Neurociencia: ¿Mente o Solo Cerebro?

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La neurociencia ha emergido como un campo científico dominante, prometiendo desentrañar los misterios de la mente humana a través del estudio del cerebro. Grandes inversiones de capital y recursos se han dirigido hacia la investigación neurocientífica, lo que ha llevado a una percepción generalizada de que esta disciplina posee una comprensión auténtica y validada de la cognición y la conciencia. Sin embargo, a pesar de su prestigio y sus avances, la neurociencia no está exenta de críticas significativas. Estas objeciones, a menudo planteadas desde la filosofía de la ciencia y el análisis metodológico, cuestionan la validez de algunas de sus inferencias más fundamentales, especialmente aquellas que vinculan directamente la actividad cerebral con los procesos mentales.

Un punto central de la crítica es la sospecha de que una proporción (aún desconocida) de la investigación neurocientífica podría ser susceptible al sesgo de confirmación. Esto no implica que los resultados empíricos no sean informativos, sino que la interpretación de estos resultados podría estar sesgada hacia hipótesis que, implícitamente, ya presuponen una solución al problema mente-cuerpo. En esencia, la crítica sugiere que ciertos estudios neurocientíficos no profundizan en la comprensión de la función cerebral per se, sino que buscan confirmar la idea preconcebida de que la actividad cerebral es la actividad mental, o que el cerebroes la mente.

Críticas Filosóficas y Metodológicas

Algunos filósofos han cuestionado si los métodos e inferencias utilizados en neurociencia para relacionar el cerebro con la mente son realmente lógicos o científicos en la forma en que se aplican. Argumentan que, tal como se ha practicado en ciertos ámbitos, la disciplina podría no cumplir con los rigurosos estándares del método científico, particularmente en lo que respecta a cómo se extraen conclusiones sobre la cognición a partir de datos neuronales.

Una crítica detallada y fundamental proviene del artículo «Doctrinas filosóficas, procesos mentales y observaciones empíricas» de Nydia Lara Zavala, Francisco Cervantes Pérez, Arturo Franco Muñoz y Alejandro Herrera. Estos autores analizan investigaciones que intentan explicar la percepción a través del estudio de los registros de la actividad neuronal y señalan problemas significativos.

Sus principales objeciones se centran en el eclectismo y la aberración metodológica. Acusan a ciertas investigaciones de mezclar, quizás de forma no intencional, teorías filosóficas contradictorias para justificar sus estudios y obtener sus conclusiones. Ejemplos de teorías que supuestamente se mezclan incluyen la teoría de la identidad (mente y cerebro son lo mismo), la teoría causal de la percepción (la percepción es causada por estímulos externos que afectan el cerebro) y la teoría de la emergencia (los procesos mentales emergen de la organización compleja del cerebro pero no se reducen a sus partes).

Según estos críticos, a partir de datos experimentales, se realizan interpretaciones metafísicas ad hoc que carecen de justificación empírica. En ocasiones, las conclusiones a las que llegan son los mismos axiomas que supuestamente justificaron su experimento en primer lugar. La esencia de su argumento es que lo único que puede observarse en la actividad del cerebro es precisamente eso: la actividad del cerebro. La suposición de que procesos cognitivos están involucrados es, para ellos, una interpretaciónad hoc sin justificación empírica sólida.

El Axioma no Puede Ser la Conclusión: Una Perspectiva desde Popper

Aunque los autores mencionados no citan explícitamente a Karl Popper, su filosofía de la ciencia ofrece un marco útil para entender una de las críticas metodológicas. Popper sostiene que la ciencia debe establecer axiomas o hipótesis que delimiten la realidad de cierta forma, haciendo predicciones sobre lo que no debería ocurrir si la hipótesis es verdadera. Los experimentos, entonces, deben diseñarse para intentar refutar esta predicción, para hacer que suceda lo que se supone imposible bajo la hipótesis. Si lo "prohibido" ocurre, la hipótesis se considera falsada, generando conocimiento negativo. Si no ocurre, la hipótesis gana confianza, pero nunca se considera definitivamente probada.

La crítica es que algunas investigaciones neurocientíficas no buscan lo "prohibido" ni operan de manera que permita falsar la idea de la percepción cerebral. Parten de la suposición de un cerebro que percibe y diseñan un experimento que, en lugar de intentar refutar esa suposición, parece diseñado para confirmarla. Si desde el principio se afirma lo que se busca como conclusión, sin intentar falsarlo, no hay posibilidad de que el resultado sea diferente. Esto contraviene un principio fundamental de la metodología científica según Popper: la posibilidad de falsación.

Además, es problemático concluir proposiciones metafísicas a partir de experimentos científicos. Estrictamente, una proposición metafísica no puede ser demostrada por un experimento científico. Aunque esta referencia a Popper es un ejemplo para ilustrar el punto, la mayoría de las filosofías de la ciencia prohíben este tipo de circularidad y salto injustificado entre lo empírico y lo metafísico.

Problemas en las Investigaciones Neurocientíficas Analizadas

Zavala et al. señalan que hay doctrinas filosóficas subyacentes a la idea de que el cerebro puede percibir, y que estas doctrinas guían la interpretación de los datos y los resultados. No cuestionan la veracidad de los datos obtenidos (patrones de actividad neuronal ante estímulos), sino la interpretación que se les da.

Teorías Filosóficas Supuestas

Entre las teorías que supuestamente se mezclan y asumen están:

Teoría FilosóficaVisión de la Relación Mente-CerebroAgente Percibidor/Pensante
Teoría de la IdentidadLa actividad mental es idéntica a los procesos cerebrales.Los componentes del cerebro.
Teoría de la EmergenciaLa actividad mental emerge de la organización del cerebro, no de las partes individuales.La organización o el todo organizado del cerebro.

Ninguna de estas teorías, por sí sola, considera que el cerebro o el sistema nervioso central sean simplemente la causa de las actividades mentales. Para la identidad, son lo mismo; para la emergencia, la actividad mental surge como una forma superior de organización. Sin embargo, ambas coinciden en la suposición de que una descripción física de un mecanismo cerebral es equivalente a la descripción de una actividad mental. Ambas aceptan la idea de la existencia de procesos mentales o actividades mentales. La diferencia principal es si el agente percibidor es la materia cerebral individual o la organización.

Debido a estas coincidencias, los críticos argumentan que los investigadores mezclan estas teorías y aceptan dogmáticamente que el cerebro tiene actividad mental, representaciones sensoriomotoras e una imagen interna del exterior.

Los teóricos de la identidad rechazan la distinción ontológica entre mente y cuerpo, mientras que los de la emergencia rechazan la idea de una materia pensante por sí misma. En ambas, se asume que conocer los procesos cerebrales implica conocer los procesos mentales. Por ello, suponen que pueden usar el término "cerebro" como sinónimo de "mente".

Confusión de Procesos Cerebrales con Procesos Mentales

Los críticos señalan que estos investigadores ignoran la posibilidad de tener acceso a actividades cognitivas o mentales sin conocer el funcionamiento del cerebro. Si los términos fueran realmente intercambiables, el análisis introspectivo podría ofrecer conocimiento de la actividad cerebral sin necesidad de experimentos, lo cual evidentemente no es el caso.

Los investigadores podrían argumentar que el análisis empírico del funcionamiento completo del sistema nervioso puede brindar conocimiento de todas las actividades mentales, ya que supuestamente el cerebro es quien las realiza, y describir un mecanismo cerebral es equivalente a describir un mecanismo de un proceso mental. Esto lleva a la pregunta: ¿consideran que un proceso mental es un mecanismo observable, como el mecanismo de un reloj? ¿Ver la actividad de una neurona es ver un proceso mental?

Muchos creen que, aunque falte la observación directa de una operación cognitiva (una actividad mental) en términos de actividad neuronal, es posible resolver el problema analizando la operación cognitiva que se realiza al ver la rotación de una imagen mental (otra actividad mental), que supuestamente las neuronas realizan antes de un movimiento voluntario. Pero esto, según la crítica, es una falacia de petitio principii (petición de principio): afirman que, aunque no se ha visto una operación cognitiva en términos de actividad cerebral, es posible resolver el problema ¡viendo una operación cognitiva! Es un razonamiento circular.

En resumen: no se ha demostrado científicamente que el cerebro sea la mente, o que el cerebro cause la mente de alguna manera. Sin embargo, lo suponen o suponen que lo demuestran, cuando en realidad solo están estudiando el cerebro, y el salto del cerebro a la mente carece de justificación empírica.

Análisis de Investigaciones Específicas bajo la Lupa Crítica

Los autores Zavala et al. utilizan investigaciones concretas como casos de estudio para fundamentar sus críticas. Analicemos algunas de ellas:

Investigación de Phillips, Hsiao y Johnson

Steven Phillips, Hsiao y Kenneth Johnson investigaron el procesamiento de información táctil en monos. Registraron potenciales de acción de fibras aferentes primarias y de la corteza somatosensorial de un mono Macaca mulatta mientras tocaba un tambor en movimiento con una letra en relieve. Utilizaron un ordenador para traducir cada potencial de acción en un punto, creando una imagen compuesta que llamaron "Spatial Event Plot" (Gráfico de Eventos Espaciales).

Encontraron que era posible traducir la forma en que se producían los potenciales de acción en una imagen de puntos. Ofrecieron dos interpretaciones: una conservadora (los gráficos son características espacio-temporales de la respuesta neuronal a un estímulo complejo) y su propia interpretación (el gráfico de un solo neurona es una aproximación espacio-temporal a la imagen neuronal mental que se obtiene de un grupo de neuronas).

Para esta última interpretación, deben suponer que existe un grupo de neuronas con respuestas similares, distribuidas de forma uniforme en la piel, con campos receptivos suficientemente densos para producir una imagen espacio-temporal completa del estímulo. Si esto fuera factible, argumentan, entonces se podría "ver" la imagen mental que un objeto externo produce en las neuronas, observando cómo las neuronas perciben y representan el estímulo formando una imagen isomórfica del mismo.

La crítica aquí es la interpretación del "Spatial Event Plot". Lo confunden con una "imagen percibida por las neuronas" o una "imagen neuronal mental". Lo que obtienen es una representación visual de la actividad neuronal, no de la percepción. Asumen que la correlación entre el patrón de actividad y el estímulo implica que la neurona o el grupo de neuronas está "percibiendo" o "representando" el estímulo de manera similar a como un ser humano podría percibir una imagen.

Investigación de Livingstone

Margaret Livingstone, en trabajos sobre el sistema visual, sugiere que el cerebro puede identificar e interpretar imágenes que él mismo produce a partir de la información sensorial visual. Estudió los registros electrofisiológicos de neuronas en diferentes subdivisiones del sistema visual (Blob, parvo-interblob, magno) para ver a qué características respondían mejor.

Concluyó que las células blob son selectivas al color y brillo, indiferentes a la forma y el movimiento; y las células parvo-interblob son selectivas a la orientación, pero no al color o movimiento. Llegó a estas conclusiones observando que, por ejemplo, una célula parvo-interblob respondía solo a una barra vertical, sin importar el color o el movimiento. A partir de esto, describe el procesamiento de información en esas regiones, postulando al menos tres sistemas de procesamiento separados (vía blob para forma, vía parvo-interblob para color, vía magno para movimiento, distancia, etc.).

La crítica es similar: atribuye capacidades de "selección", "interpretación" y "reconocimiento" a células o vías neuronales basándose únicamente en sus patrones de activación ante estímulos específicos. Decir que una célula es "selectiva a la orientación" se interpreta como que la célula "percibe" o "procesa" la orientación, haciendo el salto injustificado de la actividad neuronal correlacionada a una capacidad mental como la percepción o el reconocimiento.

Investigación de Mishkin y Appenzeller

Mortimer Mishkin y Tim Appenzeller, en su estudio sobre la anatomía de la memoria, proponen que la información visual se procesa secuencialmente a lo largo de una vía neuronal, donde las estructuras más internas tienen campos receptivos más grandes y manejan información más compleja. Sugieren que diferentes células responden selectivamente a múltiples propiedades físicas de los objetos (tamaño, forma, color, textura) hasta sintetizar una representación completa en la corteza temporal inferior.

Afirman que a lo largo de la vía visual, el cerebro integra datos sensoriales en experiencias perceptivas y que investigan la participación de estructuras profundas (amígdala, hipocampo) y su interacción con vías visuales para entender la transformación de estímulos sensoriales en recuerdos. Es decir, buscan los mecanismos cerebrales que crean la memoria.

Proponen la existencia de dos circuitos (amígdala y hipocampo) responsables del aprendizaje, basándose en experimentos de lesiones cerebrales. Examinan el comportamiento de un animal ante un estímulo, provocan una lesión en la supuesta zona del circuito y reexaminan el comportamiento. Si el comportamiento varía, interpretan que la zona lesionada es responsable del comportamiento observado (ej. comportamiento emocional).

Estos autores extienden la descripción de Livingstone para incluir otras habilidades mentales como la memoria y el aprendizaje. La crítica se mantiene: asumen que estas estructuras o circuitos "procesan", "integran", "sintetizan" o "crean" recuerdos o experiencias basándose en patrones de activación o cambios conductuales post-lesión. La conexión entre la actividad neuronal/lesión y la experiencia subjetiva o el proceso mental complejo (como un recuerdo) se considera una interpretación que va más allá de lo que los datos empíricos realmente demuestran.

Síntesis de las Críticas a estas Investigaciones

Aunque estudian diferentes vías sensoriales o funciones (tacto, visión, memoria), estas investigaciones comparten una estructura común en la forma de interpretar sus datos y justificar la idea de que el cerebro "piensa" o "percibe".

Phillips et al. creen que cada neurona percibe parcialmente la información y que, al combinar los registros de una población, se obtiene una imagen nítida de lo que el cerebro percibe. Livingstone y Mishkin et Appenzeller creen en la percepción parcial de cada neurona y también en vías completas que perciben información parcial, integrándola para formar una imagen completa de lo que el cerebro supuestamente percibe o recuerda.

Todos ellos parten de la idea de que cada célula percibe una parte del estímulo y que la unión de estas percepciones parciales da como resultado la percepción completa del cerebro. Esto implica la existencia de múltiples entidades perceptoras: las células, las estructuras, las vías neuronales, además del cerebro mismo. Como si el cerebro fuera más que la suma de sus partes, pero al mismo tiempo cada parte tuviera una capacidad similar al todo.

Existe una ambigüedad en la adscripción filosófica de estas investigaciones, ya que parecen usar términos de la teoría de la emergencia (implicando que cada neurona tiene suficiente organización para percibir) y de la teoría de la identidad (implicando que ver la actividad neuronal es equivalente a ver la actividad mental). Esto plantea un problema mente-cuerpo extendido a cada neurona, sin clarificar si existe una mente por cada neurona.

Suponen que están observando la manera en que las neuronas representan el estímulo. Esto implica que el investigador no solo ve la neurona y su actividad, sino también cómo esa neurona selecciona, representa, percibe o recuerda un estímulo específico. La crítica es que esto es una interpretación no justificada por la simple observación de la actividad.

Cuando se forma un "Spatial Event Plot", la confusión radica en obtener una doble imagen: la del estímulo y la del patrón de actividad neuronal. Basándose en la teoría causal de la percepción, interpretan que la imagen del estímulo es la "real" y el registro neuronal es la "imagen percibida por las neuronas". Infieren que hay neuronas cuya tarea es detectar características específicas, como si existiera una organización social estructurada dentro del sistema nervioso donde cada neurona se dedica selectivamente a percibir una parte de la realidad. Concluyen que el trabajo conjunto de las neuronas permite al cerebro obtener una representación mental completa.

Como teóricos de la identidad, afirman que la actividad observada en cada neurona es una percepción (parcial). Como teóricos de la emergencia, dicen que solo por la organización de lo que cada neurona percibe se forma la imagen nítida. Pero como teóricos de la identidad nuevamente, afirman que no emerge una nueva identidad, sino que el cerebro total es el que percibe el estímulo completo. Esta mezcla de teorías contradictorias es un punto clave de la crítica.

Al registrar el patrón de actividad de una neurona en relación con una característica del estímulo, suponen que la neurona se activa para percibir el estímulo. Creen que estudian los mecanismos donde se forma la representación mental, pero solo registran qué neuronas se activan cuando el animal completo es expuesto a un estímulo.

Consideremos una analogía: si dos células fotoeléctricas se sintetizaran para activarse solo con cierta frecuencia de luz, y se las colocara frente a una letra K iluminada con esa luz; al monitorear su actividad con la misma metodología, se podría obtener una representación isomórfica del estímulo (la letra K). ¿Pero se podría decir que el registro es la manera en que la célula fotoeléctrica "percibe"? Según la tendencia explicativa criticada, cualquier tipo de materia se vuelve perceptiva, y lo observado es la forma en que la célula fotoeléctrica percibe el estímulo. Cualquier registro que correlacione características de algo con la actividad de otra cosa podría interpretarse como si se registrara la capacidad de percibir. Es muy difícil aceptar que el registro de la activación de una célula fotoeléctrica sea equivalente al registro de su percepción.

Los investigadores criticados creen que analizan cómo una función de los sistemas sensoriales transforma una representación primaria de un estímulo en una percepción. Esto los lleva a suponer que la neurona percibe, lo que concluye en aceptar que cualquier cosa cuyo patrón forme un gráfico de eventos espaciales percibe. Pero lo que realmente hacen es comparar la actividad de las aferentes primarias con la actividad de las neuronas corticales tras el mismo estímulo.

Lo que realmente encuentran es que existen mecanismos específicos en el sistema nervioso central que se activan ante ciertos estímulos. La descripción de estos mecanismos es valiosa y podría ayudar a desarrollar prótesis neuronales o tratar enfermedades nerviosas. Sin embargo, no explica el funcionamiento de la mente, que es algo diferente. Los mecanismos son del cerebro, no de la mente. Las prótesis serían para el cerebro, no para la mente.

Los datos experimentales no confirman si las neuronas, las estructuras, las vías o el cerebro perciben; solo muestran cómo se activan cuando se exponen a ciertos estímulos. La crítica fundamental es el salto injustificado desde la correlación empírica (actividad neuronal) a la interpretación de que esa actividad es o causa la experiencia subjetiva o el proceso mental (percepción, memoria, pensamiento).

Preguntas Frecuentes sobre las Críticas a la Neurociencia

¿Implican estas críticas que la neurociencia es inútil?
No. La neurociencia genera datos empíricos valiosos sobre el funcionamiento del cerebro. Las críticas se dirigen principalmente a ciertas interpretaciones y metodologías que buscan explicar la mente a partir de estos datos, no al estudio del cerebro en sí mismo. La investigación cerebral tiene aplicaciones importantes, por ejemplo, en la comprensión y tratamiento de enfermedades neurológicas.
¿Qué es el problema mente-cuerpo en este contexto?
Es el desafío de explicar la relación entre los estados físicos del cerebro y los estados mentales conscientes (pensamientos, sentimientos, percepciones). Las críticas sugieren que algunas investigaciones neurocientíficas asumen implícitamente una solución a este problema (por ejemplo, que son idénticos o que uno emerge del otro) sin justificación empírica sólida para hacer el salto conceptual.
¿Qué significa que una interpretación sea "ad hoc"?
Una interpretación ad hoc es aquella que se formula para ajustarse a los resultados observados, a menudo sin una base teórica independiente o sin poder ser probada o falsada por separado. En el contexto de la crítica, se refiere a interpretar la actividad cerebral de una manera que calce con la idea preexistente de que el cerebro está realizando un proceso mental específico.
¿Por qué es problemático mezclar teorías filosóficas como la identidad y la emergencia?
La mezcla de teorías contradictorias o incompatibles dentro de una misma investigación metodológica crea confusión conceptual y ontológica. Por ejemplo, si cada neurona es un agente perceptor (identidad a nivel neuronal) y la percepción global emerge de la organización (emergencia), ¿qué o quién es el perceptor final? Esta falta de claridad socava la coherencia de las conclusiones.
¿Los datos experimentales sobre actividad neuronal no dicen nada sobre la percepción?
Los datos muestran correlaciones entre ciertos estímulos y patrones de actividad neuronal. Son fundamentales para entender cómo el cerebro reacciona y procesa información sensorial. Sin embargo, la crítica es que la interpretación de que esta actividad es la percepción subjetiva o una "imagen mental" es un salto que no está justificado solo por los datos empíricos de activación.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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