Flavia Terigi, una figura fundamental en la reflexión sobre la educación en América Latina, nos invita a ir más allá de las definiciones superficiales cuando hablamos de inclusión educativa. Su trabajo, arraigado en años de investigación y docencia en prestigiosas instituciones como la UBA, FLACSO y UNC, desafía el pensamiento convencional y nos confronta con las complejas realidades que enfrentan miles de estudiantes. La inclusión, según Terigi, no es un simple acto de abrir las puertas de la escuela, sino un proceso dinámico y exigente que demanda una profunda revisión de nuestras prácticas y, fundamentalmente, de nuestro saber pedagógico.

En su conferencia de 2012, Terigi desglosó el concepto de inclusión, revelando las capas de significado que a menudo pasamos por alto. Para ella, la inclusión va mucho más allá del mero acceso o la asistencia a las escuelas. Estos son, sin duda, pasos iniciales necesarios, pero insuficientes para garantizar una educación verdaderamente inclusiva y equitativa.
Más Allá del Acceso: La Inclusión como Calidad y Equidad
La perspectiva de Terigi se centra en la necesidad de asegurar que las escuelas a las que asisten los niños y jóvenes cuenten con cualidades básicas garantizadas. Esto implica pensar en la infraestructura, los recursos, la calidad de la enseñanza y el clima institucional. Una escuela inclusiva no es solo una escuela que acepta a todos, sino una escuela que está preparada y equipada para educar a todos de manera efectiva y respetuosa.
Un pilar central de su propuesta es la necesidad de garantizar una educación compartida. Esto significa que la experiencia educativa no debe estar fragmentada o diferenciada drásticamente según el origen social, cultural o las particulares condiciones de crianza de los estudiantes. La escuela debe ser un espacio de encuentro y aprendizaje común, donde se construyan saberes y se desarrollen habilidades de manera colectiva, promoviendo la cohesión social y la comprensión mutua.

Además, Terigi enfatiza la importancia del respeto por las culturas locales y la promoción de una comprensión recíproca de la cultura de los otros. Una escuela verdaderamente inclusiva reconoce y valora la diversidad cultural de su comunidad estudiantil. No busca homogeneizar, sino integrar y enriquecer el currículo y las prácticas pedagógicas con las múltiples realidades y saberes que los estudiantes traen consigo. Esto implica un diálogo constante y un esfuerzo consciente por construir puentes entre las diferentes experiencias culturales presentes en el aula y en la institución.
Las Barreras Silenciosas a la Inclusión Plena
A pesar de los avances en el acceso a la educación en muchas regiones, Terigi señala que persisten barreras significativas que impiden la plena inclusión de muchos estudiantes. Su análisis identifica varios grupos de niños y jóvenes que, de diversas maneras, quedan fuera de la promesa de una educación equitativa y de calidad:
- Chicas y chicos que no asisten a la escuela: A pesar de la obligatoriedad, aún existen poblaciones que, por diversas razones (económicas, geográficas, sociales, culturales), permanecen fuera del sistema educativo.
- Chicas y chicos que asisten pero no permanecen: La deserción escolar sigue siendo un problema grave. Muchos estudiantes ingresan a la escuela pero no logran completar sus estudios, perdiéndose las oportunidades que la educación podría brindarles.
- Chicas y chicos que aprenden pero aprenden menos: Este es un grupo crucial en el análisis de Terigi. Son estudiantes que están en la escuela, cumplen con la asistencia, pero sus logros de aprendizaje son significativamente inferiores a los esperados. Esto puede deberse a múltiples factores, incluyendo prácticas pedagógicas no adecuadas, falta de apoyo, o currículos descontextualizados.
- Chicas y chicos que aprenden pero aprenden conocimientos sectarios: Quizás uno de los puntos más desafiantes. Se refiere a aquellos estudiantes que, aun estando en la escuela y aprendiendo, solo acceden a un tipo de conocimiento limitado, sesgado, o poco relevante para su desarrollo integral y su participación plena en la sociedad. Esto puede ocurrir en contextos de segregación, donde el currículo ofrecido a ciertos grupos es empobrecido o diferente al que reciben otros.
Estos escenarios, según Terigi, no son fallas individuales de los estudiantes o sus familias, sino manifestaciones de las barreras sistémicas y pedagógicas que la escuela, tal como está organizada y funciona, no ha logrado superar. La inclusión, entonces, implica identificar y trabajar activamente para remover estas barreras, garantizando que todos los estudiantes no solo estén en la escuela, sino que permanezcan, aprendan significativamente y accedan a un conocimiento amplio y relevante.
El Saber Pedagógico como Motor del Cambio
Frente a este complejo panorama, Flavia Terigi instala una pregunta fundamental: ¿qué saber pedagógico se requiere hoy para poder operar eficazmente en la remoción de estas barreras? Esta pregunta es central porque sitúa al docente y a su formación profesional en el corazón del desafío inclusivo.
El saber pedagógico, en este contexto, no es meramente el conocimiento de las disciplinas que se enseñan (saber didáctico específico de un área), ni tampoco una simple colección de técnicas de enseñanza. Es un conocimiento profesional mucho más amplio y profundo. Implica la capacidad de:
- Comprender las complejas trayectorias de vida de los estudiantes, influenciadas por sus contextos socio-culturales.
- Diagnosticar las necesidades de aprendizaje individuales y grupales, identificando no solo lo que el estudiante no sabe, sino también las posibles causas y las potencialidades.
- Diseñar e implementar estrategias didácticas flexibles y diferenciadas que respondan a la diversidad del aula.
- Gestionar el aula y la institución de manera que se creen climas de respeto, participación y colaboración.
- Reflexionar críticamente sobre las propias prácticas y las estructuras institucionales que pueden estar generando o perpetuando barreras.
- Trabajar de manera colaborativa con otros docentes, familias y profesionales para abordar situaciones complejas.
Terigi sugiere que la formación docente y el desarrollo profesional continuo deben orientarse a construir este tipo de saber pedagógico, que permita a los educadores no solo enseñar contenidos, sino también convertirse en agentes de cambio capaces de transformar las condiciones que limitan la inclusión educativa.

Barreras a la Inclusión según Flavia Terigi
| Tipo de Exclusión/Limitación | Descripción |
|---|---|
| Fuera del Sistema | Niños y jóvenes que no acceden a la escuela. |
| Abandono Escolar | Estudiantes que ingresan pero no completan su trayectoria. |
| Bajo Logro | Estudiantes que asisten y aprenden, pero significativamente menos que sus pares. |
| Conocimiento Limitado | Estudiantes que acceden solo a saberes parciales o sesgados ('sectarios'). |
Preguntas Frecuentes sobre la Visión de Flavia Terigi
¿Qué propone Flavia Terigi sobre la inclusión educativa?
Propone una visión expandida que va más allá del simple acceso a la escuela, enfocándose en asegurar la calidad, la equidad y la permanencia efectiva, así como el logro de aprendizajes significativos y amplios para todos los estudiantes, independientemente de su origen o condición.
¿Cómo define la inclusión educativa para Terigi?
La define como el acceso y la asistencia a escuelas con cualidades básicas aseguradas, donde se promueva una educación compartida e independiente del origen y las condiciones de crianza, con respeto por las culturas locales y la comprensión recíproca, superando las barreras que impiden la participación y el aprendizaje pleno.
¿Qué problemas identifica en la educación respecto a la inclusión?
Señala que a pesar de los avances en acceso, persisten problemas graves como niños que no asisten, que abandonan la escuela, que asisten pero aprenden menos de lo esperado, o que solo acceden a conocimientos sectarios.

¿Por qué es importante el saber pedagógico según ella?
Es crucial porque es el conocimiento profesional que permite a los educadores identificar, comprender y, fundamentalmente, remover las diversas barreras (didácticas, institucionales, sociales) que impiden la plena inclusión y el éxito educativo de todos los estudiantes. Es el motor para transformar las prácticas y las instituciones.
¿La inclusión es solo para estudiantes con discapacidad?
No, la visión de Terigi, como la de muchos expertos contemporáneos, concibe la inclusión educativa de manera amplia, abarcando a todos los estudiantes que enfrentan cualquier tipo de barrera para su participación plena y su aprendizaje, ya sean estas barreras sociales, económicas, culturales, geográficas, o relacionadas con alguna condición particular como la discapacidad.
En resumen, la perspectiva de Flavia Terigi nos obliga a confrontar la complejidad de la inclusión educativa. No es un estado estático, sino un proceso en constante construcción que demanda una mirada crítica sobre las estructuras escolares, las prácticas pedagógicas y, sobre todo, una inversión en el desarrollo de un saber pedagógico capaz de transformar las realidades de exclusión y desigualdad que aún persisten en nuestros sistemas educativos. Su llamado es a la acción informada, a la reflexión profunda y al compromiso con una escuela que sea verdaderamente para todos, en calidad y en oportunidad.
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