado, habilidades cognitivas sofisticadas y cerebros notablemente desarrollados que plantean preguntas fundamentales sobre la evolución de la inteligencia.

What are some examples of cetacean intelligence?
Dolphins demonstrate the ability to do all of these things and most scientists agree that dolphins are very intelligent. They are notoriously talented mimics and quick learners; they demonstrate self-awareness, problem-solving, and empathy, innovation, teaching skills, grief, joy and playfulness.

El Juego: Una Ventana a su Mundo

Cuando pensamos en el juego, a menudo lo asociamos con actividades humanas, risas y diversión. Sin embargo, el juego es una conducta extendida en el reino animal, y los cetáceos son verdaderos maestros en él. Desde la perspectiva científica, el juego en cetáceos se define como un comportamiento espontáneo, intencional, placentero y gratificante. Aunque a menudo ocurre en un contexto relajado, sin una necesidad inmediata de supervivencia, desempeña un papel crucial en el crecimiento y la sociabilidad.

Una de las funciones principales del juego en muchas especies de cetáceos parece ser el desarrollo de habilidades de supervivencia. Al igual que los cachorros juegan a "cazar" o "luchar", los cetáceos jóvenes pueden estar practicando destrezas esenciales para el futuro. Este juego puede manifestarse de diversas formas. El juego entre individuos de la misma especie (conespecíficos) ayuda a establecer y fortalecer relaciones sociales importantes. Las interacciones lúdicas, acompañadas a menudo de vocalizaciones específicas, permiten a los individuos comunicar sus intenciones y diferenciar el juego de la agresión. Por ejemplo, los delfines nariz de botella emiten silbidos pulsados con un patrón tonal distintivo para indicar que la interacción es lúdica.

Pero el juego cetáceo no se limita a su propia especie. Sorprendentemente, se ha observado juego interespecífico, donde cetáceos interactúan activamente con otras especies sin un beneficio ecológico aparente (más allá de comportamientos simbióticos como la caza cooperativa). Grandes ballenas barbadas, como las ballenas jorobadas y las ballenas grises, con pocos depredadores naturales, a veces interactúan con grupos de delfines. Se ha reportado que ballenas grises y jorobadas incluso levantan mamíferos más pequeños fuera del agua, una conducta que podría interpretarse como una práctica de cuidado materno.

El juego también puede ser una actividad solitaria. Cetáceos individuales se dedican a comportamientos lúdicos como surfear las olas, realizar impresionantes saltos y quiebres aéreos, golpear la superficie del agua con aletas o aletas caudales, y nadar de forma errática. También interactúan con objetos encontrados en su entorno. Las ballenas de Groenlandia, por ejemplo, son conocidas por equilibrar, hundir y levantar troncos. Otro comportamiento lúdico fascinante es la producción de burbujas. Mientras que algunas especies usan burbujas para la caza (como las ballenas jorobadas para rodear presas), las belugas, especialmente las hembras, soplan anillos de burbujas o chorros desde su espiráculo simplemente por diversión. Este juego, sin un propósito utilitario inmediato, sugiere que los cetáceos, al igual que los humanos, pueden disfrutar de actividades "sin hacer nada" simplemente por el placer que les produce.

La Inteligencia Revelada en el Comportamiento

El juego es, en sí mismo, una poderosa expresión de inteligencia, y los cetáceos muestran un repertorio conductual que va mucho más allá. Se les considera "medallistas de oro" en este campo. La observación en la naturaleza revela grupos de delfines realizando saltos sincronizados, volteretas y giros juntos, a menudo sin otra razón aparente que el disfrute social. Corren hacia los barcos para surfear la ola de proa o jugar en la estela con asombrosas acrobacias. ¿Por qué? Probablemente, porque pueden y disfrutan haciéndolo.

Algunos delfines buscan grandes olas cerca de la costa y surfean junto a los surfistas humanos. Otros prefieren jugar con plantas, conchas u otros objetos improvisados como juguetes. Cuando se trata de crear juegos, los delfines tienen pocos rivales. Muchos disfrutan de juegos de "atrapar y lanzar", quizás con un pez o incluso una tortuga, pasándose el animal de uno a otro. También participan en actividades que recuerdan a nuestro juego de la "pilla" o "tag". Un delfín puede dar varios empujones suaves a otro para indicar su disposición a jugar, seguido de una persecución a alta velocidad en el mar, turnándose para perseguirse mutuamente.

El comportamiento de los cetáceos en la naturaleza parece sugerir que el juego es contagioso, revelando una mente inteligente que necesita, de vez en cuando, relajarse y liberar energía. Esta capacidad de juego complejo y variado es solo una faceta de su notable inteligencia.

El Cerebro Cetáceo: Tamaño, Evolución y Estructura

Una de las características más llamativas de los cetáceos es el tamaño de sus cerebros. El cerebro de un cachalote, por ejemplo, es aproximadamente un 60% más grande en masa absoluta que el de un elefante. Además, los cerebros de las ballenas dentadas y los delfines son significativamente más grandes que los de cualquier primate no humano y solo son superados por los cerebros humanos cuando se miden en relación con el tamaño corporal. ¿Cómo y por qué evolucionaron cerebros tan grandes en estos cetáceos modernos?

Existen diferentes puntos de vista sobre la evolución del tamaño cerebral en los delfines. Una perspectiva sostiene que su gran tamaño fue principalmente una respuesta a las fuerzas sociales: los requisitos para funcionar eficazmente dentro de una sociedad compleja caracterizada por la comunicación, la colaboración y la competencia entre los miembros del grupo. En una sociedad así, los individuos se benefician del reconocimiento de otros, del conocimiento de sus relaciones y de la flexibilidad para adaptarse o implementar nuevos comportamientos a medida que cambia el contexto social o ecológico. Otras visiones se centran en las demandas cognitivas asociadas con el uso de la ecolocalización, un sistema sensorial sofisticado utilizado para navegar y cazar.

Recientemente, surgió una afirmación controvertida que sugería que los cerebros de los cetáceos son grandes porque contienen un número inusualmente alto de células gliales termogénicas, cuya cantidad aumentó para contrarrestar la pérdida de calor durante una disminución de las temperaturas oceánicas en la transición Eoceno-Oligoceno. Según esta hipótesis, el tamaño del cerebro cetáceo podría haber evolucionado independientemente de cualquier demanda cognitiva, y no habría evidencia neuronal ni conductual de cognición compleja en ellos. Sin embargo, un grupo de investigadores eminentes en cetáceos refutó estas afirmaciones basándose en la vasta cantidad de datos acumulados.

La evidencia evolutiva muestra que los cetáceos surgieron de los artiodáctilos hace aproximadamente 55 millones de años. Un aumento significativo en el tamaño relativo del cerebro ocurrió en los odontocetos (ballenas dentadas, incluyendo delfines) durante su radiación inicial hace unos 34 millones de años. Este aumento dramático implicó una disminución sustancial en el tamaño corporal junto con un aumento más moderado en el tamaño del cerebro. Aunque hubo enfriamiento oceánico en ese período, los cuerpos de los odontocetos se hicieron más pequeños, lo cual es lo opuesto a lo que se esperaría si el tamaño corporal (y cerebral) fuera una respuesta principal a la pérdida de calor. Además, los cetáceos ya estaban por encima del umbral de tamaño corporal necesario para lidiar con el enfriamiento oceánico. Por lo tanto, los cambios en el tamaño cerebral (y corporal) en los odontocetos probablemente se debieron a factores distintos al cambio de temperatura oceánica.

Neuroanatomía Contemporánea: Un Cerebro Único

Los cerebros cetáceos han seguido una trayectoria evolutiva independiente de otros mamíferos durante casi 55 millones de años, desarrollando una combinación única de características. El neocórtex cetáceo, la capa externa del cerebro asociada con la cognición de alto nivel, fue considerado alguna vez relativamente homogéneo y poco especializado. Sin embargo, las técnicas neuroanatómicas modernas demuestran de manera convincente que el neocórtex cetáceo tiene un grado de parcelación regional comparable al de muchos mamíferos terrestres, incluyendo primates y carnívoros.

Do cetaceans have complex brains for complex cognition?
Cetacean Cognition and Behavior in the Laboratory. The preceding description of cetacean brains reveals not only their large absolute and relative size but also underscores a structural complexity that could support complex information processing, allowing for intelligent, rational behavior.May 15, 2007

El neocórtex cetáceo supera en girificación (el plegamiento de la corteza) a todos los demás mamíferos, incluidos los humanos. Aunque es delgado, tiene una capa I prominente y gruesa con muchas células, grandes neuronas invertidas en la capa II, y neuronas piramidales muy grandes dispuestas en grupos en el límite entre las capas III y V. Las capas III y VI varían considerablemente en grosor y densidad celular entre las regiones. La ausencia de la capa IV, característica en la mayoría de los mamíferos, sugiere un esquema de cableado tálamo-cortical muy diferente al de las especies terrestres.

La expansión de las cortezas insular y cingulada en cetáceos es particularmente interesante, ya que estas regiones están asociadas con funciones cognitivas de alto nivel en primates, como la atención, el juicio, la intuición y la conciencia social. Esta visión se ve respaldada por la observación de que las cortezas insular y cingulada anteriores en las especies de cetáceos con los cerebros más grandes exhiben un gran número de grandes neuronas fusiformes en la capa V. Estas neuronas, similares a las encontradas originalmente y consideradas únicas en humanos y grandes simios, se cree que son responsables de las redes neuronales que subyacen a aspectos de la cognición social.

Además, el neocórtex cetáceo se caracteriza por una alta proporción de células gliales con respecto a las neuronas. Contrariamente a la sugerencia de Manger, esta alta proporción no se relaciona con la termogénesis, sino que es consistente con el patrón general observado en otros mamíferos, donde la densidad neuronal disminuye con el tamaño absoluto del cerebro, probablemente para mantener ciertas propiedades de transmisión neuronal. Un mayor volumen de materia blanca (axones mielinizados, proporcionados por oligodendrocitos) es necesario para la comunicación rápida en cerebros grandes. Además, los astrocitos (otro tipo de glía) contribuyen a la modulación y coordinación de la actividad neuronal. Por lo tanto, una alta proporción glía/neurona es consistente con las crecientes necesidades de los cerebros complejos para una comunicación rápida y una eficiencia sináptica.

La neuroanatomía cetácea revela no solo su gran tamaño absoluto y relativo, sino también una complejidad estructural que podría soportar un procesamiento de información complejo, permitiendo un comportamiento inteligente y racional.

Evidencia Conductual de Cognición Avanzada

La suposición de una cognición compleja en cetáceos está fuertemente respaldada por una considerable cantidad de datos conductuales, tanto de estudios en laboratorio como de observaciones en la naturaleza.

Estudios en Laboratorio:

Los estudios con delfines nariz de botella en entornos controlados han documentado diversas dimensiones de sus habilidades intelectuales:

  • Conocimiento Simbólico: Comprenden representaciones simbólicas de objetos y eventos.
  • Conocimiento Procedimental: Entienden cómo funcionan las cosas o cómo manipularlas.
  • Conocimiento Social: Comprenden las actividades, identidades y comportamientos de otros.
  • Autoconocimiento: Entienden su propia imagen, comportamiento y partes del cuerpo.

Estas capacidades se basan en una sólida base de memoria; las investigaciones han demostrado que la memoria auditiva, visual y espacial de los delfines nariz de botella es precisa y robusta. El aprendizaje, la memoria y la innovación son herramientas cognitivas vitales en un entorno desafiante.

La capacidad de aprendizaje flexible y diversa de los delfines está bien documentada. Pueden aprender varios tipos de reglas abstractas e incluso comprender y ejecutar espontáneamente instrucciones de entrenadores vistos en televisión. Quizás la tarea cognitiva más desafiante que los delfines han enfrentado en laboratorio es el aprendizaje de un lenguaje impuesto. Los delfines aprendieron a comprender no solo las características semánticas de lenguajes artificiales gestuales y acústicos, sino también las características sintácticas. A menudo lograban el aprendizaje de estructuras sintácticas complejas o la decodificación de estructuras anómalas mediante inferencia, en lugar de instrucción explícita.

Los delfines aprenden espontáneamente asociaciones entre sonidos y eventos temporalmente emparejados y demuestran amplias capacidades de imitación para sonidos y comportamientos. Pueden desarrollar un concepto de mimetismo, copiando un comportamiento o sonido observado si se les da una instrucción simbólica para hacerlo. Los delfines son el único mamífero, aparte de los humanos, que ha demostrado ser capaz de una imitación vocal y motora extensa y rica. De hecho, la evidencia de que los delfines nariz de botella son capaces de imitación, una de las formas más elevadas de aprendizaje social, es tan fuerte que un destacado primatólogo ha concluido que "imitan mejor que los simios".

El conocimiento social incluye la conciencia de las indicaciones de otro. Los delfines aprenden fácilmente a comprender el significado de los gestos de señalamiento y la mirada de la cabeza humana. Atienden no solo a la dirección en la que el humano señala o mira, sino también al objeto de atención. Los delfines también pueden prestar atención a un objetivo que está siendo ecoicamente interrogado por otro delfín, "escuchando a escondidas" los ecos de retorno. Además, pueden usar sus rostros y la alineación de su cuerpo para señalar y dirigir a un nadador humano hacia un objeto o lugar de interés, y monitorear si el receptor humano les está prestando atención.

El autoconocimiento, incluida la autoconciencia, permite desarrollar una autoimagen y monitorear y evaluar los propios comportamientos. Los delfines se reconocen en un espejo, una habilidad rara demostrada previamente en grandes simios y humanos, y recientemente, en elefantes. El reconocimiento de sí mismos en el espejo no solo indica la capacidad de interpretar correctamente la información en un espejo como uno mismo, sino que también demuestra la motivación del individuo para usar el espejo como una herramienta para ver su propio cuerpo. Los delfines también son conscientes de sus propios comportamientos, capaces de comprender y actuar sobre instrucciones gestuales para repetir o no repetir un comportamiento realizado previamente, o para monitorear los anillos de burbujas que ellos mismos producen. Finalmente, los delfines demuestran conciencia consciente y control consciente de las partes de su propio cuerpo, usándolas de maneras específicas y a menudo novedosas según las instrucciones gestuales. También demuestran conciencia de sus propios estados de conocimiento (metacognición), indicando su certeza o incertidumbre sobre cuál de dos sonidos es de mayor tono.

Comportamiento en la Naturaleza:

Más allá de lo que los cetáceos pueden hacer en el laboratorio, es igualmente importante lo que hacen naturalmente. La investigación de campo a largo plazo ha demostrado que los delfines viven en grandes grupos complejos con relaciones altamente diferenciadas que incluyen vínculos a largo plazo, alianzas de orden superior y redes cooperativas que dependen del aprendizaje y la memoria. Algunas de las complejidades típicas de las alianzas dentro de los grupos de primates, como los individuos que cambian de bando en diferentes contextos sociales, también se observan entre los delfines nariz de botella. Además, las "alianzas de alianzas", observadas en delfines, son raras fuera de nuestra propia especie, incluso entre monos y simios del Viejo Mundo.

What is the behavior of cetaceans?
Cetaceans engage in play not only with one another, but as solitary individuals as well. This play (which can occur parallel to conspecifics simultaneously) includes surfing, aerial breaches and leaps, slapping the surface of the water with a fin or tail fluke, and erratic swimming (Paulos et al., 2010).

También hay evidencia de que el desempeño de roles individuales ha surgido en las sociedades de delfines para facilitar las relaciones cooperativas y los procesos de toma de decisiones. Los estudios de campo han documentado un aprendizaje cultural impresionante de dialectos, sitios de alimentación y estrategias de caza en cetáceos. La cultura, la transmisión de comportamiento aprendido, es uno de los atributos de los cetáceos que más los distingue de la mayoría de las otras especies no humanas y probablemente está respaldada por habilidades avanzadas de aprendizaje social. Se han identificado atributos culturales en muchas especies de cetáceos, pero principalmente en las mejor estudiadas: el delfín nariz de botella, la orca, el cachalote y la ballena jorobada.

Un elemento distintivo de la cultura cetácea es el multiculturalismo: grupos con diferentes culturas que utilizan el mismo hábitat. Esto se conoce en delfines nariz de botella, ballenas jorobadas, orcas y cachalotes. Por ejemplo, las poblaciones de orcas del Pacífico Norte Oriental están estructuradas en varios niveles sociales que poseen atributos culturales distintivos en el comportamiento vocal, social, alimentario y lúdico.

La complejidad social y la cultura en cetáceos son indiscutiblemente dependientes de un sistema de comunicación complejo y flexible, que abarca señales vocales, visuales, táctiles y posiblemente químicas. Los cetáceos también complementan su repertorio de señales vocales con señales visuales (por ejemplo, cambios en la postura corporal), comportamientos táctiles (por ejemplo, toques de aleta, rasguños con los dientes) y comportamientos auditivos no vocales (por ejemplo, saltos, golpes de cola). La secuenciación temporal de estos eventos comunicativos no vocales puede ser altamente estructurada, demostrando un sistema de comunicación no vocal complejo y diverso.

Los delfines producen varios tipos diferentes de silbidos y sonidos. La evidencia también muestra que el orden secuencial de la producción de silbidos es una característica importante de su sistema de comunicación. El extenso trabajo de campo ha demostrado que los tipos de llamadas de los cetáceos exhiben una enorme variación, evolucionan con el tiempo y se utilizan de manera diferente entre los grupos sociales. En algunos casos, la variación es tan pronunciada que otras especies han aprendido a usarla para juzgar el riesgo de depredación. En delfines nariz de botella, hay evidencia de que esta variación es la base de un sistema de etiquetado de identidad referencial.

El aprendizaje cultural de comportamientos puede proceder a través de la imitación motora o quizás incluso a través de la enseñanza directa (pedagogía), como podría ser el caso de las crías de orca "instruidas" por sus madres en la captura de pinnípedos en la playa. También ocurre la imitación vocal, como el desarrollo de dialectos entre los grupos familiares de orcas. La estrecha sincronía observada entre los delfines salvajes es una forma de comportamiento imitativo que puede servir en parte para expresar su afiliación.

El uso de herramientas, que es una medida de inteligencia que se correlaciona con el tamaño relativo del cerebro en primates y aves, también está documentado en delfines, que utilizan esponjas para explorar grietas en busca de presas y parecen transmitir la técnica culturalmente. Esto demuestra la capacidad de los cetáceos para innovar y transmitir conocimientos complejos a través de generaciones.

Comparando Perspectivas sobre la Evolución Cerebral Cetácea

Hipótesis Principal (Consenso Científico)Hipótesis de Manger (Controvertida)
El gran tamaño cerebral evolucionó principalmente para soportar habilidades cognitivas complejas.El gran tamaño cerebral se debió a un aumento de células gliales termogénicas para contrarrestar la pérdida de calor en el Eoceno-Oligoceno.
El tamaño cerebral se relaciona con la complejidad social, la comunicación y la ecolocalización.El tamaño cerebral evolucionó independientemente de las demandas cognitivas.
La evidencia neuroanatómica (girificación, cortezas insular/cingulada, neuronas fusiformes) respalda la complejidad cognitiva.Argumenta que no hay evidencia neuronal ni conductual de cognición compleja.
El cambio en el tamaño corporal de los odontocetos (disminución) durante el enfriamiento contradice la hipótesis termogénica.Postula que el aumento glial compensó la pérdida de calor.
Vasta evidencia conductual (juego, imitación, cultura, lenguaje, autoconciencia) apoya la alta inteligencia.Descarta o minimiza la evidencia conductual.

Preguntas Frecuentes sobre Cetáceos

¿Por qué los cerebros de los cetáceos son tan grandes?
La visión predominante es que sus cerebros grandes evolucionaron para soportar una cognición compleja, impulsada por la necesidad de navegar en sociedades sociales complejas, comunicarse eficazmente y posiblemente procesar información sensorial como la ecolocalización. Aunque se han propuesto otras ideas, la evidencia neuroanatómica y conductual respalda fuertemente la conexión entre el tamaño y la complejidad cognitiva.

¿Son los cetáceos tan inteligentes como los humanos?
La inteligencia es multifacética y difícil de comparar directamente entre especies con historias evolutivas tan diferentes. Los cetáceos no tienen las mismas habilidades que los humanos (por ejemplo, manipulación con manos), pero demuestran capacidades cognitivas muy sofisticadas en áreas como el aprendizaje social, la comunicación, la autoconciencia, el uso de herramientas y la resolución de problemas, a menudo a un nivel comparable o incluso superior al de muchos primates no humanos. Han seguido un camino evolutivo alternativo para lograr niveles de complejidad cognitiva similares en muchos aspectos a los nuestros.

¿Cómo se comunican los cetáceos?
Se comunican a través de un sistema complejo que incluye vocalizaciones variadas (silbidos, clics, llamadas pulsadas, canciones), señales visuales (postura corporal), táctiles (toques) y comportamientos auditivos no vocales (saltos, golpes de cola). Los odontocetos usan principalmente sonidos de alta frecuencia y ecolocalización, mientras que los misticetos usan sonidos de baja frecuencia. La estructura secuencial de sus vocalizaciones y la variación entre grupos sugieren un sistema de comunicación rico y complejo.

¿Los cetáceos juegan solo por diversión?
Aunque el juego tiene funciones importantes para el desarrollo de habilidades y la cohesión social, la definición de juego en cetáceos incluye que es placentero y gratificante. Las observaciones de juego solitario, como las belugas soplando anillos de burbujas solo por hacerlo, sugieren fuertemente que el disfrute intrínseco es una motivación significativa, al igual que para los humanos.

Conclusión

La evidencia de diversas áreas de investigación demuestra que los cerebros de los cetáceos experimentaron una elaboración y reorganización significativas durante su evolución, lo que resultó en la expansión del neocórtex. Aunque la evolución cortical siguió líneas muy diferentes a las de los primates y otros grandes mamíferos, muchos cetáceos muestran algunas de las habilidades cognitivas más sofisticadas entre todos los mamíferos y exhiben sorprendentes convergencias cognitivas con los primates, incluidos los humanos. Es precisamente debido a la evolución de niveles similares de complejidad cognitiva a través de un camino neuroanatómico alternativo que los estudios comparativos de cerebros cetáceos y primates son tan interesantes. Son ejemplos de evolución convergente de la función, en gran medida en respuesta, al parecer, a demandas sociales y ambientales similares. A pesar de las afirmaciones controvertidas que intentan minimizar su inteligencia, los cetáceos continúan proporcionando una enorme cantidad de evidencia empírica de comportamiento complejo, aprendizaje, sociabilidad y cultura, desafiando nuestras concepciones y recordándonos la diversidad de la inteligencia en la vida.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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