What are the consequences of gender bias in psychology?

Mujeres en Neurociencia: Pioneras Olvidadas

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La neurociencia, un campo interdisciplinario fascinante que busca desentrañar los misterios del cerebro, ha sido, como muchas disciplinas científicas, percibida a menudo como un dominio predominantemente masculino. Sin embargo, una mirada más profunda a su historia y a su presente revela una narrativa mucho más compleja, marcada tanto por contribuciones extraordinarias de mujeres como por barreras persistentes que han limitado su pleno reconocimiento y avance.

Is neuroscience male or female dominated?
Abstract. About half of graduate and postgraduate students and one-third of faculty in the field of neuroscience are women. The proportion of women neuroscientists tend to decrease as they progress through the career ladder.

Actualmente, aunque aproximadamente la mitad de los estudiantes de posgrado en neurociencia son mujeres, esta proporción disminuye drásticamente en los niveles superiores de la carrera académica y de investigación. Solo alrededor de un tercio del profesorado son mujeres, y su representación en puestos de liderazgo, la obtención de financiación para investigación y la recepción de premios importantes es significativamente menor en comparación con sus colegas masculinos. Esta Brecha de Género no es exclusiva de la neurociencia, pero merece un análisis detallado para comprender sus raíces y sus implicaciones.

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La Historia Oculta: Pioneras Olvidadas

La historia de la neurociencia tiene un "lado sombreado" donde las mujeres participaron activamente desde los inicios, a pesar de los considerables obstáculos para acceder a la educación superior y al reconocimiento profesional. Sus contribuciones, a veces reconocidas e incluso premiadas por la comunidad científica de su tiempo, fueron posteriormente olvidadas, e incluso activamente eliminadas de los registros históricos y los libros de texto académicos. Esta ausencia histórica contribuyó a perpetuar la idea errónea de que las mujeres no estaban inclinadas a la investigación científica o carecían de las habilidades intelectuales necesarias, una creencia con profundas raíces culturales y sociales.

Figuras influyentes como Charles Darwin, en el siglo XIX, expresaron la opinión de que las mujeres, aunque moralmente superiores, eran intelectualmente inferiores a los hombres. Esta tesis encontró terreno fértil y se estructuró en las comunidades académicas y generales durante décadas. Aún hoy, algunos intentan explicar la baja proporción de mujeres en los grandes premios científicos (Nobel, Fields, etc.) con una supuesta menor aptitud femenina para la abstracción o las matemáticas. Sin embargo, la realidad es que muchas mujeres realizaron contribuciones esenciales a descubrimientos que llevaron a Premios Nobel otorgados exclusivamente a sus colegas masculinos, como fue el caso de Lise Meitner, Marguerite Vogt o, más recientemente, Jocelyn Bell Burnell.

Recuperar las historias de las Pioneras Olvidadas es fundamental para comprender la verdadera evolución del campo y ofrecer modelos a seguir para las futuras generaciones. Aquí destacamos algunas de ellas:

Maria Manasseina y la Fundación de la Ciencia del Sueño

Maria Mikhailovna Manasseina (1843–1903) fue una de las primeras mujeres en graduarse en medicina en Europa. Realizó contribuciones cruciales en bioquímica, fisiología y el estudio de la privación del sueño. Descubrió que los efectos negativos de la privación prolongada del sueño se originaban en el cerebro y demostró que el sueño es más importante que la comida para la preservación de la vida. Publicó el primer manual completo sobre el sueño en 1889, que se convirtió en una obra de referencia. Tuvo la notable intuición de que el sueño es un estado definido de actividad cerebral, diferente de la simple ausencia de actividad, mucho antes de la invención del electroencefalograma.

Anteriormente, Manasseina investigó la fermentación alcohólica y descubrió que se debía a componentes específicos aislables de las células de levadura ("enzimas inorganizadas"), no a la levadura viva per se. Eduard Buchner replicó estos resultados 25 años después, y a pesar de conocer el trabajo de Manasseina, no la mencionó. Buchner recibió el Premio Nobel de Química en 1907 por este descubrimiento, mientras que el nombre de Manasseina fue obliterado.

Laura Forster y Manuela Serra en la Escuela Neurológica Española

Laura Elizabeth Forster (1858–1917) y Manuela Serra fueron las dos primeras mujeres en trabajar en la famosa Escuela Neurológica Española de Santiago Ramón y Cajal en Madrid. A pesar de ser un entorno mayoritariamente masculino, ambas aparecieron en la lista oficial de miembros de la escuela elaborada por Cajal en 1922.

Laura Forster, médica australiana-británica, estudió en Suiza e Inglaterra antes de llegar al laboratorio de Cajal en 1911 para perfeccionar técnicas de neurohistología. Su investigación se centró en la degeneración de fibras nerviosas tras lesiones medulares en aves, aplicando por primera vez técnicas neurofibrilares a este grupo. Sus hallazgos fueron publicados en la revista del laboratorio de Cajal, con ilustraciones que seguían el estilo de la escuela. Cajal citó su trabajo en varias ocasiones. La carrera científica de Forster terminó cuando se alistó como enfermera en la Primera Guerra de los Balcanes y luego en la Primera Guerra Mundial.

Manuela Serra, a pesar de no ser médica ni investigadora principal, llevó a cabo estudios sobre las fibrillas intracelulares de células ependimarias y astrocitos en la médula espinal de la rana. Publicó un artículo en 1921, también en la revista del laboratorio de Cajal, donde informó por primera vez la presencia de microglía en la sustancia blanca, a la que llamó "mesoglia". A pesar de sus descubrimientos, el rol de estas científicas en la escuela de Cajal no alcanzó la prominencia de sus colegas masculinos.

Augusta Dejerine-Klumpke, Neuróloga y Neuroanatomista Excepcional

Augusta Marie Dejerine-Klumpke (1859–1927) fue una neuróloga y neuroanatomista sobresaliente. Nacida en Estados Unidos de padres alemanes, dominaba varios idiomas, lo que le dio una ventaja en el acceso a la literatura científica. En 1882, caracterizó la parálisis del plexo braquial inferior, que hoy lleva su nombre: la parálisis de Klumpke. Durante la Primera Guerra Mundial, junto a su hija Yvonne, trató a soldados con lesiones medulares y fundó un centro de rehabilitación.

Augusta contribuyó significativamente, con su esposo Jules Dejerine, a la monumental obra en dos volúmenes Anatomie des centres nerveux (Anatomía del Sistema Nervioso Central), considerada una de las más importantes en neurología. En un famoso debate científico en 1908, utilizando datos neuroanatómicos, demostró que las suposiciones de Pierre Marie sobre la base de la afasia de Broca eran incorrectas. Tras la muerte de su esposo, Pierre Marie, quien lo sucedió en la cátedra, la despidió. A pesar de esto, Augusta y su hija crearon la “Fondation Dejerine” para preservar su trabajo. Augusta Dejerine-Klumpke recibió numerosos premios y honores a lo largo de su carrera, incluida la Legión de Honor francesa en dos ocasiones, y fue la primera mujer en presidir la Sociedad Francesa de Neurología en 1914.

Cécile Vogt: Neurociencia para Desmantelar la Discriminación

Augustine Marie Cécile Mugnier Vogt (1875–1962) fue una de las primeras mujeres admitidas en la escuela de medicina de París. Estudió bajo Pierre Marie y se graduó en 1900 con una disertación en neuroanatomía. Junto a su esposo Oskar Vogt, desarrolló una larga y productiva colaboración científica en Alemania, que llevó a descubrimientos clave en neuroanatomía y neuropatología.

Cécile Vogt dirigió el departamento de anatomía en el Kaiser Wilhelm Institute for Brain Research. Su trabajo sobre la morfoarquitectura del sistema nervioso contribuyó a una nueva comprensión de las interacciones cerebrales. Realizó investigaciones sistemáticas clínico-anatómicas y publicó estudios importantes sobre la organización mieloarquitectónica del tálamo y la citoarquitectura de la corteza cerebral. Fue pionera en el uso de la estimulación eléctrica cortical en Europa.

Crucialmente, en la década de 1920, Vogt afirmó explícitamente que su investigación no respaldaba la hipótesis de una diferencia entre los cerebros masculinos y femeninos, utilizando la ciencia para contrarrestar el prejuicio de la inferioridad intelectual femenina. Cécile y Oskar Vogt fueron figuras clave en el establecimiento de la investigación cerebral moderna. A pesar de enfrentar la persecución nazi y tener que trasladar su instituto, Cécile tuvo una carrera científica productiva de más de 60 años. Su familia fue notablemente científica; sus hijas Claire, Marthe y Marguerite también hicieron contribuciones significativas en neurología pediátrica, neurofarmacología y virología, respectivamente. Marguerite Vogt, a pesar de su alta reputación y su trabajo pionero en virología con Renato Dulbecco (quien recibió el Nobel por su trabajo conjunto), nunca recibió premios importantes, y Dulbecco omitió mencionarla en su discurso de aceptación del Nobel, a pesar de incluir publicaciones conjuntas en las referencias.

Del Archivo a la Autobiografía: Recuperando Narrativas

La búsqueda en archivos históricos y la publicación de autobiografías han permitido redescubrir a muchas otras mujeres científicas. Eventos como el encuentro anual de Historia de la Neurociencia dedicado a las mujeres pioneras han sacado a la luz figuras como la anatomista italiana Anna Morandi Manzolini o las neurólogas francesas Chiriachitza Athanassio-Benisty y Gabrielle Lévy. La neurocientífica Rita Levi Montalcini, laureada con el Nobel, es un ejemplo más conocido.

La colección The History of Neuroscience in Autobiography, publicada por la Society for Neuroscience (SfN), incluye volúmenes con autobiografías de eminentes neurocientíficos. Sin embargo, de 143 ensayos publicados entre 1996 y 2018, solo 17.5 (aproximadamente el 12%) fueron escritos por mujeres destacadas. A pesar de esta subrepresentación en las narrativas históricas, figuras como Brenda Milner, una neurocientífica que revolucionó nuestra comprensión de la memoria, continúan siendo modelos a seguir. La imagen de Brenda Milner, la única mujer destacada entre muchos hombres vestidos de oscuro al recibir el premio Kavli en 2014, ilustra vívidamente la falta de Diversidad en los niveles más altos de la ciencia.

La Situación Actual: Cifras y Desafíos

En los últimos años, se han lanzado numerosas iniciativas para abordar la Brecha de Género en neurociencia. La Society for Neuroscience (SfN) cuenta con la iniciativa Women in Neuroscience (WIN), creada en 1980, que busca empoderar a las mujeres científicas y aumentar la conciencia sobre el Sesgo de Género. WIN es una organización internacional que promueve el avance profesional y facilita la comunicación entre mujeres que trabajan en neurociencia.

Sin embargo, los datos recientes del Women in Neuroscience Repository (WiNRepo) confirman que las mujeres siguen estando subrepresentadas: publican significativamente menos artículos como primer o último autor, reciben significativamente menos premios y aparecen significativamente menos como ponentes en seminarios departamentales y conferencias. WiNRepo es una iniciativa que busca aumentar la visibilidad de las mujeres, abordar el Sesgo de Género con soluciones a diferentes niveles y promover la Equidad para las nuevas generaciones.

El Sesgo de Género consciente e inconsciente, junto con el acoso sexual en el ámbito académico y de laboratorio, crea barreras que alejan a las mujeres jóvenes de las carreras académicas. Iniciativas como Bias Watch Neuro rastrean la proporción de género entre ponentes en conferencias y autores en revistas clave para aumentar la conciencia. La subrepresentación de mujeres en neurociencia también tiene implicaciones para la población general, ya que puede sesgar los estudios médicos. La salud de las mujeres a menudo se estudia menos, están menos representadas en ensayos clínicos, y muchos estudios de neuroimagen se realizan en grupos mayoritariamente masculinos. Esta invisibilidad comienza incluso en estudios con animales, donde es más probable que se utilicen animales machos. Un ejemplo es el diagnóstico de lesiones cerebrales, cuyos resultados en mujeres se atribuyen históricamente a trastornos emocionales crónicos y, por lo tanto, se investigan menos con pruebas neurorradiológicas en comparación con los hombres.

Mejorar la representación de las mujeres en neurociencia requiere acciones a nivel institucional, organizacional, cultural e histórico. Es crucial reconocer y celebrar los logros de las mujeres para fortalecer la tradición de aquellas que buscan carreras de investigación o académicas y ofrecer a las nuevas generaciones igualdad de oportunidades.

Indicador de Género en NeurocienciaMujeresHombres
Estudiantes de Posgrado~50%~50%
Profesorado Universitario~33%~67%
Publicaciones (Primer/Último Autor)Significativamente menosSignificativamente más
Premios y Reconocimientos ImportantesSignificativamente menosSignificativamente más
Ponentes en Conferencias/SeminariosSignificativamente menosSignificativamente más
Puestos de Liderazgo/Altos CargosMenosMás

El Futuro Incierto: El Impacto de la Pandemia y Más Allá

El escenario posterior a la pandemia de COVID-19 podría neutralizar los pequeños avances logrados en los últimos años para promover una mayor presencia de mujeres y una mayor Diversidad en las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). El cierre de escuelas y universidades para controlar la transmisión del virus tuvo un impacto desproporcionado en las mujeres, quienes asumen la mayor parte del cuidado informal en el hogar.

Las políticas de respuesta a brotes como el de COVID-19 deben ser efectivas para no perpetuar o exacerbar las desigualdades de género, culturales y socioeconómicas en la educación y la carrera profesional. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido la necesidad de incluir a las mujeres en los procesos de toma de decisiones para la planificación de respuestas a brotes, actualmente hay una representación inadecuada de mujeres en los comités científicos y grupos de trabajo sobre COVID-19 designados por los gobiernos nacionales. Esto genera incertidumbre sobre si se realizarán inversiones a largo plazo para fomentar la Diversidad. Sin intervenciones específicas, los datos sobre publicaciones, fondos asignados y avances profesionales en los próximos años probablemente mostrarán que las mujeres en la academia que también asumieron responsabilidades de cuidado en el hogar se vieron perjudicadas.

Preguntas Frecuentes

¿La neurociencia es un campo dominado por hombres?

Aunque la proporción de mujeres es casi igual en los niveles de estudiantes de posgrado, el campo se vuelve progresivamente dominado por hombres en los niveles superiores de la carrera académica y de investigación (profesorado, puestos de liderazgo).

¿Por qué hay menos mujeres en los puestos de alto nivel en neurociencia?

Las razones son multifactoriales e incluyen Sesgo de Género (consciente e inconsciente) en la evaluación y contratación, barreras culturales e institucionales, menor acceso a financiación y oportunidades, falta de reconocimiento por los logros, dificultades para equilibrar la vida profesional y personal (especialmente con responsabilidades de cuidado), y una historia de olvido de las contribuciones de las mujeres pioneras que limita los modelos a seguir.

¿Es cierto que los cerebros de hombres y mujeres son diferentes de una manera que afecte la habilidad científica?

Las creencias históricas sobre la inferioridad intelectual femenina, a menudo vinculadas a supuestas diferencias cerebrales, no están respaldadas por la investigación científica moderna. Científicas pioneras como Cécile Vogt ya señalaron en el siglo XX que sus investigaciones no apoyaban estas diferencias. La subrepresentación de mujeres en la ciencia se debe a barreras sociales, culturales e institucionales, no a diferencias innatas en la capacidad intelectual.

¿Qué se está haciendo para mejorar la Equidad de género en neurociencia?

Existen iniciativas como Women in Neuroscience (WIN), WiNRepo y Bias Watch Neuro que trabajan para aumentar la visibilidad de las mujeres, crear conciencia sobre el Sesgo de Género, promover el avance profesional y abogar por políticas que faciliten la Diversidad y la Equidad en el campo.

En conclusión, a pesar de las barreras sociales y culturales, tanto visibles como invisibles, las mujeres han logrado hitos pioneros en neurociencia desde sus inicios. Sin embargo, muchas de estas Pioneras Olvidadas y sus descubrimientos fundamentales han sido injustamente excluidos de la narrativa principal. La Brecha de Género persiste en la actualidad, manifestándose en la subrepresentación de mujeres en puestos de liderazgo, financiación, publicaciones y premios. Abordar esta situación requiere un cambio cultural profundo, acciones institucionales decididas y la promoción activa de proyectos históricos que rescaten y celebren las contribuciones de las mujeres. Construir un entorno más inclusivo, diverso, colaborativo e innovador para toda la comunidad neurocientífica es una tarea continua que exige un proceso de toma de decisiones competente, integrado y generalizado, especialmente crucial ante nuevos desafíos como los planteados por la pandemia de COVID-19.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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