Santo Tomás de Aquino (1224/6—1274) fue una figura colosal en la historia intelectual de Occidente. Sacerdote dominico y teólogo escritural, adoptó la máxima medieval de que “la gracia perfecciona y se basa en la naturaleza; no la deja de lado ni la destruye”. Esta perspectiva influyó profundamente en su pensamiento, llevándolo a considerar la filosofía como una disciplina esencial que investiga lo que podemos conocer naturalmente sobre Dios y los seres humanos. Para Tomás, una buena teología escritural presuponía un sólido análisis y argumentación filosófica. Aunque escribió algunas obras puramente filosóficas, la mayor parte de su actividad filosófica se encuentra en el contexto de su teología escritural, incluso en sus comentarios bíblicos y sermones.

Dentro de su vasta obra, Tomás abordó casi todas las principales subdisciplinas de la filosofía: lógica, filosofía de la naturaleza, metafísica, epistemología, psicología filosófica, filosofía de la mente, teología filosófica, filosofía del lenguaje, ética y filosofía política. Es quizás más conocido en filosofía por sus famosas “cinco vías” para intentar demostrar la existencia de Dios, que son solo una introducción a un riguroso proyecto de teología natural. También ofreció una de las discusiones sistemáticas más tempranas sobre la naturaleza y los tipos de ley, incluyendo un célebre tratamiento de la ley natural. A pesar de su interés en la ley, sus escritos sobre teoría ética se centran en la virtud, discutiendo la felicidad, el placer, las pasiones, el hábito y la voluntad, así como las virtudes teologales, intelectuales y cardinales. Sin embargo, su contribución más influyente, tanto a la teología como a la filosofía, podría ser su modelo de la relación correcta entre ambas disciplinas: un modelo en el que ni la teología ni la filosofía se reducen la una a la otra, cada una mantiene su propio alcance y se perfeccionan mutuamente, si no en contenido, al menos inspirando a quienes las practican a alcanzar nuevas alturas intelectuales.

La opinión experta de Tomás sobre temas teológicos y filosóficos fue buscada por muchos en su tiempo, incluyendo reyes, papas y condesas. Como teólogo, es uno de los más importantes en la historia de la civilización occidental, dada su influencia en la teología católica romana desde el siglo XIV. Globalmente, es considerado uno de los 10 filósofos más influyentes en la tradición filosófica occidental, impactando a innumerables pensadores en cada siglo desde el XIII en países culturalmente diversos.
¿Qué Entendía Santo Tomás por la "Scientia"?
Para comprender la perspectiva de Santo Tomás, es fundamental entender su concepto de scientia. A diferencia de la ciencia moderna, que a menudo se asocia con el método empírico y experimental, la scientia tomista se refiere a un tipo de conocimiento cierto y demostrativo. Es un conocimiento que no solo afirma que algo es verdadero, sino que comprende por qué es verdadero a través de un razonamiento riguroso que parte de principios conocidos con certeza.
Tomás distingue la scientia de la fe. Ambas pueden implicar una certeza subjetiva (una fuerte convicción de que algo es verdad), pero la base de esa certeza difiere. En la fe divina, la certeza se basa en la creencia racional de que alguien más (en el caso de la fe divina, Dios) tiene scientia o visión intelectual de la verdad en cuestión. La fe se fundamenta en el testimonio de una autoridad confiable, no en la comprensión personal de las razones subyacentes. La scientia, en cambio, se basa en la comprensión de las razones que demuestran la verdad de una proposición. Aunque la fe puede y debe ser apoyada por razones, quien cree por fe ve que algo es verdadero, pero no ve por qué es verdadero.
La Teología como Ciencia
Una de las ideas distintivas de Tomás es que la teología sagrada es, de hecho, una scientia. Reconoce que los primeros principios de la teología (los artículos de fe) no se conocen por la luz natural de la razón, sino por la gracia de la revelación divina. Sin embargo, argumenta que la teología es una ciencia porque aquellos que la practican pueden extraer conclusiones lógicas de los artículos de fe, demostrar la consistencia lógica entre ellos y responder objeciones de manera sistemática y clara, basándose en las enseñanzas de otras ciencias, incluida la filosofía.
Al igual que la óptica se basa en principios de la geometría, o la música en principios de la matemática, la teología sagrada se basa en principios conocidos por una ciencia superior: la ciencia poseída por Dios y los bienaventurados. Aunque sus principios no son accesibles por la razón natural, la teología cumple los criterios de una disciplina organizada, demostrativa y coherente, lo que para Tomás la califica como una scientia.
El Amplio Alcance de la Ciencia Tomista
La concepción de scientia de Tomás es más amplia que la noción moderna de ciencia natural. Para Tomás, disciplinas como la matemática, la música, la filosofía y la teología también cuentan como scientia. Esto se debe a que quienes las practican pueden hablar sobre sus respectivos temas de manera sistemática, ordenada, exhaustiva y controlada por la experiencia humana común (y, en algunos casos, a la luz de los hallazgos de otras ciencias).
Por otro lado, en cierto sentido, la comprensión de la scientia de Tomás es más restrictiva que la noción contemporánea. Siguiendo a Aristóteles, Tomás piensa que conocemos algo científicamente solo si nuestro conocimiento de ello es cierto. Esto implica un conocimiento demostrativo que parte de premisas conocidas con certeza (a través de la reflexión sobre la experiencia sensorial, como "todos los animales son mortales") y llega a conclusiones lógicamente válidas. La ciencia moderna, en cambio, a menudo reconoce la falibilidad de sus afirmaciones, considerándolas inciertas por definición en comparación con la certeza demostrativa que buscaba Tomás.
Los Fundamentos de la Ciencia: Las Cuatro Causas
Ningún relato de la filosofía de la ciencia de Tomás estaría completo sin mencionar la doctrina de las cuatro causas. Siguiendo a Aristóteles, Tomás piensa que la explicación científica más completa de un objeto o evento físico implica mencionar sus cuatro causas: la causa eficiente, la causa material, la causa formal y la causa final. Para Tomás, se tiene un conocimiento científico de un objeto o su tipo solo si se conocen sus cuatro causas.
- Causa Eficiente: Es el agente que actúa para dar existencia, preservar, perfeccionar o producir alguna característica en algo. Por ejemplo, el escultor es la causa eficiente de la estatua. Tomás distingue entre causas eficientes primarias (Dios, que crea y conserva la existencia de todo ser creado en todo momento) y causas eficientes secundarias (las criaturas, que operan sobre materia preexistente).
- Causa Material: Es aquello de lo que está hecho un objeto. Puede referirse a la materia sensible de los objetos cotidianos (hierro, madera) o a la 'materia prima' para los cambios sustanciales. La materia prima es el principio intrínseco que explica por qué algo es capaz de sufrir un cambio sustancial (dejar de ser una cosa para convertirse en otra). Para Tomás, la materia prima nunca existe sin estar configurada por alguna forma.
- Causa Formal: Se refiere a la naturaleza o definición de una cosa (qué es). También puede ser la forma intrínseca que inherente a un objeto y explica que sea lo que es (la forma sustancial) o que tenga ciertas propiedades (formas accidentales). Un tercer sentido es la forma ejemplar, el patrón o plan en la mente del creador (las ideas de Dios son causas formales ejemplares para las criaturas).
- Causa Final: Es el fin, meta, propósito o función de un objeto. Para Tomás, todas las sustancias tienen causas finales, aunque no siempre en el sentido de función de artefacto o parte de un organismo. En el sentido más amplio, es una inclinación o tendencia a actuar de cierta manera que tiende a producir ciertos efectos. Tomás considera la causa final como "la causa de todas las causas", ya que la tendencia de un objeto a actuar de cierta manera (causalidad final) requiere que tenga una cierta naturaleza (causa formal), esté compuesto de ciertos materiales (causa material) y actúe de acuerdo con su naturaleza (causa eficiente).
El Camino del Conocimiento: Fuentes de la Scientia
El proceso para alcanzar la scientia, es decir, el conocimiento cierto y demostrativo, implica una compleja interacción de poderes y operaciones cognitivas, tanto no intelectuales como intelectuales. Tomás sigue a Aristóteles al afirmar que todo conocimiento humano en esta vida comienza con la sensación. Incluso nuestro conocimiento de Dios, aunque Él es inmaterial, presupone alguna actividad de los sentidos.
Las fuentes no intelectuales incluyen los cinco sentidos exteriores (vista, oído, etc.) y varios sentidos interiores:
- Sentido Común: No es el sentido ordinario del término, sino la facultad interna que percibe que estamos sintiendo y unifica las distintas sensaciones de los sentidos exteriores en una experiencia coherente de un objeto particular.
- Imaginación (o Fantasía): La capacidad de retener y manipular imágenes de objetos que no están actualmente presentes a los sentidos, incluso creando imágenes de cosas que nunca hemos percibido o que no existen.
- Poder Estimativo (o Cogitativo en humanos): En animales, es la capacidad de percibir instintivamente ciertas cogniciones (el peligro en el lobo para la oveja). En humanos, es el poder cogitativo, que nos permite hacer de una cosa, evento o fenómeno individual un objeto de pensamiento.
- Poder Memorativo (o Reminiscitivo en humanos): La capacidad de retener las cogniciones producidas por el poder estimativo/cogitativo, ayudándonos a recordar cogniciones intelectuales sobre objetos individuales.
Estas facultades sensoriales son preámbulos necesarios para la actividad intelectual adecuada.

Las fuentes intelectuales involucran dos poderes del intelecto:
- Intelecto Pasivo (o Posible): Es la facultad que recibe y retiene las formas inteligibles. Es la capacidad de llegar a conocer cosas que antes no se conocían, actuando como memoria para el conocimiento de la naturaleza de las cosas.
- Intelecto Activo (o Agente): Es la causa eficiente intrínseca al agente cognoscente que hace que lo potencialmente inteligible se vuelva realmente inteligible. Abstrae la 'especie inteligible' (la esencia o naturaleza, despojada de sus características materiales individuales) del 'fantasma' (la imagen sensorial procesada) para que pueda ser recibida por el intelecto pasivo y comprendida como un concepto o 'palabra interior'.
Las actividades del intelecto son:
- Aprehensión Simple: El primer acto del intelecto, mediante el cual se llega a comprender la esencia o quididad de una cosa, sin afirmar ni negar nada sobre ella.
- Juicio (Componer y Dividir): El segundo acto, donde el intelecto compara quididades y juzga si una propiedad debe atribuirse a una quididad, formando proposiciones verdaderas o falsas sobre la realidad (ej: "todos los mamíferos son animales").
- Razonamiento (Ratiocinatio): El tercer acto, la capacidad de derivar una conclusión lógicamente válida de una o más proposiciones (ej: de "todos los mamíferos son animales" y "todos los animales son seres vivos", se concluye "todos los mamíferos son seres vivos").
Dios es la fuente primaria de todo conocimiento para Tomás, ya que cada acto de conocimiento implica un cambio (de no saber a saber), y todo cambio requiere una causa primaria inmutable (su 'primera vía' para la existencia de Dios). Sin embargo, esto es compatible con que los intelectos humanos sean causas secundarias reales y activas de sus propios actos de conocimiento.
La Metafísica: La Ciencia del Ser
Dentro de la concepción tomista de la scientia, la metafísica ocupa un lugar preeminente. Para Tomás, la metafísica es la ciencia cuyo objeto es el ser en cuanto ser (ens inquantum ens), es decir, el ser considerado en su universalidad, en la medida en que puede predicarse de cualquier cosa que es un ser. Esto contrasta con ciencias más específicas que estudian tipos particulares de ser (como la física filosófica que estudia el ser móvil).
La metafísica requiere reconocer que "el ser se dice de muchas maneras", lo que significa que la palabra "ser" tiene múltiples significados relacionados de forma no arbitraria (analogía). El metafísico debe identificar y articular la relación entre estos distintos sentidos del ser, como el ser como sustancia, cualidad, cantidad o relación; el ser en acto y en potencia; y la distinción entre essentia (esencia o naturaleza) y esse (el acto de ser). Para Tomás, solo en Dios la essentia y el esse son idénticos; en todas las criaturas, difieren, indicando que su existencia es recibida y depende constantemente de la actividad causal de Dios.
Los principios del ser en cuanto ser incluyen principios que se usan siempre pero raramente se examinan por sí mismos, como el principio de identidad y el principio de no contradicción. Las causas del ser en cuanto ser son las causas eficiente, formal y final de este, es decir, Dios. Los "accidentes propios" del ser en cuanto ser son propiedades universales como "uno", "bueno", "bello", "mismo", "todo", "parte", etc.
El Lenguaje de la Ciencia: Predicación Análoga
Para Tomás, una disciplina puede ser científica o disciplinada solo si los términos que emplea no se usan de manera completamente equívoca. Aquí es donde entra su teoría de la predicación análoga. Distingue tres formas en que se usan las palabras:
- Unívocamente: La palabra tiene exactamente el mismo significado cuando se aplica a diferentes cosas (ej: "animal" en "el gato es un animal" y "el perro es un animal").
- Equívocamente (completa o incontrolada): La palabra tiene significados completamente diferentes y no relacionados cuando se aplica a diferentes cosas (ej: "banco" como institución financiera y "banco" como orilla de río).
- Análogamente (o Equivocación controlada): La palabra tiene significados diferentes pero relacionados cuando se aplica a diferentes cosas. Uno de los significados es primario, y los otros derivan su significado de este (ej: "sano" en "Juan está sano", "la orina de Juan es sana" [signo de salud], "el ejercicio es sano" [causa de salud]). El uso primario es "Juan está sano".
Tomás considera que la predicación análoga es suficiente para una buena ciencia y filosofía. Es crucial para hablar de conceptos como el ser, el conocimiento, la causalidad, e incluso la propia scientia, especialmente cuando se aplican a Dios y a las criaturas. Permite un discurso riguroso sobre realidades distintas que, sin embargo, guardan una relación que no es meramente accidental.
Comparación: Scientia Tomista vs. Ciencia Moderna
| Característica | Scientia (Santo Tomás) | Ciencia Moderna |
|---|---|---|
| Naturaleza | Conocimiento cierto y demostrativo | Conocimiento basado en observación, experimentación y modelado |
| Meta Principal | Comprender el 'por qué' (las causas y principios) de las cosas de manera cierta | Describir patrones, predecir fenómenos, desarrollar teorías refutables |
| Método Principal | Argumentación deductiva a partir de principios ciertos (naturalmente conocidos o revelados) | Método hipotético-deductivo, experimentación, inducción, modelado matemático |
| Alcance | Amplio (incluye filosofía, matemáticas, teología) | Principalmente ciencias naturales empíricas (física, química, biología) |
| Requisito de Certeza | Estricto (conocimiento demostrativo) | Reconoce la falibilidad, busca alta probabilidad o consenso basado en evidencia |
| Relación Fe/Razón | Armonía; la razón puede establecer preámbulos de fe, la fe perfecciona la razón | Generalmente separadas; la ciencia se basa en la razón natural y la evidencia empírica |
| Rol de las Causas | Las cuatro causas son esenciales para una explicación completa | Énfasis principal en la causa eficiente (mecanismos) y a veces la causa material |
Preguntas Frecuentes sobre Tomás de Aquino y la Ciencia
¿Era Santo Tomás un científico en el sentido moderno?
No, no en el sentido de un científico empírico que realiza experimentos controlados. Su concepto de scientia era mucho más amplio, abarcando cualquier disciplina que lograra un conocimiento cierto y sistemático a partir de principios conocidos, ya fueran estos principios naturales (como en geometría) o revelados (como en teología).
¿Cómo reconcilió Santo Tomás la fe y la razón en relación con el conocimiento?
Tomás defendió que no puede haber un conflicto real y significativo entre las verdades de la fe revelada y las verdades descubiertas por la razón natural. Creía que cualquier conflicto percibido era solo aparente, a menudo debido a interpretaciones erróneas de la revelación o a fallos en el razonamiento filosófico. Vio la fe y la razón como dos caminos hacia la verdad que se complementan y se perfeccionan mutuamente.
¿Por qué consideraba que la teología era una ciencia?
Aunque los principios de la teología son artículos de fe revelados por Dios y no accesibles por la razón natural, Tomás argumentó que la teología es una ciencia porque, a partir de estos principios, se pueden extraer conclusiones lógicas, demostrar coherencia interna y defenderse de objeciones de manera rigurosa y sistemática, utilizando métodos racionales y conocimientos de otras disciplinas.
¿Cuál fue su contribución más influyente en el ámbito del conocimiento?
Probablemente, su modelo de la relación entre fe y razón, que permite que ambas disciplinas coexistan con sus propios alcances y se enriquezcan mutuamente. Además, su sistematización de la filosofía aristotélica y su integración con el pensamiento cristiano, incluyendo la aplicación de conceptos como las cuatro causas y su detallada epistemología, tuvieron un impacto duradero en la forma en que se entendía el conocimiento y el mundo.
En resumen, la contribución intelectual de Santo Tomás de Aquino al campo del conocimiento, o scientia como él la entendía, fue monumental. No solo sistematizó y expandió el pensamiento filosófico y teológico de su tiempo, sino que proporcionó un marco conceptual para entender la naturaleza del conocimiento, sus fuentes y su relación con la realidad misma, un marco que sigue siendo objeto de estudio y admiración.
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