What is the correct definition of cultural neuroscience?

Neurociencia Cultural: Cerebro y Cultura

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La neurociencia cultural emerge como un campo de investigación pionero y vibrante, dedicado a desentrañar la compleja interacción entre la cultura humana y el cerebro. Esta disciplina busca comprender cómo las variaciones culturales se manifiestan en los procesos psicológicos, neurales e incluso genómicos, articulando una relación bidireccional fundamental entre estos niveles de análisis y las propiedades emergentes que surgen de su interconexión dinámica. Lejos de ser un simple apéndice de la neurociencia, la neurociencia cultural representa una síntesis audaz, integrando teorías y métodos de campos tan diversos como la antropología, la psicología cultural, la neurociencia y la neurogenética. Su objetivo central es proporcionar una comprensión empírica y mecanicista de cómo la cultura y la biología, lejos de ser entidades separadas, se influyen y co-construyen mutuamente.

How is neural activity influenced by social or cultural factors?
The neural correlates of social–emotional feelings are influenced by culture. Cultural neural effects are independent from psychophysiological processing. Social learning likely shapes how people become aware of (feel) their emotions. Cultural norms for behavioral expressiveness may shape the neural feeling process.

La idea de que el comportamiento complejo resulta de la interacción dinámica entre genes y ambiente cultural no es nueva. Sin embargo, la neurociencia cultural ofrece un enfoque empírico novedoso para demostrar estas interacciones bidireccionales, aprovechando los avances teóricos y metodológicos recientes. Comparte metas con otras disciplinas interdisciplinarias como la neurociencia social o la neurociencia cognitiva social, particularmente en el estudio de cómo los mecanismos neurobiológicos facilitan la transmisión cultural a través de procesos sociales básicos como el aprendizaje imitativo. No obstante, la neurociencia cultural se distingue por su enfoque explícito en cómo los eventos mentales y neuronales varían significativamente en función de los rasgos culturales (valores, prácticas, creencias). Además, ilustra cómo estos rasgos culturales pueden moldear la emergencia de procesos genómicos, neurobiológicos y psicológicos a lo largo del tiempo, y cómo, a su vez, estos efectos facilitan experiencias sociales complejas e incluso procesos conductuales más amplios como la percepción y la cognición.

Índice de Contenido

Orígenes Interdisciplinarios de un Campo Emergente

El surgimiento de la neurociencia cultural ha sido posible gracias a la convergencia de avances teóricos y metodológicos en tres campos distintos: la psicología cultural, la neurociencia y la genética molecular.

  • Psicología Cultural: En las últimas décadas, la psicología cultural ha logrado avances significativos en la identificación de rasgos culturales que caracterizan la diversidad de grupos sociales en todo el mundo. Ha desarrollado criterios rigurosos para crear medidas conductuales culturalmente apropiadas que aseguren que los fenómenos psicológicos de interés sean estudiables en personas de todas las culturas.
  • Neurociencia Humana: Incluyendo la neurociencia cognitiva, social y afectiva, este campo ha revolucionado el estudio de la mente y el cerebro al desarrollar una vasta gama de técnicas para mapear procesos neuronales a procesos psicológicos con diferentes grados de resolución espacial y temporal. Técnicas como la resonancia magnética funcional (fMRI) han sido cruciales.
  • Genética Molecular: Ha experimentado transformaciones importantes en el alcance de los datos y las técnicas disponibles para comprender el impacto funcional de la variabilidad interindividual en la estructura del genoma humano. Desde el estudio de genes individuales hasta mapas genómicos completos, ha abierto nuevas vías para relacionar genes con procesos neurales, mentales y culturales.

La combinación de estas herramientas permite una capacidad sin precedentes para investigar la co-constitución mutua de genes, cerebro, mente y cultura.

Desafíos Clave en la Investigación en Neurociencia Cultural

La realización de estudios en neurociencia cultural presenta una serie de desafíos metodológicos y teóricos únicos. Abordar estos desafíos es crucial para obtener resultados fiables y culturalmente sensibles.

Estudiar la Cultura, No los Estereotipos

A menudo, la nacionalidad o la raza se utilizan como indicadores de cultura, pero estas generalizaciones simplifican en exceso la rica complejidad de los sistemas culturales. La cultura se refiere a los valores, prácticas y creencias compartidos por un grupo de personas. Es fundamental medir directamente los valores culturales de los participantes, por ejemplo, mediante encuestas estandarizadas o métodos de priming cultural. Esto permite a los investigadores determinar de manera fiable los valores de sus poblaciones de estudio en lugar de basarse únicamente en estereotipos.

Dimensiones culturales clave, como el individualismo-colectivismo (la medida en que las personas se conciben como autónomas e independientes o como interconectadas y definidas por sus relaciones sociales) o la cognición holística frente a analítica (la tendencia a atender al contexto general o a los objetos focales), han demostrado afectar una amplia gama de procesos mentales a nivel conductual. Incorporar medidas directas de estos valores es vital para asegurar que se estudian procesos culturales genuinos y no meras generalizaciones.

La Cultura es un Proceso Dinámico

La cultura no es estática; cambia y se adapta, y los individuos pueden participar de múltiples sistemas culturales simultáneamente. Las técnicas de priming cultural, por ejemplo, permiten manipular temporalmente sistemas de valores culturales dentro de individuos (tanto mono como multiculturales) para examinar cómo los valores culturales moldean dinámicamente el comportamiento y la actividad neural. Esto demuestra la naturaleza fluida y adaptable de la influencia cultural.

¿Qué es la neurociencia según Piaget?
Según la teoría de Piaget el entorno en el que se halla la persona, favorece la organización del cerebro y el desarrollo de las funciones cognitivas, lo cual se convierte en un estímulo permanente del aprendizaje. El cerebro es un órgano que está constituido por cuatro lóbulos con funciones especiales.

Además, los estudios comparativos transculturales a lo largo de la vida (desde la infancia hasta la edad adulta y la vejez) ofrecen una perspectiva única sobre cómo la cultura y las experiencias vitales influyen en el proceso de maduración neural y conductual. El cerebro en desarrollo exhibe una tremenda plasticidad cerebral, y comparar las variaciones culturales en diferentes etapas de la vida puede revelar qué estructuras y funciones neuronales son más susceptibles a la influencia cultural en ventanas de desarrollo específicas.

Tareas Experimentales Culturalmente Apropiadas

Diseñar experimentos que tengan el mismo significado y relevancia a través de diferentes culturas es un desafío considerable. La psicología cultural ha desarrollado métodos para abordarlo:

  • Encuestas de Valores Culturales: Permiten medir rasgos culturales específicos, pero es crucial ser consciente de los sesgos de respuesta que pueden variar entre culturas (por ejemplo, la tendencia de los colectivistas a usar puntos intermedios en las escalas Likert vs. la tendencia de los individualistas a usar los extremos).
  • Muestreo Situacional: Una técnica para generar estímulos experimentales optimizados para revelar variación cultural. Los participantes de diferentes culturas generan ejemplos de un fenómeno de interés (ej. ¿Qué significa el éxito/fracaso para ti?), y estos ejemplos se utilizan como estímulos en experimentos posteriores. Esto ayuda a asegurar que los estímulos sean culturalmente relevantes y comprensibles.

Definición de Plantillas Cerebrales Culturalmente Apropiadas

En neuroimagen, la normalización espacial es un paso clave para comparar cerebros individuales con una plantilla común. Sin embargo, las plantillas y atlas cerebrales estándar disponibles se basan predominantemente en individuos caucásicos. Dada la variabilidad en las estructuras cerebrales entre diferentes poblaciones (por ejemplo, occidentales y asiáticos orientales), el desarrollo de plantillas cerebrales culturalmente apropiadas y métodos para mapear entre ellas es probablemente necesario para comparaciones precisas de estructura y función cerebral a través de culturas.

Comparación de Escáneres de RMN entre Sitios

Los estudios transculturales a menudo implican la recopilación de datos en diferentes ubicaciones. Asegurar que las diferencias observadas en la actividad neural se deban a diferencias funcionales entre los grupos participantes y no a variaciones en el equipo de resonancia magnética es fundamental. Esto se puede mitigar utilizando protocolos casi idénticos optimizados para el equipo local, realizando pruebas de fiabilidad entre escáneres, asegurando que el hardware y software de presentación de estímulos sean idénticos y calibrados, y llevando a cabo controles de calidad rigurosos en todos los datos.

¿Dónde Reside la Cultura en el Cerebro? Evidencia de la Influencia Cultural

Existe una clara evidencia de que las experiencias sostenidas pueden afectar tanto la estructura como la función cerebral. Por lo tanto, es razonable postular que la exposición sostenida a un conjunto de experiencias y prácticas culturales afectará la estructura y función neural. El floreciente campo de la psicología cultural ha demostrado diferencias sutiles en la forma en que los individuos procesan la información, diferencias que parecen ser producto de experiencias culturales.

Procesamiento Perceptual y Atencional

Uno de los marcos más influyentes propone que las culturas asiáticas orientales (colectivistas) y occidentales (individualistas) tienen diferentes sesgos en el procesamiento de la información. Los occidentales tienden a procesar objetos centrales y organizar información mediante reglas y categorías (cognición analítica), mientras que los asiáticos orientales tienden a ver el yo como parte de un todo más amplio, resultando en un sesgo de procesamiento holístico, donde el objeto y el contexto se codifican conjuntamente y las relaciones tienen prioridad sobre las categorías.

Estudios conductuales y de seguimiento ocular (eye-tracking) respaldan esta distinción. Por ejemplo, se ha demostrado que los asiáticos orientales son más propensos a recordar detalles contextuales o a detectar cambios en el fondo de una escena, mientras que los occidentales se centran más en los objetos focales. Los estudios de eye-tracking muestran que los occidentales tienden a fijarse más y durante más tiempo en los objetos centrales, mientras que los asiáticos orientales tienen fijaciones más cortas y más sacadas hacia el fondo, alternando entre objetos y fondos, lo que es consistente con un sesgo a procesar las relaciones contextuales. Incluso en el procesamiento de rostros, se han observado diferencias culturales en los patrones de escaneo ocular.

A nivel neural, se ha encontrado evidencia de que estas diferencias culturales en el procesamiento de la información se reflejan en patrones de activación cerebral, particularmente en la corteza visual ventral (VVC), un área asociada con el procesamiento visual y perceptual. Estas diferencias sugieren que la cultura moldea cómo percibimos y atendemos el mundo que nos rodea.

¿Cuál es la perspectiva neurocientífica de la psicología?
La perspectiva neurocientífica/biológica se centra en la forma de ser de una persona . En lugar de creer que los factores externos influyen en su forma de ser, esta perspectiva considera que los aspectos internos de una persona son mucho más importantes para sus acciones.

Posibles Diferencias Estructurales

Aunque la evidencia es más limitada, algunos estudios han explorado la posibilidad de diferencias estructurales en el cerebro relacionadas con la cultura. Inspirados por hallazgos de que experiencias como la navegación espacial o el aprendizaje de malabares pueden afectar el volumen de ciertas estructuras cerebrales, los investigadores han planteado la hipótesis de que décadas de exposición a valores o prácticas culturales podrían moldear las estructuras neurales.

Algunos estudios tempranos encontraron diferencias en las dimensiones generales del cerebro entre poblaciones asiáticas y europeas. Investigaciones más recientes que comparan la densidad o el grosor cortical han reportado diferencias en regiones frontales, temporales y parietales entre grupos culturales. Algunas interpretaciones sugieren que estas diferencias podrían estar relacionadas con las demandas cognitivas específicas de las prácticas culturales, como las diferencias en el procesamiento del lenguaje o los estilos de pensamiento promovidos por la cultura (por ejemplo, el enfoque occidental en el razonamiento independiente versus un posible mayor énfasis en seguir instrucciones en algunas culturas orientales).

Sin embargo, es crucial abordar estas diferencias con cautela, ya que pueden ser influenciadas por múltiples factores además de la cultura, como la dieta, la salud, o incluso las diferencias genéticas subyacentes. La investigación en esta área es incipiente y requiere estudios más amplios y rigurosos que controlen posibles variables de confusión.

Tabla Comparativa: Sesgos de Procesamiento Culturales

Basado en el marco de Nisbett y colegas:

DimensiónCulturas Occidentales (Individualistas)Culturas Asiáticas Orientales (Colectivistas)
Enfoque AtencionalObjetos centralesContexto y relaciones
Procesamiento de InformaciónAnalítico (reglas, categorías)Holístico (conjunto, relaciones)
Memoria (Ej.)Mejor para detalles absolutos (objetos)Mejor para detalles relativos (contexto)
Patrón de Escaneo Visual (Eye-tracking)Fijaciones más largas en objetos centralesFijaciones más cortas, más sacadas al contexto, alternancia objeto/fondo
RazonamientoBasado en reglas formalesBasado en intuición y dialéctica

Neurociencia Cultural y Envejecimiento

El estudio de las diferencias neurocognitivas transculturales a lo largo de la vida es un área importante que informa tanto sobre el proceso de envejecimiento como sobre la neuroplasticidad asociada a la cultura. Comparar la cultura y el envejecimiento permite examinar simultáneamente las contribuciones de la experiencia y la biología. A nivel conductual, el envejecimiento parece tener un impacto mayor que la cultura en funciones básicas como la memoria de trabajo o la velocidad de procesamiento. Esto sugiere que el "hardware" básico de la mente declina con la edad de manera robusta, independientemente de las experiencias culturales.

Sin embargo, los datos neurales presentan un panorama más complejo. Algunos estudios sugieren que los efectos culturales que pueden no ser evidentes en adultos jóvenes pueden surgir en adultos mayores. Por ejemplo, un estudio encontró que, si bien los adultos jóvenes de Asia Oriental y Occidente mostraban activaciones similares en áreas de procesamiento de objetos, los adultos mayores de Asia Oriental mostraban una ausencia casi completa de activación en una área de procesamiento de objetos. Esto se interpretó como un sesgo a procesar el contexto sobre los objetos, más que una incapacidad para procesar objetos. Sin embargo, cuando se les instruyó explícitamente a enfocarse en los objetos, la activación en el área de procesamiento de objetos reapareció, lo que sugiere que los cambios culturales representan sesgos de procesamiento en lugar de cambios inmutables en los circuitos neuronales.

Estos hallazgos ilustran la importancia de la cultura en la configuración del funcionamiento neural, pero también demuestran la flexibilidad del cerebro y la naturaleza de los sesgos culturales como patrones preferenciales que pueden ser influenciados por la atención o las instrucciones. Quedan muchas preguntas abiertas sobre cómo la cultura y el envejecimiento interactúan para moldear el cerebro a lo largo de la vida.

Consideraciones Metodológicas Adicionales

La investigación en neurociencia cultural es compleja y requiere una metodología rigurosa para evitar interpretaciones erróneas. Además de los desafíos mencionados, es crucial:

  • Formular Hipótesis Específicas: Dada la enorme cantidad de datos generados por la neuroimagen, es fundamental probar hipótesis específicas basadas en el conocimiento de las estructuras neurales y los datos conductuales. Esto ayuda a enfocar la investigación y aumentar las posibilidades de encontrar diferencias interpretables y replicables relacionadas con los valores culturales.
  • Emparejar Grupos en Habilidades Cognitivas Básicas: Es importante asegurarse de que los grupos culturales comparados no difieran significativamente en habilidades cognitivas básicas como la velocidad de procesamiento o la memoria de trabajo, utilizando tareas que sean lo más neutrales posible a las diferencias culturales o lingüísticas. Esto asegura que las diferencias neurales observadas no se deban a diferencias subyacentes en estas capacidades fundamentales.
  • Controlar las Diferencias entre Escáneres: Si se recopilan datos en diferentes sitios con distintos equipos de resonancia magnética, es vital cuantificar y minimizar la variabilidad entre escáneres. Esto puede implicar pruebas de fiabilidad, calibración de equipos y el uso de protocolos idénticos.

Preguntas Frecuentes sobre Neurociencia Cultural

¿Qué diferencia a la neurociencia cultural de la neurociencia social?

Aunque comparten objetivos, la neurociencia cultural se enfoca explícitamente en cómo los eventos mentales y neuronales varían en función de los rasgos culturales específicos (valores, prácticas, creencias), mientras que la neurociencia social tiende a centrarse más en los mecanismos neurales que subyacen a los procesos sociales básicos que pueden ser más universales.

¿Qué es la teoría de la neurociencia cultural?
Además, la neurociencia cultural ilustra cómo los rasgos culturales pueden dar forma al surgimiento de procesos genómicos, neurobiológicos y psicológicos a lo largo del tiempo y cómo dichos efectos, a su vez, facilitan la experiencia social compleja e incluso procesos conductuales más amplios, como la percepción y la cognición.

¿La neurociencia cultural estudia diferencias genéticas entre culturas?

Sí, la neurociencia cultural integra la neurogenética para investigar cómo las variaciones genéticas pueden interactuar con el ambiente cultural para influir en los procesos psicológicos y neurales. Busca entender si ciertos polimorfismos genéticos funcionales relevantes para la cultura pueden existir y cómo se relacionan con la variabilidad cultural.

¿Puede la cultura cambiar la estructura física del cerebro?

La evidencia sugiere que las experiencias sostenidas, incluidas las culturales, pueden afectar la estructura cerebral (por ejemplo, volumen o grosor cortical) y la función. Aunque la investigación es limitada, es un área activa de estudio. Los hallazgos sugieren que el cerebro es maleable y se adapta a las demandas y experiencias del entorno cultural.

¿Cómo se mide la cultura en los estudios de neurociencia cultural?

Se utilizan métodos como encuestas estandarizadas de valores culturales (ej. individualismo-colectivismo), técnicas de priming cultural (activación temporal de valores) y muestreo situacional para crear estímulos relevantes. El objetivo es medir los rasgos culturales directamente en lugar de depender de generalizaciones basadas en nacionalidad o raza.

Conclusión y Futuras Direcciones

La evidencia actual subraya que los valores y las experiencias culturales moldean significativamente los procesos neurocognitivos, influenciando los patrones de activación neural y, potencialmente, afectando incluso las estructuras cerebrales. El estudio del "cerebro cultural" es un tema de importancia crítica que demuestra cuán fundamentales son los valores y prácticas culturales en la influencia del pensamiento y la percepción.

Una dirección importante para el futuro de la neurociencia cultural es desarrollar marcos más amplios que vayan más allá de las comparaciones simplistas entre culturas orientales y occidentales. Es crucial considerar consistentemente la posibilidad de que los efectos observados puedan no ser determinados únicamente por valores o experiencias culturales, sino que también puedan resultar de diferencias en la dieta, la salud e incluso la genética. Enfocarse en cuantificar el grado de identificación con los valores culturales específicos y su relación con la estructura y función cerebral es vital, ya que proporciona una validación de que los valores culturales son los factores que controlan los efectos, a la luz de las muchas otras fuentes de varianza entre diferentes culturas.

Existe una clara necesidad de neuroimagen multimodal, integrando datos estructurales y funcionales, así como comprendiendo las activaciones neurales que ocurren cuando se encuentran diferencias en el movimiento ocular. La trayectoria de desarrollo de las diferencias culturales también parece ser un dominio extraordinariamente importante que está relativamente inexplorado. ¿Cuán temprano en la vida los valores culturales esculpen el cerebro? De manera similar, ¿la exposición sostenida a una cultura a lo largo de la vida amplifica los efectos de los valores culturales? Esta investigación es un dominio importante para comprender la maleabilidad del cerebro humano y cómo las diferencias en los valores y los entornos sociales esculpen la estructura y función del cerebro.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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