How does social identity theory explain terrorism?

Neurociencia y Sociología del Terrorismo

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El terrorismo es un fenómeno complejo y multifacético que ha desafiado a investigadores de diversas disciplinas. Si bien la neurociencia busca comprender los aspectos biológicos y cerebrales del comportamiento violento, este artículo, basado en la información proporcionada, se centrará predominantemente en la perspectiva sociológica, explorando las estructuras sociales, las interacciones y los significados que contribuyen a su surgimiento y perpetuación. La sociología del terrorismo ofrece una lente invaluable para analizar este fenómeno no solo como actos individuales de violencia, sino como un intrincado proceso social.

What is the sociological approach to terrorism?
Sociology of terrorism views terrorism as a "social construction." Within this field, defining terrorism involves interpreting events and determining causes. This definition process and the resulting presentation to the public can manipulate public perceptions and promote certain interests.

La sociología del terrorismo es un subcampo de la sociología dedicado a comprender el terrorismo como un fenómeno social. Examina por qué ocurre, sus causas subyacentes y su impacto en la sociedad. Este campo se nutre de diversas disciplinas como la ciencia política, la historia, la economía y la psicología, pero se distingue de los estudios críticos del terrorismo al poner un énfasis particular en las condiciones sociales que posibilitan el terrorismo. Además, investiga cómo tanto los individuos como los estados responden a tales eventos.

Índice de Contenido

El Terrorismo como Construcción Social

Una perspectiva central en este campo es ver el terrorismo como una "construcción social". Esto implica que la definición misma de terrorismo no es inherentemente objetiva, sino que surge de la interpretación de eventos y la determinación de sus causas. Este proceso de definición y la forma en que se presenta al público pueden manipular las percepciones públicas y promover ciertos intereses. El campo analiza cómo las personas son motivadas a participar en actos colectivos de violencia para lograr un cambio político. Se considera que este tipo de violencia, como comportamiento social, depende de la comunicación, las normas y valores compartidos o en competencia, y los niveles de autocontrol y control social. Los terroristas, desde esta visión, a menudo surgen de sociedades donde las normas y valores radicales han demostrado ser más influyentes.

Definiciones Sociológicas del Terrorismo

Uno de los estudios más exhaustivos sobre la definición del terrorismo, realizado por Weinberg, Pedahzur y Hirsch-Hoefler (2004), examinó 73 definiciones y concluyó que el terrorismo es "una táctica políticamente motivada que implica la amenaza o el uso de la fuerza o la violencia en la que la búsqueda de publicidad juega un papel significativo". Sin embargo, estos autores señalan que las definiciones a menudo ignoran los aspectos simbólicos del terrorismo. La sociología, con su enfoque en el simbolismo, tiene una perspectiva única para evaluar el terror.

Enfoques Metodológicos en el Estudio Sociológico

La forma en que se aborda la investigación sociológica del terrorismo puede variar significativamente. Una distinción clave es si el terrorismo se estudia como variable independiente o dependiente. A menudo, el terrorismo es una variable dependiente, donde los investigadores buscan identificar qué lo causa. Sin embargo, autores como Young y Gurr argumentan que es valioso hacer del terrorismo la variable independiente, enfocándose en cómo su presencia y sus actos impactan en la sociedad.

Terrorismo como Comunicación y Socialización

Otros investigadores se centran en el terrorismo como comunicación y socialización. Ver el terrorismo como comunicación implica considerarlo como un indicador de frustración con políticas o aspectos de la sociedad. La perspectiva de la socialización, por otro lado, busca comprender las condiciones que llevan a las personas a optar por actos terroristas, explorando cómo se forman y adoptan estas conductas dentro de grupos.

Desafíos Metodológicos

El desarrollo de la sociología del terrorismo como subcampo ha enfrentado varios problemas metodológicos. Uno de ellos es la dificultad para encontrar medidas operacionales para conceptos clave, tanto en el estudio del terrorismo como en el de la seguridad nacional. Dado que ambos son relativamente nuevos para los científicos sociales, aún no hay consenso sobre cómo conceptualizarlos adecuadamente.

A pesar de la inclinación cuantitativa de la sociología moderna, autores como Kilburn, Costanza, Metchik y Borgeson (2011) señalan las dificultades para evaluar científicamente la efectividad de las medidas de seguridad nacional. A diferencia de la criminología tradicional, donde se pueden medir costos contra tasas de arresto, el terrorismo es un evento tan raro que medir arrestos sería una forma ingenua de evaluar la efectividad de una política.

Investigaciones Recientes y Enfoques Teóricos

Trabajos más recientes en el campo han adoptado un enfoque más filosófico y reflexivo, centrándose en temas como el pánico moral y el gasto excesivo después de eventos como los ataques del 11 de septiembre. Costanza y Kilburn (2005), en su artículo "Seguridad Simbólica, Pánico Moral y Sentimiento Público", argumentaron que el simbolismo es crucial para entender la guerra contra el terror. Utilizando una perspectiva de interaccionismo simbólico, sugieren que el fuerte sentimiento público sobre la seguridad nacional ha impulsado políticas más hacia amenazas superficiales que reales. Otros argumentan que el simbolismo ha llevado a una política de "hipervigilancia" costosa e incontrastable en la toma de decisiones de las agencias.

Algunos sociólogos y juristas han contemplado las posibles consecuencias de una política agresiva o militarista contra las amenazas terroristas, que pueden tener implicaciones negativas para los derechos humanos, un tema de gran interés para la sociología como cuestión de justicia social. Por ejemplo, Helms, Costanza y Johnson (2011) cuestionaron si el bombo mediático sobre el ciberterrorismo podría llevar a una persecución sistémica innecesaria, advirtiendo sobre políticas como un "interruptor de apagado" que daría al gobierno federal poder sobre internet.

La forma en que la sociedad reacciona y comprende el terrorismo es una pregunta central de investigación. Huff y Kertzer (2016) estudiaron cómo el público define el terrorismo, encontrando que el tipo de acto, las víctimas y la información de fondo sobre el perpetrador (religión, nacionalidad, política, motivación) influyen significativamente. Argumentan que los medios y las figuras públicas controlan la información de fondo proporcionada, lo que puede influir en la percepción pública a través de un "efecto de encuadre de medios y élites".

What is the neuroscience of terrorism?
neuroscience of terrorism is a newly emerging interdisciplinary topic with potential implications for national security, forensic psychology, neuroimaging, and foreign policy.

Teorías Sociológicas Clave Aplicadas al Terrorismo

Varias teorías sociológicas principales ofrecen marcos para entender el terrorismo:

Funcionalismo Estructural

El funcionalismo postula que las instituciones y procesos sociales existen para cumplir funciones importantes para el funcionamiento de la sociedad. Desde esta perspectiva, el terrorismo es visto como una desviación social. Aunque destructivo, un funcionalista podría argumentar que, en cierto modo, el terrorismo puede ser funcional para la sociedad porque une a los individuos en oposición, creando un sentido de pertenencia y solidaridad grupal que ayuda a prevenir la anomia (la falta de normas sociales claras).

Las teorías de Talcott Parsons y N. Luhmann han influido en esta perspectiva, analizando la diferenciación funcional de las sociedades modernas en comparación con estructuras sociales menos diferenciadas históricamente (segmentación, estratificación). La rápida transición de la solidaridad mecánica a la orgánica, descrita por Émile Durkheim, es vista por algunos grupos tradicionalistas como algo negativo, y movimientos fundamentalistas violentos como Boko Haram o ISIS podrían interpretarse como contramovimientos anti-modernos incapaces de adaptarse a la complejidad y secularización de una sociedad funcionalmente diferenciada.

Un ejemplo clásico de aplicación funcionalista es usar los tipos de suicidio de Durkheim (egoísta, altruista, anómico) para analizar actos terroristas suicidas. Mahmoud Sadri ha aplicado esta idea: los homicidios suicidas egoístas se asemejan a pactos de suicidio; los altruistas (en culturas occidentales y no occidentales) podrían incluir misiones suicidas, misiones ideológicas o actos de terrorismo (como ataques Kamikaze); los anómicos podrían manifestarse en pactos de suicidio masivo o asesinatos masivos (como en Columbine o Jonestown en Occidente, o el PKK en otras regiones).

Los terroristas, como otros criminales, se convierten en un punto de referencia que aclara y refuerza las normas sociales. Al ser vistos como una amenaza al equilibrio social, la sociedad reacciona reafirmando la importancia de sus normas. Aunque el funcionalismo sugiere que el cambio social lento y planificado es saludable, el terrorismo podría considerarse un "shock social" que impulse a la sociedad a buscar nuevas formas de protegerse, aunque su naturaleza a menudo inspira miedo y retroceso en lugar de desarrollo progresivo.

Teoría del Conflicto

La teoría del conflicto ve el conflicto entre intereses contrapuestos como la fuerza impulsora del cambio social. Desde esta visión, la ley civil y el orden social a menudo benefician a algunos a expensas de otros. Los teóricos del conflicto ven el terrorismo como una reacción a la injusticia, percibida por los terroristas debido a desorientación, falta de educación o metas poco realistas. El comportamiento violento se interpreta como resultado de la frustración, la agresión o la disposición a luchar.

Gran parte de los actos terroristas son cometidos por personas religiosas (un estudio encontró que el 43% de los atacantes suicidas entre 1980 y 2003 eran identificablemente religiosos). Los terroristas usan la violencia porque creen que, de lo contrario, perderían una lucha por el poder, lo que lleva a muchos a ver el terrorismo como un arma de los débiles. El caso de Al-Qaeda en Irak (71% de las misiones suicidas entre 2003 y 2006) es un ejemplo, justificando sus acciones religiosamente contra el control chiíta, y siendo una respuesta estratégica a condiciones políticas específicas, como la contra insurgencia y la estabilización del poder chiíta. Ejemplos de estados que financian y apoyan grupos terroristas a nivel internacional también encajan en esta perspectiva. Los terroristas no tienen el poder político o económico para librar guerras convencionales, usando el terrorismo como medio para agitar al gobierno y lograr objetivos políticos, buscando a menudo beneficios en el más allá o para su comunidad antes que sopesar costos para otros.

Interaccionismo Simbólico

El interaccionismo simbólico es una teoría a nivel micro que se centra en cómo los significados compartidos y las interacciones forman las motivaciones detrás de las acciones de las personas. Desde esta perspectiva, el mundo social se crea a través de la interacción cara a cara. Los individuos actúan basándose en significados percibidos. La pertenencia a un grupo es un determinante importante de las interpretaciones individuales de la realidad, lo que ayuda a explicar el crimen y, por ende, el terrorismo, especialmente en la formación de la identidad terrorista (un proceso de socialización estudiado a menudo a través de la teoría de la identidad social, la teoría de la identidad personal, etc.).

La desviación, bajo la cual cae el terrorismo, puede explicarse por la teoría del etiquetado. Esta teoría postula que los individuos, subconscientemente, notan cómo otros los ven o etiquetan, y sus reacciones a esas etiquetas forman la base de su autoidentidad con el tiempo. Los grupos sociales crean reglas sobre el comportamiento aceptable. Cuando se rompe una regla, la sociedad determina si el acto fue desviado. Ser etiquetado como desviado (desviación primaria) puede llevar a una persona a verse a sí misma como tal, lo que a su vez lleva a más actos desviados (desviación secundaria), que pueden convertirse rápidamente en un estigma. Según el interaccionismo simbólico, el terrorismo se considera un comportamiento aprendido. Las personas aprenden a cometer terrorismo a través de interacciones con otros terroristas. La participación en el grupo es crucial en este proceso de aprendizaje; los miembros, al unirse, son resocializados a la versión de la realidad del grupo. Involucrar a los nuevos miembros en actos terroristas ayuda a que la organización terrorista se convierta en el único punto de referencia para sus miembros.

La teoría del aprendizaje social también juega un papel en la socialización de los comportamientos terroristas. Postula que una persona se vuelve desviada debido a una abundancia de definiciones que favorecen el comportamiento desviado frente a las que lo desfavorecen. Esta teoría se desglosa en cuatro mecanismos:

  1. Asociación Diferencial: Se refiere a la asociación e interacción directa o indirecta con otros que participan en ciertos comportamientos o expresan normas y valores que los apoyan. La prioridad, intensidad, duración y frecuencia de estas asociaciones influyen en el comportamiento. Cuanto más fuerte sea la conexión de alguien con una organización terrorista, mayor será la probabilidad de que exhiba comportamientos terroristas.
  2. Definiciones: El sistema de valores y creencias propio de un individuo sobre lo que es aceptable o no. Se aprenden y refuerzan a través de la asociación diferencial. Hay definiciones generales (creencias amplias sobre la conformidad, influenciadas por valores morales/religiosos) y específicas (alineadas con actos criminales particulares). Cuantas más definiciones favorezcan el comportamiento terrorista, mayor será la probabilidad de cometer actos terroristas.
  3. Refuerzo Diferencial: El equilibrio de recompensas y castigos anticipados o reales que siguen a un comportamiento. Que un individuo se abstenga de cometer un crimen depende de este equilibrio. Cuanta más interacción social (directa o indirecta) una persona tenga con el terrorismo, más probable será que cometa un acto terrorista.
  4. Imitación: La noción de que los individuos participan en comportamientos que han presenciado previamente en otros. Las características del observador, los comportamientos presenciados y sus consecuencias determinan el grado de imitación.

Comparativa de Teorías Sociológicas del Terrorismo

TeoríaVisión Principal del TerrorismoÉnfasisEjemplos/Conceptos Clave
Funcionalismo EstructuralDesviación social que puede tener funciones (solidaridad)Estructuras sociales, funciones de las institucionesAnomia, solidaridad grupal, tipos de suicidio de Durkheim (aplicados a terroristas suicidas), diferenciación social
Teoría del ConflictoReacción a la injusticia, arma de los débilesLuchas de poder, desigualdades, intereses contrapuestosFrustración, agresión, papel de la religión, terrorismo de estado, objetivos políticos como medio
Interaccionismo SimbólicoComportamiento aprendido y construido a través de la interacciónSignificados compartidos, interacción cara a cara, identidad grupalConstrucción social, teoría del etiquetado, desviación primaria/secundaria, estigma, resocialización, teoría del aprendizaje social (asociación diferencial, definiciones, refuerzo, imitación), teoría de la identidad social

Preguntas Frecuentes sobre la Sociología del Terrorismo

¿Qué es la sociología del terrorismo?
Es el estudio del terrorismo como un fenómeno social, analizando sus causas sociales, cómo ocurre y sus impactos en la sociedad, diferenciándose de otros enfoques al enfatizar las condiciones sociales que lo posibilitan.
¿Cómo definen el terrorismo los sociólogos?
Además de definiciones operativas como la de Weinberg, Pedahzur y Hirsch-Hoefler (táctica política con violencia y búsqueda de publicidad), los sociólogos enfatizan que el terrorismo es una construcción social, donde la definición implica interpretación y puede ser influenciada por intereses y medios.
¿Puede el terrorismo ser considerado 'funcional' según la sociología?
Desde la perspectiva del funcionalismo, aunque es una desviación destructiva, algunos funcionalistas argumentan que puede tener la 'función' no intencionada de unir a la sociedad en oposición, fortaleciendo la solidaridad grupal y reafirmando las normas sociales.
¿Cómo explica la teoría del conflicto el terrorismo?
La ve como una respuesta a la injusticia percibida, a menudo utilizada por grupos que carecen de poder convencional como un medio para lograr objetivos políticos en un contexto de lucha por el poder y desigualdad.
Según la sociología, ¿cómo se convierten las personas en terroristas?
Principalmente a través de procesos de socialización y aprendizaje dentro de grupos terroristas (perspectiva del interaccionismo simbólico y la teoría del aprendizaje social). Implica aprender comportamientos, adoptar definiciones que favorecen la violencia y ser resocializado a la realidad del grupo.
¿El artículo aborda la neurociencia del terrorismo?
Este artículo se basa en la información proporcionada, que se centra exclusivamente en la perspectiva sociológica del terrorismo. Por lo tanto, no incluye información sobre la neurociencia de este fenómeno.

En conclusión, la sociología ofrece herramientas analíticas esenciales para desentrañar la complejidad del terrorismo. Al verlo como una construcción social, examinar las condiciones que lo propician y aplicar diversas teorías como el funcionalismo, la teoría del conflicto y el interaccionismo simbólico, podemos obtener una comprensión más profunda de por qué las personas se involucran en estos actos, cómo se forman los grupos y cómo la sociedad responde. Si bien la neurociencia puede ofrecer perspectivas complementarias sobre los procesos individuales, el enfoque sociológico subraya la importancia de las estructuras, las interacciones y los significados compartidos en la génesis y el impacto de este fenómeno global.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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