What does the posterior association area do?

Porfiria Intermitente Aguda: Enfermedad Neurovisceral

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La palabra 'Porfiria' proviene del griego antiguo 'porphura', que significa púrpura. Las porfirinas son precursoras del grupo heme, un componente vital de la hemoglobina. La hemoglobina, a su vez, es esencial para el transporte de oxígeno en la sangre. La síntesis del heme es un proceso complejo de múltiples pasos, cada uno dependiente de una enzima específica. Las porfirias son síndromes clínicos distintos que surgen debido a una deficiencia o defecto en una enzima particular necesaria para un paso específico de esta vía de síntesis.

What does MT stand for in neuroscience?
The middle temporal (MT) area of the extrastriate visual cortex has long been studied in adulthood for its distinctive physiological properties and function as a part of the dorsal stream, yet interestingly it possesses a similar maturation profile as the primary visual cortex (V1).

Aunque tradicionalmente se han clasificado según el sistema predominante afectado (cutáneo vs. neurohepático), existe una superposición significativa, y muchas porfirias presentan síntomas mixtos. La presentación clínica, la gravedad y el pronóstico dependen de qué enzima es deficiente y la acumulación del precursor de heme o porfirina correspondiente. La Porfiria Intermitente Aguda (PIA) es la forma más común y grave de porfiria aguda.

Índice de Contenido

¿Qué es la Porfiria Intermitente Aguda (PIA)?

La Porfiria Intermitente Aguda (PIA) es una enfermedad rara autosómica dominante caracterizada por una deficiencia de la enzima hidroximetilbilano sintasa (HMBS), también conocida como porfobilinógeno deaminasa. Es la porfiria aguda más común, aunque su prevalencia general es baja. A diferencia de la mayoría de las porfirias, los pacientes con PIA típicamente no desarrollan erupciones cutáneas. La PIA se manifiesta como episodios agudos de síntomas neuroviscerales que pueden tardar mucho tiempo en manifestarse plenamente. Estos episodios, o ataques, se caracterizan por dolor abdominal severo, neuropatías y estreñimiento, entre otros.

Causas y Factores Desencadenantes de los Ataques

La Porfiria Intermitente Aguda es causada por mutaciones en el gen HMBS, ubicado en el cromosoma 11q24.1-q24.2. Se conocen al menos 391 mutaciones diferentes en este gen. Esta deficiencia enzimática, que causa una reducción de aproximadamente el 50% en la actividad de la HMBS, se hace notable durante los ataques agudos. Durante un ataque, el pool de heme en el hígado se agota, lo que lleva a una regulación positiva incontrolada de la enzima ALA sintasa (ALAS1). Este proceso resulta en la acumulación de ácido delta-aminolevulínico (ALA) y porfobilinógeno (PBG), que son los precursores inmediatos anteriores a la HMBS en la vía de síntesis del heme.

Los ataques agudos de PIA son típicamente desencadenados por ciertos factores, que incluyen:

  • Consumo de alcohol.
  • Infecciones.
  • Ingesta calórica baja o ayuno.
  • Cambios hormonales reproductivos (más frecuentes en mujeres después de la pubertad).
  • Ciertos medicamentos considerados porfirinogénicos de alto riesgo.

El Centro Noruego de Porfiria (NAPOS), junto con la Red Europea de Porfiria (Epnet), ha elaborado una lista de medicamentos que deben evitarse estrictamente en pacientes con porfiria. Algunos ejemplos de estos medicamentos incluyen ketamina, tiopental, cloranfenicol, eritromicina, nitrofurantoína, rifampicina, trimetoprima/sulfametoxazol, espironolactona, metildopa, ácido valproico, carbamazepina, fenitoína, fenobarbital, primidona y risperidona.

Epidemiología: Prevalencia y Patrones de Herencia

Se estima que la prevalencia combinada de las porfirias agudas es de aproximadamente 5 casos por cada 10,000 personas. Aunque la Porfiria Cutánea Tarda (PCT) es la porfiria más común en general (1 de cada 10,000), la PIA es la porfiria aguda más frecuente. La prevalencia general de la PIA en Europa es de aproximadamente 1 de cada 2,000, con una incidencia notablemente mayor en Suecia (1 de cada 1,000) debido a un efecto fundador. Recientemente, también se han reportado efectos fundadores que correlacionan con una mayor prevalencia de PIA en ciertos grupos étnicos en Argentina y España.

La Porfiria Intermitente Aguda es una enfermedad metabólica genética de baja penetrancia, estimada entre el 10% y el 20%. Exceptuando poblaciones específicas con mayor penetrancia, la penetrancia en la población general se estima en menos del 1%. Se considera PIA Manifiesta (PIAM) cuando los portadores desarrollan ataques neuroviscerales agudos típicos con elevación de los precursores de porfirina. En ausencia de episodios clínicos, se denomina PIA Latente (PIAL).

La PIA afecta a las mujeres en mayor medida que a los hombres, con una proporción de entre 1.5:1 y 2:1. Los ataques son raros antes de la pubertad, y la edad típica de aparición de los síntomas es entre los 18 y 40 años.

Fisiopatología: El Origen de los Síntomas Neuroviscerales

Como se mencionó, los ataques agudos son más frecuentes en mujeres, especialmente en la edad post-puberal, y son desencadenados por diversos factores. El daño neurológico en la Porfiria Intermitente Aguda ocurre debido a la acumulación de los precursores de porfirina: porfobilinógeno (PBG) y ácido aminolevulínico (ALA). Estos precursores, particularmente en altas concentraciones, son neurotóxicos.

El daño neurológico asociado a la PIA se manifiesta como neuropatías periféricas y autonómicas, así como manifestaciones psiquiátricas. El mecanismo exacto por el cual los niveles elevados de PBG y ALA conducen a la enfermedad sintomática sigue siendo enigmático, ya que la mayoría de los pacientes con el defecto genético no presentan síntomas a pesar de una excreción excesiva de precursores de porfirina.

Un estudio reciente (2017) sugirió una asociación entre la PIA y la inflamación sistémica. Se encontró que los niveles de insulina, péptido C, prealbúmina y marcadores de función renal disminuían solo en pacientes sintomáticos, no en los asintomáticos. Se postuló que en pacientes sintomáticos de PIA, una liberación reducida de insulina se asocia con una mayor actividad de la enfermedad y una función renal comprometida.

Síntomas: La Compleja Presentación Clínica de la PIA

Los ataques agudos de Porfiria Intermitente Aguda suelen durar hasta una semana. Los síntomas tienden a progresar en el siguiente orden:

  1. Dolor abdominal.
  2. Síntomas psiquiátricos.
  3. Neuropatías periféricas.

El dolor abdominal es típicamente severo, epigástrico y tipo cólico. Tiende a durar varios días y a menudo se asocia con estreñimiento y vómitos. Los pacientes pueden presentar un amplio espectro de síntomas psiquiátricos, como depresión, que acompañan a los síntomas abdominales y/o neurológicos. Un estudio en Suecia demostró un mayor riesgo de esquizofrenia o trastorno bipolar en pacientes con PIA y en sus familiares.

Las neuropatías periféricas pueden manifestarse como debilidad que comienza en las extremidades inferiores y asciende, aunque puede afectar cualquier distribución nerviosa. Esta presentación puede imitar el síndrome de Guillain-Barré (SGB). También pueden ocurrir hipertensión y taquicardia secundarias a neuropatías autonómicas. Los signos del sistema nervioso central pueden incluir delirio, debilidad con progresión a cuadriplejía y fallo respiratorio, ceguera cortical e incluso coma. En el 5% de los casos, los pacientes pueden desarrollar convulsiones, siendo las parciales el subtipo más común.

A veces, se puede observar orina de color rojo o marrón, que se oscurece al exponerse al aire, la luz y el calor.

Es fundamental destacar que, a diferencia de la Porfiria Cutánea Tarda, la PIA no presenta manifestaciones cutáneas.

Convencionalmente, se ha informado que los pacientes están completamente libres de síntomas entre los ataques. Sin embargo, también se sugiere que entre el 20% y el 64% de los pacientes pueden sufrir manifestaciones crónicas incapacitantes, como dolor, náuseas, fatiga y síntomas neuropáticos, incluyendo entumecimiento y sensaciones de hormigueo.

Diagnóstico: Identificando la Porfiria Intermitente Aguda

El diagnóstico de Porfiria Intermitente Aguda se basa en la detección de PBG elevado en una muestra de orina aleatoria protegida de la luz. La confirmación diagnóstica debe incluir la medición cuantitativa de PBG, ALA y porfirinas totales en la misma muestra de orina.

Los valores normales de PBG están entre 0 y 4 mg/L. Durante un ataque agudo de PIA, los valores de ALA pueden alcanzar entre 25 y 100 mg, y los de PBG entre 50 y 200 mg. Un nivel urinario de PBG de solo 0 a 4 mg/L durante síntomas agudos prácticamente descarta la porfiria aguda como causa de los síntomas neuroviscerales.

Aunque la recolección de orina para la cuantificación de PBG y ALA es óptima durante el pico de un ataque de PIA, puede recogerse incluso varios días o semanas después del episodio agudo, debido a la elevación persistente de ALA y PBG urinarios durante muchos meses o años después de un ataque. La única excepción a esta flexibilidad es la recolección de orina cronometrada, que se requiere si el paciente ha recibido tratamiento con un curso de 4 a 5 días de heme intravenoso.

A menudo se observa una elevación de las porfirinas urinarias, especialmente coproporfobilinógeno (causado por la polimerización espontánea del porfobilinógeno en la orina). Sin embargo, es importante señalar que la elevación inespecífica de porfirinas urinarias, especialmente coproporfirinas (1 a 2 veces el rango de referencia), es común y no es específica de porfiria. Las porfirinas fecales suelen estar dentro del rango de referencia o ligeramente elevadas.

Puede presentarse un aumento en las porfirinas plasmáticas confirmado por un pico de emisión de fluorescencia aumentado a 619 nm en el escaneo.

Las pruebas moleculares y de ADN para la deficiencia de HMBS no son necesarias para el diagnóstico inicial de un ataque agudo, pero son de gran utilidad para el cribado familiar.

Hallazgos de Laboratorio Comunes Durante un Ataque Agudo

Durante un ataque agudo de PIA, pueden observarse ciertas anormalidades de laboratorio asociadas:

  • Hiponatremia (la más común).
  • Hipomagnesemia (también común).
  • Elevaciones leves de aminotransferasas.
  • Leucocitosis leve.

Diagnóstico Diferencial: Distinguiendo la PIA de Otras Condiciones

En un estudio observacional sobre porfirias agudas, que incluyó a 90 pacientes con PIA, se encontró que el retraso diagnóstico fue de una media de 15 años. Debido a que el abdomen agudo es el síntoma de presentación predominante en un ataque de PIA, los pacientes a menudo son sometidos a apendicectomías o colecistectomías antes de que se sospeche y/o confirme el diagnóstico de porfiria.

Dada la amplia presentación clínica neurovisceral de la PIA, la lista de diagnósticos diferenciales es extensa:

Otras Porfirias Agudas

Clínicamente, a menudo es difícil diferenciar la PIA de otras porfirias agudas: Coproporfiria Hereditaria (CPH), Porfiria Variegata (PV) y Porfiria por Deficiencia de ALAD (Porfiria de Doss). Aunque el enfoque diagnóstico para distinguirlas aún se está desarrollando, la fluorescencia plasmática es útil. A diferencia de la PIA y la CPH, donde el suero de sujetos con enfermedad bioquímicamente activa tiene picos de emisión a aproximadamente 619 nm, el suero de pacientes con PV tiene un pico de fluorescencia único a aproximadamente 626 nm, lo que permite diferenciarla.

What is the LIP in neuroscience?
Neural activity in the lateral intraparietal area (LIP) has been associated with attention to a location in visual space, and with the intention to make saccadic eye movement.

Causas de Abdomen Agudo

Peritonitis, apendicitis, colecistitis aguda, gastritis aguda, pancreatitis aguda, oclusión intestinal, hernia abdominal estrangulada, isquemia mesentérica aguda, íleo, diverticulitis, esofagitis, endometriosis, obstrucción de la salida gástrica, invaginación intestinal, enfermedad inflamatoria pélvica, quistes ováricos, pielonefritis aguda, disección aórtica.

Simuladores Neurológicos y Psiquiátricos

El

saturnismo

(intoxicación por plomo) constituye un diferencial sustancial; se debe buscar la presencia de anemia y niveles de plomo en sangre para diferenciar con confianza ambas condiciones. También pueden simular la PIA: crisis hipertensiva, taquiarritmias, crisis suprarrenal, fiebre mediterránea familiar, fibromialgia, ataque psicótico agudo, delirio, ataque de pánico, síndrome de Guillain-Barré.

Confirmación Diagnóstica: El Papel de la Genética

El tipo específico de porfiria aguda ahora se puede discernir mediante pruebas genéticas. El enfoque implica la secuenciación de los cuatro genes defectuosos en las porfirias agudas: ALAD (Porfiria por Deficiencia de ALAD), HMBS (PIA), CPOX (CPH) y PPOX (PV). La evolución de la secuenciación de próxima generación (NGS) está en curso, con paneles diseñados para el análisis mutacional de estos cuatro genes.

Porfiria AgudaDefecto EnzimáticoPrecursores Elevados (Orina)Porfirinas FecalesFluorescencia Plasma
Porfiria Intermitente Aguda (PIA)HMBS/PBGDALA y PBGNormal o ligeramente elevadosPico ~619-620 nm
Coproporfiria Hereditaria (CPH)CPOXALA y PBGElevadosPico ~619-620 nm
Porfiria Variegata (PV)PPOXALA y PBGElevadosPico Único ~626 nm
Porfiria por Deficiencia de ALAD (Porfiria de Doss)ALADALA (principalmente)Normal(Distinto de PV)

Manejo y Tratamiento de la Porfiria Intermitente Aguda

Establecer un diagnóstico confirmado es fundamental en el manejo de la PIA, dada la similitud de sus síntomas con diversas condiciones abdominales, metabólicas y neuropsiquiátricas. La evitación de los precipitantes, especialmente los medicamentos, requiere un énfasis extremo, inculcándolo en la mente del paciente y sus familiares.

Tratamiento Inicial y Sintomático

Cuando un paciente con PIA confirmada presenta un ataque agudo, el primer enfoque habitual es administrar una dieta rica en carbohidratos o dextrosa intravenosa para inhibir la transcripción hepática de ALAS1. La administración de dextrosa al 10% en solución salina al 0.45% debe comenzar de inmediato. Si el paciente no presenta debilidad, vómitos o hiponatremia, se recomienda probar una dieta alta en carbohidratos durante 48 horas antes de iniciar el tratamiento específico.

Para el dolor severo, los opiáceos parenterales (morfina, diamorfina, fentanilo) son la mejor opción. Las náuseas y los vómitos se controlan con proclorperazina, promazina u ondansetrón. Estos síntomas suelen comenzar a ceder en 72 a 96 horas. Para la taquicardia e hipertensión, los medicamentos preferidos son los betabloqueantes, los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y los bloqueadores de los canales de calcio (diltiazem). Si el paciente presenta convulsiones, se pueden controlar con diazepam, sulfato de magnesio o clonazepam.

Tratamiento Específico: La Terapia con Heme

La administración intravenosa de

heme

es la terapia específica para los ataques agudos. Repone el pool de heme del hepatocito y regula a la baja la ALAS1, lo que resulta en una producción reducida de precursores de porfirina (ALA y PBG) y la consiguiente mejora de los síntomas. El heme no solo controla la ALAS1 hepática mediante la regulación a la baja de su transcripción, sino también induciendo la desestabilización del ARNm o bloqueando la importación mitocondrial de la enzima madura.

Debido al efecto retardado de la terapia con heme en la reducción de los niveles plasmáticos de ALA y PBG, la terapia intravenosa con heme (TIH) debe administrarse sin demora en ataques agudos severos y mantenerse durante cuatro días (3 a 4 mg/kg de heme/día). La respuesta generalmente aparece al tercer día con una disminución del PBG en orina y suero. La administración de Panhematin (una forma de heme para uso intravenoso) debe realizarse a través de una vena periférica grande o una vía central debido al riesgo de flebitis en venas pequeñas, un riesgo también reducido al prepararlo con albúmina humana en lugar de agua. Otras complicaciones son un aumento en el tiempo de protrombina durante las primeras 2 horas y un aumento en la producción de hierro en el hígado. El paciente puede ser dado de alta cuando se pueden suspender los opiáceos parenterales y puede tolerar medicamentos orales.

Exceptuando quejas ocasionales de dolor de cabeza o pirexia, la TIH es generalmente bien tolerada. Sin embargo, existen riesgos inherentes asociados con tratamientos recurrentes con TIH de los que todo cuidador debe ser consciente.

Riesgos Asociados con la Terapia Recurrente con Heme Intravenoso

Los problemas significativos asociados con la TIH recurrente incluyen la necesidad de reemplazar el acceso venoso para prevenir enfermedades tromboembólicas, riesgo de fibrosis hepática, sobrecarga de hierro hepática y el desarrollo de 'tolerancia' terapéutica a la infusión de heme. La investigación ha demostrado que la infusión de heme puede inducir la expresión de la heme oxigenasa 1 (HMOX1) hepática, la enzima crucial del catabolismo del heme. Su inducción por la terapia con heme resulta en la reducción del pool de heme del hepatocito y, en consecuencia, en una expresión mejorada de ALAS1. Este efecto autocatabólico inducido por el heme genera la tolerancia reportada en algunos pacientes.

La Única Cura Establecida: Trasplante Hepático Ortotópico

Actualmente, la única cura establecida para la Porfiria Intermitente Aguda es el

trasplante hepático

ortotópico (THO), con una tasa de supervivencia reportada de alrededor del 80%. Sin embargo, un alto riesgo (40%) de trombosis de la arteria hepática con el THO ha llevado a recomendar reservar el procedimiento para pacientes con ataques agudos recurrentes severos y una calidad de vida (CdV) gravemente deteriorada.

Terapias Potenciales y Experimentales

Se están explorando otras alternativas para la PIA en diferentes fases de ensayos clínicos. Aunque futuristas, es importante conocer estas terapias potenciales:

  • Terapia de Reemplazo Enzimático (TRE): Basada en la administración de proteína recombinante humana HMBS/PBGD (rhPBGD). Se han realizado ensayos, pero las limitaciones incluyen su corta vida media en circulación y la falta de direccionamiento específico al hígado.
  • Terapia Génica Hepática: Se están realizando ensayos clínicos utilizando dos estrategias: la entrega del gen HMBS a los hepatocitos usando un vector viral, y el uso de ARN de interferencia pequeño (siRNA) dirigido contra la ALAS1 para reducir la producción de ALA. Ambas están en fase de ensayo y esperan aprobación, pendientes de ensayos más amplios que proporcionen eficacia y seguridad consistentes.

Pronóstico y Complicaciones a Largo Plazo

El pronóstico es bueno si la Porfiria Intermitente Aguda se reconoce y trata tempranamente. La mortalidad ha disminuido en las últimas décadas al 5%-20% (en ataques agudos) gracias a los nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento. Pero si la enfermedad es resistente a la terapia con heme y es recurrente, la única forma actualmente aprobada para reducir la mortalidad es el trasplante hepático ortotópico.

Con los ensayos en curso explorando la eficacia y seguridad de la TRE y la terapia génica hepática, se espera que el pronóstico de la PIA mejore pronto. Las complicaciones a largo plazo de la Porfiria Intermitente Aguda deben mantenerse bajo control mediante una estrecha observación y revisión del paciente.

Las complicaciones a largo plazo incluyen:

  • Hipertensión arterial sistémica y enfermedad renal crónica: Se reporta una prevalencia de hasta el 30% de estos trastornos estrechamente relacionados en pacientes con PIA. La enfermedad renal terminal (ERT) es una complicación potencialmente mortal en pacientes con PIA crónica activa.
  • Denervación muscular: Otra complicación patológica importante. Algunos pacientes después de ataques agudos tienen déficits residuales como pie/muñeca caída o atrofia de los músculos intrínsecos de las manos.
  • Carcinoma hepatocelular (CHC): Esta es la complicación a largo plazo más mortal de la PIA. Estudios han demostrado una incidencia notablemente aumentada de CHC en pacientes con PIA en comparación con la población general (el riesgo se incrementa 80 veces después de los 50 años). Es importante saber que el CHC asociado a la PIA típicamente se presenta sin las comorbilidades usuales preexistentes, como la infección por Hepatitis B o C.

Prevención y Educación al Paciente

La PIA es una condición rara autosómica dominante que sigue un curso crónico con episodios agudos recurrentes de síntomas neuroviscerales. Los ensayos clínicos dan esperanza de encontrar una cura definitiva para esta enfermedad de por vida. Una vez confirmado el diagnóstico de PIA o alguna otra porfiria hepática aguda, los pacientes deben recibir asesoramiento exhaustivo y una lista de factores desencadenantes (que pueden precipitar un ataque) para que los eviten, especialmente los medicamentos que son seguros y no seguros.

Deben saber que el tratamiento solo está disponible para los ataques agudos y que la mejor manera de permanecer asintomático es previniendo los precipitantes. Si experimentan dolor abdominal, deben acudir de inmediato al servicio de urgencias. Deben recibir educación sobre el pronóstico y las complicaciones, y se les anima encarecidamente a que sus hijos se sometan a pruebas genéticas.

Mejorando los Resultados del Equipo de Atención Médica

Los clínicos deben sospechar Porfiria Intermitente Aguda en pacientes con dolor abdominal y síntomas o signos sugestivos de morbilidad neuropsiquiátrica. Un paciente con una dolencia puramente médica a menudo termina con los cirujanos debido a un abdomen agudo recurrente y puede someterse a cirugías innecesarias. Por lo tanto, el equipo quirúrgico debe estar al tanto de esta causa no quirúrgica de abdomen agudo severo y mantener un alto índice de sospecha en un paciente con ataques recurrentes o uno que presenta síntomas neuropsiquiátricos adicionales.

La participación interprofesional del médico de atención primaria, enfermera especializada, experto en enfermedades metabólicas/genéticas, hematólogo, bioquímico, farmacéutico, personal de enfermería y el cirujano es esencial para diagnosticar la enfermedad tempranamente y limitar las complicaciones a largo plazo del paciente. Por último, la participación de genetistas clínicos para el asesoramiento genético sobre la concepción de un hijo por parte de un paciente con PIA es fundamental para discutir el riesgo de adquisición, las pruebas prenatales y otros aspectos de prevención y/o identificación temprana del estado de portador de PIA en la descendencia.

El personal de enfermería será responsable de la administración de la terapia con heme y debe monitorizar el progreso de la terapia, así como cualquier reacción adversa, e informar al clínico si surge algún problema. Los farmacéuticos deben verificar la dosificación, así como realizar una revisión de la medicación para detectar interacciones medicamentosas y medicamentos que puedan precipitar ataques de porfiria, informando cualquier inquietud a los médicos del equipo que manejan el caso. La comunicación abierta y la colaboración entre los miembros interprofesionales del equipo son esenciales si se desea evitar la alta morbilidad de este trastorno.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Qué desencadena un ataque de Porfiria Intermitente Aguda?

Los ataques de PIA pueden ser desencadenados por diversos factores, incluyendo el consumo de alcohol, infecciones, períodos de ayuno o ingesta calórica baja, cambios hormonales (especialmente en mujeres) y el uso de ciertos medicamentos que son conocidos por ser porfirinogénicos.

¿Se puede curar la Porfiria Intermitente Aguda?

Actualmente, la única cura establecida para la Porfiria Intermitente Aguda es el trasplante hepático ortotópico. Sin embargo, esta opción se reserva para casos severos y recurrentes debido a sus riesgos. Se están investigando activamente terapias experimentales como la terapia de reemplazo enzimático y la terapia génica hepática con la esperanza de encontrar curas menos invasivas en el futuro.

¿Cuáles son los riesgos a largo plazo de vivir con PIA?

Los pacientes con PIA tienen un riesgo aumentado de desarrollar hipertensión arterial, enfermedad renal crónica (que puede progresar a enfermedad renal terminal), daño neurológico residual (como debilidad o atrofia muscular) y, significativamente, un riesgo mucho mayor de desarrollar carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado), incluso sin las causas comunes como la hepatitis.

¿Afecta la PIA a niños?

Aunque la Porfiria Intermitente Aguda es una condición genética presente desde el nacimiento, los ataques agudos son raros antes de la pubertad. La edad típica de aparición de los síntomas es entre los 18 y los 40 años.

¿Cómo se diagnostica la Porfiria Intermitente Aguda?

El diagnóstico inicial de un ataque agudo de PIA se realiza midiendo los niveles elevados de porfobilinógeno (PBG) en la orina. Para confirmar el diagnóstico, se realizan mediciones cuantitativas de PBG y ácido aminolevulínico (ALA) en la orina. Las pruebas genéticas para identificar la mutación en el gen HMBS son útiles para confirmar el tipo específico de porfiria y, especialmente, para el cribado familiar.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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