¿Qué es la teoría de las pulsiones?

Las Pulsiones: Motor de la Psique según Freud

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Adentrarse en la obra de Sigmund Freud es explorar los cimientos de la comprensión moderna sobre la mente humana. Uno de sus conceptos más fundamentales y complejos es el de la pulsión. Lejos de ser un simple instinto biológico, la pulsión representa una fuerza constante y endógena que busca satisfacción, moldeando nuestros deseos, conflictos y, en última instancia, nuestro ser. Comprender las pulsiones es esencial para desentrañar la dinámica del inconsciente y los mecanismos que rigen nuestra vida psíquica.

¿Qué dice Freud sobre la pulsión?
Freud concibe a la pulsión como un "fragmento de actividad", manteniendo así el punto de vista que "deja a cada una de las pulsiones su propio poder de devenir agresiva" (10).

Freud abordó el tema de las pulsiones de manera sistemática, especialmente en su célebre texto de 1915, 'Pulsiones y destinos de pulsión'. Este trabajo forma parte de una serie de artículos metapsicológicos escritos en un período de gran incertidumbre personal y global, demostrando la intensidad de su esfuerzo intelectual incluso en tiempos difíciles. La búsqueda de una definición precisa fue un camino arduo y evolutivo para Freud, reconociendo que ninguna ciencia, ni siquiera las más exactas, comienza con conceptos perfectamente claros.

Índice de Contenido

Definiendo la Pulsión: Un Concepto Fronterizo

El concepto de pulsión (Trieb en alemán) no fue estático en la obra freudiana. Inicialmente, lo definió como la "agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir", destacando su función de representación. Más adelante, en 1911, lo describió como un "concepto fronterizo de lo somático respecto de lo anímico", el "representante psíquico de los poderes orgánicos". En esta etapa, la pulsión y su representante psíquico parecían ser lo mismo.

Sin embargo, en 1915, en 'Lo inconciente', Freud afinó la distinción: la pulsión en sí misma nunca puede ser consciente; solo lo puede ser la representación que la simboliza. Esto subraya que la pulsión opera en un nivel más allá de la conciencia y solo se manifiesta a través de sus representaciones en el aparato psíquico.

Para comprender la pulsión, Freud la contrapone a otros conceptos. Una distinción clave es la que establece entre el estímulo fisiológico y el estímulo pulsional.

El estímulo fisiológico proviene del exterior y puede ser evitado o cancelado mediante una acción adecuada, como huir de una fuente de calor. Es una fuerza de choque momentánea.

¿Cuáles son los tipos de pulsiones?
Estas dos clases son, las pulsiones yoicas o de autoconservación y las pulsiones sexuales. Esta división está motivada por lo que Freud entiende como conflicto fundamental de las llamadas Neurosis de Transferencia, en donde los reclamos de la sexualidad y los del yo, están contrapuestos.

El estímulo pulsional, en cambio, es endógeno, proviene del interior del organismo. No se puede huir de él. Su característica principal es ser una fuerza constante. Como señaló Lacan, esta constancia impide asimilar la pulsión a una función biológica, que siempre tiene un ritmo. La pulsión no tiene ni día ni noche, ni alza ni baja, es una presión persistente.

CaracterísticaEstímulo FisiológicoEstímulo Pulsional
OrigenExógeno (exterior)Endógeno (intrasomático)
Naturaleza de la fuerzaDe choque, momentáneaConstante
Posibilidad de evitaciónSí, mediante acción (ej. huida)No, proviene del interior
EjemploRuido fuerte, quemaduraHambre, sed, deseo sexual

Los Cuatro Elementos de la Pulsión

Freud identifica cuatro elementos constitutivos de la pulsión:

  1. El Esfuerzo (Drang): Es la fuerza motriz de la pulsión, su carácter constante e incesante. Es la cantidad de energía que impulsa a la pulsión hacia su meta.
  2. La Meta (Ziel): Es el fin hacia el que tiende la pulsión. Aunque la meta última puede ser la satisfacción, Freud observa que los caminos para alcanzarla son variados, combinables e intercambiables. Destaca que puede haber una satisfacción parcial incluso si la meta principal no se logra. Lacan matiza esto, sugiriendo que la satisfacción de la pulsión puede darse por vías que no se alinean con la satisfacción biológica o incluso a través del displacer o el síntoma. La meta, en este sentido, siempre se alcanza, aunque no sea la esperada o deseada conscientemente.
  3. El Objeto (Objekt): Es aquello en o por lo cual la pulsión puede alcanzar su meta. Es el elemento más variable de la pulsión. No tiene que ser necesariamente un objeto externo; puede ser una parte del propio cuerpo. Lacan considera el objeto de la pulsión como paradójico, un objeto 'a', que demuestra que ningún objeto se ajusta perfectamente a la satisfacción. La satisfacción no reside tanto en el objeto en sí, sino en el placer asociado al recorrido pulsional (ej. el placer de la boca al comer, más allá del alimento).
  4. La Fuente (Quelle): Es el proceso somático en una parte del cuerpo donde se produce el estímulo pulsional. La pulsión es, entonces, la representación psíquica de este estímulo corporal.

La Primera Clasificación: Pulsiones Yoicas y Sexuales

En 'Pulsiones y destinos de pulsión', Freud propone una distinción fundamental, aunque la considera una construcción auxiliar: la división entre las pulsiones yoicas o de autoconservación y las pulsiones sexuales. Esta división surge de su observación del conflicto central en las neurosis de transferencia, donde las demandas de la sexualidad parecen oponerse a las del yo.

Pulsiones Yoicas o de Autoconservación

Aunque el texto proporcionado se centra más en las pulsiones sexuales, las pulsiones yoicas están ligadas a la supervivencia del individuo. Incluyen necesidades básicas como el hambre, la sed y la evitación del peligro. Estas pulsiones buscan mantener la integridad y el equilibrio del yo.

Pulsiones Sexuales

Freud describe las pulsiones sexuales con varias características distintivas:

  • Son numerosas y provienen de múltiples fuentes orgánicas (zonas erógenas).
  • Inicialmente, actúan de forma independiente.
  • Solo después se reúnen en una síntesis (aunque Freud y Lacan señalan las fallas de esta síntesis).
  • La meta inicial de cada pulsión sexual parcial es el logro del placer de órgano.
  • Tras una síntesis (idealizada), se pondrían al servicio de la función de reproducción.
  • Se caracterizan por su gran capacidad de sustitución y el fácil intercambio de objetos.
  • Permiten operaciones muy alejadas de sus metas originales, como la sublimación.

A pesar de postular la síntesis al servicio de la reproducción como un fin, Freud mismo señala el carácter fallido de esta operación. La facilidad con la que las pulsiones sexuales intercambian objetos abre el vasto campo de la sublimación, donde la energía pulsional se desvía hacia fines socialmente valorados o no sexuales. Lacan enfatiza que la sexualidad, desde la perspectiva pulsional, se realiza a través de pulsiones parciales que no alcanzan una síntesis completa al servicio biológico.

Destinos de la Pulsión: Transformaciones y Circuitos

Freud identifica cuatro posibles destinos para las pulsiones, es decir, las formas en que pueden transformarse o ser dirigidas:

  1. El trastorno hacia lo contrario.
  2. La vuelta hacia la persona propia.
  3. La represión.
  4. La sublimación.

El texto se detiene en los dos primeros:

El Trastorno hacia lo Contrario

Implica dos procesos distintos:

  • Vuelta de la actividad a la pasividad: La meta de la pulsión cambia de activa a pasiva. Ejemplos clásicos son el par sadismo (activo) - masoquismo (pasivo) y el placer de ver (activo) - exhibición (pasivo).
  • Trastorno en cuanto al contenido: El contenido afectivo cambia. El ejemplo es la transformación de amor en odio.

La Vuelta hacia la Persona Propia

Esto ocurre cuando el objeto de la pulsión pasa de ser otra persona a ser el propio sujeto. Freud lo ilustra con el masoquismo, entendiéndolo como un sadismo dirigido hacia el yo. El proceso descrito es: 1) Sadismo dirigido a otro, 2) El objeto es reemplazado por el propio yo, la pulsión activa se vuelve pasiva, 3) Otra persona ocupa el lugar del sujeto activo (en el caso del masoquismo, alguien que inflige dolor). Lacan destaca aquí el carácter de vaivén y el circuito que la pulsión traza alrededor de un vacío, sugiriendo que no es tanto un cambio de sujeto u objeto, sino un uso diverso de las vías de satisfacción.

¿Qué es la pulsión y da un ejemplo?
La pulsión viene a ser un empuje hacia ciertos objetos de la vida que comienzan desde la niñez. Por ejemplo, el niño cuando nace tiene la necesidad de ser alimentado, pero de esta situación en la que la madre o el cuidador principal le provienen de alimento, por ejemplo, a través del pecho, se crea otra situación.

Pulsión, Amor y Síntoma

La relación entre pulsión y amor es compleja. Freud advierte que el amor es difícil de encuadrar completamente dentro de la teoría de las pulsiones, sugiriendo que requiere otra estructura para su comprensión. El amor, idealmente, sería la expresión de la sexualidad como un todo, posible tras una síntesis de las pulsiones parciales al servicio de la reproducción. Sin embargo, Freud mismo reconoce que las etapas de desarrollo pulsional coexisten, y Lacan es más enfático al negar una síntesis lineal o dialéctica entre las pulsiones parciales. No hay "La" pulsión única que represente la sexualidad del sujeto como una unidad.

El texto también introduce la noción de la pulsión de muerte en relación con el síntoma. Describe cómo los síntomas que causan sufrimiento a menudo desestabilizan el equilibrio del individuo. Aunque no define explícitamente la pulsión de muerte, la relaciona con aquellos síntomas que parecen ir más allá del principio del placer, sugiriendo una fuerza que busca la desorganización o el retorno a un estado inanimado, manifestándose a través del sufrimiento repetitivo en los síntomas.

Fases de la Pulsión: El Desarrollo Psicosexual

La teoría de las pulsiones también se articula con el desarrollo. Freud describe una serie de fases o estadios pulsionales, ligados al desarrollo neurológico y a zonas erógenas específicas. Estas fases reflejan cómo la pulsión busca satisfacción a través de diferentes partes del cuerpo a lo largo del desarrollo:

  • Fase Oral: Desde el nacimiento hasta aproximadamente el año y medio. La boca es la zona erógena principal, ligada a la nutrición y la incorporación.
  • Fase Anal: Desde el año y medio hasta los tres años. Ligada al control de los esfínteres y la retención/expulsión de heces, asociada al placer del control corporal.
  • Fase Fálica (o Uretral): Entre los tres y seis años. Se centra en los órganos genitales (aunque inicialmente de forma indiferenciada entre sexos en el concepto freudiano de "falo") y el placer asociado a la micción. Es en esta fase donde se articula el complejo de Edipo.

Estas fases muestran la naturaleza "parcial" de las pulsiones, centradas en zonas corporales específicas y modos de satisfacción particulares, que no necesariamente se integran en una sexualidad genital madura de forma lineal.

Preguntas Frecuentes sobre las Pulsiones

¿Qué es la pulsión según Freud?

Según Freud, la pulsión es un concepto fronterizo entre lo somático y lo psíquico. Es un representante psíquico de una fuente de estímulos corporales internos (intrasomáticos) que ejerce una fuerza constante (esfuerzo) y busca una meta a través de un objeto variable. A diferencia del estímulo fisiológico externo, la pulsión no puede ser evitada.

¿Cuántos tipos de pulsiones distinguió Freud inicialmente?

Inicialmente, Freud distinguió dos clases principales de pulsiones: las pulsiones yoicas o de autoconservación, ligadas a la supervivencia del individuo, y las pulsiones sexuales, ligadas a la obtención de placer de órgano y, en teoría, a la reproducción.

¿Cuáles son los tipos de pulsiones?
Estas dos clases son, las pulsiones yoicas o de autoconservación y las pulsiones sexuales. Esta división está motivada por lo que Freud entiende como conflicto fundamental de las llamadas Neurosis de Transferencia, en donde los reclamos de la sexualidad y los del yo, están contrapuestos.

¿Cuáles son los elementos que componen una pulsión?

Freud identificó cuatro elementos principales: el Esfuerzo (la fuerza constante), la Meta (el fin de satisfacción), el Objeto (lo variable que permite alcanzar la meta) y la Fuente (el proceso somático de donde surge el estímulo).

¿Qué son los destinos de la pulsión?

Son las diversas vías por las que una pulsión puede transformarse o dirigirse. Los mencionados en el texto son el trastorno hacia lo contrario (cambio de actividad a pasividad o de contenido) y la vuelta hacia la persona propia (el sujeto pasa a ser el objeto de la pulsión), además de la represión y la sublimación.

¿Cómo se relaciona la pulsión con el síntoma?

El texto sugiere una relación entre la pulsión (específicamente, la pulsión de muerte, aunque no la define en detalle) y los síntomas que causan sufrimiento. Estos síntomas pueden ser manifestaciones de una fuerza que opera más allá del principio del placer, rompiendo el equilibrio y buscando una satisfacción paradójica a través del displacer.

¿Qué son las fases de la pulsión (estadios psicosexuales)?

Son etapas del desarrollo infantil propuestas por Freud (Oral, Anal, Fálica) en las que la energía pulsional se organiza alrededor de zonas erógenas específicas (boca, ano, genitales) y modos particulares de satisfacción, mostrando el carácter parcial y evolutivo de las pulsiones sexuales.

En conclusión, el concepto de pulsión en Freud es una piedra angular del psicoanálisis, que nos invita a pensar en las fuerzas profundas que nos habitan. Su naturaleza constante, sus múltiples fuentes y objetos variables, y sus diversos destinos (incluyendo la sublimación y la represión) revelan la complejidad de la vida psíquica. Aunque Freud partió de una división dual y exploró sus destinos, la discusión y la elaboración del concepto continúan, demostrando su perdurabilidad y su capacidad para generar nuevas comprensiones sobre el motor que impulsa al sujeto.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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