What part of the brain controls storytelling?

Tu Cerebro y el Poder de las Historias

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Las historias son una parte fundamental de la experiencia humana. Durante miles de años, nos han permitido dar sentido al mundo, construir conexiones y transmitir conocimiento y tradiciones. Pero, ¿por qué nos atraen tanto las historias? Investigaciones recientes en neurociencia ofrecen algunas explicaciones sobre la tendencia de nuestro cerebro a organizar la información en narrativas.

What is the neuroscience behind storytelling?
The auditory cortex activates to process the sounds of the words, while the sensory cortex ignites to imagine details like sights, smells, tastes, and movement. This transportation into the narrative creates a deeply immersive experience that captivates our minds.Jan 11, 2024

Hoy exploraremos tres teorías principales que iluminan la base biológica de nuestras mentes ávidas de historias. Luego profundizaremos en estas teorías y proporcionaremos un análisis más detallado y ejemplos del mundo real para mostrar cuán profundamente arraigada está la narración en nuestra psique.

Índice de Contenido

El Cerebro Ante las Historias: Tres Teorías Clave

La primera teoría se centra en la estimulación sensorial, a menudo referida como inmersión. Cuando escuchamos una historia, nuestros cerebros reaccionan como si realmente estuviéramos experimentando los eventos de primera mano. La corteza auditiva se activa para procesar los sonidos de las palabras, mientras que la corteza sensorial se enciende para imaginar detalles como vistas, olores, sabores y movimiento. Este transporte a la narrativa crea una experiencia profundamente inmersiva que cautiva nuestras mentes. Las historias también activan la corteza motora, preparándonos para simular acciones y reacciones. Un estudio realizado en la Universidad de Princeton demostró que cuando los sujetos escuchaban oraciones orientadas a la acción, su corteza motora reaccionaba de manera similar a como si estuvieran realizando las acciones ellos mismos. Esta conexión mente-cuerpo ayuda a explicar por qué sentimos escalofríos al experimentar historias de suspenso, casi como si fuéramos parte de la escena.

La segunda teoría profundiza en cómo las historias ayudan a dar sentido al caos, impulsando nuestra necesidad de patrones. El cerebro humano está diseñado para detectar patrones. Cuando encontramos información, el hipocampo, responsable de la creación de patrones, trabaja para organizarla en secuencias lógicas y narrativas. De esta manera, las historias sirven como organizadores contextuales que ayudan a convertir información desarticulada en episodios significativos. Cuando escuchamos historias, nuestros cerebros trabajan para organizar los detalles en tramas coherentes. Esto nos permite digerir y retener mejor la información para el futuro. Las historias también activan el núcleo accumbens, ávido de obsesión, impulsando a nuestro cerebro a anhelar la resolución narrativa. El impulso de cierre y significado satisface nuestra necesidad de estructura y comprensión existencial.

Finalmente, la tercera teoría explora el vínculo social. Como los humanos somos animales inherentemente sociales, estamos diseñados para conectarnos con otros. Las historias nos permiten simular experiencias sociales incluso cuando estamos solos. Los escáneres cerebrales muestran que escuchar detalles sensoriales vívidos activa las mismas regiones que se iluminarían si estuviéramos experimentando el evento de primera mano. Este espejo neuronal ayuda a crear empatía y comprensión. Las historias centradas en personajes también explotan nuestra teoría de la mente, poniéndonos en el lugar de los protagonistas. Esta estimulación de las redes neuronales relacionadas con la cognición social fomenta un sentido de intimidad y conexión. Además, las historias a menudo transmiten creencias, normas y valores culturales. Al participar en narrativas compartidas, los individuos sienten un sentido de comunidad y pertenencia. Esta base neuronal para la conexión social ilumina por qué las historias juegan un papel central en la cohesión cultural.

La neurociencia de la narración ayuda a descubrir la ciencia detrás de las tendencias de nuestro cerebro a anhelar historias. En esencia, estamos diseñados para traducir la información a formato narrativo, buscar resolución y significado, y conectarnos con otros. Las historias proporcionan a nuestras mentes ricas experiencias sensoriales, patrones y coherencia, y oportunidades para el vínculo social. Pero, ¿cómo se traducen estas teorías científicas en ejemplos del mundo real de la narración en acción? El resto de este artículo proporcionará una exploración más detallada e ilustraciones concretas de estos tres puntos principales.

Inmersión Sensorial: Viajando a Mundos Narrativos

Las historias captan nuestra atención al sumergirnos visceralmente en mundos narrativos. Cuando escuchamos detalles sensoriales vívidos, nuestros cerebros se iluminan como si realmente estuviéramos allí, preparando nuestros cuerpos para la acción y la reacción. Por ejemplo, las palabras en una página cobran vida dentro de nuestra imaginación a través de una rica descripción de vistas, sonidos, olores, sabores y sensaciones cinéticas. Cuando una historia describe el crujido de las hojas de otoño bajo los pies, nuestra corteza auditiva chispea para procesar el sonido y la sustancia de esa experiencia. Simultáneamente, la corteza sensorial evoca los colores vivos de la estación cambiante. Este transporte provoca una sensación de inmersión en el mundo imaginado.

Lo mismo ocurre con la sensación de suspenso que experimentamos durante historias apasionantes. Un estudio del neurocientífico Jeffrey Zacks demostró que cuando los espectadores veían una escena de suspenso, las regiones cerebrales asociadas con la sensación se iluminaban, incluida la corteza visual y áreas vinculadas al control muscular. Esto demuestra la reacción visceral de estar "al borde del asiento" mientras el cerebro se prepara para la acción. Por ejemplo, el famoso thriller Psicosis de Alfred Hitchcock atrae a los espectadores en parte explotando esta sensación. Durante la icónica escena de la ducha, la combinación de sonidos, edición y movimiento crea un momento de suspenso intenso que activa la reacción física del suspenso. El cerebro imita las sensaciones del ataque a través de la activación de regiones sensoriales. Este transporte ayuda a crear una experiencia cinematográfica profundamente absorbente.

What is the neuroscience behind storytelling?
The auditory cortex activates to process the sounds of the words, while the sensory cortex ignites to imagine details like sights, smells, tastes, and movement. This transportation into the narrative creates a deeply immersive experience that captivates our minds.Jan 11, 2024

Más allá de la ficción, los narradores en campos como el periodismo y la defensa también aprovechan el transporte sensorial. Los reportajes que ponen a los lectores en la escena a través de detalles vívidos impulsan la participación narrativa. Por ejemplo, una pieza podría describir los sonidos de platos tintineando y olores sabrosos que emanan de los puestos para sumergir a la audiencia en un mercado bullicioso. Este detalle sensorial permanece más tiempo en la mente de los lectores y crea empatía a través de una perspectiva vivida. De manera similar, las personas que comparten historias personales recrean vívidamente momentos vividos para atraer al público a sus experiencias. El cerebro procesa estos detalles sensoriales como mundos inmersivos, ayudando a crear comprensión. El transporte a mundos narrativos constituye una parte clave del poder de la narración.

El Impulso de Significado: Imponiendo Patrones al Caos

El cerebro también busca historias para encontrar señales dentro del ruido y significado en medio del caos. Las historias ayudan a organizar la información en narrativas digeribles en lugar de datos inconexos. Cuando escuchamos información, el hipocampo trabaja para identificar relaciones de causa y efecto que organizan los elementos en secuencias lógicas. A través de este proceso, el cerebro impone orden y significado a eventos caóticos y hace inferencias sobre la interconexión de las cosas. Las historias satisfacen nuestro anhelo neuronal de reconocimiento de patrones.

Por ejemplo, los historiadores analizan eventos complejos para elaborar relatos narrativos del pasado. Al identificar figuras clave, secuenciar sucesos y establecer conexiones, traducen enredos de hechos en tramas coherentes. Esto permite a los lectores comprender mejor los eventos y ver orden en el resultado. La narración construye causalidad y significado que de otro modo se perderían. De manera similar, los artículos de periódicos traducen eventos actuales desordenados en narrativas estructuradas con protagonistas, antagonistas y resolución. Este encuadre ayuda a los lectores a discernir señales dentro del ruido de los sucesos continuos. Incluso los relatos de no ficción requieren técnicas narrativas como la prefiguración, el establecimiento de la escena y el clímax para convertir la información en historias legibles.

Además, las narrativas incompletas impulsan al cerebro a fabricar detalles faltantes y buscar resolución. Cuando la información tiene lagunas, el estriado desencadena la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, estimulando el deseo de cierre. Esto se manifiesta en la urgencia de saber "qué sucede después" que nos mantiene pasando páginas y viendo episodios sin parar. Por ejemplo, las columnas de chismes y los reality shows dramatizan conflictos interpersonales. Al dejar las tensiones sin resolver, explotan la necesidad de finalización narrativa. Los cliffhangers también niegan deliberadamente la satisfacción narrativa para obligar a la búsqueda de respuestas. Las historias sin resolver hacen cosquillas al detector de patrones del cerebro y activan recompensas neuroquímicas por desentrañar la trama. De estas maneras, la narración proporciona coherencia cognitiva y significado existencial que la mente anhela.

Construyendo Vínculos a Través de Narrativas Compartidas

Finalmente, las historias permiten a los humanos fomentar vínculos sociales y cohesión cultural. Nuestros cerebros están diseñados para conectarse con otros, preparándonos para sumergirnos en experiencias sociales. Las historias proporcionan interacción virtual al iluminar regiones neuronales asociadas con la experiencia de primera mano y la teoría de la mente. Al habitar personajes, aprendemos creencias culturales y simulamos comunidad.

Al adoptar las perspectivas de los protagonistas, las historias nos permiten practicar la empatía y ponernos en el lugar del otro. Un estudio del neurocientífico Gregory Burns demostró que cuando los sujetos escuchaban historias contadas en primera persona, sus regiones de teoría de la mente se activaban. Esta estimulación ayuda a comprender diferentes puntos de vista. Además, las historias construyen el reconocimiento de los valores culturales. Por ejemplo, los cuentos populares y las fábulas transmiten lecciones morales a través de la alegoría. El Discurso de Gettysburg estableció un legado nacional compartido a través de la narrativa. La narración también codifica la historia cultural, ya que las tradiciones orales transmiten linajes y conocimiento tradicional.

Incluso las historias personales pueden forjar vínculos al transmitir experiencias vividas. Las reuniones de Alcohólicos Anónimos tienen miembros que comparten sus relatos de tocar fondo y reconstruir sus vidas. Esta vulnerabilidad fomenta la comprensión y el apoyo comunitarios. Los grupos de apoyo como AA dependen del poder colectivo de las historias para sanar el aislamiento y formar comunidad. Además, las historias nos permiten ensayar escenarios sociales desde la seguridad de nuestras mentes. Soñar despierto satisface las necesidades sociales a través de interacciones y aventuras imaginarias. No importa cuán solitario sea, la lectura aún activa redes neuronales que se iluminan durante experiencias sociales reales. De estas múltiples maneras, las historias socializan nuestros cerebros y construyen la cultura colectiva.

La Química de la Conexión Narrativa: La Oxitocina

Más allá de las regiones cerebrales activadas, ciertos neurotransmisores desempeñan un papel crucial en cómo respondemos a las historias. El pionero de la neuroeconomía Paul Zak llevó a cabo una serie de experimentos para explorar el impacto de las historias en el cerebro, centrándose en particular en la oxitocina.

What neurotransmitters are involved in storytelling?
By triggering dopamine, cortisol, oxytocin, and endorphins, you can capture your audience's attention, evoke empathy, and make them feel good. So, the next time you find yourself captivated by a great story, remember that it's not just the plot that's hooking you, it's the way your brain responds to it.

En un experimento, Zak y su equipo pidieron a voluntarios que vieran una de dos versiones de un video sobre un niño moribundo. La primera versión tenía un arco narrativo claro (es decir, una historia), mientras que la segunda tenía un arco narrativo "plano" (es decir, sin historia). El equipo tomó muestras de sangre de los voluntarios antes y después de ver los videos.

¿Qué crees que encontraron?

Descubrieron que aquellos que vieron el video con la historia experimentaron un aumento en la Oxitocina. La Oxitocina es la misma sustancia química que se libera en el cuerpo de una madre después de dar a luz. Es una sustancia poderosa que ayuda a construir vínculos fuertes y es clave para evocar empatía en tu audiencia. La empatía ayudará a tu audiencia a confiar más en ti y a volverse más generosa. Para producir oxitocina, cuenta historias que toquen la fibra sensible y hagan que tu audiencia se sienta más humana. Ser vulnerable y honesto en tus historias es un factor importante para desencadenar la oxitocina.

Una técnica favorita para afectar la oxitocina es compartir el diálogo interno. El diálogo interno se refiere a los pensamientos que tiene el personaje, en nuestro caso, en momentos cruciales de la historia. El ser humano promedio tiene 6,200 pensamientos al día. Muchos de estos pensamientos son ansiosos, obsesivos o impulsivos. Puedes llevar a tus oyentes al momento emocional compartiendo algunos de estos pensamientos. ¿Qué teme, preocupa, sueña, espera o planea tu personaje en los momentos clave de la historia?

Por ejemplo:

"Espero que mi jefe lea esto. Estará tan impresionado."

"Ese trato cambiará mi vida. Lo primero que haré con el dinero será comprarle a mi madre un coche nuevo."

"Ah, no puedo creer que hice esto. Todos pensarán que soy un fracaso…"

Al compartir lo que piensa el personaje, haces que tus oyentes se interesen. Cuanto más sepan sobre el personaje, más lo apoyarán. Después de escuchar el diálogo interno, tus oyentes querrán saber qué sucede a continuación.

Resumen Neurocientífico de las Teorías

Teoría ClaveRegiones Cerebrales InvolucradasEfecto en el Oyente/LectorEjemplos
Inmersión Sensorial (Transporte)Corteza Auditiva, Corteza Sensorial, Corteza MotoraExperiencia vívida, Sentir que se está allí, Preparación para la acción, SuspensoDescripciones detalladas, Películas de suspenso (Psicosis), Periodismo inmersivo
Construcción de Significado (Patrones y Coherencia)Hipocampo, Estriado, Núcleo AccumbensOrganización de información, Comprensión de causa-efecto, Anhelo de resolución, Satisfacción cognitivaRelatos históricos, Artículos de noticias, Columnas de chismes, Cliffhangers
Vínculo Social (Conexión y Empatía)Regiones de Teoría de la Mente, Redes Sociales del CerebroEmpatía, Ponerse en el lugar del otro, Transmisión cultural, Sentido de comunidadCuentos populares, Fábulas, Discursos nacionales, Grupos de apoyo (AA), Diálogo interno

Preguntas Frecuentes sobre Neurociencia y Narración

¿Qué parte del cerebro controla la narración?

No hay una única "parte" del cerebro que controle la narración de forma aislada. La narración es un proceso complejo que involucra una red distribuida de regiones cerebrales que trabajan juntas. Como se explica en el artículo, la corteza auditiva y sensorial se activan para la inmersión, el hipocampo ayuda a organizar la información en patrones narrativos, el núcleo accumbens y el estriado están involucrados en el anhelo de resolución, y las regiones asociadas con la teoría de la mente y la cognición social (como la corteza prefrontal medial y la unión temporoparietal) son cruciales para comprender a los personajes y sus intenciones, así como para la conexión social. Es la interacción dinámica de estas y otras áreas lo que permite la creación y el procesamiento de narrativas.

¿Qué neurotransmisores están involucrados en la narración?

La investigación, como la realizada por Paul Zak, ha destacado particularmente el papel de la oxitocina. Se ha demostrado que las historias con un arco narrativo claro, especialmente aquellas que evocan empatía o vulnerabilidad, aumentan los niveles de oxitocina en el cerebro. La oxitocina es un neurotransmisor y hormona conocida por su papel en el vínculo social, la confianza y la empatía. Otros neurotransmisores como la dopamina, involucrada en el sistema de recompensa y la motivación, también juegan un papel, especialmente en el impulso de buscar la resolución narrativa (activada por el núcleo accumbens y el estriado).

Conclusión: Cableados para Contar Cuentos

La neurociencia revela cuán profundamente arraigada está la narrativa en la maquinaria de la mente. Las historias cautivan la cognición en múltiples niveles. Primero, los detalles sensoriales vívidos nos transportan, preparando el cerebro para la acción y la reacción. Segundo, el hipocampo, que detecta patrones, impone orden a eventos caóticos al componer narrativas coherentes llenas de causa y efecto. Tercero, las historias centradas en personajes activan las regiones de la teoría de la mente, fomentando la empatía mientras transmiten normas culturales. A través de estas innumerables dimensiones, las narrativas iluminan redes neuronales relacionadas con la inmersión, la construcción de significado y la conexión social.

Si bien los formatos de la narración han evolucionado a lo largo de milenios, las raíces biológicas siguen siendo las mismas. Comprender la neurociencia detrás de nuestros cerebros ávidos de historias ilumina por qué la narrativa juega un papel tan central en la experiencia humana a lo largo de la historia y la cultura. La ciencia confirma lo que nuestra intuición nos dice: que estamos cableados para contar historias. Ya sea alrededor de fuegos ancestrales o pantallas modernas, los relatos continúan transmitiendo conocimiento, forjando vínculos y dando sentido al mundo gracias a la anatomía misma de nuestros cerebros.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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