Neurociencia y Fe: La Visión de Newsome

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William Newsome no es un científico cualquiera. Reconocido mundialmente por sus contribuciones pioneras al estudio de la visión y las bases neurobiológicas de la toma de decisiones, es una figura destacada en el campo de la neurociencia. Lo que para algunos podría parecer inusual es que, además de su rigurosa labor científica, Newsome es un cristiano practicante que asiste regularmente a la iglesia. Esta dualidad, lejos de ser un conflicto, moldea su visión del mundo y ofrece una perspectiva rica sobre la relación entre la investigación empírica y la creencia religiosa.

What is the religion of William Newsome?
William Newsome is a world-class neurobiologist and a Christian man of faith.Jun 21, 2018

Creciendo en el seno de una familia con fuertes raíces religiosas –siendo hijo y nieto de ministros bautistas–, Newsome experimentó desde temprana edad la coexistencia de la fe y el interés por el mundo natural. Relata cómo sus padres, a pesar de ser creyentes ortodoxos, nunca impusieron barreras a su fascinación por la ciencia. Recuerda con cariño las excursiones de caza de fósiles con su padre, un hombre que también mostraba interés en los nuevos descubrimientos paleontológicos sobre los orígenes humanos. Esta crianza le proporcionó una base sólida tanto en cuestiones de fe religiosa como en el interés científico, algo por lo que siempre ha estado agradecido.

El momento decisivo que lo encaminó hacia una carrera científica llegó pronto, impulsado por un excelente profesor de biología en noveno grado. Un recuerdo particularmente vívido es la primera vez que miró a través de un microscopio una simple gota de agua, que a simple vista parecía transparente y vacía. Lo que vio lo dejó maravillado: todo un mundo de pequeños organismos nadando y moviéndose. Esa visión microscópica de la complejidad oculta en lo aparentemente simple fue tan cautivadora que decidió en ese instante que quería ser biólogo.

La cuestión de la tensión entre ciencia y fe es algo que Newsome ha reflexionado profundamente. Identifica dos formas principales en las que esta tensión puede manifestarse. La primera, que él considera una "pista falsa" o un "arenque rojo" (una distracción), es la idea de que los descubrimientos científicos hacen insostenible la fe religiosa.

Newsome argumenta que la mayoría de los hallazgos científicos son, de hecho, compatibles con una cosmovisión religiosa. Pone como ejemplo el descubrimiento del Big Bang, la teoría que describe cómo el universo comenzó a partir de un estado de alta densidad y temperatura. Según Newsome, esta idea de que nuestro universo no ha existido eternamente, sino que tuvo un comienzo, es muy consistente con la noción de creación presente en las narrativas tempranas del Génesis. Lejos de refutar la idea de un origen, la ciencia, en este caso, ofrece un modelo para entender el *cómo* de ese origen.

Otro punto de fricción común es la teoría de la evolución. Críticos religiosos a menudo señalan que la fe requiere una creación con propósito, mientras que la evolución se basa en mutaciones aleatorias y eventos fortuitos. ¿Cómo puede algo que depende de la aleatoriedad tener un propósito? Newsome desestima esta aparente contradicción, calificándola también de "arenque rojo". Señala que los científicos, incluyendo su propio laboratorio, utilizan constantemente eventos aleatorios para lograr fines específicos y con propósito. La generación de números aleatorios de alta calidad, por ejemplo, es fundamental en muchos campos científicos precisamente porque permiten diseñar experimentos o modelos que exploran un espacio de posibilidades de manera eficiente. La aleatoriedad en un nivel no excluye el propósito en otro nivel, especialmente cuando se considera un proceso dirigido o seleccionado (como la selección natural en la evolución, o el diseño experimental en ciencia).

Entonces, ¿dónde reside la tensión real según William Newsome? La verdadera tensión, argumenta, se encuentra en los "hábitos mentales" que cultivan la ciencia y la religión, respectivamente. En la ciencia, la búsqueda principal es la objetividad. Un experimento bien diseñado y ejecutado en un laboratorio debería poder ser replicado en cualquier parte del mundo por otros científicos con la formación y recursos adecuados. La validez de un hallazgo científico se basa en su verificabilidad empírica e intersubjetiva.

En contraste, la religión se centra en la búsqueda de significado. Busca construir y percibir patrones de sentido en nuestras vidas, en el mundo y en nuestra relación con lo trascendente. Si bien puede haber elementos de objetividad en esta búsqueda (por ejemplo, en el estudio histórico o teológico), es un proceso que se apoya mucho más en la intuición, en los sentimientos viscerales y en la experiencia personal o comunitaria. La verdad en la fe a menudo se experimenta o se revela de maneras que no son replicables en un laboratorio.

Newsome utiliza un ejemplo cotidiano y muy humano para ilustrar esta diferencia: la decisión de casarse. Cuando uno decide casarse con alguien, está haciendo un compromiso profundo, una declaración de esperanza sobre el futuro. Sin embargo, no existe un experimento científico que pueda probar que esa persona es la "correcta" para casarse. Si uno esperara una prueba científica concluyente, esperaría indefinidamente. Aunque la decisión implica una reflexión cuidadosa y el uso de la razón, en última instancia, requiere dar un "paso de fe". La ciencia puede informar sobre aspectos de la compatibilidad humana o la psicología de las relaciones, pero no puede proporcionar la certeza última necesaria para un compromiso de por vida.

A pesar de estas diferencias fundamentales en los hábitos mentales, Newsome ve áreas de superposición donde ambos enfoques pueden y deben interactuar. Cuando habla con comunidades religiosas, especialmente con estudiantes universitarios, su mensaje es claro y constante: la fe debe ser informada por la ciencia. La ciencia no debe reemplazar la fe, ya que no puede cargar con el peso de proporcionar todo lo que la fe o una filosofía bien razonada ofrecen (como el significado, el propósito o los valores morales últimos). Pero una fe que ignora o entra en conflicto innecesario con el conocimiento científico corre el riesgo de volverse irrelevante o dogmática de manera perjudicial.

How does religion affect the brain?
Evidence has also shown the frontal lobes to become activated when an individual performs a meditation or prayer practice in which there is intense concentration on the particular practice.

Una fe informada por la ciencia es una fe que está al tanto de los descubrimientos sobre el universo, la vida y la mente humana, y que busca integrar estos conocimientos en su comprensión de lo divino y del lugar de la humanidad en la creación. Esto implica una disposición a aprender de la ciencia y, si es necesario, reinterpretar ciertas narrativas religiosas a la luz de la evidencia empírica, sin abandonar las verdades profundas y el significado que la tradición religiosa proporciona.

Newsome también encuentra paralelismos interesantes entre su vida profesional y sus raíces religiosas, particularmente en lo que respecta a la comunidad y el discipulado (mentoring). Disfruta de la ciencia y de dirigir su laboratorio, pero lo que más valora son las relaciones personales que se desarrollan al trabajar juntos para resolver misterios científicos. Reflexiona sobre cómo, en el fondo, se parece a su padre de maneras importantes. Se considera un "pastor de corazón", alguien para quien la comunidad, el mentoring y las relaciones personales dentro del ámbito científico tienen un gran significado. Esta afinidad por los aspectos relacionales y de guía, que son centrales tanto en la ciencia colaborativa como en el ministerio pastoral, le hace sentir que, después de muchos años, está volviendo a conectar con aspectos fundamentales de la identidad de su padre, con quien comparte el gusto por los aspectos humanos y comunitarios de sus respectivas vocaciones, y quizás también una aversión por los aspectos más políticos o burocráticos.

La perspectiva de William Newsome ofrece un modelo valioso para aquellos que luchan por reconciliar una mente científica con una inclinación religiosa. Su experiencia demuestra que es posible abrazar plenamente la rigurosidad de la investigación científica, con su énfasis en la evidencia y la objetividad, mientras se mantiene una fe religiosa vibrante, que busca significado y propósito a través de la intuición y la tradición. No se trata de compartimentar completamente ambos aspectos de la vida, sino de permitir que se informen mutuamente, reconociendo sus diferentes dominios y "hábitos mentales", pero buscando la integración donde sea posible y necesario.

En resumen, William Newsome, un líder en el campo de la neurociencia, es un cristiano practicante cuya fe fue moldeada por su crianza bautista. Lejos de encontrar un conflicto irreconciliable entre su ciencia y su fe, aboga por una distinción clara entre sus respectivos métodos y objetivos (objetividad vs. significado), mientras insiste en que la fe debe ser informada por los descubrimientos científicos. Su vida y su trabajo son un testimonio de que las preguntas sobre el universo, la vida y la mente humana pueden abordarse tanto a través del rigor científico como a través de la lente de la creencia religiosa, encontrando en la interacción entre ambas una comprensión más completa y rica de la existencia.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la religión de William Newsome?

William Newsome es cristiano, practicante y se identifica con una crianza bautista, siendo hijo y nieto de ministros de esta denominación.

¿Cómo concilia William Newsome su carrera científica con su fe religiosa?

Newsome concilia su ciencia y su fe reconociendo que abordan diferentes tipos de preguntas con diferentes "hábitos mentales". La ciencia busca la objetividad y la replicabilidad, mientras que la fe busca el significado y el propósito. Considera que la fe debe ser informada por la ciencia, no reemplazada por ella.

¿Ve William Newsome tensión entre la teoría de la evolución y la idea de creación?

Newsome ve la tensión entre evolución y creación como una "pista falsa". Argumenta que, al igual que en la ciencia se utiliza la aleatoriedad para fines con propósito, la aleatoriedad inherente a la evolución no excluye la posibilidad de un propósito último o un diseño en un nivel superior. Ve compatibilidad entre la ciencia (como el Big Bang) y las narrativas de origen en la fe.

Según Newsome, ¿cuál es la verdadera tensión entre ciencia y fe?

La tensión real, según Newsome, reside en los diferentes "hábitos mentales". La ciencia valora la objetividad, la evidencia empírica y la replicación. La fe valora la intuición, la experiencia personal y la búsqueda de significado, a menudo a través de compromisos que no pueden ser probados científicamente (como la decisión de casarse).

¿Qué significa que la fe debe ser "informada" por la ciencia?

Para Newsome, significa que los creyentes deben estar al tanto de los descubrimientos científicos sobre el universo, la vida y la mente, y permitir que este conocimiento enriquezca o, si es necesario, lleve a reinterpretar su comprensión de las verdades religiosas. La ciencia proporciona conocimiento sobre *cómo* funciona el mundo, lo cual puede profundizar la apreciación de la creación o la naturaleza humana desde una perspectiva de fe, sin que la ciencia pretenda responder a las preguntas de *por qué* o de significado último que aborda la fe.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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