What in the brain is responsible for motivation?

La Neurociencia de la Motivación

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¿Alguna vez has tenido uno de esos días en los que suena la alarma y te pones en marcha al instante? Te diriges a la cocina con energía para preparar el desayuno, llegas temprano al trabajo y marcas una tarea tras otra con alegría. Al final del día, tienes tiempo y energía suficientes para dedicarte a un pasatiempo, y luego te relajas.

What is the root cause of motivation?
Motivation is influenced by various factors, such as personal goals, values, interests, needs, abilities, expectations, feedback, recognition, rewards, and challenges.

Para muchos de nosotros, la motivación parece un misterio. Un día estás lleno de ella, y al día siguiente una falta de motivación te dificulta concentrarte en las mismas tareas. Y cuando estás estancado, días productivos como el descrito pueden parecer una casualidad. Después de un período de concentración y éxito, es natural preguntarse: “¿De dónde viene la motivación y cómo puedo canalizar la mía más a menudo?”.

La ciencia de la motivación es una compleja interacción entre diferentes regiones cerebrales, las hormonas de tu cuerpo y tu capacidad para establecer metas e incentivos. Y es responsable de más que tu habilidad para tachar elementos de la lista de tareas pendientes: la motivación también influye en tus niveles de energía y bienestar emocional. Afortunadamente, puedes aprender cómo funciona la motivación en el cerebro y aprovechar este conocimiento para que los días impulsados y emocionantes no aparezcan solo de vez en cuando.

Índice de Contenido

¿Qué es la Motivación?

La motivación es la fuerza que nos impulsa a actuar sobre nuestros deseos o miedos. Es lo que inspira y energiza nuestro comportamiento para avanzar hacia nuestras metas, incluso cuando las influencias internas o externas se interponen.

Por ejemplo, la motivación para conseguir un ascenso te capacita para rendir bien en el trabajo incluso cuando sientes la influencia insidiosa del síndrome del impostor. De manera similar, la motivación para sobresalir en una presentación te convence de dedicar unas horas extra de trabajo, aunque el último episodio de tu programa favorito te tiente a dar por terminado el día.

Tipos de Motivación

Existen dos tipos principales de motivación:

  • Motivación Intrínseca: Estás auto-motivado a hacer algo por cómo te hace sentir, no por una recompensa externa. Por ejemplo, alguien que toca el piano y practica porque disfruta aprendiendo nuevas canciones y mejorando sus habilidades.
  • Motivación Extrínseca: Completas una tarea o trabajas hacia una meta para recibir una recompensa o evitar una consecuencia, como alguien que toca el piano y practica para ganar una competición o evitar ser reprendido por su profesor.

Ya sea intrínseca o extrínseca, el sistema de recompensa de tu cerebro controla tu motivación. Es este sistema el que influye en los niveles de dopamina en tu cuerpo, una hormona y neurotransmisor que impulsa la motivación.

Tipo de MotivaciónImpulso PrincipalFuente de SatisfacciónEjemplo
IntrínsecaInterés, disfrute personal, crecimientoLa actividad en sí mismaLeer un libro por placer
ExtrínsecaRecompensas externas, evitar castigosResultados externosEstudiar para obtener una buena nota

Teorías de la Motivación

Aunque la motivación tiene raíces fisiológicas (más sobre esto después), también es un proceso profundamente psicológico.

Según la teoría de la recompensa, un grupo de hipótesis que se centran en el papel de los estímulos positivos, nos sentimos atraídos por personas y experiencias que nos benefician y nos llenan de emociones positivas, felices y emocionantes. Esto podría ser casi cualquier cosa: un paseo matutino con la mascota familiar, un amigo que ofrece buenos consejos o la emoción de establecer contactos con nuevos colegas.

Esta escuela de pensamiento sugiere que desarrollamos relaciones que son más gratificantes que exigentes, lo que nos impulsa a buscar las cosas que nos resultan naturales. Un atleta puede anhelar la descarga de dopamina que acompaña a una carrera de 10 kilómetros, mientras que una persona hogareña no puede esperar para acurrucarse bajo una manta y sumergirse en un libro.

La teoría de incentivos de la motivación es un concepto relacionado centrado en los motivadores extrínsecos. Algunos psicólogos creen que nuestro comportamiento está impulsado por recompensas y refuerzos. Los incentivos externos nos impulsan a actuar de cierta manera, como ir al trabajo cada día para ganar un salario al final del mes o perseverar en un libro largo para descubrir el giro final.

Tanto la teoría de la recompensa como la de incentivos destacan la importancia de desarrollar nuestras fortalezas e intereses naturales. Después de todo, es importante sentirse realizado con cada logro a lo largo de los procesos de crecimiento personal o profesional. Prepararse para trabajar en algo que te importa es mucho más fácil que encontrar la motivación para seguir los pasos de algo que no te beneficia ni te emociona.

Motivación Intrínseca y Emociones Positivas

Recuerda: la motivación intrínseca es cuando actúas sin necesidad de una recompensa externa. En otras palabras, la alegría del acto en sí mismo es suficiente para motivarte. Pero priorizar tus deseos y necesidades internos no es un camino infalible hacia la concentración.

Imagina a un novelista. Su vida gira en torno a la escritura y la alegría de contar historias. Esto no significa que el proceso de crear una novela esté exento de dificultades que desafíen su impulso para continuar.

La motivación es un proceso físico y psicológico, pero también puede verse como una habilidad que se desarrolla con esfuerzo, práctica y perseverancia. Replantear la motivación de esta manera ayuda a separar los gustos de los deseos. Al novelista le gusta escribir, pero quiere completar una novela, una meta que exige proceso, estrategia y trabajo duro.

Dedicar tu vida profesional a una carrera que coincida con tus fortalezas e intereses naturales es una excelente manera de inspirar una motivación constante. Pero aprender a aprovechar esa motivación con bienestar mental y una mentalidad de crecimiento aporta un sentido de propósito mayor que convierte las alegrías intrínsecas en grandes logros.

La Neurociencia de la Motivación

¿Qué causa la motivación en el cerebro además de la liberación de dopamina? Primero, necesitamos entender que la investigación ha encontrado que tres factores principales influyen en nuestra motivación: nuestro estado fisiológico, el entorno y el pasado. Estos factores influyen en qué partes del cerebro controlan la motivación, que es principalmente la amígdala en la interpretación emocional, pero volvamos a nuestro amigo, la dopamina.

La señal de dopamina moviéndose entre neuronas y receptores dentro de las sinapsis de nuestro cerebro permite que las señales sigan moviéndose. Para nuestra motivación, la vía dopaminérgica es crucial. La vía de recompensa —o vía mesolímbica— en la parte media de nuestro cerebro se dirige a la corteza cerebral, que está en la parte superior de nuestros cerebros.

La dopamina también viaja a través del núcleo accumbens. Tan pronto como hay una abundancia de dopamina, le hace saber a nuestro cerebro que algo bueno sucederá. Específicamente, significa una recompensa.

Cuando la dopamina se mueve a través del sistema de recompensa, enseña a nuestro cerebro a conectar esta actividad cerebral con el placer. Nos mantiene en la búsqueda de más dopamina en cada parte de nuestro cerebro. Esto luego estimula nuestra motivación. Sabemos que si trabajamos, tendremos una descarga de este neurotransmisor. Nuestro cerebro usa eso a su favor.

La Dopamina: El Neurotransmisor Clave

La dopamina es la hormona de la felicidad que controla el sistema de recompensa del cerebro y nos impulsa a hacer cosas que se sienten bien. Se produce en el cerebro y comunica mensajes a través del sistema nervioso.

Puedes asociar fácilmente el estado emocional de bienestar causado por la dopamina con una experiencia placentera como comer helado, dar un paseo en bicicleta tranquilo o pasar tiempo de calidad con tus amigos. Pero también desempeña un papel central en tu estado emocional y funciones corporales, incluyendo:

  • Memoria
  • Placer
  • Atención
  • Estado de ánimo
  • Aprendizaje
  • Sueño

Cómo la Dopamina Impacta el Cerebro

La dopamina desempeña un papel clave en motivarte a alcanzar tus metas activando tu sistema de recompensa interno. Te ayuda a aprender qué se siente bien y qué se siente mal, guiándote a elegir acciones que traen de vuelta lo positivo y evitar lo negativo.

La vía de recompensa —o vía mesolímbica— comienza en la parte media de tu cerebro y se extiende hasta la corteza cerebral. La liberación y utilización de dopamina se llevan a cabo en varias regiones del cerebro:

  • Cuando experimentas un estímulo placentero, el área tegmental ventral (VTA) libera dopamina.
  • Esta dopamina viaja a diferentes partes del cerebro con receptores de dopamina: la amígdala, el hipocampo, el núcleo accumbens y la corteza prefrontal.
  • Estas cuatro ubicaciones captan la dopamina, desencadenando funciones únicas. La función de la amígdala es interpretar estímulos emocionales y enviar mensajes a diferentes partes del circuito cerebral, incluido el hipocampo. La dopamina le dice a tu amígdala que estás teniendo una experiencia placentera, incitando emociones positivas.
  • El núcleo accumbens traduce las entradas emocionales en respuestas motoras, indicando al cerebro que seleccione un comportamiento y actúe en consecuencia.
  • Mientras tanto, la corteza prefrontal (CPF) desvía el enfoque hacia el estímulo placentero y crea una memoria. Estas asociaciones positivas y negativas ayudan a tu capacidad de autorregular tu comportamiento.
  • El hipocampo, el centro de memoria del cerebro, recupera recuerdos a largo plazo que continúan guiando la resolución de problemas y la toma de decisiones.

La dopamina refuerza el aprendizaje e incentiva la búsqueda de recompensas. Por ejemplo, el pianista siente una descarga de hormonas felices al pensar en tocar una melodía, y el acto en sí mismo libera más dopamina.

Cómo Aumentar la Dopamina para la Productividad

Investigadores de la Universidad de Vanderbilt descubrieron que las personas que consideramos “emprendedoras” —individuos que constantemente parecen motivados— tienen una mayor señalización de dopamina, lo que significa que responden mejor a las recompensas.

Pero la dopamina no estimula la motivación en el vacío. Según la neurociencia conductual, tres factores influyen en tu motivación e interactúan con los neurotransmisores de dopamina de tu cuerpo: tu estado fisiológico, el entorno y tus experiencias pasadas. Aprender a aprovechar estas fuerzas para crear niveles más altos de dopamina puede ayudarte a aumentar tu motivación y productividad.

Aquí hay 10 maneras de potenciar tu dopamina:

  1. Registra tus logros: Recordarte tus logros te llena de la confianza para seguir adelante o combatir sentimientos debilitantes de síndrome del impostor. Del mismo modo, la alegría que acompaña a añadir un nuevo logro a tu lista de éxitos puede motivarte a completar una tarea.
  2. Comparte tu trabajo: Inspirar a quienes te rodean te brinda una reafirmación externa positiva. A su vez, esta confianza te inspira a comenzar un nuevo proyecto o superar desafíos en uno actual. Compartir tu trabajo también ayuda a desarrollar conexiones mutuamente beneficiosas con amigos o colegas, inspirando una dinámica de grupo donde se animan mutuamente a seguir trabajando hacia sus metas.
  3. Haz ejercicio: Hay una razón por la que se llama el “subidón del corredor”: la investigación muestra que la actividad física regular aumenta tus niveles de dopamina. De hecho, solo 150 minutos de actividad aeróbica moderada cada semana pueden mejorar tu salud mental y física en general. Si ese número suena abrumador, establece la meta de aumentar tu actividad incrementalmente y haz lo que mejor funcione para tu estilo de vida.
  4. Prioriza tu bienestar: El estrés disminuye tu capacidad para producir dopamina. Prácticas de autocuidado como yoga, meditación y una rutina nocturna para relajarte después de un largo día ayudan a combatir la fatiga mental que pesa en tu mente y te deja sintiéndote desconectado de tus metas.
  5. Establece metas alcanzables: Divide las grandes metas en tareas pequeñas y manejables y deja que cada marca en tu lista de tareas te llene de la motivación para seguir adelante. Para proyectos particularmente difíciles, crea un sistema de recompensa extrínseca. La finalización de una tarea en el trabajo podría ser recompensada con un paseo alrededor de la manzana, una pausa para el café o una llamada telefónica con un amigo.
  6. Pon tu música favorita: Escuchar tu música favorita puede aumentar los niveles de dopamina en un 9%. Como resultado, poner una gran lista de reproducción mientras trabajas puede ponerte en la zona. Del mismo modo, tomar un descanso de tu horario de trabajo para bailar o moverte aumenta tu energía y te mantiene feliz.
  7. Haz lo que te gusta: Los pasatiempos mejoran tu bienestar general y sentido de felicidad. Tu cerebro busca naturalmente experiencias que te llenen de emociones positivas, así que reserva tiempo para hacer las cosas que te hacen sentir bien, como correr, una clase de pintura o un juego de cartas con tu familia.
  8. Anímate a ti mismo: Comprende que tu trabajo tiene importancia y valor. La sensación de que tus esfuerzos son significativos puede ser un valioso motivador intrínseco. Por ejemplo, contribuir a un proyecto en el trabajo que alivia la presión de tus compañeros y hace sus días más fáciles podría mantenerte impulsado e inspirado. Comprender tu valor es fundamental para ver el panorama general, ya sea en el trabajo o en casa.
  9. Come una dieta equilibrada: Los alimentos ricos en magnesio y tirosina activan tu sistema de dopamina. Llena tu cocina con alimentos nutritivos como frutas, verduras de hoja verde, chocolate y té verde.
  10. Mejora tu horario de sueño: Mejorar tu higiene del sueño te ayuda a lograr un sueño REM constante, lo que aumenta los niveles de dopamina. Algunas soluciones simples incluyen crear una rutina previa al sueño, evitar la cafeína y desconectarte de los dispositivos electrónicos antes de acostarte.

Impulsores Conductuales de la Motivación

Si bien activar tu vía natural de dopamina es una excelente manera de encender la motivación, comprender qué te impulsa a la acción puede avivar las llamas hasta convertirlas en un incendio. Exploremos cuatro impulsores principales del comportamiento:

  • El impulso de aprender cosas nuevas: Puedes estar motivado a buscar el “por qué” y aportar claridad a un tema que te interesa. Cada nueva pieza de información te llena de satisfacción mientras unes las piezas del rompecabezas. En el lugar de trabajo, quieres perfeccionar tus habilidades, ampliar tus conocimientos y adquirir experiencia práctica. Cada lección aprendida es un paso hacia el crecimiento profesional, ya sea que estés desarrollando habilidades gerenciales o adquiriendo habilidades transferibles para abrir tus opciones de carrera.
  • El impulso de vincularse con otros: El bienestar está influenciado por la salud social, lo que significa que te sientes mejor con personas que te hacen sentir cómodo y seguro. Es probable que estés motivado por la conexión personal de alguna manera, ya seas un extrovertido empeñado en tener una gran red social o un introvertido que cultiva unas pocas amistades cercanas seleccionadas. Estar rodeado de personas afines que llenan tu vida de apoyo mutuo también te motiva a practicar habilidades sociales importantes, como ser un mejor oyente, mostrar gratitud y ejercitar más paciencia.
  • El impulso de proteger: Puedes sentir la necesidad de proteger las cosas que te llenan de alegría. Estas podrían incluir una persona, un lugar, el trabajo de tu vida o tu sistema de valores. Cuando las cosas que amas están amenazadas, te sientes motivado a levantarte y defenderlas. Haz un balance de lo que te impulsa en tu vida personal y profesional. Si valoras tu sentido de independencia y flexibilidad, esto podría motivarte a demostrar que estás listo para un ascenso o a hacer la transición al trabajo remoto para tener más libertad de tiempo.
  • El impulso de ganar: El éxito no tiene línea de meta. Cada día, añades elementos grandes y pequeños a tu lista de logros. Estos podrían incluir una presentación exitosa, un agradecimiento especial de un gerente o un ascenso y una nueva oficina en la esquina. Algunos logros se pueden alcanzar rápidamente, mientras que otros requieren tiempo y perseverancia. Aprender a valorar los hitos que requieren compromiso tanto a corto como a largo plazo proporciona un sentido de realización que te impulsa hacia adelante.

Preguntas Frecuentes sobre la Motivación y el Cerebro

Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre cómo funciona la motivación desde una perspectiva neurocientífica:

¿Es la motivación puramente química (solo dopamina)?

No, la dopamina es un componente crucial, especialmente en la vía de recompensa, pero la motivación es un proceso complejo que involucra múltiples regiones cerebrales (como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal), factores psicológicos (como metas y teorías de la motivación) y influencias externas (entorno y experiencias pasadas).

¿Puedo realmente aumentar mi motivación de forma consciente?

Sí. Comprender la base neurocientífica te da herramientas para influir en tus propios niveles de motivación. Aplicar estrategias como establecer metas pequeñas, recompensarte, mantener hábitos saludables (sueño, dieta, ejercicio) y rodearte de apoyo social puede optimizar tu sistema de recompensa natural y potenciar tu impulso.

¿Qué papel juegan las emociones en la motivación?

Las emociones están intrínsecamente ligadas a la motivación. Las emociones positivas asociadas a una actividad o recompensa (mediadas por la dopamina en áreas como la amígdala) refuerzan el deseo de repetir esa experiencia. Las emociones negativas pueden motivar a evitar ciertas situaciones (miedo, aversión) o, paradójicamente, impulsar a superar obstáculos (frustración que lleva a la perseverancia).

¿Por qué a veces pierdo la motivación?

La pérdida de motivación puede deberse a una variedad de factores, incluyendo estrés crónico (que afecta la producción de dopamina), falta de metas claras o alcanzables, agotamiento físico o mental, falta de conexión con el propósito de una tarea o entorno desfavorable. Entender estos factores te ayuda a identificar la causa y aplicar las estrategias adecuadas para recuperarla.

Encuentra Tu Motivación

Buenas noticias: no tienes que ser un neurocientífico para entender y aprovechar la ciencia de la motivación. Simplemente necesitas encontrar lo que te mueve y poner el esfuerzo adecuado para lograr tus metas.

Comprender cómo funciona la motivación en el cerebro te permite sintonizar con tu cuerpo y “hackear” sus funciones naturales, ya sea que busques activar tu sistema de dopamina o aprender a complementar la motivaciónintrínseca con planificación y trabajo duro. Tener la mentalidad correcta también es crucial al aprender cómo motivarte y mantenerte motivado.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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