Is neurology safe from AI?

¿Es Posible Crear un Cerebro Artificial?

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Imagina por un momento que pudiéramos crear un modelo del cerebro humano tan preciso, tan exacto, que pudiera imitar sus intrincados patrones neuronales en tiempo real. Imagina un “cerebro de silicio”, una red neuronal artificial tan avanzada que pudiera descifrar los pensamientos de una persona, restaurar el habla a quienes la han perdido y –quizás algún día– incluso generar un modelo personalizado de la actividad cerebral única de cualquier individuo.

How do AI and neuroscience drive each other forward?
AI systems that can mimic human behaviour and be perturbed without ethical problems will provide scientists with extra tools for exploring how the brain works: researchers could teach a network to reproduce speech, and then impair that speech to observe what happens, for instance.Jul 24, 2019

Esto no es ciencia ficción. Es el futuro que se está construyendo activamente en laboratorios de vanguardia alrededor del mundo.

La fascinación de toda una vida por la complejidad del cerebro ha impulsado el interés en la intersección de la neurociencia y la inteligencia artificial (IA). Nos atrae la idea de que la IA no solo puede analizar cantidades masivas de datos, ayudarnos a escribir correos electrónicos o decirnos qué acciones comprar, sino también imitar potencialmente los aspectos fundamentales de ser humano: nuestra capacidad de pensar, hablar e interactuar. La meta es entender cómo nuestros cerebros logran rasgos fundamentalmente humanos como el lenguaje, estudiando redes cerebrales e incluso la actividad de neuronas individuales.

Nos sentimos increíblemente afortunados de haber entrado en este campo en el momento actual. Durante mucho tiempo, el progreso en neurociencia fue lento porque no contábamos con la tecnología adecuada. Luego, en las décadas de 1980 y 1990, las tecnologías para recolectar mediciones cerebrales revolucionaron el campo. Y ahora, particularmente en laboratorios pioneros como el de Edward Chang en la Universidad de California en San Francisco (UCSF), tenemos la capacidad de registrar la actividad de neuronas individuales en el cerebro de una persona mientras se somete a cirugía cerebral. Hace apenas 10 años, no pensábamos que esto fuera posible, pero ahora podemos rastrear la actividad de cientos de neuronas individuales, lo cual es increíblemente emocionante. Esto tiene el potencial de revolucionar nuestra comprensión de los circuitos cerebrales, especialmente aquellos responsables de comportamientos complejos y únicamente humanos como el lenguaje.

Índice de Contenido

La Fusión de Neurociencia y la IA

Si bien estos datos son preciosos, para aprovecharlos al máximo, también necesitamos herramientas computacionales poderosas. Aquí es donde entra el reciente auge de la inteligencia artificial y la experiencia en ciencias de la computación. La esperanza es que la fusión de la IA y estos nuevos métodos de medición de la actividad cerebral transformará la neurociencia.

Estamos en un punto de inflexión donde las capacidades de la IA, impulsadas por vastas cantidades de datos y potentes computadoras, están abriendo nuevas posibilidades para comprender el cerebro artificial humano. Durante la última década, hemos utilizado con éxito la IA para construir modelos a partir de datos cerebrales recopilados con diversas tecnologías de imagen, incluyendo resonancia magnética funcional (fMRI), magnetoencefalografía (MEG) y electroencefalografía (EEG). Estas tecnologías han sido instrumentales en el avance de nuestro conocimiento, pero solo ahora estamos comenzando a experimentar con modelos basados en IA de neuronas individuales en el cerebro humano.

Recolectando Datos Cerebrales Diversos

En centros de investigación avanzados, existe la oportunidad única de recopilar datos cerebrales asombrosos, de alta calidad y de tipos diversos gracias a la colaboración entre neurocirujanos, neurólogos y psiquiatras. Por ejemplo, los sistemas de fMRI pueden indicarnos qué partes del cerebro están activas en un paciente en un momento dado, y la tractografía por resonancia magnética (una forma de DTI, Diffusion Tensor Imaging) nos dice cómo diferentes regiones del cerebro están conectadas entre sí. Y gracias a una tecnología muy reciente y única, llamada sondas neuropixel, podemos incluso recopilar datos de neuronas individuales.

El uso de estas sondas en humanos ha sido pionero en una serie de cirugías cerebrales revolucionarias en los últimos años. Durante estos procedimientos, el paciente está despierto y realizando diferentes tareas en el quirófano mientras la sonda registra cómo se disparan las neuronas individuales en su cerebro. Observar la actividad cerebral a esta escala infinitesimal es casi inimaginable. Ofrece una visión nunca antes vista del funcionamiento interno del cerebro.

Construyendo el "Cerebro de Silicio"

El objetivo es tomar todas estas diversas fuentes de datos y ponerlas en una red neuronal artificial. La meta es producir los mismos patrones de actividad de “cerebro” en la red artificial que produce el cerebro del paciente. Es un desafío significativo integrar todos los datos disponibles en un único modelo funcional.

Consideremos la naturaleza de los datos. La fMRI no es una medida directa de la actividad neuronal, sino de cuánta oxígeno están utilizando diferentes partes del cerebro. Los resultados nos indican lo que sucede en cientos de miles de neuronas. Es una medición muy gruesa, pero es valiosa para ver patrones de actividad en todo el cerebro. En el otro extremo del espectro, los neuropíxeles nos brindan datos de resolución extremadamente alta de neuronas individuales, pero no obtenemos una imagen completa del cerebro. El esfuerzo actual se centra en crear modelos de IA que puedan integrar lo mejor de todos los mundos. Al construir modelos que procesan muchos tipos diferentes de modalidades de datos, esperamos desarrollar una imagen más completa del cerebro humano.

Pero no solo estamos examinando datos neuronales; también estamos incorporando entradas de texto que un paciente podría leer o escuchar; el habla que el paciente produce o escucha; y datos de comportamiento, como qué tan bien el paciente entiende una oración específica o puede resolver un problema matemático. Al combinar todas estas fuentes de datos en la misma red neuronal artificial, podemos crear un “cerebro de silicio”, un modelo que puede producir los mismos patrones de actividad cerebral que un cerebro humano.

Comparación de Tecnologías de Medición Cerebral

Para entender mejor cómo se recopilan los datos que alimentan estos modelos de IA, es útil comparar algunas de las tecnologías clave mencionadas:

TecnologíaQué Mide PrincipalmenteResolución EspacialCobertura Cerebral
fMRI (Resonancia Magnética Funcional)Cambios en el flujo sanguíneo y oxigenación (relacionados con actividad neuronal)Moderada a Baja (milímetros)Todo el cerebro
DTI (Imágenes por Tensor de Difusión)Movimiento del agua en el tejido cerebral (para mapear conexiones neuronales)Moderada a Baja (milímetros)Todo el cerebro (conectividad a gran escala)
MEG (Magnetoencefalografía)Campos magnéticos generados por la actividad eléctrica de las neuronasModerada (centímetros)Todo el cerebro
EEG (Electroencefalografía)Actividad eléctrica a través del cuero cabelludoBaja (áreas grandes)Todo el cerebro (superficial)
Sondas NeuropixelDisparos de neuronas individualesExtremadamente Alta (micrómetros)Áreas localizadas (donde se inserta la sonda)

La combinación de estas diferentes técnicas proporciona una visión multifacética de la actividad cerebral, desde la conectividad a gran escala hasta la dinámica de neuronas individuales, lo que es esencial para construir modelos artificiales precisos.

Aplicaciones Potenciales: Interfaces Cerebro-Computadora Avanzadas

Una de las aplicaciones más emocionantes de esta tecnología es el desarrollo de nuevas generaciones de interfaces cerebro-computadora (ICC o BCIs por sus siglas en inglés). En los últimos años, equipos de investigación han utilizado ICCs para restaurar la capacidad de comunicarse a individuos que están paralizados y no pueden hablar. Sin embargo, si bien los sistemas BCI actuales son poderosos, también deben ser altamente personalizados, requiriendo extensos datos de entrenamiento de cada nuevo paciente para funcionar eficazmente.

Aquí es donde entra en juego el concepto de un cerebro de silicio. Al entrenar una red neuronal artificial con vastas cantidades de datos neuronales de muchas personas diferentes, la creencia es que se puede crear un modelo que no funcione solo para una persona, sino que pueda adaptarse para funcionar “fuera de la caja” para cualquier paciente. Imagina un dispositivo que pudiera implementarse en cualquier paciente sin necesidad de una calibración extensa, un dispositivo que pudiera restaurar el habla o el movimiento desde el primer día. Las implicaciones para la atención al paciente son enormes.

Preguntas Frecuentes sobre el Cerebro Artificial

  • ¿Qué es un "cerebro de silicio" o cerebro artificial?
    Es un modelo computacional avanzado, típicamente basado en redes neuronales artificiales, diseñado para imitar o replicar los patrones de actividad y procesamiento de información del cerebro humano.
  • ¿Cómo ayuda la inteligencia artificial a crear un cerebro artificial?
    La IA es fundamental para procesar, analizar e integrar las vastas y diversas cantidades de datos recopilados del cerebro humano (como actividad neuronal, texto, habla, comportamiento). Permite construir los modelos computacionales que imitan el funcionamiento cerebral.
  • ¿Qué son las interfaces cerebro-computadora (ICC)?
    Son dispositivos o sistemas que permiten la comunicación directa entre el cerebro y un dispositivo externo, como una computadora o una prótesis. Se utilizan para restaurar funciones perdidas (como el habla o el movimiento) o para controlar tecnología con el pensamiento.
  • ¿Qué tipos de datos se utilizan para construir estos modelos?
    Se utilizan diversos tipos de datos, incluyendo mediciones de actividad cerebral (fMRI, EEG, MEG, datos de neuronas individuales con neuropíxeles), así como datos de comportamiento, texto leído o escuchado y habla producida o escuchada.
  • ¿Ya existe un cerebro artificial que funcione exactamente como el humano?
    No, la creación de un cerebro artificial completo y funcional que replique todas las complejidades del cerebro humano sigue siendo un objetivo a largo plazo. Los esfuerzos actuales se centran en construir modelos que imiten aspectos específicos del funcionamiento cerebral, como el procesamiento del lenguaje, utilizando los datos disponibles.

El Camino por Delante

La creación de un cerebro artificial es un desafío monumental que requiere la integración de conocimientos y tecnologías de múltiples campos. Los avances en la recolección de datos cerebrales a nivel de neurona individual, combinados con el poder creciente de la inteligencia artificial para procesar e interpretar estos datos, nos están acercando a este objetivo. Las posibles aplicaciones, especialmente en el campo de las interfaces cerebro-computadora para restaurar funciones vitales, son inmensas y prometen transformar la vida de muchas personas. Estamos presenciando y participando en una era de descubrimiento sin precedentes en la que el cerebro humano, la estructura más compleja conocida, comienza a revelar sus secretos a través de la lente de la tecnología artificial.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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