What is the neurological study of human behavior?

TCC: Conecta Pensamientos, Emociones, Acción

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La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es una forma de tratamiento psicológico altamente efectiva, practicada por miles de terapeutas en todo el mundo. La teoría subyacente de la TCC postula una conexión intrínseca entre nuestros pensamientos, emociones, sensaciones corporales y comportamiento. Lo que pensamos y hacemos influye directamente en cómo nos sentimos.

How is neuroscience changing the field of psychology?
Psychology and neuroscience overlap now more than ever as technology advances, which means psychologists have more opportunities to improve people's lives by understanding how nervous system activity drives complex thoughts and behaviors linked to mental health treatment and prevention.Jan 1, 2022

Miles de ensayos de investigación han demostrado que la TCC es un tratamiento eficaz para una amplia gama de condiciones, desde la ansiedad y la depresión hasta el dolor crónico y el insomnio. Su utilidad abarca todas las etapas de la vida, beneficiando a niños, adolescentes, adultos y personas mayores. Además, la TCC es flexible, adaptándose con éxito a formatos presenciales, en línea e incluso de autoayuda.

Índice de Contenido

Los Fundamentos de la TCC

Existen numerosos tipos de terapia psicológica, cada uno basado en su propia teoría y suposiciones sobre cómo funcionan las personas. La TCC se distingue por una serie de ideas clave que constituyen los cimientos de su comprensión y tratamiento.

Las terapias cognitivo conductuales, o TCC, son un conjunto de terapias conversacionales basadas en la teoría de que los pensamientos, los sentimientos, nuestras acciones y cómo se siente nuestro cuerpo están todos conectados. Si cambiamos uno de estos elementos, podemos alterar los demás. Cuando las personas se sienten preocupadas o angustiadas, a menudo caen en patrones de pensamiento y respuesta que pueden empeorar su estado emocional. La TCC trabaja para ayudarnos a identificar y modificar estos patrones de pensamiento o comportamiento problemáticos, permitiéndonos sentirnos mejor. La TCC ofrece una gran cantidad de estrategias útiles para aplicar en el aquí y ahora.

Según el Beck Institute, la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es una psicoterapia estructurada, orientada al presente y de duración limitada, que ayuda a las personas a identificar las metas más importantes para ellas y a superar los obstáculos que se interponen. Se basa en el modelo cognitivo: la forma en que los individuos perciben una situación está más estrechamente conectada con su reacción que la situación en sí misma.

La Asociación Americana de Psiquiatría describe la TCC como una ayuda para identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento que son perjudiciales o ineficaces, reemplazándolos por pensamientos más precisos y comportamientos funcionales. Ayuda a la persona a centrarse en los problemas actuales y en cómo resolverlos. A menudo implica practicar nuevas habilidades en el “mundo real”.

La TCC se trata de significados

Fundamentalmente, la TCC aborda los significados que las personas construyen a partir de sus experiencias. A menudo se malinterpreta la TCC como una terapia enfocada en 'arreglar' procesos de pensamiento defectuosos, ser 'racional' o trabajar solo con cuestiones 'superficiales', pero estas son caracterizaciones erróneas. A medida que vivimos, interpretamos lo que sucede a nuestro alrededor: formamos creencias y entendimientos. Estos significados afectan cómo percibimos el mundo. A veces, nuestras creencias nos causan angustia y pueden llevar a formas de actuar poco útiles. El rol de un terapeuta de TCC es ayudar a sus clientes a comprender y examinar sus creencias, a dar sentido a esos significados.

El caso de Tamara, quien sufría de trastorno obsesivo compulsivo (TOC), ilustra bien cómo la TCC puede desentrañar significados. Poco después de tener a su primer hijo, Tamara comenzó a experimentar pensamientos intrusivos no deseados sobre hacerle daño a su bebé. Ella interpretó esto como que era una persona mala y peligrosa. Se sentía terriblemente avergonzada y asustada, intentaba reprimir los pensamientos y dejó que su pareja se encargara de la mayor parte del cuidado del bebé por miedo a causarle daño. Finalmente, Tamara reunió el coraje para contarle a su terapeuta sobre los pensamientos que tenía. Su terapeuta la ayudó a entender que los pensamientos intrusivos son extremadamente comunes y completamente normales. Con el tiempo, Tamara llegó a comprender que sus pensamientos eran precisamente el tipo de pensamientos que tendría una persona que realmente se preocupaba por su bebé y se sentía responsable de su seguridad; una persona verdaderamente mala y peligrosa no se preocuparía como ella por el bienestar del bebé. Este cambio de perspectiva ayudó mucho a Tamara. Ya no tenía miedo de cuidar a su hijo y pudo disfrutar de ser madre.

Las interpretaciones importan

La comprensión fundamental del modelo TCC es que no son los eventos en sí mismos los que nos perturban, sino la forma en que interpretamos esos eventos, el significado que les damos, lo que origina nuestros sentimientos. Esto explica por qué dos personas que experimentan el mismo evento pueden reaccionar de maneras completamente diferentes.

Consideremos un ejemplo: Ves a un amigo al otro lado de la calle. Le saludas, pero él no te devuelve el saludo. ¿Cómo lo interpretas?

  • Interpretación 1: "He hecho algo mal. Debe estar enfadado conmigo." Esto puede llevar a sentimientos de ansiedad.
  • Interpretación 2: "Quizás no me ha visto. O quizás está teniendo un mal día." Esta interpretación más neutral conduce a un resultado emocional diferente.

Otro ejemplo: Te ofrecen una promoción en el trabajo.

  • Interpretación 1: (Emocionado) "¡Qué gran oportunidad! ¡Mi talento será reconocido!" Esto genera entusiasmo y felicidad.
  • Interpretación 2: (Ansioso) "Seguro que no estoy a la altura. Fracasaré y todos se reirán de mí." Esto provoca ansiedad y miedo.

La idea de que nuestra interpretación de los eventos es crucial no es nueva. Hace casi 2000 años, el filósofo griego Epicteto dijo: "Los hombres no se perturban por las cosas, sino por los principios y nociones que forman acerca de las cosas." Y Shakespeare, en 1602, expresó algo similar: "No hay nada bueno o malo, sino que el pensamiento lo hace así."

Aunque no sea una idea nueva, es poderosa. Explica por qué algunas personas se alegran al tener la oportunidad de cantar frente a una multitud ("¡Por fin, mi talento será reconocido!"), mientras que otras estarían aterradas ante la perspectiva ("Me pondré en ridículo y todos se reirán de mí"). Puede explicar por qué algunas personas a menudo se sienten muy ansiosas (quizás tienen el hábito de interpretar las situaciones como amenazantes) o muy tristes (quizás tienen el hábito de interpretar las situaciones de manera muy negativa).

También es una idea esperanzadora: aunque no siempre podamos cambiar las situaciones en las que nos encontramos (o las personas que conocemos), sí tenemos control sobre cómo interpretamos los eventos. La actitud que aportamos a una situación y la perspectiva que elegimos adoptar determinan cómo nos sentimos. Viktor Frankl, superviviente de los campos de exterminio nazis, lo expresó con gran fuerza: "A un hombre se le puede quitar todo menos una cosa: la última de las libertades humanas, elegir la actitud de uno en cualquier conjunto de circunstancias, elegir su propio camino."

Pensamientos, emociones, sensaciones corporales y comportamiento están conectados

Otra parte importante de la teoría cognitivo conductual es que nuestros pensamientos, emociones, sensaciones corporales y comportamiento están interrelacionados y pueden afectarse mutuamente. Las cosas que hacemos (o las cosas que nos suceden) pueden afectar lo que pensamos, lo que a su vez puede afectar cómo nos sentimos. Si alguna vez te has sentido mal por una enfermedad, es posible que hayas experimentado cómo tus sensaciones corporales y emociones te hicieron ver el mundo de una manera más 'sombría' o 'catastrófica'. Los terapeutas de TCC tienen muchas formas de representar las relaciones entre nuestra atención, percepción, pensamientos, sentimientos y comportamiento. Una forma tradicional es un diagrama del modelo cognitivo.

La interrelación de pensamientos, emociones, sensaciones corporales y comportamientos puede generar problemas:

  • Un problema en un área puede llevar a problemas en otras. Por ejemplo, pensar de manera poco útil puede generar sentimientos intensos (y quizás innecesarios).
  • A veces, las cosas que hacemos para afrontar la situación pueden, sin querer, mantener el problema. Por ejemplo, evitar situaciones que nos dan miedo puede impedirnos aprender cuán peligrosas son realmente esas situaciones.

Sin embargo, esta interrelación también beneficia al terapeuta de TCC. Si estos elementos están conectados, significa que un cambio en un área puede provocar cambios en otras. Por ejemplo, las personas que experimentan ataques de pánico a menudo interpretan sensaciones corporales normales de manera catastrófica. Estos 'errores' de interpretación llevan a sentimientos de ansiedad poderosos y de rápida escalada. El tratamiento cognitivo conductual para el pánico implica 'corregir' estos errores de pensamiento, lo que resulta en cambios posteriores en la emoción y el comportamiento.

Las personas piensan en diferentes niveles

La Terapia Cognitivo Conductual reconoce que los seres humanos piensan en diferentes niveles; hablamos de distintos niveles de cognición. Los terapeutas de TCC ayudarán a sus pacientes a examinar su pensamiento en todos estos niveles y elegirán técnicas terapéuticas dirigidas al nivel más apropiado.

El nivel más cercano a la superficie son los pensamientos automáticos. Estos son pensamientos o imágenes que 'aparecen' involuntariamente en nuestra mente. A menudo surgen en respuesta a un desencadenante que puede ser un evento, un sentimiento, otro pensamiento o un recuerdo. Los pensamientos automáticos pueden ser precisos (en cuyo caso los terapeutas de TCC tenderían a dejarlos estar) o pueden estar sesgados (en cuyo caso pueden merecer una discusión más a fondo). Algunos ejemplos de pensamientos automáticos incluyen:

  • No completar una tarea > "Eso fue patético".
  • Hablar con una chica que me gusta > "Pensará que soy un idiota".
  • Esperando para mostrar mi trabajo > Imagen mental de mí mismo fracasando y siendo humillado, otros riéndose de mí.

El nivel más profundo de cogniciones son nuestras creencias nucleares. Estas a menudo no se verbalizan y quizás nunca se hayan expresado. A menudo sostenemos las creencias nucleares como 'verdades' sobre nosotros mismos, el mundo u otras personas, pero es importante recordar que son opiniones y no hechos. No nacemos con ellas, sino que son producto de nuestras experiencias de vida. Se pueden considerar como nuestras respuestas implícitas a la pregunta "¿Qué te ha enseñado la vida [sobre ti mismo, otras personas o el mundo]?". Las creencias nucleares a menudo toman la forma de afirmaciones 'absolutas'. Ejemplos de algunas creencias nucleares negativas incluyen:

  • Soy inútil / indigno de ser amado / estúpido.
  • Otras personas son críticas / crueles / indiferentes.
  • El mundo es frío / indiferente / injusto.

El nivel intermedio de cogniciones son las creencias intermedias, que a menudo toman la forma de reglas y suposiciones. Estas se pueden expresar con frecuencia en la forma de afirmaciones "Si... entonces" o contener las palabras clave 'debería' o 'tengo que'. Podemos aferrarnos a nuestras reglas o suposiciones como formas de prevenir las peores consecuencias de nuestras creencias nucleares. Ejemplos de reglas y suposiciones incluyen:

  • Si trabajo duro, nadie descubrirá lo inútil que soy.
  • Todos a mi alrededor deben estar felices o habré fracasado.
  • Siempre debo estar alerta o me harán daño.

Es importante reconocer que las cogniciones en diferentes niveles interactúan: el tipo de pensamientos automáticos que tenemos a menudo está determinado por el tipo de creencias nucleares que sostenemos (de hecho, los terapeutas a menudo buscan patrones en los pensamientos automáticos para hacer suposiciones fundamentadas sobre qué creencias nucleares tiene su paciente). Por ejemplo, ante una situación ambigua en la que un amigo podría haberles fallado, la persona que tiene la creencia nuclear "Soy indigno de ser amado" es más probable que tenga el pensamiento automático "No les importo". De manera similar, ante una situación ambigua en la que otras personas podrían dar comentarios buenos o malos, la persona que tiene las creencias nucleares "Soy estúpido" y "Otras personas son críticas" es más probable que tenga los pensamientos automáticos (predicciones en este caso) "Pensarán que soy un idiota" y "Me harán la vida imposible". Las cogniciones en cualquiera de los niveles pueden ser más o menos útiles; los terapeutas de TCC buscarán identificar pensamientos, creencias o reglas que sean potencialmente autodestructivos.

El pensamiento puede estar sesgado

La Terapia Cognitivo Conductual reconoce que cualquiera de nuestros pensamientos, creencias o reglas pueden ser formas más o menos precisas de percibir el mundo. Un pensamiento puede ser positivo ("Lo hice bien") o negativo ("Lo hice mal"), pero esto es menos importante que si es preciso o impreciso. A pesar de lo que podamos preferir, es inevitable que nos sucedan cosas malas a todos. Intentar evitar cada evento, pensamiento o emoción negativa es una batalla perdida y, en cualquier caso, sería contraproducente. Más importante es que nuestro pensamiento puede ser impreciso. Y debido a que nuestros sentimientos están influenciados por la forma en que pensamos, a menudo experimentamos emociones negativas porque creemos cosas imprecisas; ¡es como si nos sintiéramos mal porque nos estamos mintiendo a nosotros mismos!

Los pensamientos pueden sesgarse por muchas razones:

  • Se nos proporciona información incorrecta. Un niño puede llegar a creer algo malo sobre sí mismo porque es sugestionable y porque no tiene una visión precisa de cómo funciona el mundo. Si un cuidador le da repetidamente el mensaje de que no es amado, puede llegar a creer que es indigno de ser amado.
  • Pensamos rápido y tomamos atajos. Los seres humanos no somos robots y tomamos atajos y cometemos errores en nuestro pensamiento. El psicólogo Daniel Kahneman describió cómo estos atajos están 'programados' en su libro 'Pensar rápido, pensar despacio'.
  • Las creencias se perpetúan a sí mismas. Podemos prestar atención de maneras sesgadas que sirven para mantener nuestro pensamiento sesgado. Si pensamos que somos estúpidos, es más probable que prestemos atención a los momentos que 'prueban' esta creencia y podemos ignorar la evidencia contradictoria.

El pensamiento de las personas se sesga de maneras características. En el trabajo inicial de Beck sobre la depresión, reconoció que "incluso en fases leves de depresión, ocurren desviaciones sistemáticas del pensamiento realista y lógico". Cuatro de las 'distorsiones cognitivas' que Beck identificó tempranamente incluyeron:

  • Interpretación arbitraria: Describir el proceso de "formar una interpretación de una situación, evento o experiencia cuando no hay evidencia fáctica que respalde la conclusión o cuando la conclusión es contraria a la evidencia". Ejemplo: Tener una interacción con un tendero y pensar "piensa que no valgo nada".
  • Abstracción selectiva: Describir el proceso de "centrarse en un detalle sacado de contexto, ignorando otras características más destacadas de la situación, y conceptualizar la experiencia completa basándose en este elemento". Ejemplo: Recibir una calificación de 'B+' en un trabajo escolar, prestar atención particular a un comentario sobre cómo podría mejorarse y pensar "Lo hice mal".
  • Sobregeneralización: Describe patrones individuales de "sacar una conclusión general sobre su capacidad, rendimiento o valor basándose en un solo incidente". Ejemplo: Un padre ve a su hijo de tres años empujando a otro niño en el patio de juegos y piensa para sí mismo "Soy un mal padre porque es un niño grosero".
  • Magnificación y minimización: Describen "errores en la evaluación que son tan groseros como para constituir distorsiones... manifestados por la subestimación del rendimiento, logro o capacidad del individuo, y la inflación de la magnitud de sus problemas y tareas... Se observó con frecuencia que la reacción inicial de los pacientes ante un evento desagradable era considerarlo una catástrofe". Ejemplo: Recibir una llamada telefónica de un amigo diciendo que llegará tarde a una reunión y pensar "bueno, la noche está arruinada".

Las cosas que hacemos pueden tener consecuencias no deseadas

La tercera ley del movimiento de Isaac Newton establece que "Toda acción tiene una reacción igual y opuesta". Nuestras acciones son similares: todo lo que hacemos tiene una consecuencia. Algunas consecuencias son intencionadas, pero otras no. Un paso común en TCC es preguntar "¿Cuáles fueron las consecuencias de actuar de esa manera?". Es posible que hayas escapado de una situación aterradora con la consecuencia (intencionada) de sentirte más seguro. Pero quizás algunas consecuencias no intencionadas fueron que aprendiste que se siente bien escapar y escapar se convirtió en tu estrategia principal para manejar situaciones difíciles. Los terapeutas que usan TCC están entrenados para prestar particular atención a cualquier secuencia que parezca quedarse atascada en un bucle o bloqueada (donde una acción retroalimenta para causar más del problema).

Por ejemplo, si sufres de depresión, podrías pasar gran parte del tiempo sintiéndote triste, deprimido y desmotivado. Cuando te sientes así, es difícil hacer las cosas que solían darte placer, por lo que podrías evitar situaciones con la consecuencia intencionada de conservar tu energía. Desafortunadamente, la consecuencia no intencionada de comportarte de esta manera es que tienes menos oportunidades de que te sucedan cosas buenas, y el resultado es que sigues deprimido.

La TCC es una 'Terapia de Hacer'

La TCC es una excelente manera de comprender qué está manteniendo un problema, y armados con esa información, nuestro trabajo es tomar medidas para 'desatascarlo'. Lo que diferencia a la TCC es que no es solo una 'terapia de hablar'. Los psicólogos han descubierto que para ser realmente útil, una terapia debe ayudarte a realizar cambios en tu vida, por lo que es mejor pensar en la TCC como una 'terapia de hacer'. Los terapeutas de TCC pueden elegir entre una amplia gama de estrategias y técnicas para promover el cambio. Algunas de las estrategias de cambio más comunes en TCC son:

  • Enfrentar tus miedos: La exposición es una técnica antigua de terapia conductual y uno de los tratamientos más efectivos para la ansiedad. Los terapeutas de TCC usan la exposición de diversas formas para ayudar a sus pacientes a superar miedos.
  • Poner a prueba tus creencias y suposiciones: El modelo de TCC dice que nuestras creencias y suposiciones, los significados que damos al mundo que nos rodea, son responsables de nuestro sufrimiento. Los terapeutas de TCC ayudan a sus pacientes a descubrir cuán precisas son sus suposiciones y predicciones, y a crear formas de pensar más precisas y útiles.
  • Reemplazar hábitos poco útiles: A menudo, con las mejores intenciones, desarrollamos hábitos poco útiles. A veces se les llama 'comportamientos de seguridad' y pueden mantener los problemas. Los psicólogos a menudo ayudan a sus pacientes a descubrir si estos viejos hábitos son útiles o perjudiciales y les ayudan a desarrollar hábitos más afirmadores de la vida.
  • Aprender nuevas habilidades: A veces, nuestros problemas persisten porque simplemente no sabemos cómo vivir de otra manera. La TCC puede ayudarte a vivir una vida más rica aprendiendo nuevas habilidades.

La TCC Funciona

¿Para qué se utiliza la TCC?

La TCC fue desarrollada originalmente por Aaron Beck como un tratamiento para la depresión, pero rápidamente se adaptó para tratar una amplia gama de condiciones de salud mental. Los problemas emocionales que la TCC se utiliza para tratar incluyen:

  • Trastornos de ansiedad (trastorno de pánico, fobia social, trastorno de ansiedad generalizada, fobias específicas).
  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT).
  • Depresión.
  • Trastornos de la alimentación.
  • Dolor crónico.
  • Problemas de sueño (insomnio).
  • Problemas de ira.
  • Problemas relacionados con el abuso de sustancias.
  • Trastornos de personalidad (particularmente el trastorno límite de la personalidad con DBT).

¿Qué tan efectiva es la TCC?

La TCC es una forma de terapia basada en la evidencia, lo que significa que los investigadores intentan descubrir qué componentes de la terapia funcionan, para qué problemas y por qué. Las sesiones individuales de terapia también prestan mucha atención a la evidencia: a los clientes en TCC se les anima típicamente a establecer metas personales (por ejemplo, "Si me sintiera menos ansioso, podría hacer mis compras solo sin necesidad de escapar") y luego registrar datos (evidencia) sobre si se están cumpliendo estas metas.

Cuando preguntamos "¿qué tan efectiva es la TCC?", realmente queremos decir "¿para qué es efectiva?" y "¿efectiva en comparación con qué?". También debemos considerar "¿con qué frecuencia estas condiciones mejoran por sí solas?". Una forma en que los investigadores abordan estas preguntas es mediante la realización de ensayos controlados aleatorios (ECAs), donde se comparan diferentes tratamientos de manera cuidadosa y sistemática. El mismo proceso se utiliza en medicina para probar la seguridad y eficacia de nuevos medicamentos. En las últimas décadas, miles de estudios de este tipo han examinado la TCC, y los investigadores ahora pueden combinar los resultados de estos ECAs en 'metaanálisis' para mostrar, de maneras aún más fiables, qué tratamientos funcionan.

Un metaanálisis de 2015 que comparó la TCC con el 'tratamiento habitual' (TH) para ansiedad y depresión en casi 7000 personas mostró un claro efecto a favor de la TCC: más personas mejoran cuando reciben TCC en comparación con su tratamiento habitual.

Otra forma de medir la efectividad de la TCC es observar las 'tasas de respuesta'. Se dice que alguien 'responde' a una terapia si sus síntomas han mejorado significativamente al final del tratamiento. Un estudio de 2012 que comparó 106 metaanálisis mostró altas tasas de respuesta para la TCC en una variedad de condiciones.

Cuando se compararon las tasas de respuesta de la TCC con otras formas de terapia 'genuinas' o con el tratamiento habitual, la TCC para la depresión fue al menos tan efectiva como la medicación u otras formas de psicoterapia, y más efectiva que el tratamiento habitual. La TCC para la ansiedad fue típicamente superior a otras formas de terapias genuinas y placebo, y se consideró un "enfoque fiable de primera línea para el tratamiento de esta clase de trastornos".

El mensaje de estas revisiones es que, para muchas condiciones, la TCC es tan efectiva o más efectiva que otras formas genuinas de terapia y típicamente mejor que el 'tratamiento habitual' (que a menudo incluye medicación o revisiones médicas) o no hacer nada. En reconocimiento a su efectividad, ha habido un impulso a nivel nacional en países como el Reino Unido para hacer que las terapias de TCC estén disponibles de forma gratuita para todos los que las necesitan.

Comparativa de Efectividad

CondiciónTCC vs Tratamiento HabitualTCC vs Otras Terapias / Medicación
AnsiedadMás efectivaGeneralmente superior a otras terapias y placebo. Confiable como primera línea.
DepresiónMás efectivaAl menos tan efectiva como medicación u otras psicoterapias.
Ansiedad y Depresión (mixta)Más efectivaNo especificado en el texto, pero se infiere similar a las condiciones individuales.
Otras condiciones (TOC, TEPT, Dolor Crónico, etc.)No especificado en detalle en la comparativa principalAltas tasas de respuesta en metaanálisis generales.

Historia y Evolución de la TCC

Para comprender realmente el enfoque de la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), necesitamos saber de dónde proviene y a qué reaccionó. La TCC surgió en la década de 1960, en una época en que las terapias psicológicas estaban mucho menos establecidas que hoy. Surgían nuevas ideas y teorías radicales sobre el funcionamiento psicológico y había mucha menos evidencia sobre la efectividad de cada enfoque. Esto significaba que los terapeutas estaban experimentando con nuevas técnicas. Los modelos dominantes en ese momento eran el psicoanálisis y el conductismo.

Antes de la TCC: Psicoanálisis y Conductismo

La práctica clínica de la psicoterapia psicoanalítica fue establecida por Sigmund Freud a finales del siglo XIX. El psicoanálisis, y una variante más corta llamada psicoterapia psicodinámica, todavía se practican hoy en día. La propuesta central de la teoría psicoanalítica es que tenemos un inconsciente dinámico donde gran parte de nuestra vida mental ocurre fuera de nuestra conciencia. El psicoanálisis propone que algunos de nuestros pensamientos y sentimientos se mantienen fuera de nuestra conciencia por nuestras 'defensas', pero aún pueden afectar nuestros comportamientos, actitudes y experiencias, lo que puede llevar a problemas. Se dice que la resolución proviene de traer estos pensamientos y sentimientos difíciles a nuestra conciencia. Quizás el aspecto de la teoría psicoanalítica que ha ganado más tracción se refiere a cómo las relaciones tempranas de las personas con sus cuidadores (sus relaciones de apego) afectan cómo forman relaciones el resto de sus vidas. La 'teoría del apego' es la base de muchos enfoques modernos de psicoterapia. El psicoanálisis ha sido criticado por el hecho de que muchas de sus afirmaciones no pueden ser probadas y no son falsables. Sin embargo, el psicoanálisis y la psicoterapia psicodinámica todavía se practican hoy a pesar de ya no ser el modelo dominante en la atención de salud mental.

El conductismo es un enfoque basado en el estudio científico del aprendizaje y el comportamiento. En comparación con el psicoanálisis, su práctica es mucho más empírica, experimental y científicamente robusta. Investigadores conductistas tempranos como John Watson e Ivan Pavlov descubrieron el concepto de condicionamiento clásico y otras ideas sobre cómo aprenden los animales y los humanos. B. F. Skinner es famoso por su descubrimiento del condicionamiento operante, la idea de que nuestro comportamiento puede ser moldeado por contingencias (lo que viene antes y después). Una parte importante de la investigación de estos psicólogos exploró cómo se aprenden los miedos. Estas ideas se aplicaron clínicamente como 'terapia conductual' por luminarias como Joseph Wolpe y se convirtieron en la base de las técnicas de reducción del miedo que aún se utilizan hoy en día. La terapia conductual llevó a grandes avances en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y estos conceptos todavía se aplican hoy en día, pero los terapeutas encontraron que tenía menos que ofrecer en el tratamiento de condiciones como la depresión y la psicosis.

Los Pioneros: Beck y Ellis

Aaron T. Beck es responsable del desarrollo de la forma de TCC que se practica más comúnmente hoy en día. Ninguna historia de la TCC está completa sin mencionar a Albert Ellis, quien también estaba desarrollando una forma de terapia cognitiva al mismo tiempo que Beck. El trabajo de Ellis se convirtió en la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) y comparte muchas similitudes con la TCC.

Aaron Beck era un psiquiatra que trabajaba en la Universidad de Pensilvania en la década de 1960. Había sido formado en psicoanálisis pero se desilusionó con el enfoque de la asociación libre y comenzó a experimentar con técnicas más directas. Trabajando con clientes deprimidos, descubrió que experimentaban flujos de pensamientos negativos a los que llamó 'pensamientos automáticos'. Descubrió que podía trabajar eficazmente con los pensamientos y creencias de sus clientes, los significados que creaban al comprender el mundo que los rodeaba. Publicó el seminal 'Cognitive therapy and the emotional disorders' en 1975 y desde entonces ha sido autor o coautor de 25 libros y más de 600 artículos.

Simultáneamente, Albert Ellis estaba trabajando en una forma de terapia cognitiva descendiente de la idea estoica de que no son los eventos los que nos angustian, sino el significado que les damos. Las ideas de Ellis se desarrollaron como Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC). Existe una superposición significativa entre ambos enfoques, pero podría decirse que la terapia cognitiva de Beck ha sido más influyente.

La Familia de Terapias Basadas en TCC

La TCC tiene una postura empírica, lo que significa que ha cambiado y se ha desarrollado con la aparición de nuevos descubrimientos científicos y avances teóricos. Muchos clínicos e investigadores se formaron con Beck y Ellis y desde entonces han formado a generaciones posteriores de terapeutas, científicos y científicos-practicantes. Con el tiempo, la TCC ha crecido para abarcar una amplia variedad de prácticas terapéuticas y la TCC moderna se considera mejor como una 'familia' de terapias que se adapta a medida que los científicos hacen nuevos descubrimientos sobre cómo 'funcionan' las personas.

  • Terapia Dialéctica Conductual (TDC): Desarrollada por Marsha Linehan para el tratamiento de personas con trastorno límite de la personalidad o comportamiento suicida crónico. La TDC combina técnicas cognitivo conductuales con conciencia plena y prácticas de tolerancia a la angustia.
  • Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Desarrollada por Steven Hayes en la década de 1980, basándose en ideas del conductismo radical. En comparación con la TCC tradicional, la ACT pone menos énfasis en cambiar (controlar) el contenido de los pensamientos, y más énfasis en la relación que tenemos con nuestros pensamientos. El objetivo de la ACT es aumentar la flexibilidad psicológica: la capacidad de Aceptar tus reacciones y estar presente, Elegir una dirección valorada y Entrar en Acción (ACT).
  • Terapia Focalizada en la Compasión (TFC): Desarrollada por Paul Gilbert para el tratamiento de personas que experimentan profunda vergüenza y autocrítica, personas que a menudo tienen dificultades con la TCC tradicional. Combina una comprensión evolutiva de nuestros 'cerebros complicados' con técnicas de TCC y psicología budista. La TFC tiene como objetivo ayudar a las personas a relacionarse consigo mismas con autocompasión en lugar de autoataque.
  • Terapia de Esquemas: Desarrollada por Jeff Young para el tratamiento de personas con trastornos de personalidad y otras dificultades crónicas. La Terapia de Esquemas integra elementos de la TCC con ideas de la teoría del apego, la teoría de las relaciones objetales y la terapia Gestalt. El objetivo es ayudar a los pacientes a satisfacer sus necesidades emocionales básicas cambiando patrones de pensamiento y comportamiento organizados (e arraigados) (esquemas).
  • Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (TCBM): Desarrollada por los psicólogos John Teasdale, Zinden Segal y Mark Williams. La TCBM combinó el conocimiento y las técnicas de la TCC con prácticas de meditación mindfulness. La evidencia más sólida de la efectividad de la TCBM es como tratamiento de prevención de recaídas para personas con depresión.
  • Terapia Metacognitiva (TMC): Desarrollada por Adrian Wells. La TMC se centra en las creencias que las personas tienen sobre sus propios pensamientos y sobre cómo funciona su propia mente: sus creencias metacognitivas. La TMC se utiliza para ayudar a los pacientes a explorar los efectos de sus creencias metacognitivas y a explorar formas alternativas de pensar y responder.

¿Cómo es la TCC?

Los terapeutas que practican terapias psicológicas están entrenados para centrarse en aspectos particulares de la experiencia de una persona y reaccionar de maneras específicas. Podemos decir que cada terapia tiene una 'postura' diferente. Algunas propiedades importantes de la postura de la TCC son que:

  • La TCC se centra en el aquí y ahora: La teoría de la TCC dice que el aquí y ahora es donde reside nuestro dolor y sufrimiento: si estamos ansiosos, sentimos el miedo ahora, y si estamos deprimidos, nuestros sentimientos de tristeza o pérdida están ocurriendo ahora. La TCC también reconoce que podríamos estar haciendo cosas en el aquí y ahora que, sin querer, impiden que nuestros problemas se resuelvan; si este es el caso, una solución obvia es descubrir y abordar estos 'bloqueos' lo antes posible. A veces, la TCC es criticada por esta postura del aquí y ahora por aquellos que argumentan que ignora el pasado de una persona. Sin embargo, esto es un malentendido. La TCC presta mucha atención a nuestras historias personales, ya que comprender el origen de los problemas, creencias e interpretaciones a menudo es esencial para darles sentido. Dicho esto, los problemas están causando dolor y sufrimiento en el presente, y aquí es donde tenemos el poder de hacer cambios, por lo que el enfoque de la TCC regresará frecuentemente al momento presente.
  • La TCC es racional: La TCC adopta la posición de que las experiencias humanas son comprensibles y que nuestros sentimientos son el resultado de procesos que podemos entender. Cuando trabajan juntos, un cliente y un terapeuta de TCC intentarán llegar a una comprensión compartida de un problema y, basándose en esa comprensión, pensar en formas de abordar el problema (un proceso llamado formulación de caso). La TCC también promueve un enfoque racional del pensamiento: el objetivo no es 'pensar pensamientos felices', sino que nuestro pensamiento sea equilibrado y preciso.
  • La TCC es empírica: La TCC se desarrolló a partir de la tradición conductual rigurosamente científica, donde se medían las entradas y salidas, y ha heredado este enfoque empírico. Un sentido en el que el enfoque de la TCC es empírico es que los tratamientos se basan en evidencia sobre lo que funciona. Muchos tratamientos de TCC se han comparado con otros tratamientos en grandes ensayos controlados aleatorios (ECAs). Estos son similares a las formas en que se prueban los medicamentos para determinar su eficacia. Estos estudios han demostrado de manera concluyente que la TCC es un tratamiento eficaz para una amplia variedad de condiciones. Por lo tanto, los terapeutas de TCC practican tratamientos basados en la evidencia. La TCC también es empírica en el sentido de que el progreso dentro del tratamiento se monitoriza, y el terapeuta y el cliente observan de cerca qué está funcionando y qué no. A un nivel general, pueden monitorizar los síntomas sesión a sesión y esperar ver una mejora con el tiempo. A un nivel más detallado, medirán cosas como: cuánto cree un cliente en un pensamiento particular, cuánto cree el cliente en ese mismo pensamiento después de realizar un experimento dentro de la sesión, cuán ansioso se siente un cliente antes y después de un experimento.
  • La TCC es colaborativa: Los terapeutas de TCC se esfuerzan por llevar a cabo una terapia que sea colaborativa. Apuntarán a que la terapia se sienta como un viaje de exploración donde el terapeuta está 'al lado' del cliente en lugar de una donde el terapeuta se posiciona como un experto. Un objetivo de la terapia de TCC es que el cliente se convierta en su propio terapeuta. Los terapeutas de TCC a menudo hablan del objetivo de la terapia como uno de hacerse redundantes. Su objetivo es enseñar a su cliente todo lo que saben, hasta el punto en que el terapeuta ya no sea necesario.
  • La TCC es activa: Los terapeutas de TCC participan activamente en la terapia. Es probable que hablen más que los clínicos que practican otras formas de terapia. Esto no significa que la TCC se trate solo de decirle a los clientes qué hacer y pensar, sino más bien que la TCC es experimental: el terapeuta de TCC adoptará la posición de "No sé la respuesta a eso, pero ¿cómo podríamos averiguarlo?". Estarán explorando activamente formas de ayudar a su cliente a descubrir por sí mismos. Estos métodos a menudo incluyen experimentos que se realizan dentro y fuera del consultorio del terapeuta o pueden requerir salir al mundo y buscar aportaciones de otras personas.
  • La TCC es de duración limitada y relativamente breve: Los tratamientos cognitivo conductuales son típicamente relativamente breves, con un rango de 6 a 20 sesiones. Esto no significa que el tratamiento de TCC sea menos efectivo que otras formas de terapia; cuando se compara directamente con otras terapias genuinas, tiende a superarlas. Debido a que la TCC se basa empíricamente, la duración de la terapia puede guiarse por si está funcionando: ¿el cliente está alcanzando los objetivos que se decidieron al inicio de la terapia?

El Proceso de Tratamiento en TCC

Una forma útil de ilustrar cómo funciona la TCC es recorrer los pasos que un terapeuta podría seguir con un cliente. En la TCC presencial, un terapeuta puede pasar por algunas o todas las siguientes etapas. Recuerda que, aunque el proceso se describe aquí de manera lineal, las personas y sus problemas no son sencillos y a menudo hay un 'baile' de ida y vuelta entre las etapas.

Etapa 1: Evaluación

Durante la primera sesión (comúnmente las primeras sesiones), un terapeuta cognitivo conductual quiere averiguar qué tipo de problemas están afligiendo a su cliente. También explorará las metas del cliente: ¿qué querrían que fuera diferente al final de la terapia? Los terapeutas de TCC realizarán una evaluación discutiendo algunos o todos los siguientes puntos:

  • Hacer preguntas abiertas para ayudar al cliente a discutir sus problemas. "¿Cuéntame por qué estás aquí?", "¿Qué te ha estado preocupando recientemente?".
  • Elaborar una 'lista de problemas' con el cliente y pensar juntos sobre la importancia relativa de cada uno de los problemas. "Ahora que hemos hecho una lista de las cosas que te preocupan en este momento, ¿podríamos intentar ordenarlas según cuánto interfiere cada una con la vida que quieres llevar?".
  • Generar metas específicas y medibles. Esto a menudo se logra centrándose en qué comportamientos querría cambiar el cliente. "¿Qué estarías haciendo de manera diferente si este problema ya no fuera un problema?".
  • Usar cuestionarios y entrevistas estructuradas que puedan evaluar la presencia o ausencia de síntomas y dificultades. "Te haré una serie de preguntas sobre cómo te has sentido en el último mes y me gustaría que respondieras a cada pregunta usando esta escala de cinco puntos que va desde 'nunca' hasta 'muy a menudo'".
  • Hacer preguntas sobre el riesgo, incluyendo una discusión sobre pensamientos y acciones suicidas actuales y pasados. "¿Alguna vez tienes pensamientos sobre hacerte daño o terminar con tu vida?".

Técnica de Evaluación 1: Centrarse en eventos específicos recientes

Para comprender los problemas de sus clientes, los terapeutas de TCC a menudo comienzan prestando mucha atención a eventos específicos que han ocurrido recientemente. Esto significa que intentan identificar detalles específicos como "Ayer, cuando vi a alguien que se parecía a mi agresor, me quedé paralizado de terror" en lugar de "Siempre me siento tan deprimido que no estoy seguro de si vale la pena seguir". Puede requerir algo de trabajo extraer detalles específicos de ejemplos como este último. Si el terapeuta preguntara por más detalles, podría escuchar: "Anoche, cuando vi un programa de televisión sobre amistades y me di cuenta de que ya no tenía a nadie cercano, me sentí tan triste que me pregunté qué sentido tenía mi existencia".

La razón por la que la TCC se centra en eventos específicos es porque nuestras vidas se componen de momentos específicos encadenados. Vivimos nuestras vidas momento a momento y sentimos nuestras emociones de esa manera también. Podemos contarnos historias como "Tuve el día más aburrido de mi vida", pero es probable que tu día estuviera compuesto por algunos momentos aburridos y quizás algunos ligeramente interesantes también. Si queremos prestar atención a nuestros pensamientos y comportamientos, estos ocurren momento a momento y nos perderemos partes importantes si pasamos por alto los detalles.

La razón por la que la TCC se centra en los problemas que existen ahora es porque los problemas que ocurrieron en el pasado pueden ya no ser un problema. Incluso si sucedieron cosas terribles en el pasado, nuestro sufrimiento, lo que queremos aliviar, ocurre en el presente. Una de las suposiciones de la TCC es que las cosas que suceden en el aquí y ahora (quizás pensamientos, quizás acciones) están contribuyendo a ese sufrimiento. Una ventaja adicional de trabajar con material actual es que nuestra memoria para ello suele ser mejor, lo que significa que podemos explorarlo con más detalle.

Técnica de Evaluación 2: Desglosar momentos en componentes útiles

Una vez que hemos identificado un evento específico y relativamente reciente, el siguiente paso es desglosarlo en partes manejables. Estas pueden incluir:

  • Situación: ¿Quién estaba allí? ¿Qué sucedió? ¿Cuándo sucedió esto? ¿Dónde experimentaste el problema? (Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde?).
  • Desencadenantes: ¿Qué estaba sucediendo justo antes de que ocurriera el problema?
  • Cogniciones: ¿Qué pasó por tu mente en ese momento? (Esto puede incluir pensamientos, creencias, interpretaciones, predicciones, suposiciones, recuerdos, imágenes, o una combinación de cualquiera de estos).
  • Emociones: ¿Qué sentiste? (Cada una de nuestras emociones se puede describir típicamente en una palabra: feliz, triste, indefenso, enojado).
  • Sensaciones corporales: ¿Qué sentimientos o sensaciones notaste en tu cuerpo?
  • Acciones o respuestas: ¿Cómo respondiste? ¿Qué hiciste para afrontar la situación? (Esto puede incluir actos manifiestos como defenderte, o actos encubiertos como distraerte mentalmente).
  • Contexto: Mientras tanto, debemos tener en cuenta el contexto en el que está ocurriendo un evento. Por ejemplo, si David tiene preocupaciones sobre su salud, es relevante y útil saber que ha sufrido tres pérdidas en el último año.

La razón por la que los terapeutas de TCC realizan evaluaciones desglosando los eventos en componentes es porque un enfoque cognitivo conductual reconoce que estos componentes están interconectados. Un componente afecta a otros componentes de maneras comprensibles. Dar sentido a estas conexiones se llama conceptualización del caso, que exploraremos en la siguiente sección.

Etapa 2: Formulación del Caso (Conceptualización)

Una cosa es identificar un problema, pero para encontrar soluciones necesitamos (1) comprender qué está manteniendo el problema y (2) encontrar algunas formas de detenerlo. Los terapeutas de TCC utilizan un proceso llamado 'conceptualización del caso' o 'formulación del caso' para llegar a una comprensión de cómo opera un problema. Una formulación es simplemente un modelo o un conjunto de hipótesis (suposiciones fundamentadas) sobre lo que está sucediendo: una idea sobre cómo encajan las piezas. Un terapeuta formará sus propias hipótesis sobre lo que está sucediendo, compartirá hipótesis con su cliente, explorará cualquier hipótesis que el cliente tenga y tratará de encontrar formas con el cliente de probar si estas hipótesis son precisas. Los terapeutas de TCC a menudo dibujan un diagrama de formulación del caso junto con su cliente como una forma de asegurar que comparten su comprensión de lo que podría estar sucediendo.

La TCC se centra en las relaciones y las consecuencias

Al considerar cualquier problema, el terapeuta intentará recopilar información sobre: dónde y cuándo ocurre un problema; qué tipo de cosas lo desencadenan; y a qué pensamientos, emociones, sensaciones corporales y comportamientos conduce. El siguiente paso es buscar relaciones entre estos componentes. Esto es útil para determinar qué sucedió y en qué orden. Como regla general:

  • Cualquier cosa que notemos puede desencadenar nuestros pensamientos. Los desencadenantes comunes para nuestros pensamientos incluyen eventos, cosas a nuestro alrededor (vistas, sonidos, olores), sensaciones corporales, otros pensamientos o recuerdos. También podemos pensar en cualquier cosa, por lo que cualquier cosa puede ser un desencadenante para nuestros pensamientos.
  • Los pensamientos llevan a sentimientos. Una idea clave de la TCC es que la forma en que interpretamos las situaciones afecta cómo nos sentimos al respecto. Estas interpretaciones pueden ocurrir de manera rápida y automática y están afectadas por otras cosas que han sucedido en nuestras vidas. Sin embargo, recuerda que nuestros pensamientos automáticos no siempre son precisos. Por ejemplo, Tracy había sido abusada por personas que inicialmente le mostraron amabilidad. El resultado fue que llegó a interpretar cualquier amabilidad como una 'señal de advertencia' de peligro inminente, incluso cuando las otras personas eran genuinas y amables.
  • Las acciones llevan a consecuencias. La tercera ley del movimiento del físico Isaac Newton establece que "Toda acción tiene una reacción igual y opuesta". Nuestras acciones son similares: todo lo que hacemos tiene una consecuencia. Algunas consecuencias de nuestras acciones son intencionadas, pero otras no. Un paso común en TCC es preguntar "¿Cuáles fueron las consecuencias de actuar de esa manera?". Es posible que hayas escapado de una situación aterradora con la consecuencia (intencionada) de sentirte más seguro. Pero quizás algunas consecuencias no intencionadas fueron que aprendiste que se siente bien escapar y escapar se convirtió en tu estrategia principal para manejar situaciones difíciles. Analizar las consecuencias ayuda a los terapeutas de TCC a comprender por qué los patrones problemáticos persisten más tiempo de lo que cabría esperar.

La TCC se centra en lo que mantiene un problema

Un incendio necesita tres cosas para comenzar: calor, combustible y oxígeno. Mientras esas cosas estén presentes, el fuego seguirá ardiendo. Decimos que los factores de mantenimiento de un incendio son el calor, el combustible y el oxígeno. Con este conocimiento, los bomberos pueden elegir qué factor de mantenimiento atacar. Dependiendo del tipo de incendio al que se enfrenten, pueden decidir:

  • Eliminar el oxígeno rociando el fuego con CO2; o
  • Eliminar el combustible disponible para un incendio forestal creando un 'cortafuegos'; o
  • Rociar agua para eliminar el calor.

La TCC examina los problemas de manera similar: el enfoque está en los factores de mantenimiento. Al igual que un incendio, no es tan importante saber qué lo inició, pero sí necesitamos saber qué lo está manteniendo. Los terapeutas que usan TCC están entrenados para prestar particular atención a cualquier secuencia que parezca quedarse atascada en un bucle o bloqueada (donde una acción retroalimenta para causar más del problema). Hay muchas maneras diferentes en que los problemas humanos pueden mantenerse. Algunos de los factores de mantenimiento más comunes que pueden mantener nuestros problemas atascados incluyen:

  • Evitación: La evitación puede ser externa (podemos evitar personas, lugares o situaciones) o interna (podemos evitar pensamientos, sentimientos o sensaciones corporales). Una dificultad causada por la evitación es el hecho de que no nos da la oportunidad de descubrir qué tan bien podríamos haber afrontado la situación si no hubiéramos evitado. Ejemplo: "Carl estaba tan ansioso de que ocurriera algo catastrófico que no salía de casa. Incluso evitaba acercarse a la puerta principal."
  • Memoria sesgada: El sesgo de memoria significa recordar solo una parte de una historia. A las personas ansiosas les resulta más fácil recordar automáticamente información amenazante. Las personas deprimidas a menudo tienen memoria 'sobregeneral' y les resulta difícil recordar eventos específicos. El sesgo de memoria significa que estamos tomando decisiones basándonos solo en una parte de la historia. Ejemplo: "Cuando Simon estaba deprimido, le resultaba difícil recordar cómo se había sentido alguna vez al estar feliz."
  • Refuerzo: Es más probable que repitamos acciones que van seguidas (son reforzadas) por una buena sensación, incluso si ese comportamiento no es bueno para nosotros a largo plazo. Ejemplo: "La niña pequeña de Nisha lloró pidiendo dulces cuando los vio en el supermercado. Nisha le compró algunos a su hija para que dejara de llorar. La niña se apresuró a notar los dulces la próxima vez que fueron de compras..."
  • Comportamientos de seguridad: Los comportamientos de seguridad son cosas que hacemos para evitar lo que creemos que podría ser una catástrofe. Al igual que la evitación, un problema con el uso de comportamientos de seguridad es que pueden impedirnos aprender si el mal resultado alguna vez habría ocurrido. Ejemplo: "Bettie se preocupaba por hacer el ridículo. Siempre que iba al cine, Bettie se sentaba en un asiento junto al pasillo por si se sentía ansiosa y necesitaba escapar rápidamente."
  • Atención sesgada: Nuestra atención está sesgada cuando solo notamos una parte de una situación. Un problema común es que si solo prestamos atención a nuestros fracasos e ignoramos nuestros éxitos, obtenemos una imagen sesgada de nosotros mismos. Ejemplo: "Julie había sido herida en el pasado. Siempre estaba buscando formas en las que podría ser herida de nuevo, y era muy rápida en notar cuando las personas (especialmente los hombres) actuaban de maneras que encontraba amenazantes. Le sorprendió que sus amigos no vieran los peligros que ella veía."
  • Pensamiento sesgado: Hay muchos estilos de pensamiento poco útiles que hacen que pensemos en las cosas de una manera 'desequilibrada' o imprecisa. Pensar de manera sesgada significa que es probable que lleguemos a conclusiones sesgadas. Sería algo así como un juez tomando una decisión después de haber escuchado solo la evidencia de la acusación. Ejemplo: "Mary asumió que cuando la gente la miraba, la estaban juzgando severamente y la criticarían. De hecho, la gente apenas la notaba."
  • Pensamiento repetitivo: La rumiación significa repasar una y otra vez los problemas y hacerse preguntas como "¿Por qué mi vida es siempre así?". Algunas formas de pensar no conducen al tipo de respuestas que nos ayudarán. Los psicólogos han descubierto que las preguntas "¿Por qué...?" son menos útiles que las preguntas "¿Cómo...?". Ejemplo: "Samantha repasaba una y otra vez sus problemas pero nunca parecía sentirse mejor. Le resultó útil explorar diferentes formas de pensar con su terapeuta."
  • Autocrítica: La autocrítica significa regañarnos por cosas que pensamos que hemos 'hecho' o 'somos'. En pequeñas dosis, un poco de autocrítica podría ser motivacional ("¡Vamos, puedes hacerlo mejor!"), pero es más a menudo el caso que nuestra autocrítica se dice en un tono más punitivo que alentador. El crítico interno de algunas personas puede ser opresivo. Ejemplo: "El crítico interno de Lorraine siempre la menospreciaba. Era rápido para notar sus faltas pero nunca ofrecía ningún elogio."

Cómo encajan las piezas: cómo persisten los problemas

Los psicólogos han descubierto que los factores de mantenimiento a menudo se unen de maneras 'típicas' para causar problemas. En esta sección, examinaremos algunos problemas comunes y exploraremos los factores de mantenimiento que los mantienen activos.

Ansiedad: Las personas que tienen ataques de pánico a menudo notan sensaciones corporales ambiguas y asumen que su presencia significa que algo terrible va a suceder. Esta forma de pensar resulta en fuertes reacciones emocionales seguidas de intentos comprensibles de afrontar la situación. La atención selectiva, el pensamiento sesgado y la evitación son factores de mantenimiento importantes en el pánico. Estas son las áreas en las que se centrará el tratamiento de TCC para el pánico.

Depresión: De manera similar, para la depresión, los investigadores de TCC han descubierto que las personas con bajo estado de ánimo experimentan cambios en el pensamiento y el comportamiento, y que estos cambios pueden mantener la depresión. El 'modo depresión' puede mantenerse en algunas personas a través de la evitación de actividades placenteras, el pensamiento rumiativo y las creencias negativas sobre uno mismo y el futuro.

Problemas mixtos: Muchas personas luchan con más de un problema a la vez y no todos los problemas encajan perfectamente en modelos como los anteriores. Sin embargo, la TCC es flexible: utilizando los mismos 'bloques de construcción', proporciona un marco para comprender los problemas de manera que podamos crear nuestros propios modelos. La formulación del caso es clave para entender cómo los diferentes factores interactúan para mantener el sufrimiento de un individuo.

Etapa 3: Monitorización de Síntomas

Una vez que un cliente y un terapeuta han decidido qué problema(s) abordar y tienen ideas sobre qué podría estar manteniendo el problema, la TCC pone gran énfasis en monitorizar los problemas y síntomas. De la misma manera que los pensamientos pueden estar sesgados, nuestras impresiones sobre si la terapia es efectiva también pueden estar sesgadas. Los terapeutas son especialmente propensos a hacer suposiciones sobre 'qué tan bien' va la terapia y pueden equivocarse fácilmente. Este sesgo se puede superar midiendo regularmente los síntomas y problemas, y 'consultando' con los clientes sobre si creen que la terapia avanza en la dirección correcta. La evidencia sugiere que los terapeutas que monitorizan regularmente los resultados logran mejores resultados para sus clientes.

La monitorización de síntomas puede ser tan simple como contar con qué frecuencia ocurre algo, como contar cuántas veces alguien con pánico experimenta ataques de pánico, o contar cuántas veces alguien con TOC realiza una de sus compulsiones. Los practicantes de TCC también utilizan cuestionarios estandarizados para medir la frecuencia o intensidad de los síntomas. Existen medidas generales que pueden medir la ansiedad o la depresión, y medidas específicas que exploran qué tipo de pensamientos está experimentando alguien.

Etapa 4: Técnicas para el Cambio

Una vez que hemos evaluado un problema, explorado las metas y hecho algunas suposiciones fundamentadas sobre por qué el problema no mejora por sí solo, es hora de pasar a la acción. A veces, la etapa de conceptualización del caso por sí sola es suficiente para motivar el cambio: las personas a menudo se sienten ayudadas por haber hablado de un problema, pueden sentir esperanza cuando comprenden cómo está operando y a menudo realizan cambios espontáneamente en sus vidas (esto puede explicar por qué las personas a menudo logran 'ganancias tempranas' en el tratamiento de TCC). Las intervenciones en TCC a menudo se centran en romper los ciclos de mantenimiento, interrumpiendo los círculos viciosos que mantienen los problemas. Podemos separarlas en TCC para:

  • cambiar cómo te sientes aprendiendo algo nuevo,
  • cambiar cómo te sientes cambiando lo que piensas, y
  • cambiar cómo te sientes cambiando lo que haces.

Técnicas para cambiar cómo te sientes aprendiendo algo nuevo (Psicoeducación)

Una intervención crucial en TCC es asegurar que los clientes tengan información precisa. Según el modelo de TCC, muchos problemas provienen de interpretaciones imprecisas sobre el significado de una situación, desencadenante o evento. Por ejemplo, una persona con trastorno de pánico puede notar que su corazón late rápido y concluir erróneamente que está teniendo un ataque al corazón (esto sería un error: hay muchas razones buenas y seguras por las que nuestro corazón puede latir más rápido). O una persona con trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede asumir que los recuerdos aterradores no deseados de su trauma significan que se está volviendo loca (no lo está: es muy común tener 'flashbacks' de eventos traumáticos y hay buenas razones neurobiológicas por las que esto sucede). En muchos casos, dar a las personas información precisa sobre por qué están experimentando algo es una intervención fantásticamente poderosa.

Además de tener conversaciones con sus clientes sobre conceptos y principios psicológicos de los que quizás no sean conscientes, otra forma en que los terapeutas de TCC dan a sus clientes nueva información es con folletos informativos y hojas de trabajo de TCC. Ejemplos de temas comunes de psicoeducación incluyen la respuesta de lucha o huida, la naturaleza común de los pensamientos intrusivos y los efectos irónicos en el control mental (cuanto más intentas no pensar en algo, más aparece).

Técnicas para cambiar cómo te sientes cambiando lo que piensas (Restructuración Cognitiva)

Una intervención importante en TCC es ayudar a los clientes a comprender y cambiar patrones y tipos de pensamiento poco útiles. Una forma en que los practicantes de TCC ayudan a sus clientes a cambiar cómo piensan es utilizando hojas de trabajo para estructurar su práctica de monitorización y modificación de pensamientos. El primer paso esencial es identificar qué está pasando por nuestra mente, lo que se llama 'monitorización de pensamientos'. Una vez que los clientes pueden identificar de manera fiable sus pensamientos automáticos negativos, el siguiente paso es examinar la precisión y utilidad de estos pensamientos, un proceso llamado restructuración cognitiva. Esto a menudo implica identificar la evidencia a favor y en contra de un pensamiento y generar un pensamiento más equilibrado.

El 'Registro de Pensamientos Simple' es una excelente manera de introducir a los clientes al proceso de monitorización. El 'Registro de Desafío de Pensamientos' ayuda a los clientes a evaluar la validez de sus pensamientos, buscando evidencia que los apoye y que los contradiga. Los terapeutas de TCC utilizan una amplia variedad de hojas de trabajo para la reestructuración cognitiva. Un tipo importante de intervención de TCC para ayudar a los clientes a considerar posiciones alternativas (cambiar lo que piensan) se refiere a la realización de experimentos. El enfoque clásico es realizar un experimento conductual.

Técnicas para cambiar cómo te sientes cambiando lo que haces (o aprendiendo nueva información)

La última, pero no menos importante, clase de intervenciones de TCC se refiere a cambiar cómo te sientes cambiando lo que haces. Para darte una idea de la importancia de esta clase de intervenciones, a menudo se dice que "la TCC es una terapia de hacer, no una terapia de hablar". Las interconexiones en el modelo de TCC significan que nuestras acciones, comportamientos y respuestas tienen poderosos efectos de retroalimentación sobre nuestros pensamientos, emociones, sensaciones corporales y comportamientos posteriores. Los cambios positivos en el comportamiento pueden resultar en círculos virtuosos y mejoras en cascada en la cognición y el estado de ánimo.

Muchas de las intervenciones de TCC más poderosas implican ayudar a las personas a confrontar situaciones a las que temen, o a poner a prueba la precisión de algunas de sus creencias más arraigadas abordando situaciones sin sus defensas normales. El trabajo conductual en TCC a menudo requiere confianza y aliento por parte del terapeuta y valentía por parte del cliente, pero las técnicas conductuales son algunas de las más poderosas disponibles.

  • Experimentos Conductuales: Son quizás la herramienta de TCC más importante para el cambio de comportamiento. Son una forma invaluable para que los clientes aprendan nueva información por sí mismos. Siguen la máxima "mostrar, no decir" o, más precisamente, "permitir que el cliente descubra la verdad por sí mismo". La postura del clínico es de curiosidad de apoyo. Toman muchas formas, pero una de las más utilizadas es la forma de 'prueba de hipótesis'. Un experimento conductual de prueba de hipótesis permite a un cliente probar la evidencia de una de sus creencias o suposiciones. Si un cliente expresa una creencia como "Si no me agarro al carrito de mi hijo, tendré un ataque de mareo y me desmayaré", su clínico puede registrar cuánto cree el cliente esto. El enfoque del clínico es de curiosidad: "Quizás eso sea cierto, ¿cómo podríamos averiguarlo?". Se anima al cliente a identificar su hipótesis principal, así como una alternativa: "Quizás ya no me den los ataques de mareo y pueda caminar sin ayuda". Luego, el cliente y el terapeuta piensan en formas de probar estas creencias: ¡experimentos! La siguiente etapa es realizar un experimento para descubrir qué sucede realmente, y a menudo repetir los experimentos para obtener un resultado justo. La etapa final es la reflexión sobre el resultado: "¿Qué has aprendido?".
  • Terapia de Exposición: Es uno de los tratamientos más efectivos para la ansiedad. El mensaje esencial de la terapia de exposición es que 'enfrentar tus miedos' es la mejor manera de superarlos.
  • Activación Conductual: Es un tratamiento basado en la evidencia para la depresión. La idea es que al cambiar lo que hacemos, creamos diferentes oportunidades y contingencias. Los terapeutas de TCC utilizan una variedad de herramientas para ayudar a sus clientes con la activación conductual, como diarios de actividad para monitorizar la actividad actual y planificar nuevas actividades.
  • Resolución de Problemas: A veces nos quedamos atascados o nos sentimos atascados. Puede parecer que nuestros problemas no tienen solución y que nuestro mejor enfoque es evitar tomar una decisión. Algunos clientes pueden tener un déficit en su capacidad de resolución de problemas. La buena noticia es que la resolución de problemas es una habilidad que se puede enseñar y practicar. Un enfoque clásico de resolución de problemas es (1) especificar el problema que te preocupa, (2) hacer una lluvia de ideas de posibles soluciones (siéntete libre de ser creativo en esta etapa e identificar todas las que se te ocurran, por irreales que parezcan en este momento), luego (3) identificar las ventajas y desventajas de cada solución y (4) elegir la mejor (o menos mala) solución.

Preguntas Frecuentes sobre TCC

¿Qué es exactamente la Terapia Cognitivo Conductual (TCC)?

La TCC es un tipo de terapia psicológica que se basa en la idea de que nuestros pensamientos, emociones, sensaciones corporales y comportamientos están interconectados. Se centra en cómo estos elementos interactúan en el presente para mantener nuestros problemas, y enseña estrategias para modificar pensamientos y comportamientos poco útiles para mejorar cómo nos sentimos.

¿Para qué tipo de problemas es útil la TCC?

La TCC ha demostrado ser efectiva para una amplia gama de problemas, incluyendo trastornos de ansiedad (pánico, fobias, TAG), depresión, TOC, TEPT, trastornos de la alimentación, dolor crónico, insomnio y problemas de ira, entre otros.

¿Es la TCC un tratamiento efectivo?

Sí, la TCC es uno de los tratamientos psicológicos más investigados y con más evidencia de efectividad. Numerosos ensayos controlados aleatorios y metaanálisis han demostrado que es eficaz para muchas condiciones, a menudo tan o más efectiva que otras terapias o medicación, y superior al tratamiento habitual o no hacer nada.

¿Cuánto dura un tratamiento de TCC?

La TCC es generalmente una terapia de duración limitada y relativamente breve. Los tratamientos suelen durar entre 6 y 20 sesiones, aunque la duración específica puede variar dependiendo del problema y la complejidad del caso.

¿Cómo se diferencia la TCC de otras terapias como el psicoanálisis?

Mientras que el psicoanálisis se enfoca en explorar el pasado y el inconsciente para comprender los problemas actuales, la TCC se centra principalmente en el presente y en los patrones de pensamiento y comportamiento actuales que mantienen el sufrimiento. La TCC es más estructurada, directiva y empírica, con un fuerte énfasis en la colaboración y en enseñar al cliente a ser su propio terapeuta.

Resumen

La TCC es una forma de terapia psicológica potente y flexible. Existe una gran cantidad de evidencia que respalda que es un enfoque útil para una amplia variedad de problemas, incluyendo ansiedad, depresión, dolor y trauma. Sabemos que funciona cuando se administra cara a cara y puede ser efectiva como autoayuda. Su enfoque en la conexión entre pensamientos, emociones y comportamiento, junto con sus técnicas prácticas para identificar y cambiar patrones poco útiles, la convierte en una herramienta poderosa para mejorar el bienestar psicológico.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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