¿Qué significa la amabilidad en psicología?

La Amabilidad: Más Allá de un Gesto

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La amabilidad es un concepto que, a primera vista, puede parecer simple: un gesto amable, una palabra educada. Sin embargo, desde la perspectiva de la psicología y la neurociencia, la amabilidad es un rasgo de personalidad complejo y poderoso con efectos profundos tanto en quien la practica como en quien la recibe. No se trata solo de cortesía, sino de una disposición genuina hacia la cooperación, la empatía y el bienestar de los demás.

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En esencia, la amabilidad se manifiesta como una cualidad de ser cooperativo, educado, afable y amigable. Las personas que puntúan alto en este rasgo, que es una de las cinco grandes dimensiones de la personalidad (junto con la apertura a la experiencia, la escrupulosidad, la extraversión y el neuroticismo), tienden a ser más confiadas, afectuosas y altruistas. Exhiben de forma natural comportamientos prosociales, mostrando una gran preocupación por el bienestar ajeno y estando a menudo entre los primeros en ofrecer ayuda a quienes la necesitan. Su empatía es notable, permitiéndoles conectar con las emociones y necesidades de otros.

¿La amabilidad está vinculada a la inteligencia?
La ciencia afirma que ser generoso, considerado y amable es señal de alta inteligencia . El destacado psicólogo organizacional Adam Grant coincide.
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La Química de la Bondad: Hormonas y Neurotransmisores

Ser considerado, servicial y atento son cualidades fundamentales de la amabilidad. Estas características no solo mejoran la vida de quienes nos rodean, sino que también tienen un impacto significativo y positivo en nuestra propia salud, gracias a los cambios biológicos que ocurren en nuestro cuerpo al ser amables. De hecho, la investigación sugiere que incluso ser testigo de actos de amabilidad puede generar efectos secundarios positivos.

La amabilidad tiene el poder de aumentar la autoestima, fomentar la empatía y la compasión, y mejorar el estado de ánimo general. Al practicar la amabilidad, también se fortalece nuestro sentido de conexión con los demás, lo que puede aliviar directamente la soledad, mejorar los estados de ánimo bajos y enriquecer las relaciones en general.

A nivel fisiológico, la amabilidad puede transformar positivamente nuestro cerebro. Actos de bondad impulsan la liberación de serotonina y dopamina, neurotransmisores cerebrales que generan sensaciones de satisfacción y bienestar. Estos químicos activan los centros de placer y recompensa en el cerebro, creando una sensación gratificante asociada con el comportamiento amable. Además, se pueden liberar endorfinas, que actúan como analgésicos naturales del cuerpo.

La Dra. Bhawani Ballamudi, psiquiatra infantil, señala que diversos estudios han demostrado que pensar en actos amables, presenciarlos o participar en ellos desencadena varios cambios bioquímicos en el cerebro. Uno de los más importantes es la liberación de oxitocina, un neurotransmisor extensamente estudiado por su papel en la promoción del vínculo y la conexión social.

La investigación también sugiere que la amabilidad puede ser cardioprotectora. Puede disminuir la presión arterial y reducir los niveles de cortisol, una hormona del estrés. Esta reducción del cortisol impacta directamente en nuestros niveles de estrés. La oxitocina, a su vez, libera óxido nítrico, una molécula que dilata los vasos sanguíneos, reduciendo así la presión arterial y mejorando la salud cardiovascular.

Asimismo, hay investigaciones que exploran los efectos de la oxitocina en la reducción de la inflamación. Disminuir la inflamación, en cierto modo, nos protege de algunas enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer, lo que contribuye a una mejor salud general y a una mayor longevidad.

La Importancia de Enseñar y Practicar la Amabilidad

Considerando estos beneficios, es crucial enseñar a los niños desde pequeños a ser amables. Fomentar el voluntariado con los hijos, por ejemplo, les permite experimentar la sensación gratificante de hacer cosas por los demás.

Igualmente importante es aprender y practicar la amabilidad hacia uno mismo. Vivimos en una sociedad altamente competitiva donde la comparación constante y la autocrítica son comunes. A menudo, incurrimos en un diálogo interno negativo que conduce a sentimientos y emociones negativas, lo que a su vez puede derivar en ansiedad y depresión.

La Dra. Ballamudi aboga por aplicar la "regla del buen vecino" a la amabilidad personal: tratarse a uno mismo con la misma amabilidad, respeto y amor con los que tratarías a tu buen vecino. Si no le dirías algo negativo a tu vecino, tampoco deberías decírtelo a ti mismo.

Existen recursos para quienes buscan ideas diarias para ser amables, como la organización Random Act of Kindness Foundation, que promueve hacer de la amabilidad "la norma" y ofrece sugerencias para practicarla en casa, el trabajo, la escuela y la comunidad.

¿Está la Amabilidad Vinculada a la Inteligencia?

Investigaciones recientes sugieren una conexión intrigante entre la amabilidad y la inteligencia. Si tiendes a ser una persona que da en lugar de tomar, podrías ser, según ciertos estudios, más inteligente que la persona promedio.

Es posible que la intuición popular sugiera que las personas exitosas y ricas pueden permitirse ser generosas. Sin embargo, la relación podría ser la inversa. Un estudio publicado en el International Journal of Nonprofit and Voluntary Sector Marketing encontró que una mayor capacidad cognitiva está asociada con una mayor probabilidad de realizar donaciones caritativas.

Otro estudio en el Journal of Research in Personality reveló que el comportamiento altruista incondicional (actuar para ayudar a alguien más asumiendo un costo personal) está relacionado con la inteligencia general.

¿Qué hormona libera la amabilidad?
Ser amable aumenta la serotonina y la dopamina , neurotransmisores cerebrales que generan sensaciones de satisfacción y bienestar, y activan los centros de placer y recompensa del cerebro. También se liberan endorfinas, el analgésico natural del cuerpo.

Además, una investigación publicada en Social Psychology and Personality Science encontró que la inteligencia se correlaciona con los valores personales: en términos sencillos, cuanto menos egoísta eres, más inteligente tiendes a ser. Aunque el éxito puede generar más oportunidades para ser generoso, servicial y altruista, la inteligencia a menudo es un motor del éxito. Quizás, entonces, algunas personas son más generosas porque son más inteligentes, o quizás la inteligencia les permite ver el valor a largo plazo de la generosidad.

Como señala Adam Grant, la generosidad no es solo un signo de virtud, sino también una marca de inteligencia. Los datos indican que las personas con coeficientes intelectuales altos tienden a tener valores menos egoístas, donan más a la caridad y negocian mejores acuerdos para otros. Priorizan el bien colectivo a largo plazo sobre el interés propio a corto plazo. Desde esta perspectiva, ser generoso es, de hecho, más inteligente que ser egoísta.

Esto puede sonar contraintuitivo, especialmente cuando el tiempo, el dinero y los recursos son escasos. En tales situaciones, ser generoso podría parecer que dificulta el propio éxito. Sin embargo, la investigación a largo plazo cuenta una historia diferente. Un estudio de una década publicado en las Proceedings of the National Academy of Sciences encontró que las personas egoístas no tienen más probabilidades de "alcanzar el poder" (como ser promovidas) que las personas generosas, confiables y amables. Si bien ser egoísta y agresivo predecía el logro de un mayor poder, también lo hacía ser generoso y enfocado en el equipo.

Considera con quién quieren trabajar las personas más talentosas a largo plazo. No solo buscan líderes efectivos, sino líderes efectivos que también sean considerados, generosos y enfocados en el equipo, no solo en sí mismos. Como escribe Grant en su libro "Dar y Recibir" (Give and Take), si el éxito es un sprint, los que toman a menudo llegan primeros. Pero si el éxito es un maratón, los que dan a menudo terminan primeros. Quizás por eso las personas inteligentes tienden a ser más generosas: porque ven el éxito como un maratón.

Una serie de estudios en el Journal of Personality and Social Psychology descubrió que los negociadores más exitosos se preocupan tanto por el éxito de la otra parte como por el suyo propio, encontrando formas de ayudar al otro lado que no les cuestan nada. Como dice el viejo dicho, los buenos negociadores no solo dividen el pastel; también encuentran la manera de hacerlo más grande para todos.

Este enfoque fomenta y preserva las buenas relaciones, y las buenas relaciones son un buen negocio. Esto no significa que no puedas tener altas expectativas, ser exigente o enfocarte en los resultados. Por supuesto que puedes.

Simplemente significa que puedes ser lo suficientemente inteligente como para ser generoso, considerado y amable. Puedes ser lo suficientemente inteligente como para construir a las personas en lugar de derribarlas. Puedes ser lo suficientemente inteligente como para dar antes de recibir (o mejor aún, sin expectativa de reciprocidad). Puedes ser lo suficientemente inteligente como para ceder el crédito a otros. Puedes ser lo suficientemente inteligente como para ser generoso y, crucialmente, ser lo suficientemente inteligente como para rodearte de personas generosas. Simplemente porque pasar más tiempo con personas consideradas, atentas y amables es una excelente manera de vivir y tener éxito.

Beneficios Clave de la Amabilidad

Aquí te presentamos una tabla que resume algunos de los beneficios de cultivar la amabilidad:

Tipo de BeneficioDescripciónEjemplos / Impacto
PsicológicoMejora el estado de ánimo y el bienestar emocional.Aumenta la serotonina y la dopamina, reduce la tristeza, incrementa la satisfacción.
SocialFortalece las conexiones y reduce la soledad.Incrementa la oxitocina, mejora las relaciones, fomenta el vínculo.
FisiológicoImpacta positivamente la salud física.Reduce la presión arterial y el cortisol (estrés), libera endorfinas (analgésico natural), reduce la inflamación.
PersonalAumenta la autoestima y la empatía.Sentimiento de propósito, mayor comprensión de otros, autocompasión.
Relacional/ProfesionalMejora la negociación y el liderazgo.Prioriza el bien común, construye confianza, fomenta la cooperación a largo plazo.

Preguntas Frecuentes sobre la Amabilidad en Psicología

¿Qué son las Cinco Grandes dimensiones de la personalidad?

Son un modelo ampliamente aceptado que describe cinco rasgos fundamentales que componen la personalidad humana: Apertura a la Experiencia, Escrupulosidad, Extraversión, Amabilidad y Neuroticismo.

¿Cómo afecta la amabilidad a nuestro cerebro?

La amabilidad desencadena la liberación de neurotransmisores y hormonas clave como la serotonina, la dopamina, las endorfinas y la oxitocina. Estos químicos están asociados con el placer, el bienestar, la reducción del dolor y el fomento del vínculo social.

¿Puede la amabilidad mejorar mi salud física?

Sí, la investigación sugiere que la amabilidad puede reducir la presión arterial, disminuir los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y reducir la inflamación, lo que puede contribuir a la protección contra ciertas enfermedades crónicas y mejorar la salud cardiovascular.

¿Por qué es importante ser amable con uno mismo?

En una sociedad competitiva, la autocrítica y el diálogo interno negativo son comunes y pueden llevar a la ansiedad y la depresión. Practicar la amabilidad hacia uno mismo, tratándose con respeto y compasión, es fundamental para el bienestar emocional y mental.

¿Existe una relación entre ser amable y ser inteligente?

Algunos estudios sugieren una correlación positiva. Las personas con mayor capacidad cognitiva y las que puntúan alto en inteligencia general tienden a mostrar comportamientos más altruistas y generosos, priorizando el bien colectivo a largo plazo sobre el interés propio inmediato, lo que se considera una estrategia más inteligente para el éxito a largo plazo.

La amabilidad, por lo tanto, es mucho más que una simple cualidad social; es una fuerza poderosa que impacta nuestra biología, nuestra psicología y nuestras interacciones, contribuyendo significativamente a un bienestar integral y a un éxito más profundo y sostenible.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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