El desarrollo cognitivo es el proceso de crecimiento y cambio en las habilidades intelectuales y mentales, como el pensamiento, el razonamiento y la comprensión. Incluye la adquisición y consolidación del conocimiento. Contrario a visiones pasadas que consideraban al lactante como un organismo impulsado principalmente por esquemas sensoriomotores simples, la investigación reciente lo revela como poseedor de habilidades cognitivas sofisticadas e incluso conceptos complejos que guían la adquisición de conocimiento.

Como señalan Gopnik, Meltzoff y Kuhl (1999), lo que vemos en la cuna es quizás la mente más grande que jamás ha existido, la máquina de aprendizaje más poderosa del universo. Los bebés se nutren de experiencias y habilidades socioemocionales, lingüísticas, motoras y perceptuales para su desarrollo cognitivo. Están sintonizados con las relaciones entre las características de los objetos, las acciones y el entorno físico, pero están particularmente sintonizados con las personas.
Los padres, familiares, amigos, maestros y cuidadores desempeñan un papel vital en el apoyo al desarrollo cognitivo de los bebés al proporcionar el contexto interpersonal o socioemocional saludable en el que el desarrollo cognitivo se despliega. Los adultos atentos y receptivos ofrecen la base desde la cual los bebés pueden participar plenamente en comportamientos e interacciones que promueven el aprendizaje. Dichos adultos también sirven como una fuente primordial de imitación.
El contexto cultural es fundamental para el desarrollo cognitivo de los niños pequeños. Existe una variación sustancial en cómo se define la inteligencia en diferentes culturas (Sternberg y Grigorenko 2004). Como resultado, diferentes aspectos del funcionamiento o rendimiento cognitivo pueden ser más valorados en algunos contextos culturales que en otros. Por ejemplo, mientras que la velocidad de procesamiento es un aspecto de la inteligencia muy valorado en las conceptualizaciones occidentales predominantes, "los aldeanos ugandeses asocian la inteligencia con adjetivos como lento, cuidadoso y activo" (Rogoff y Chavajay 1995, 865). Los aspectos de la inteligencia relacionados con la competencia social parecen ser más importantes que la velocidad en algunos contextos culturales no occidentales (Sternberg y Grigorenko 2004). Ciertamente, es crucial que los profesionales de la primera infancia reconozcan el papel que juega el contexto cultural en la definición y establecimiento del funcionamiento cognitivo saludable de los niños.
La investigación ha identificado una amplia gama de competencias cognitivas y ha descrito la notable progresión del desarrollo cognitivo durante los primeros años de la infancia. Los expertos en el campo describen a los bebés como aprendices activos, motivados y comprometidos que poseen una impresionante gama de competencias cognitivas (National Research Council and Institute of Medicine 2000) y aprenden a través de la exploración (Whitehurst y Lonigan 1998). Los bebés demuestran curiosidad natural y tienen un fuerte impulso por aprender, actuando en consecuencia. De hecho, han sido descritos como "nacidos para aprender" (National Research Council and Institute of Medicine 2000, 148).
Fundamentos Clave del Desarrollo Cognitivo Temprano
Las experiencias cotidianas, como llorar y ser recogido, o agitar un juguete y luego oírlo sonar, brindan oportunidades para que los bebés aprendan sobre causa y efecto. "Incluso los lactantes muy pequeños tienen expectativas sobre eventos físicos" (Baillargeon 2004, 89). Este conocimiento ayuda a los bebés a comprender mejor las propiedades de los objetos, los patrones del comportamiento humano y la relación entre eventos y consecuencias. Al desarrollar una comprensión de causa y efecto, los bebés construyen sus habilidades para resolver problemas, hacer predicciones y comprender el impacto de su comportamiento en los demás.
Relaciones Espaciales
Los bebés aprenden sobre las relaciones espaciales de diversas maneras; por ejemplo, explorando objetos con la boca, siguiendo visualmente objetos y personas, apretándose en espacios pequeños, encajando objetos en aberturas y mirando las cosas desde diferentes perspectivas (Mangione, Lally y Signer 1992). Pasan gran parte de su tiempo explorando los aspectos físicos y espaciales del entorno, incluyendo las características e interrelaciones entre las personas, los objetos y el espacio físico que los rodea (Clements 2004). El desarrollo de la comprensión de las relaciones espaciales aumenta el conocimiento de los bebés sobre cómo se mueven y encajan las cosas en el espacio y las propiedades de los objetos (sus cuerpos y el entorno físico).
Resolución de Problemas
Los bebés muestran un alto nivel de interés en resolver problemas. Incluso los lactantes muy pequeños trabajarán para resolver un problema, por ejemplo, cómo encontrar sus dedos para chuparlos (National Research Council and Institute of Medicine 2000). Los bebés mayores pueden resolver el problema de cómo alcanzar un juguete interesante que está fuera de su alcance intentando rodar hacia él o haciendo gestos a un adulto pidiendo ayuda. Los bebés y niños pequeños resuelven problemas por diversos medios, incluyendo la actuación física sobre objetos, el uso de esquemas de aprendizaje que han desarrollado, la imitación de soluciones encontradas por otros, el uso de objetos o personas como herramientas, y el ensayo y error.
Imitación
La Imitación se considera ampliamente una forma poderosa de aprender. Se ha identificado como crucial en la adquisición del conocimiento cultural (Rogoff 1990) y del lenguaje. Se ha demostrado la imitación por parte de recién nacidos de expresiones faciales adultas (Meltzoff y Moore 1983), movimientos de cabeza y protrusiones de lengua (Meltzoff y Moore 1989). "Los hallazgos de imitación en recién nacidos humanos destacaron predisposiciones a imitar acciones faciales y manuales, vocalizaciones y expresiones faciales cargadas emocionalmente" (Bard y Russell 1999, 93). La imitación infantil implica procesos perceptuales y motores (Meltzoff y Moore 1999). La capacidad muy temprana de imitar posibilita juegos de imitación en los que el adulto refleja el comportamiento del niño, como sacar la lengua o igualar el tono de un sonido que hace el bebé, y luego el bebé imita de vuelta. Este tipo de interacción se construye con el tiempo a medida que el bebé y el adulto añaden elementos y variaciones en sus juegos de imitación.
Los bebés participan tanto en la imitación inmediata como en la imitación retrasada. La imitación inmediata ocurre cuando los bebés observan e intentan copiar o imitar el comportamiento de inmediato. Por ejemplo, la imitación inmediata se puede ver cuando el padre de un bebé saca la lengua y el bebé saca la lengua en respuesta. A medida que los bebés se desarrollan, son capaces de participar en la imitación retrasada, repitiendo el comportamiento de otros en un momento posterior después de haberlo observado. Un ejemplo de imitación retrasada es un niño que recrea parte de la rutina de ejercicio de un padre, como levantar un bloque varias veces como si fuera una pesa.
| Tipo de Imitación | Descripción | Momento |
|---|---|---|
| Inmediata | Observar y copiar/imitar el comportamiento al instante. | Ocurre justo después de la observación. |
| Retrasada | Observar un comportamiento y repetirlo en un momento posterior. | Ocurre después de un intervalo de tiempo. |
Butterworth (1999, 63) resume la importancia de la imitación temprana de la siguiente manera: "La investigación moderna ha demostrado que la imitación es un mecanismo natural de aprendizaje y comunicación que merece estar en el centro de la psicología del desarrollo".
Memoria
La capacidad de recordar permite a los bebés y niños pequeños diferenciar entre personas y objetos familiares y desconocidos, anticipar y participar en partes de las rutinas de cuidado personal, aprender el lenguaje y conocer las reglas de interacción social. El sistema de Memoria del lactante es bastante notable y funciona a un nivel superior de lo que se creía anteriormente (Howe y Courage 1993). Aunque la edad no es el único determinante del funcionamiento de la memoria, a medida que los bebés crecen, son capaces de retener información por períodos de tiempo más largos (Bauer 2004). Los bebés exhiben recuerdo a largo plazo mucho antes de poder articular sus experiencias pasadas verbalmente (Bauer 2002b).
La aparición de la memoria está relacionada con el desarrollo de una red neuronal con varios componentes (Bauer 2002b). Comentando sobre las diferentes formas y funciones del desarrollo temprano de la memoria, Bauer (2002a, 131) afirma: "Se cree ampliamente que la memoria no es un rasgo unitario, sino que está compuesta por diferentes sistemas o procesos, que cumplen funciones distintas y se caracterizan por reglas de operación fundamentalmente diferentes". Bauer (2002a, 145) añade más tarde que la investigación reciente contrarresta las sugerencias anteriores de que los niños en edad preescolar demuestran poca capacidad de memoria y las especulaciones de que los niños más pequeños y los lactantes demuestran poca o ninguna capacidad de memoria. Bauer (2002a, 145) concluye: "Ahora está claro que desde temprano en la vida, el organismo humano almacena información a largo plazo y que los efectos de experiencias previas son evidentes en el comportamiento. En los primeros meses de vida, los lactantes exhiben memoria de reconocimiento para todo tipo de estímulos naturales y artificiales".
Sentido Numérico
El Sentido Numérico se refiere a los conceptos que tienen los niños sobre los números y las relaciones entre ellos. Los hallazgos de investigación indican que los lactantes de tan solo cinco meses son sensibles al número y son capaces de discriminar entre conjuntos pequeños de hasta tres objetos (Starkey y Cooper 1980; Starkey, Spelke y Gelman 1990). Los bebés demuestran la capacidad de reconocer rápida y precisamente la cantidad en un conjunto pequeño de objetos sin contar. Esta habilidad se llama subitización.
Según una perspectiva teórica, las habilidades de los bebés para discriminar entre números, por ejemplo, dos versus tres objetos, no reflejan "conocimiento numérico". Más bien, esta habilidad temprana parece basarse en las habilidades perceptuales de los bebés para "ver" pequeñas disposiciones numéricas (Clements 2004; Carey 2001), o en su capacidad para notar un cambio en la cantidad general de objetos que están viendo (Mix, Huttenlocher y Levine 2002). La visión alternativa es que la sensibilidad temprana del lactante al número es de naturaleza numérica. En otras palabras, los bebés tienen la capacidad de distinguir entre números y razonar sobre estos números de maneras numéricamente significativas (Wynn 1998; Gallistel y Gelman 1992). En cierto sentido, saben que tres objetos son más que un objeto. Ya sea que la sensibilidad numérica temprana sea de naturaleza puramente perceptual o también numérica, los teóricos del desarrollo concuerdan en que sienta las bases para el desarrollo posterior de la comprensión de los niños sobre el número y la cantidad.
A medida que aumenta la comprensión y el uso del lenguaje por parte de los niños, comienzan a asimilar el lenguaje basado en el conocimiento numérico a su conocimiento no verbal de número y cantidad (Baroody 2004). Entre los 18 y 24 meses de edad, los niños usan palabras relacionales para indicar "más" o "igual", así como palabras numéricas. Comienzan a contar en voz alta, típicamente comenzando con "uno" y continuando con una secuencia de nombres de números (Fuson 1988; Gelman y Gallistel 1978), aunque pueden omitir algunos números y no usar la lista numérica convencional (por ejemplo, "uno, dos, tres, siete, nueve, diez"). Alrededor de la misma edad, los niños también comienzan a contar pequeñas colecciones de objetos; sin embargo, pueden señalar el mismo elemento dos veces o decir una palabra numérica sin señalar un objeto. Y comienzan a construir una comprensión de la cardinalidad (es decir, la última palabra numérica utilizada al contar representa el número total de objetos).
Clasificación
La Clasificación se refiere a la capacidad en desarrollo del lactante para agrupar, ordenar, categorizar, conectar y tener expectativas de objetos y personas según sus atributos. Los bebés de tres meses demuestran que esperan que las personas actúen de manera diferente a los objetos (Legerstee 1997). También demuestran la capacidad de discriminar entre expresiones de sonrisa y ceño fruncido (Barrera y Maurer 1981). Mandler (2000) distingue entre dos tipos de categorización realizadas por los bebés: perceptual y conceptual. La categorización perceptual tiene que ver con similitudes o diferencias que los bebés perciben, como similitudes en la apariencia visual. La categorización conceptual tiene que ver con la agrupación basada en lo que hacen los objetos o cómo actúan. Según Mareschal y French (2000, 59), "la capacidad de categorizar subyace a gran parte de la cognición". La clasificación es una habilidad fundamental tanto en la resolución de problemas como en el juego simbólico.
| Tipo de Clasificación | Base de Agrupación | Ejemplo Temprano |
|---|---|---|
| Perceptual | Similitudes sensoriales (ej. apariencia visual) | Agrupar objetos por color o forma. |
| Conceptual | Lo que los objetos hacen o cómo actúan | Agrupar objetos por su función (ej. cosas para comer). |
Juego Simbólico
El Juego Simbólico es un comportamiento común en la primera infancia, también llamado "juego de simulación, juego de fantasía... o juego imaginativo" (Gowen 1995, 75). El pensamiento representacional es un componente central del juego simbólico. Alrededor de los ocho meses de edad, los bebés han aprendido las funciones de objetos comunes (por ejemplo, sostener un teléfono de juguete para "oír" la voz de la abuela). Para cuando los niños tienen alrededor de 18 meses, usan un objeto para representar otro. Por ejemplo, un niño de 18 meses puede fingir que un plátano es un teléfono. Alrededor de los 36 meses, los niños participan en juegos de simulación en los que representan un objeto sin tener ese objeto, o un sustituto concreto, disponible. Por ejemplo, pueden hacer una "llamada telefónica" llevando la mano a la oreja.
A medida que los niños se acercan a los 36 meses, participan cada vez más en juegos de simulación en los que recrean eventos familiares. El juego de simulación permite a los niños mayores intentar comprender mejor los roles sociales, participar en la comunicación con otros y revisitar y dar sentido a experiencias pasadas. La investigación sugiere que participar en juegos de simulación parece estar relacionado con el desarrollo de la comprensión de los niños pequeños sobre los sentimientos y creencias de otras personas (Youngblade y Dunn 1995). Los entornos al aire libre, como las cajas de arena (Moser 1995) o las estructuras de juego, ofrecen ricas oportunidades para el juego simbólico o de simulación. Aunque las áreas de juego al aire libre se consideran a menudo en términos de comportamiento motor o actividad física, también ofrecen oportunidades especiales para el juego simbólico (Perry 2003). Por ejemplo, los niños que juegan afuera pueden fingir que están haciendo jardinería o pueden usar un juguete grande con ruedas para recrear una salida de compras.
Mantenimiento de la Atención
El Mantenimiento de la Atención ha sido descrito como una forma de autorregulación cognitiva. Se refiere a la creciente capacidad del lactante para ejercer control sobre su atención o concentración (Bronson 2000). El mantenimiento de la atención permite a los bebés reunir información, sostener experiencias de aprendizaje, observar y resolver problemas. Los bebés demuestran mantenimiento de la atención cuando prestan atención a personas, acciones y cosas que encuentran interesantes, incluso en presencia de distracciones. La capacidad de mantener la atención/concentración es una habilidad importante de autorregulación relacionada con el aprendizaje. Existe una variabilidad significativa en la atención incluso entre niños con desarrollo típico (Ruff y Rothbart 1996).
Comprensión de las Rutinas de Cuidado Personal
Las actividades de cuidado personal son una parte rutinaria de la vida diaria del niño pequeño. También presentan oportunidades significativas para el aprendizaje tanto en entornos de cuidado infantil como en el hogar. Las crecientes habilidades de los bebés para anticipar, comprender y participar en estas rutinas representan un aspecto significativo de su funcionamiento cognitivo, relacionado con su capacidad para comprender sus relaciones con los demás, su capacidad para cuidarse a sí mismos y sus habilidades de participación en grupo. Al principio, los lactantes pequeños responden a las acciones del adulto durante estas rutinas. Luego comienzan a participar más activamente (O’Brien 1997). Comprender los pasos involucrados en las rutinas de cuidado personal y anticipar los próximos pasos son habilidades relacionadas con los fundamentos cognitivos del mantenimiento de la atención, la imitación, la memoria, la causa y efecto y la resolución de problemas. Las perspectivas culturales de los adultos que cuidan a los bebés están relacionadas con sus expectativas sobre el grado de independencia o auto-iniciativa que los niños demuestran durante las rutinas de cuidado personal. Dependiendo de sus experiencias culturales, los niños pueden variar mucho en su comprensión de las rutinas de cuidado personal.
Preguntas Frecuentes sobre el Desarrollo Cognitivo Infantil
¿Qué es exactamente el desarrollo cognitivo en la primera infancia?
Se refiere al crecimiento y cambio en las habilidades mentales como pensar, razonar, comprender y adquirir conocimiento. En los bebés, abarca desde la comprensión de causa y efecto hasta el juego simbólico y la formación de la memoria.
¿Cómo influye el entorno en el desarrollo cognitivo de mi bebé?
El entorno, especialmente el contexto socioemocional proporcionado por cuidadores atentos y receptivos, es crucial. También el contexto cultural moldea qué aspectos cognitivos son más valorados y cómo se fomenta el aprendizaje.
¿Qué puedo hacer para estimular el desarrollo cognitivo de mi hijo?
Interactuar con él de manera receptiva, proporcionarle oportunidades de exploración segura, participar en juegos de imitación, hablarle, leerle y permitirle resolver problemas a su nivel son formas efectivas de apoyar su desarrollo.
¿Es normal que mi bebé intente imitar mis gestos?
Sí, la imitación es un mecanismo de aprendizaje temprano muy importante y una habilidad que se observa incluso en recién nacidos. Es una parte natural y fundamental del desarrollo cognitivo y social.
¿A qué edad empiezan los bebés a entender los números?
La investigación sugiere que los bebés tan pequeños como de cinco meses son sensibles a las cantidades pequeñas (hasta tres objetos) y pueden discriminar entre ellas. Esta habilidad temprana, llamada subitización, sienta las bases para una comprensión numérica posterior.
En conclusión, la visión moderna del desarrollo cognitivo infantil destaca la complejidad y el potencial de aprendizaje inherentes a los bebés desde los primeros meses de vida. Son exploradores activos, dotados de habilidades sorprendentes que se desarrollan a través de la interacción con su entorno físico, social y cultural. Apoyar este proceso fundamental sienta las bases para su futuro aprendizaje y comprensión del mundo.
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