Do neuroscientists work at NASA?

Neurociencia en NASA: El Cerebro en el Espacio

Valoración: 3.55 (3941 votos)

La exploración espacial, un desafío monumental para la humanidad, no solo pone a prueba la ingeniería y la resistencia física, sino que también impacta profundamente el funcionamiento del cerebro. Los viajes más allá de la atmósfera terrestre exponen a los astronautas a entornos únicos, siendo la gravedad alterada uno de los factores más significativos. Es aquí donde entra en juego la neurociencia, una disciplina vital para garantizar la seguridad y el rendimiento de quienes se aventuran en el cosmos. Dentro de la Dirección de Salud y Rendimiento Humano (Human Health and Performance Directorate) de NASA, un equipo dedicado de neurocientíficos trabaja incansablemente para comprender cómo el vuelo espacial afecta el sistema nervioso central y cómo mitigar los riesgos asociados, asegurando que los astronautas puedan cumplir sus misiones críticas con éxito.

What are NASA's six major research areas?
NASA's physical science research is organized into six disciplines – Biophysics, Combustion Science, Fluid Physics, Fundamental Physics, Materials Science and Soft Matter.

Vivir en un entorno de gravedad alterada provoca cambios notables en la forma en que el cerebro percibe y controla el movimiento. Inicialmente, los astronautas pueden experimentar diversos grados de náuseas y desorientación durante los primeros días, a medida que su cerebro comienza a adaptarse a las nuevas condiciones. Con el tiempo, aprenden a moverse y orientarse de manera más eficiente en microgravedad. Sin embargo, las transiciones posteriores a un nuevo entorno gravitacional, como aterrizar en la Luna o Marte, o incluso regresar a la Tierra, desencadenan cambios adicionales en la función cerebral. El equipo de neurociencia de NASA se dedica a investigar cómo estos efectos del vuelo espacial en el sistema nervioso central podrían representar un riesgo para el rendimiento de los astronautas y a evaluar cómo las contramedidas pueden reducir tales riesgos. Un dato interesante es que la intensidad de los síntomas de mareo por movimiento experimentados en la Tierra (en coches, barcos, aviones) no predice cuán susceptible será un viajero espacial a marearse durante el viaje espacial o al regresar.

Índice de Contenido

El Impacto del Espacio en la Función Sensorimotora

La función sensorimotora, que involucra la integración de la información sensorial (vista, oído, tacto, vestibular, propiocepción) con la planificación y ejecución de movimientos, es particularmente sensible a los cambios en la gravedad. La ausencia de la referencia constante de la gravedad terrestre altera la forma en que el cerebro procesa las señales del sistema vestibular (responsable del equilibrio y la orientación espacial) y del sistema de propiocepción (la capacidad de sentir la posición de nuestro cuerpo en el espacio). Esta desadaptación inicial puede afectar tareas cruciales, especialmente aquellas que requieren coordinación precisa y un juicio espacial rápido.

Las adaptaciones en la función sensorimotora ocurren rápidamente, comenzando tan pronto como el astronauta experimenta la transición al nuevo entorno de gravedad. Este también es un período de gran exigencia para el miembro de la tripulación, quien debe realizar tareas críticas de la misión, como aterrizar un vehículo o salir de la cápsula. Para capturar las disminuciones funcionales poco después del aterrizaje, nuestros investigadores en neurociencia diseñan y ejecutan una serie de pruebas de campo cerca de los lugares de aterrizaje. Estas pruebas se realizan lo antes posible, ya sea en las tiendas médicas después de los aterrizajes de las Soyuz en Kazajistán o cerca de los sitios de aterrizaje del programa de tripulación comercial en EE. UU. Se capturan mediciones objetivas con sensores de movimiento y cámaras de video mientras los miembros de la tripulación realizan tareas operacionalmente relevantes, como recuperarse de una caída, girar esquinas, pasar por encima de obstáculos o realizar seguimiento ojo-cabeza. Se necesitarán equipos de campo similares en futuras misiones de exploración para determinar si los miembros de la tripulación están aptos para realizar tareas específicas o para proporcionar herramientas de rehabilitación autoadministradas.

Investigación de Laboratorio y Análogos Terrestres

Además de las pruebas de campo, el laboratorio de neurociencia de NASA utiliza plataformas de investigación más grandes para apoyar las pruebas antes de las misiones y después de que las tripulaciones regresan a Houston. Estas incluyen sistemas clínicos para medir la posturografía dinámica (evaluación del equilibrio), caminar en una cinta rodante o medir los reflejos vestibulo-oculares utilizando sillas giratorias. La resonancia magnética (MRI) se utiliza para medir cambios en la estructura y función cerebral. También emplean dispositivos de movimiento de seis grados de libertad (6 DF) para simular vehículos de aterrizaje, como una cabina de simulador.

Durante varias décadas, el equipo de investigación en neurociencia de NASA ha aprovechado los análogos terrestres para imitar los efectos del vuelo espacial y avanzar en el desarrollo de contramedidas. La investigación basada en entrenadores de adaptación pre-vuelo a gran escala ha llevado a enfoques portátiles de realidad virtual y aumentada para inducir ilusiones de inclinación-traslación asociadas con la adaptación vestibular. Se están perfeccionando los enfoques de estimulación vestibular galvánica tanto para el entrenamiento como para el desarrollo de estándares de aptitud para el servicio.

Las plataformas de 6 grados de libertad se utilizan para evaluar contramedidas asociadas con la salida de la cápsula durante la simulación de movimiento de olas. Una cama de aire con cables de carga permite evaluar el entrenamiento de la propiocepción independientemente de la inclinación con respecto a la gravedad, mientras se está “de pie” en una orientación supina. También se realizan experimentos en instalaciones externas para utilizar el reposo en cama con la cabeza hacia abajo para simular el desacondicionamiento, vuelos parabólicos para proporcionar cargas de gravedad parcial o centrifugación sostenida para examinar los efectos después de las transiciones de gravedad.

Métodos de Investigación Neurocientífica en NASA

MétodoLugar PrincipalHerramientas ClaveLo que Mide / Simula
Pruebas de CampoCerca de sitios de aterrizaje (Kazajistán, EE. UU.)Sensores de movimiento, cámaras de videoRendimiento en tareas operacionales post-aterrizaje (equilibrio, movimiento)
Investigación de LaboratorioHouston (y otras instalaciones)Posturografía dinámica, cintas rodantes, sillas giratorias, MRI, simuladores 6 DFEquilibrio, marcha, reflejos vestibulo-oculares, estructura/función cerebral, simulación de aterrizaje
Análogos TerrestresInstalaciones de NASA y externasEntrenadores de adaptación (RV/RA), Estimulación vestibular galvánica, Cama de aire, Reposo en cama con cabeza abajo, Vuelos parabólicos, CentrifugaciónImitar efectos específicos del vuelo espacial (gravedad alterada, descondicionamiento, adaptación vestibular) para investigación y contramedidas

Desarrollo de Contramedidas para Mejorar el Rendimiento

Sabiendo que estos cambios adaptativos pueden afectar tareas críticas de la misión, los investigadores en neurociencia de NASA se dedican a desarrollar contramedidassensorimotoras para mitigar los riesgos para la tripulación. Los tratamientos para lidiar con el mareo por movimiento incluyen nuevos productos farmacéuticos en combinación con otro entrenamiento o ayudas de orientación. Se están desarrollando técnicas pre-vuelo para entrenar a los miembros de la tripulación a ignorar la entrada vestibular inexacta o herramientas en vuelo para mantener la función de propiocepción afinada, con el fin de mejorar la adaptación después de las transiciones a nuevos entornos de gravedad.

Las contramedidas para mejorar el rendimiento al aterrizar vehículos o salir de la cápsula de forma segura incluyen entrenamiento, procedimientos y ayudas de orientación. A medida que nos preparamos para la exploración en la Luna y Marte, se están desarrollando herramientas autónomas que los miembros de la tripulación pueden usar para autoadministrarse tanto evaluaciones como rehabilitación. Estas mismas herramientas tendrán beneficios para mejorar el tratamiento de los trastornos del equilibrio en la Tierra.

Preguntas Frecuentes sobre Neurociencia y NASA

¿Por qué la neurociencia es importante para NASA?

Es crucial para entender cómo el vuelo espacial afecta el cerebro y el sistema nervioso de los astronautas, identificando los riesgos para su rendimiento y desarrollando métodos para mitigar esos riesgos, garantizando así la seguridad y el éxito de las misiones.

¿Qué le sucede al cerebro de un astronauta en el espacio?

Se adapta a la gravedad alterada, lo que cambia la forma en que procesa la información sensorial (vestibular, propiocepción) y controla el movimiento. Esto puede causar desorientación y mareos inicialmente, pero el cerebro se adapta con el tiempo, aunque las transiciones de gravedad siguen siendo un desafío.

¿Cómo estudian los neurocientíficos de NASA estos efectos?

Utilizan una combinación de pruebas de campo realizadas poco después del aterrizaje, investigación de laboratorio con equipos especializados (como MRI, simuladores de movimiento y sistemas de equilibrio) y análogos terrestres que imitan las condiciones del espacio (como reposo en cama o vuelos parabólicos).

¿Qué son las "contramedidas" en este contexto?

Son estrategias, entrenamientos, herramientas o tratamientos (incluyendo fármacos o tecnologías como la realidad virtual) diseñados para ayudar a los astronautas a adaptarse mejor a la gravedad alterada, reducir los síntomas de mareo o mejorar su rendimiento sensorimotor durante las misiones críticas.

¿Tiene alguna aplicación en la Tierra esta investigación?

Sí, el conocimiento adquirido y las herramientas desarrolladas para ayudar a los astronautas a lidiar con los efectos de la gravedad alterada en su equilibrio y función sensorimotora tienen aplicaciones directas en el tratamiento de personas en la Tierra que sufren de trastornos del equilibrio, problemas de propiocepción o necesitan rehabilitación sensorimotora.

En conclusión, la labor de los neurocientíficos en NASA es fundamental para el futuro de la exploración humana. Al comprender los intrincados mecanismos por los cuales el cerebro se adapta (y desadapta) a la gravedad alterada, y al desarrollar contramedidas efectivas, están allanando el camino para misiones más largas y complejas a destinos como la Luna y Marte. Su trabajo no solo asegura que los astronautas puedan operar de manera segura y eficiente en los entornos más extremos, sino que también genera conocimiento y tecnologías que tienen un impacto positivo en la salud y el bienestar aquí en la Tierra.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Neurociencia en NASA: El Cerebro en el Espacio puedes visitar la categoría Neurociencia.

Foto del avatar

Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

Subir