La decisión que un consumidor toma al elegir un producto entre múltiples alternativas es un fenómeno fascinante y complejo. En el ámbito de la economía y el marketing, esta complejidad se aborda mediante el uso de modelos analíticos conocidos como modelos de elección. Estos modelos buscan investigar de manera sistemática el proceso de decisión de elección de un cliente o de un segmento de mercado, proporcionando una base para comprender y predecir el comportamiento de compra.

Originalmente, los modelos de elección se clasificaban como estáticos o dinámicos, distinción que se refiere a la naturaleza del surtido de productos disponibles en el momento de la compra. Caracterizar cada uno de estos modelos en detalle es una tarea vasta, pero el mecanismo de sustitución que define cómo los clientes eligen es fundamental en cualquier modelo analítico que involucre la sustitución de productos. Por ello, nos centraremos en cómo se modela este proceso de elección y, en particular, en la noción de probabilidad asociada a la elección.
¿Qué son los Modelos de Elección?
Los modelos de elección son herramientas matemáticas y estadísticas diseñadas para predecir o explicar las decisiones de los individuos al seleccionar una opción de un conjunto discreto de alternativas. Su aplicación es amplia, desde la elección de un medio de transporte hasta la selección de un producto en una tienda. En el contexto del comercio minorista y la gestión de inventarios, estos modelos son cruciales para entender cómo los clientes responden a la disponibilidad de productos y cómo toman decisiones cuando su primera opción no está disponible.
La distinción clave inicial se establece entre modelos estáticos y dinámicos. En los modelos estáticos, la elección inicial del cliente es independiente del estado del inventario de todas las alternativas en el momento de la compra. Si el cliente elige un producto que no está en el surtido, la venta simplemente se pierde o se pospone. En este marco, la sustitución real no ocurre, aunque se pueden aplicar reglas sobre las opciones disponibles en el surtido. Este mecanismo se describe como sustitución basada en el surtido en modelos estáticos.
Por otro lado, en los modelos dinámicos, si la primera opción elegida por el cliente no está disponible, esta se sustituye por artículos disponibles siguiendo reglas de decisión secuenciales o por etapas. Esto a menudo implica una sustitución basada en el inventario. Las decisiones de elección dinámicas plantean un desafío complejo para los minoristas: cómo optimizar el surtido de productos y los niveles de inventario correspondientes, considerando la posibilidad de segundas elecciones.
Sustitución Basada en el Surtido
El concepto de sustitución basada en el surtido es central en muchos modelos de elección. Implica que la decisión del cliente está gobernada por el conjunto fijo de opciones disponibles en el surtido (S). En los modelos estáticos, como se mencionó, si la elección inicial no está en S, no hay sustitución; la venta se pierde. En los modelos dinámicos, incluso si las reglas de decisión son multi-etapa, el conjunto de alternativas consideradas puede ser fijo (dentro del surtido disponible), lo que significa que el cliente debe elegir una alternativa disponible o renunciar a la compra si su opción preferida no está en el surtido actual. Es decir, la decisión se rige por un conjunto predeterminado de reglas de surtido.
Para operacionalizar la sustitución basada en el surtido en el modelado, el comportamiento de elección del cliente debe considerarse a priori, a menudo representado por parámetros que reflejan las preferencias del cliente. Estas preferencias se expresan típicamente mediante comparaciones entre pares de alternativas dentro de una categoría de producto.
Relaciones de Preferencia y Utilidad
Las preferencias de los clientes se modelan matemáticamente. Si X es un conjunto finito de alternativas, una relación binaria '<' (preferencia) es una relación de preferencia si y solo si existe una función u: X → R (llamada función de utilidad) tal que x < y si y solo si u(x) < u(y). Esta es la esencia del Teorema 1 (Kreps, 1988). Las relaciones de preferencia deben satisfacer propiedades como la asimetría y la transitividad negativa entre las alternativas consideradas.
Bajo esta perspectiva, se asume que los clientes toman una decisión racional eligiendo la alternativa con la máxima utilidad, considerando un conjunto apropiado de atributos. Sin embargo, la forma en que se generan estas relaciones de preferencia para el mecanismo de elección del cliente (sustitución basada en el surtido) puede variar. Existen tres enfoques de modelado dominantes:
- Modelos de atributos
- Modelos de utilidad
- Modelos probabilísticos imperfectos
Enfoques de Modelado de Preferencias
Modelos de Atributos
En los modelos de atributos, las relaciones de preferencia se definen directamente basándose en las características o atributos del producto. Para utilizar este tipo de modelos, es fundamental identificar claramente los atributos del producto de manera que sean medibles y comparables. Luego, se establecen reglas para clasificar las alternativas.
Modelos Lexicográficos
En los modelos lexicográficos, un producto se representa como una composición de atributos binarios. Existe una relación de dominancia estricta entre los atributos, que se priorizan según las relaciones de preferencia del cliente. Un producto que posee un atributo dominante siempre se prefiere a aquellos que no lo tienen. La posesión de un atributo específico se codifica típicamente de forma binaria (0 o 1).
Consideremos un ejemplo: un cliente busca una chaqueta térmica con cuatro atributos priorizados: peso ligero, precio medio, color negro y relleno de plumón de ganso. La Tabla 1 ilustra cómo un cliente podría tomar una decisión según un modelo lexicográfico simple.
| Atributos del producto | ||||
|---|---|---|---|---|
| Productos | Peso ligero | Precio medio | Color negro | Plumón de ganso |
| A | O | X | O | O |
| B | X | O | O | O |
| C | O | O | O | X |
| D | O | O | X | O |
En este ejemplo, si el cliente prioriza "peso ligero" por encima de todo lo demás, el Producto B, que no posee este atributo (X), sería inmediatamente eliminado. Luego, considerando el segundo atributo "precio medio", el Producto A (X en precio medio) sería eliminado. Entre C y D, ambos con peso ligero y precio medio, el cliente consideraría el tercer atributo "color negro". El Producto C posee este atributo (O), mientras que D no (X). Por lo tanto, el Producto C sería elegido sobre D, ya que cumple los tres primeros atributos priorizados, independientemente del cuarto atributo.
Modelos de Dirección (Address Models)
En los modelos de dirección, los atributos se especifican en un espacio de atributos m-dimensional. Cada producto, con valores predeterminados para m atributos, se representa como un punto específico en este espacio. Los clientes eligen los productos que están más cerca de sus "puntos ideales" de atributos integrados. Este modelo se conoce frecuentemente como Modelo de Elección Locacional (LCM).
El LCM tiene sus raíces en trabajos fundacionales y se ha extendido para modelar la elección del consumidor basándose en la distancia en un espacio de atributos. Para localizar un producto en el espacio de atributos, es esencial definir la escala o el intervalo para cada atributo; las distancias entre los puntos ideales del cliente y los atributos correspondientes del producto deben ser estrictamente cuantificables. La suma de estas distancias puede representar la desutilidad del cliente. Este concepto se puede extender para entornos de mercado con múltiples clientes.
En muchos modelos donde se consideran productos diferenciados horizontalmente, las diferencias en las características del producto no afectan directamente la calidad o el precio percibido de manera uniforme, sino que son más bien una cuestión de preferencia individual del cliente. El LCM es adecuado para problemas de diseño de productos donde los atributos son continuos.
Modelos de Utilidad
En otros enfoques de modelado, la decisión de diseño del producto (selección de atributos) puede ser menos relevante o innecesaria, y la utilidad de cada alternativa se especifica directamente. Para representar la realidad de manera más fiel, a menudo se utilizan relaciones de preferencia probabilísticas en esta clase de modelos de utilidad.
Modelos Logit Binomial y Multinomial (MNL)
Un ejemplo destacado es el grupo de modelos Logit Binomial y, más generalmente, los modelos Logit Multinomial (MNL). En un modelo MNL, los valores de utilidad pueden variar entre clientes debido a la heterogeneidad de sus preferencias. A menudo, se añaden componentes aleatorios a las utilidades de los productos para capturar esta variabilidad no observada.
Una distribución comúnmente utilizada para el componente aleatorio de la utilidad es la distribución Gumbel (o doble exponencial), debido a su conveniente propiedad de cerrarse bajo maximización. Las relaciones de preferencia definidas por la utilidad se construyen para satisfacer las suposiciones de asimetría y transitividad negativa. Sin embargo, al implementar modelos MNL, se debe considerar cuidadosamente la posible violación de la propiedad de independencia de alternativas irrelevantes (IIA), que postula que la probabilidad de elegir un producto es independiente de la probabilidad de elegir cualquier otro.
La propiedad IIA puede ser restrictiva; por ejemplo, si se introduce un nuevo producto que es muy similar a uno existente (un sustituto cercano), el modelo MNL básico puede predecir incorrectamente que la cuota de mercado de *todos* los demás productos disminuirá proporcionalmente, en lugar de que la mayor parte de la pérdida de cuota provenga del producto similar. El modelo MNit anidado, propuesto como una extensión, puede mitigar esta propiedad restrictiva.
Modelos Probabilísticos
Todas las relaciones de preferencia y modelos descritos (atributos y utilidad) pueden incorporar componentes probabilísticos. Los modelos probabilísticos son cruciales porque no todos los clientes tienen relaciones de preferencia deterministas o idénticas. El comportamiento de elección incierto puede surgir si el modelador no puede observar todas las variables relevantes que afectan la elección del cliente. Además, los clientes pueden buscar deliberadamente variedad, o su comportamiento puede parecer oportunista, lo que se atribuye a cambios probabilísticos en la elección a lo largo del tiempo.
Aquí es donde emerge la noción de probabilidad de elección. En un modelo probabilístico, la elección de un cliente no se predice con certeza (por ejemplo, "el cliente *elegirá* el producto A"), sino en términos de una probabilidad ("el cliente *tiene una probabilidad del 70%* de elegir el producto A, un 20% de elegir el B, y un 10% de elegir el C").
En los modelos de utilidad probabilística, como el MNL, la probabilidad de que un cliente elija una alternativa específica i de un conjunto S se modela típicamente como:
P(i | S) = exp(v_i) / Σ_{j ∈ S} exp(v_j)
donde v_i es la parte determinista de la utilidad de la alternativa i (basada en atributos observados, precio, etc.), y la parte aleatoria de la utilidad (asumida, por ejemplo, con distribución Gumbel) da lugar a la forma probabilística de la elección. La suma en el denominador es sobre todas las alternativas j disponibles en el surtido S.
Esta fórmula muestra cómo la utilidad relativa de una alternativa frente a las otras disponibles determina su probabilidad de ser elegida. Una mayor utilidad (v_i) para una alternativa i aumenta su probabilidad de elección en relación con las demás.
De manera similar, los modelos de atributos también pueden volverse probabilísticos. En lugar de reglas de decisión estrictas (como en el lexicográfico puro), las preferencias por atributos pueden tener componentes aleatorios, o la elección final puede estar sujeta a errores de percepción o factores no modelados.
El uso de modelos probabilísticos reconoce que la elección humana está influenciada por una miríada de factores, algunos de los cuales no pueden ser completamente observados o modelados de forma determinista. Permiten cuantificar la incertidumbre inherente al proceso de decisión y son fundamentales para predecir la demanda agregada de un mercado, ya que representan la distribución de las elecciones a través de una población de clientes heterogéneos.
Comparación entre Modelos MNL y LCM
Existen diferencias y similitudes notables entre los modelos MNL y LCM. Debido a sus propiedades estructurales, cada modelo se adopta para diferentes propósitos:
- LCM es apropiado cuando un atributo del producto está directamente vinculado a las preferencias heterogéneas del cliente y es adecuado para problemas de diseño de productos con atributos en forma continua.
- MNL ilustra bien las decisiones de selección de productos, particularmente cuando los atributos son discretos y el conjunto de surtido es finito.
- En los modelos MNL, la sustitución es posible entre cualquier par de productos (aunque la propiedad IIA puede ser una limitación).
- En LCM, la sustitución tiende a ocurrir entre variantes de productos "vecinas" en el espacio de atributos.
Investigaciones comparativas han encontrado similitudes en los hallazgos de ambos tipos de modelos. Por ejemplo, tanto los estudios que utilizan LCM como los que usan MNL han sugerido que un minorista óptimo podría optar por no cubrir todo el mercado o todo el espacio de atributos, dejando algunos segmentos sin productos específicos.
Un hallazgo importante en este contexto es que el surtido óptimo no siempre incluye el producto más popular. La inclusión del producto más popular puede canibalizar en exceso la demanda de otros productos. Las economías de escala obtenidas del producto más popular deben compensar las deseconomías de escala para los productos restantes en el surtido. De lo contrario, el producto más preferido podría ser excluido del surtido óptimo.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la diferencia principal entre modelos de elección estáticos y dinámicos?
La diferencia radica en cómo se maneja la disponibilidad del producto. En modelos estáticos, si el producto elegido no está disponible, la venta se pierde o pospone. En modelos dinámicos, si la primera opción no está disponible, el cliente puede sustituirla por una alternativa disponible del surtido.
¿Qué es la sustitución basada en el surtido?
Es un mecanismo donde la elección del cliente depende del conjunto fijo de productos disponibles en el surtido del vendedor. Si la opción preferida no está en el surtido, la decisión se limita a las alternativas presentes.
¿Cómo se modelan las preferencias del cliente?
Las preferencias se modelan a menudo mediante relaciones binarias que pueden representarse con funciones de utilidad. Se asume que los clientes eligen la alternativa con la máxima utilidad. Existen enfoques basados en atributos (lexicográfico, LCM) y en utilidad (MNL) para definir estas preferencias.
¿Por qué se utilizan modelos probabilísticos en la elección?
Los modelos probabilísticos se utilizan porque la elección del cliente no siempre es determinista. Capturan la incertidumbre debido a variables no observadas, la heterogeneidad de los clientes o el deseo de variedad. Permiten calcular la probabilidad de que un cliente elija una alternativa específica.
¿Qué es la propiedad IIA en modelos MNL?
La propiedad de Independencia de Alternativas Irrelevantes (IIA) en modelos MNL básicos establece que la razón de las probabilidades de elegir dos alternativas cualesquiera es independiente de la presencia o las características de otras alternativas. Puede ser una suposición restrictiva que modelos anidados buscan mitigar.
Conclusión
Los modelos de elección proporcionan un marco analítico robusto para comprender y predecir el comportamiento de compra del cliente y el fenómeno de la sustitución de productos. Ya sean estáticos o dinámicos, y utilizando enfoques basados en atributos o utilidad, estos modelos buscan capturar las relaciones de preferencia que guían las decisiones. La introducción de componentes probabilísticos es esencial para reflejar la incertidumbre y variabilidad inherentes a la elección humana, permitiendo calcular la probabilidad de que un cliente opte por una determinada alternativa. Comprender estos modelos es fundamental para optimizar estrategias de surtido e inventario en diversos entornos comerciales.
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