What is cognitive ambiguity?

El Efecto de Ambigüedad Explicado

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Nuestro cerebro es una máquina asombrosa, capaz de procesar vastas cantidades de información en milisegundos. Sin embargo, para lograr esta eficiencia energética, a menudo recurre a atajos mentales, conocidos como sesgos cognitivos. Estos atajos, si bien son generalmente útiles, pueden llevar a errores sistemáticos en nuestro juicio y toma de decisiones. Uno de estos fascinantes sesgos es el Efecto de Ambigüedad, que revela nuestra profunda aversión a la incertidumbre y cómo esta aversión moldea nuestras elecciones.

What is an example of the ambiguity effect?
An example of the ambiguity effect In order to better inform your decision, you decide to search online for reviews of these items. One has an average rating, while the other has no ratings yet, since it has only just been released. In this scenario, most people tend to select the item with the average rating.

El Efecto de Ambigüedad describe nuestra tendencia a evitar opciones para las cuales la probabilidad de un resultado favorable es desconocida, prefiriéndolas a opciones donde esta probabilidad es conocida, incluso si ambas opciones tienen la misma probabilidad objetiva de éxito. En esencia, nos sentimos más cómodos con la certidumbre, aunque sea solo una certidumbre parcial, que con la ambigüedad total.

Índice de Contenido

¿Qué es un Sesgo Cognitivo?

Antes de sumergirnos por completo en el Efecto de Ambigüedad, es fundamental comprender el concepto de sesgo cognitivo. Un sesgo cognitivo es una limitación en el pensamiento racional causada por la tendencia del cerebro humano a tomar atajos para ahorrar energía. Son mecanismos de adaptación que permiten al cerebro procesar grandes cantidades de información de entrada de manera rápida. Si bien este mecanismo es muy efectivo para la supervivencia y la eficiencia diaria, sus limitaciones pueden causar errores predecibles en la toma de decisiones, llevándonos a juicios que no siempre son lógicos o racionales.

Profundizando en el Efecto de Ambigüedad

Como mencionamos, el Efecto de Ambigüedad es un sesgo cognitivo. Se manifiesta como una aversión inherente a la ambigüedad, es decir, a situaciones poco claras o inciertas. Preferimos opciones cuyo resultado, o al menos la probabilidad de su resultado, es conocido. Esto se debe a que la incertidumbre nos genera incomodidad e incluso ansiedad. Por lo tanto, estamos más inclinados a seleccionar una opción con un resultado más cierto, o una probabilidad de resultado conocida, aunque la opción ambigua pudiera, objetivamente, ser igual o incluso mejor.

Un Ejemplo Clásico: La Paradoja de Ellsberg

El Efecto de Ambigüedad fue descrito por primera vez por Daniel Ellsberg en 1961. Un ejemplo clásico para ilustrarlo es el siguiente:

Imagina una urna que contiene 30 bolas. Sabemos que 10 de estas bolas son rojas, y las 20 restantes son una mezcla de bolas negras y blancas. No sabemos cuántas son negras y cuántas son blancas; cualquier combinación es igualmente posible (podrían ser 0 negras y 20 blancas, 10 negras y 10 blancas, 20 negras y 0 blancas, etc.).

Se te ofrecen dos opciones para ganar 100€:

  • Opción X: Ganas 100€ si sacas una bola roja.
  • Opción Y: Ganas 100€ si sacas una bola negra.

Analicemos las probabilidades:

  • Para la Opción X, la probabilidad de sacar una bola roja es claramente conocida: 10 bolas rojas de un total de 30. La probabilidad es 10/30, o 1/3.
  • Para la Opción Y, la probabilidad de sacar una bola negra es desconocida. Podría ser cualquier número entre 0/30 y 20/30. Sin embargo, si consideramos todas las posibles distribuciones de las 20 bolas restantes, la probabilidad promedio de sacar una bola negra es 10/30, o 1/3, la misma que para la Opción X.

A pesar de que la probabilidad objetiva de ganar es la misma (1/3) en ambas opciones, la mayoría de las personas tienden a elegir la Opción X. ¿Por qué? Porque la probabilidad de ganar es conocida (1/3). En la Opción Y, la probabilidad es ambigua; no sabemos exactamente cuántas bolas negras hay. La incertidumbre sobre el número exacto de bolas negras hace que la Opción Y se perciba como más arriesgada, incluso cuando el riesgo matemático es idéntico. Tememos la posibilidad de que haya muy pocas bolas negras, y esta aversión a la falta de información nos lleva a preferir la opción con probabilidad conocida.

El Efecto de Ambigüedad en el Día a Día: Compras Online

Este sesgo no se limita a experimentos con urnas. Lo experimentamos constantemente en nuestra vida cotidiana. Piensa, por ejemplo, en una situación común de compra online.

Estás buscando un artículo y encuentras dos opciones que parecen hacer exactamente lo mismo. Para ayudarte a decidir, buscas reseñas en línea. Una opción tiene una calificación promedio basada en muchas reseñas, mientras que la otra opción no tiene calificaciones aún, ya que acaba de ser lanzada al mercado.

What is an example of the ambiguity effect?
An example of the ambiguity effect In order to better inform your decision, you decide to search online for reviews of these items. One has an average rating, while the other has no ratings yet, since it has only just been released. In this scenario, most people tend to select the item with the average rating.

En este escenario, la mayoría de las personas tiende a seleccionar el artículo con la calificación promedio. Aunque el artículo sin reseñas podría ser potencialmente mejor (quizás incorpora tecnología más nueva o soluciona fallos del modelo anterior), nos sentimos más seguros sabiendo exactamente qué esperar basándonos en la experiencia de otros. Al elegir el artículo calificado, evitamos el riesgo asociado a lo desconocido. Sin embargo, al jugar a lo seguro, también corremos el riesgo de perdernos un producto potencialmente increíble que aún no ha sido descubierto por el público general. Al tomar estas decisiones, a menudo no damos el mismo peso a la posibilidad de que el resultado de arriesgarse pueda ser positivamente sorprendente.

El Cerebro y la Ambigüedad

¿Cómo maneja nuestro cerebro esta aversión a la ambigüedad? La neurociencia nos ofrece algunas pistas. La vida está llena de decisiones que requieren resolver la ambigüedad, es decir, situaciones en las que el significado de un estímulo cambia dependiendo del contexto.

Investigadores de la UC Santa Barbara han estudiado las áreas cerebrales implicadas en este proceso. Han identificado que la corteza orbitofrontal (COF) y el hipocampo dorsal (HD) trabajan juntos para ayudarnos a sortear tareas que implican resolver ambigüedad.

Según el neurocientífico Ron Keiflin, estas áreas son fundamentales para la cognición, permitiéndonos no comportarnos como "robots simples" que responden siempre de la misma manera a cada estímulo. Nuestra capacidad para entender que el significado de ciertos estímulos depende del contexto es lo que nos da flexibilidad y nos permite actuar de manera apropiada para cada situación.

Por ejemplo, si suena tu teléfono, que lo contestes o no dependerá del contexto: dónde estás, qué estás haciendo, qué hora es, quién podría estar llamando, etc. Es un único estímulo (el sonido del teléfono), pero dependiendo de las circunstancias de fondo, se procesará de manera diferente y podrías decidir interactuar con él de distinta forma.

La investigación de Keiflin, publicada en la revista Current Biology, utilizó la quimiogenética (una herramienta que permite inactivar temporalmente áreas cerebrales) en ratas para probar las contribuciones relativas de la COF y el HD en el proceso de desambiguación contextual.

Mapeo Cognitivo y Desambiguación

La corteza orbitofrontal se encuentra en la parte frontal del cerebro, justo encima de los ojos. Está asociada con la valoración de recompensas, la planificación, la toma de decisiones y el aprendizaje. El hipocampo dorsal se localiza más atrás y más profundo, y está asociado con la navegación espacial y la memoria episódica.

How does the brain deal with ambiguity?
It's a good thing we have an orbitofrontal cortex and hippocampus to help us. These areas of the brain, according to researchers at UC Santa Barbara, work together to help us sort through tasks that require resolving ambiguity, that is, situations in which the meaning of stimuli changes depending on context.

Históricamente, la investigación sobre la COF y el HD ha procedido en paralelo, pero ambas líneas han llegado a conclusiones similares: estas dos regiones cerebrales codifican un "mapa cognitivo" de la estructura del mundo. Este mapa no es puramente espacial; es un mapa de la estructura causal del entorno. Podemos usar este mapa para simular mentalmente las consecuencias de nuestras acciones y elegir el mejor camino a seguir. Este mapa cognitivo es precisamente lo que necesitamos para entender que el significado de una señal depende del contexto.

En el experimento con ratas, se les presentaron señales auditivas breves en dos contextos: luz brillante u oscuridad. Las señales a veces predecían una recompensa (agua azucarada), pero no siempre, haciéndolas predictores ambiguos. Las ratas aprendieron que una señal predecía recompensa solo en el contexto de luz, y la otra señal solo en el contexto de oscuridad. Es decir, aprendieron que el significado de las señales dependía del contexto.

Los investigadores inactivaron temporalmente la COF o el HD durante la tarea para ver su efecto. La inactivación de la COF tuvo efectos profundos: sin una COF funcional, las ratas no podían usar el contexto para informar su predicción y regular su comportamiento de búsqueda de recompensa. Esto sugiere que la COF es esencial para usar el conocimiento contextual para regular el comportamiento.

Sorprendentemente, el HD pareció ser prescindible en esta tarea inicial; las ratas continuaron realizando la tarea con alta precisión a pesar de la inactivación del hipocampo.

¿Significa esto que el HD no está involucrado en la desambiguación contextual? No exactamente. Los investigadores se dieron cuenta de que el conocimiento previo no solo es importante para recordar aprendizajes pasados, sino también esencial para el aprendizaje futuro.

Aplicado a la tarea, pensaron que el conocimiento previo de relaciones dependientes del contexto facilitaría el aprendizaje de nuevas relaciones dependientes del contexto. Y esto fue exactamente lo que observaron. A las ratas les llevó más de cuatro meses aprender los pares contexto-dependientes iniciales. Sin embargo, una vez equipadas con un mapa cognitivo de estas relaciones, pudieron aprender nuevas relaciones en solo unos días.

Usando el mismo enfoque quimiogenético, examinaron el papel de la COF y el HD en esta forma de aprendizaje acelerado por el conocimiento. Esta vez, encontraron que tanto la COF como el HD eran esenciales. Sin estas estructuras, las ratas no podían usar su conocimiento previo para hacer inferencias sobre nuevas relaciones dependientes del contexto.

What is ambiguity in psychology?
n. the property of a behavior, behavior pattern, or situation that might be interpreted in more than one way.

La conclusión es que la COF y el HD contribuyen a la desambiguación contextual, pero de maneras parcialmente diferentes: la COF es esencial para usar el conocimiento contextual para regular el comportamiento, mientras que el HD es más importante para usar el conocimiento contextual para facilitar el aprendizaje contextual nuevo. El hecho de que el conocimiento previo influya en el aprendizaje está bien establecido en psicología, pero a menudo se ignora en la investigación neurocientífica. Una mejor comprensión neurobiológica de este aprendizaje rápido e inferencia de relaciones dependientes del contexto es crítica, ya que esta forma de aprendizaje es probablemente mucho más representativa de la experiencia de aprendizaje humana.

Aplicando el Efecto de Ambigüedad en Marketing

La aversión a la incertidumbre influye significativamente en las decisiones de compra, tanto en tiendas físicas como online. Esto hace que las personas sean reacias a probar cosas nuevas y limita su capacidad para reconocer los beneficios a largo plazo de decisiones potencialmente más arriesgadas.

Los compradores prefieren opciones con un resultado más cierto, incluso si no son la mejor opción disponible. Si una empresa desea que los compradores prueben productos o servicios nuevos, debe considerar varios aspectos para minimizar la percepción de ambigüedad y riesgo:

  1. Claridad en el Precio: Aunque a veces se desglosan los costos (envío, impuestos), para animar a los compradores a experimentar, es crucial que sepan exactamente cuánto están 'arriesgando'. Por ejemplo, lanzar un nuevo producto alimenticio con una oferta de 'compra dos' puede ser contraproducente; ¿por qué arriesgarse a comprar dos si no sabes si te gustará uno? La claridad total sobre el precio de la unidad reduce la ambigüedad.
  2. Minimizar Todos los Riesgos Percibidos: Reducir la percepción de riesgo disminuye el impacto de la ambigüedad. Esto se puede lograr ofreciendo garantías de devolución de dinero, algún tipo de garantía sobre el producto o un período de reflexión o desistimiento. Estas medidas dan al comprador la seguridad de que, si la opción ambigua no cumple sus expectativas, no perderá su inversión.
  3. Añadir Avales de Expertos o Sociales: Si no es posible proporcionar toda la información que el comprador necesita para sentirse seguro, considera usar un 'experto' (como un dentista en anuncios de pasta de dientes) o testimonios de otros usuarios para promocionar tu marca. Estos avales actúan como sustitutos de la información completa o la experiencia directa, reduciendo la ambigüedad percibida sobre la calidad o eficacia del producto.

Ser claro sobre el precio, claro sobre cualquier riesgo y claro sobre lo que ofrece tu marca son pasos simples que pueden mejorar la experiencia de compra y el rendimiento de un nuevo lanzamiento. En un mundo lleno de opciones, la opción con menos ambigüedad a menudo gana, incluso si no es intrínsecamente superior.

Preguntas Frecuentes sobre la Ambigüedad y el Cerebro

¿Qué significa ambigüedad en psicología?

En psicología, la ambigüedad se refiere a situaciones o estímulos cuyo significado o resultado es poco claro o incierto debido a la falta de información completa o a múltiples interpretaciones posibles. El Efecto de Ambigüedad es la tendencia a evitar estas situaciones ambiguas en la toma de decisiones, prefiriendo aquellas con probabilidades de resultado conocidas.

¿Cómo maneja el cerebro la ambigüedad?

El cerebro maneja la ambigüedad utilizando áreas como la corteza orbitofrontal (COF) y el hipocampo dorsal (HD). Estas regiones trabajan juntas para crear mapas cognitivos del entorno, permitiéndonos entender cómo el significado de los estímulos cambia con el contexto. La COF es crucial para usar este conocimiento contextual para guiar el comportamiento, mientras que el HD es importante para usar el conocimiento previo para facilitar el aprendizaje de nuevas relaciones contextuales ambiguas.

¿Cuál es un ejemplo del Efecto de Ambigüedad?

Un ejemplo común es elegir entre dos productos online: uno con muchas reseñas (probabilidad de satisfacción conocida) y otro nuevo sin reseñas (probabilidad de satisfacción desconocida o ambigua). La mayoría de las personas elegirá el producto con reseñas, incluso si el nuevo podría ser mejor, debido a la aversión a la incertidumbre asociada con la falta de información sobre el producto nuevo.

Conclusión

El Efecto de Ambigüedad es un poderoso recordatorio de cómo nuestra aversión innata a la incertidumbre puede sesgar nuestra toma de decisiones. Desde elecciones simples como qué producto comprar hasta decisiones más complejas, preferimos lo conocido, lo predecible, incluso si eso significa potencialmente perder una oportunidad valiosa. Comprender este sesgo, y cómo nuestro cerebro (especialmente la COF y el HD) procesa la ambigüedad, nos ayuda a reconocer por qué reaccionamos como lo hacemos ante lo incierto. Si bien evitar la ambigüedad puede ser una estrategia segura a corto plazo, reconocer cuándo estamos siendo influenciados por este sesgo nos permite considerar si el potencial beneficio de una opción ambigua justifica el riesgo percibido, abriéndonos a nuevas posibilidades que de otro modo rechazaríamos.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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