La relación entre el género y la criminalidad es un tema de estudio complejo y multifacético que ha sido abordado desde diversas disciplinas, incluyendo la criminología, la sociología, la psicología y la neurociencia. Históricamente, las estadísticas de criminalidad han mostrado una diferencia consistente en las tasas de delincuencia entre hombres y mujeres, siendo los hombres quienes cometen un número significativamente mayor de actos delictivos.

Esta disparidad no es un fenómeno reciente ni limitado a una sola cultura; se ha observado a lo largo del tiempo y en diversas sociedades. Sin embargo, las razones detrás de esta diferencia de género son objeto de debate continuo y no pueden atribuirse a un único factor. Las explicaciones propuestas varían desde influencias biológicas y evolutivas hasta factores sociales, culturales, diferencias en la crianza, oportunidades y la forma en que el sistema judicial aborda a cada género.
Entender esta relación requiere examinar no solo las estadísticas frías, sino también las teorías que intentan explicar por qué existen estas diferencias, cómo se manifiestan en distintos tipos de crímenes y cómo factores como el autocontrol, las oportunidades o las normas de género influyen en el comportamiento delictivo.
- Estadísticas y Diferencias Clave
- Teorías Explicativas de la Brecha de Género en la Criminalidad
- Factores Psicológicos y Neurobiológicos
- Agresión y Violencia en Relaciones
- El Sistema Judicial
- Estadísticas por Región
- Preguntas Frecuentes
- ¿Qué género es más propenso a la violencia?
- ¿Cuáles son las principales diferencias entre hombres y mujeres como perpetradores o víctimas de crimen?
- ¿Por qué las especies machos tienden a ser más agresivas?
- ¿Son los humanos la única especie que ha evolucionado más allá de estas estructuras sociales simples?
- ¿Están aumentando las tasas de criminalidad femenina?
- ¿Qué papel juega el autocontrol en la criminalidad según el género?
- ¿Cómo se explica la violencia doméstica desde la perspectiva de género?
- Conclusión
Estadísticas y Diferencias Clave
Las estadísticas oficiales de criminalidad y los datos de autoinforme de actos delictivos han reportado consistentemente que los hombres cometen más actos criminales que las mujeres. Esta diferencia es particularmente pronunciada en crímenes violentos y graves.
Por ejemplo, un estudio que analizó autoinformes de actos delictivos identificó varias diferencias por sexo. Por cada mujer que bebe alcohol (un gran factor de influencia en el comportamiento desviado), hay 1.28 hombres. Por cada mujer que roba hasta $50, hay 2.7 hombres. Y por cada mujer que roba más de $50, hay 3.7 hombres. Los hombres también están más involucrados en homicidios, tanto como perpetradores como víctimas.
Además, la diferencia de género es mayor en crímenes más serios que resultan en lesiones o muerte. Esta persistencia de la brecha de género en las tasas de criminalidad a lo largo del tiempo y las culturas sugiere que hay factores subyacentes significativos en juego.
Teorías Explicativas de la Brecha de Género en la Criminalidad
Diversas teorías han intentado explicar por qué existe esta marcada diferencia de género en las tasas de criminalidad. Estas teorías a menudo se centran en una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales.
Teoría General del Crimen
La "teoría general del crimen", propuesta por Gottfredson y Hirschi, es una de las teorías más aceptadas en criminología. Postula que los individuos con bajos niveles de autocontrol son más propensos a involucrarse en comportamientos criminales.
Un estudio de Burton et al. (1998) examinó esta teoría en un contexto sensible al género. Encontraron que un bajo autocontrol estaba altamente correlacionado positivamente con el comportamiento criminal en ambos sexos, pero era especialmente significativo para los hombres. Para las mujeres, la relación se volvía significativa cuando se introducía y consideraba la oportunidad. La oportunidad no fue un indicador significativo para el comportamiento criminal masculino, sugiriendo que la oportunidad para el comportamiento criminal es más ubicua para los hombres.
Este estudio sugirió que las mujeres son menos propensas a estar expuestas a oportunidades para el comportamiento criminal, especulando que las "restricciones a menudo impuestas a las mujeres, y que acompañan a sus estilos de vida" contribuyen a una menor oportunidad para el crimen. La conclusión fue que hombres y mujeres pueden cometer crímenes por diferentes razones, y la interacción entre autocontrol y oportunidad ayuda a explicar la brecha de género.
Naturaleza, Crianza y Curso de Vida
La criminología del curso de vida examina cómo los factores de riesgo en diferentes etapas de la vida influyen en el comportamiento delictivo. Terrie Moffitt y Avshalom Caspi distinguieron entre la delincuencia de inicio infantil y la de inicio adolescente.
La delincuencia de inicio infantil se atribuye a factores como la falta de crianza adecuada, problemas neurocognitivos, temperamento difícil y problemas de comportamiento en la infancia. La delincuencia de inicio adolescente, por otro lado, no siempre presenta estos problemas tempranos.
En su estudio, encontraron una proporción de 10:1 de hombres a mujeres para la delincuencia de inicio infantil y 15:1 para la delincuencia de inicio adolescente. Esto sugiere que los factores sociales y biológicos que predisponen a la delincuencia persistente a lo largo de la vida son menos comunes en las niñas. Las niñas son menos propensas a tener disfunciones del sistema nervioso, temperamento difícil, retraso en el desarrollo verbal y motor, discapacidades de aprendizaje y problemas de comportamiento en la infancia.
Perspectiva Sociológica
Desde una perspectiva sociológica, las diferencias de género en la criminalidad a menudo se explican por las normas de género, la socialización diferencial y las estructuras sociales. Durante mucho tiempo, el estudio de la criminalidad femenina fue marginado, a menudo analizado solo en comparación con la criminalidad masculina o a través de la lente de mujeres que adoptan roles masculinos.
Una razón clave para esta falta de atención fue que el estudio y el tratamiento del crimen, desde la policía hasta los legisladores y teóricos, ha estado dominado por hombres, lo que podría haber llevado a una visión sesgada. Otras explicaciones incluyen el aparentemente bajo nivel de delincuencia femenina, la percepción de que representan una menor amenaza social, y el temor de que incluir a las mujeres pudiera socavar las teorías existentes.
Teorías sociológicas más recientes, como la "teoría general de la tensión" (General Strain Theory), sugieren que las diferencias de género en la criminalidad se asocian con diferentes tipos de tensiones y experiencias que atraviesan hombres y mujeres. Por ejemplo, se argumenta que los chicos y hombres están más expuestos a castigos severos por parte de los padres, experiencias negativas en la escuela, falta de sistemas de apoyo y falta de hogar, lo que les da más "libertad" para cometer crímenes.
Además, se sugiere que algunos hombres tienden a ver el crimen como aceptable porque favorecen sus "valores masculinos internalizados". Por otro lado, se argumenta que las niñas y mujeres tienen menos oportunidades para cometer crímenes debido a su mayor dedicación a la familia y amigos, mayor supervisión parental y menor probabilidad de asociarse con pares delincuentes. Sus tensiones tienden a ser demandas familiares o pérdida de amistades.
Esta diferencia en las tensiones lleva a diferentes formas de afrontamiento. En lugar de recurrir al crimen, las mujeres tienden a expresar la tensión a través de emociones como el miedo, la culpa, la ansiedad o la vergüenza, lo que disminuye sus posibilidades de cometer un delito. Una mayor cantidad de apoyo social en las mujeres también se asocia con tasas de criminalidad más bajas.
Perspectiva Sociobiológica y de Psicología Evolutiva
La psicología evolutiva propone explicaciones evolutivas para las diferencias de género en la agresividad. Se sugiere que los machos pueden aumentar su éxito reproductivo a través de la poliginia, lo que lleva a la competencia con otros machos por las hembras. La mayor inversión parental y cuidado de los hijos por parte de las hembras en el entorno ancestral también puede haber dificultado que se ausentaran para luchar o huir.
Anne Campbell argumenta que las hembras pueden haber evolucionado para evitar la agresividad física directa y, en cambio, usar estrategias como la terminación de amistades, chismes, ostracismo y estigmatización. El psicólogo Mark van Vugt propone la hipótesis del Guerrero Masculino (Male Warrior hypothesis), argumentando que los hombres han evolucionado para ser más agresivos y orientados a grupos para obtener acceso a recursos, territorios, parejas y un estatus más alto a través de la agresión intergrupal.
Respecto a la testosterona, existen teorías como la Hipótesis del Desafío (Challenge hypothesis) y la Teoría Neuroandrogénica Evolutiva (ENA). La Hipótesis del Desafío sugiere que la testosterona aumenta durante la pubertad, facilitando el comportamiento reproductivo y competitivo, incluida la agresión, como resultado de la evolución. La Teoría ENA postula que la testosterona y otros andrógenos han evolucionado para masculinizar el cerebro con el fin de ser competitivo, incluso hasta el punto de ser un riesgo para dañar a otros. Esto mejora la capacidad de adquirir recursos para sobrevivir, atraer y copular con parejas. El crimen, bajo esta perspectiva, puede verse como una forma extrema de adaptación para ganar estatus y adquirir más recursos. Existe una correlación entre los criminales y la paternidad a edades más tempranas, lo que apoya la idea del comportamiento criminal como una expresión de la competencia intermasculina en los esfuerzos de apareamiento y búsqueda de recursos.
Factores Psicológicos y Neurobiológicos
Las anomalías neurobiológicas asociadas con la criminalidad también muestran diferencias de sexo. Un estudio encontró que las diferencias de sexo en el comportamiento antisocial se redujeron en un 77% al controlar la diferencia de sexo en la materia gris de la corteza orbitofrontal.
Los rasgos y síndromes psicológicos asociados con el comportamiento criminal y antisocial son más frecuentes en los hombres. Ejemplos incluyen trastornos de personalidad antisocial y narcisista, trastornos por uso de sustancias, psicopatía y narcisismo grandioso.
Agresión y Violencia en Relaciones
El estudio de la agresión y la violencia en las relaciones interpersonales también revela diferencias de género, aunque con debates significativos. Las mujeres son más propensas a usar agresión directa en privado y agresión indirecta (como comportamiento pasivo-agresivo) en público. Los hombres son más propensos a ser blanco de demostraciones de agresión y provocación.
Estudios han demostrado que cuando se controla la provocación, las diferencias de sexo en la agresión se reducen considerablemente, sugiriendo que las normas de rol de género juegan un papel importante.

Metaanálisis han consistentemente encontrado que los hombres, independientemente de la edad, se involucran más en agresión física y verbal, mientras que las mujeres muestran un pequeño efecto mayor en agresión indirecta (chismes, rumores). Los hombres también tienden a participar en agresión no provocada con mayor frecuencia. Esto se ha replicado en estudios sobre ciberacoso, donde los hombres son más propensos, aunque la diferencia es pequeña.
En el contexto de la violencia doméstica, la literatura generalmente indica que las mujeres son más comúnmente las víctimas. Sin embargo, algunas investigaciones sugieren tasas similares de agresión física en parejas, un fenómeno conocido como simetría de género. Estos datos a menudo muestran que los hombres tienden a infligir la mayor parte de las lesiones.
Los críticos argumentan que los estudios que encuentran tasas iguales de violencia por parte de las mujeres son engañosos porque no contextualizan la violencia (por ejemplo, diferenciar entre defensa propia e iniciar un ataque). Otros estudios sugieren que, al controlar factores como permitir que ambos o ninguno de los géneros reclamen defensa propia, o al incluir víctimas masculinas y perpetradoras femeninas, los resultados se acercan a la paridad.
Un estudio encontró que las mujeres tienen entre dos y tres veces más probabilidades de ser la única agresora en la violencia de pareja no recíproca, aunque la violencia recíproca (donde ambos usan violencia) tiene una mayor frecuencia de lesiones graves, y estas lesiones afectan más a menudo a las mujeres.
Revisiones más recientes sugieren que, si bien la violencia situacional menos grave puede ser igual, la violencia más grave y violenta es perpetrada por hombres. La violencia física de las mujeres a menudo está motivada por la defensa propia o el miedo, mientras que la de los hombres está motivada por el control. Las mujeres son más propensas a lanzar objetos, abofetear, patear, golpear o golpear con un objeto, mientras que los hombres son más propensos a golpear, estrangular o ahogar a sus parejas.
El Sistema Judicial
Las diferencias de género también se observan en el sistema judicial. Los hombres son significativamente más propensos a ser encarcelados que las mujeres. Además, se ha observado que los acusados masculinos y femeninos son tratados de manera diferente en los tribunales. Las mujeres a menudo son aconsejadas a mostrar "pasividad muda", mientras que a los hombres se les anima a "afirmarse" en el contrainterrogatorio y el testimonio.
Estadísticas por Región
Las estadísticas de criminalidad varían según la región, pero la tendencia general de que los hombres cometen la mayoría de los delitos persiste.
En Estados Unidos
En Estados Unidos, los hombres son mucho más propensos a ser encarcelados. A finales de 2001, más de 9 veces más hombres (5,037,000) que mujeres (581,000) habían estado alguna vez encarcelados en prisiones estatales o federales. Los hombres experimentaron tasas de victimización más altas que las mujeres para todos los tipos de crímenes violentos, excepto violación u agresión sexual.
En 2014, más del 73% de los arrestados en EE.UU. eran hombres. Los hombres representaron el 80.4% de las personas arrestadas por crímenes violentos y el 62.9% por crímenes contra la propiedad.
Datos de arrestos en áreas suburbanas de 2011 (FBI):
| Delito | % Hombres Arrestados | % Mujeres Arrestadas |
|---|---|---|
| Total delictivo | 74.5% | 25.5% |
| Asalto agravado | 74.2% | 25.8% |
| Robo | 87.7% | 12.3% |
| Hurto/Robo | 63.5% | 36.5% |
| Arson (Incendio provocado) | 86.0% | 14.0% |
Entre 2003 y 2012, hubo una disminución general en la tasa de criminalidad, pero un aumento en los crímenes cometidos por mujeres (aumento del 2.9% en la tasa de arresto para mujeres frente a una disminución del 12.7% para hombres). A pesar de este aumento relativo, la vasta mayoría de los crímenes siguieron siendo cometidos por hombres (alrededor del 88% de los homicidios y el 75% de todos los delitos graves).
Según estadísticas del Departamento de Justicia de EE.UU., los perpetradores masculinos constituyeron el 96% de las acusaciones federales por violencia doméstica. Otro informe sobre violencia doméstica no fatal de 2003 a 2012 encontró que el 76% de la violencia doméstica se cometió contra mujeres y el 24% contra hombres.
En Canadá
Según un informe de la Agencia de Salud Pública de Canadá, la tasa de crimen violento se duplicó entre los jóvenes varones a finales de los 80 y los 90, mientras que casi se triplicó entre las jóvenes. Este aumento en las estadísticas para las mujeres jóvenes podría explicarse en parte por un enfoque más estricto hacia las peleas escolares y el acoso, llevando a la criminalización de comportamientos ahora definidos como "agresión".
Estadísticas de género en Canadá por total de crímenes anuales (2002):
| Delito | % Hombres Acusados | % Mujeres Acusadas |
|---|---|---|
| Total de crímenes (excluyendo tráfico) | 77% | 23% |
| Crímenes violentos | 80% | 20% |
| Crímenes contra la propiedad | 75% | 25% |
| Crímenes relacionados con drogas | 84% | 16% |
En 2013 y 2014, los hombres representaron el 85% de quienes cometieron delitos y fueron enviados a servicios correccionales provinciales y territoriales en Canadá.
Estadísticas Mundiales de Homicidio por Género
Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, a nivel mundial, el 78.7% de las víctimas de homicidio son hombres. En 193 de los 202 países o regiones listados, los hombres eran más propensos a ser asesinados que las mujeres. Solo en 7 países (Tonga, Islandia, Japón, Nueva Zelanda, República de Corea, Letonia y Hong Kong) las mujeres eran más propensas a ser víctimas de homicidios.
Un estudio global sobre homicidios de 2013 encontró que los hombres representaron aproximadamente el 95% de todos los perpetradores de homicidio condenados a nivel mundial. Sin embargo, al analizar víctimas de homicidio por cónyuges o ex cónyuges (en países seleccionados de Europa en 2011), el 77.4% eran mujeres y el 22.6% hombres, lo que muestra un patrón diferente en la violencia íntima.
Preguntas Frecuentes
¿Qué género es más propenso a la violencia?
Las estadísticas consistentes a nivel mundial indican que los hombres son significativamente más propensos que las mujeres a cometer actos violentos y crímenes en general. Esta diferencia se mantiene a lo largo del tiempo y en diversas culturas.
¿Cuáles son las principales diferencias entre hombres y mujeres como perpetradores o víctimas de crimen?
Los hombres son predominantemente perpetradores de la mayoría de los tipos de crímenes, especialmente los violentos y graves. También son más propensos a ser víctimas de crímenes violentos en general, aunque las mujeres son más propensas a ser víctimas de agresión sexual y, en muchos casos, de violencia por parte de su pareja íntima.
¿Por qué las especies machos tienden a ser más agresivas?
Desde una perspectiva evolutiva, se argumenta que la mayor agresividad en los machos de muchas especies, incluidos los humanos, está relacionada con la competencia por recursos, estatus y oportunidades de apareamiento. En contextos donde la poliginia existe, la competencia entre machos es intensa, lo que puede favorecer rasgos agresivos que aumenten el éxito reproductivo.
Los humanos han desarrollado estructuras sociales increíblemente complejas que van mucho más allá de la jerarquía simple basada en la agresión física observada en muchas especies. Si bien las influencias evolutivas y biológicas persisten y contribuyen al comportamiento, los factores sociales, culturales, cognitivos y morales juegan un papel enorme en la regulación del comportamiento humano y en la formación de estructuras sociales diversas y complejas que no se basan únicamente en la dominancia física masculina.
¿Están aumentando las tasas de criminalidad femenina?
Algunas estadísticas, como las de EE.UU. y Canadá, han mostrado un aumento relativo en las tasas de arresto para mujeres en las últimas décadas. Sin embargo, la brecha de género sigue siendo sustancial, y los hombres aún cometen la gran mayoría de los crímenes, especialmente los violentos. El aumento en las estadísticas femeninas podría deberse en parte a cambios en las políticas de aplicación de la ley y una mayor atención a ciertos tipos de delitos.
¿Qué papel juega el autocontrol en la criminalidad según el género?
La Teoría General del Crimen postula que el bajo autocontrol es un predictor clave del comportamiento criminal para ambos sexos. Sin embargo, algunos estudios sugieren que el autocontrol es más significativo para predecir el crimen en hombres, mientras que en mujeres, la oportunidad para cometer el crimen, a menudo limitada por factores sociales y de estilo de vida, juega un papel más importante en combinación con el autocontrol.
¿Cómo se explica la violencia doméstica desde la perspectiva de género?
Aunque las estadísticas generales muestran que los hombres son los principales perpetradores de crímenes violentos, la violencia doméstica presenta un panorama más complejo. Si bien las mujeres son más comúnmente víctimas de violencia íntima grave y de las lesiones resultantes, algunas investigaciones sugieren tasas de agresión física similares entre ambos sexos en el contexto de pareja, aunque a menudo con diferentes motivaciones (control en hombres, defensa propia o ira en mujeres) y diferentes niveles de daño infligido.
Conclusión
Las diferencias de género en la criminalidad son un fenómeno robusto y persistente. Si bien las estadísticas apuntan consistentemente a que los hombres cometen más crímenes, especialmente los violentos, la explicación detrás de esta brecha es multifacética. Factores biológicos, psicológicos, evolutivos, sociales, culturales y las diferencias en las oportunidades y la socialización juegan un papel crucial. Abordar la criminalidad requiere una comprensión compleja de cómo estos diversos elementos interactúan y difieren entre los géneros. Es fundamental seguir investigando y considerando todas estas dimensiones para desarrollar enfoques más efectivos en la prevención del crimen y el tratamiento de los delincuentes, reconociendo las particularidades asociadas al género.
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