What is the neurobiology of touch?

El Sentido del Tacto: Neurobiología Profunda

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El tacto, a menudo subestimado frente a la vista o el oído, es nuestro vínculo más directo e íntimo con el mundo que nos rodea. Desde la calidez de una mano amiga hasta la advertencia punzante del dolor, este sentido fundamental nos proporciona información vital sobre nuestro entorno y sobre el estado de nuestro propio cuerpo. No se trata de un sentido unitario, sino de una compleja colección de sensaciones –presión, temperatura, dolor, vibración, estiramiento, posición corporal– que son detectadas por una red diversa de receptores y transmitidas a través de intrincadas vías neuronales hacia el cerebro, donde se transforman en nuestra percepción consciente.

La neurobiología del tacto es un campo vasto que abarca desde las terminaciones nerviosas microscópicas en nuestra piel hasta las extensas áreas corticales dedicadas a interpretar estas señales. Es un sistema esencial no solo para la exploración física y la manipulación de objetos, sino también para la comunicación emocional, el desarrollo infantil y nuestra propia sensación de encarnación. Comprender cómo funciona este sistema nos revela la sofisticación de la conexión entre nuestro cuerpo y nuestra mente.

How does the brain make sense of touch?
The sense of touch relies on a complex arrangement of sensory receptors that detect physical stimuli in our environment and from inside our body. The information is relayed along sensory neurons to the somatosensory cortex in the parietal lobes of the cerebral hemispheres.
Índice de Contenido

Los Receptores del Tacto: Sensores Especializados

La base del sentido del tacto reside en los receptores sensoriales distribuidos por todo el cuerpo, con mayor densidad en la piel. Estos receptores son transductores, capaces de convertir la energía mecánica (presión, estiramiento, vibración) o térmica (calor, frío) en señales eléctricas que el sistema nervioso puede interpretar. La mayoría de los receptores táctiles son mecanorreceptores, sensibles a la deformación física.

Podemos clasificar los receptores cutáneos en dos grandes grupos:

  • Terminaciones nerviosas no encapsuladas: Son básicamente terminaciones nerviosas libres. Responden principalmente a la temperatura (termorreceptores) y al dolor (nociceptores), aunque algunas también detectan presión. Los discos de Merkel y los receptores del folículo piloso también se consideran en esta categoría.
  • Terminaciones nerviosas encapsuladas: Aquí el nervio está rodeado por una cápsula de tejido conjuntivo. Esta estructura modifica la forma en que el receptor responde a los estímulos, influyendo en su adaptación y especificidad. Incluyen los corpúsculos de Pacini, los corpúsculos de Meissner, las terminaciones de Ruffini y los bulbos terminales de Krause.

Mecanismos de Detección en la Piel

La piel, nuestro órgano más grande, alberga la mayoría de estos receptores. La piel gruesa (glabra), como la de las palmas de las manos y las plantas de los pies, carece de pelo pero es rica en mecanorreceptores esenciales para la discriminación fina. La piel fina (con pelo) cubre el resto del cuerpo y contiene folículos pilosos con sus propios receptores.

Receptores en la Piel Glabra (sin pelo):

  • Corpúsculos de Meissner: Se encuentran en las papilas dérmicas, cerca de la superficie. Tienen campos receptivos pequeños y bien definidos y son de adaptación rápida. Son cruciales para detectar el tacto ligero, la vibración de baja frecuencia (5-50 Hz) y el movimiento a través de la piel, permitiendo la discriminación fina de texturas y formas. Su alta densidad en las yemas de los dedos es fundamental para la lectura Braille y la exploración táctil detallada.
  • Discos de Merkel: Localizados en la capa más profunda de la epidermis. Tienen campos receptivos pequeños y son de adaptación lenta. Responden mejor a indentaciones estáticas y presiones sostenidas, proporcionando información sobre la forma y los bordes de los objetos. Contribuyen a la percepción espacial de los estímulos táctiles.
  • Corpúsculos de Pacini: Situados profundamente en la dermis y el tejido subcutáneo. Son los más grandes y tienen campos receptivos muy amplios. Son de adaptación rápida y extremadamente sensibles a la vibración de alta frecuencia (40-400 Hz) y a la presión profunda y transitoria. Detectan texturas escaneadas y vibraciones transmitidas a través de objetos.
  • Terminaciones de Ruffini: Se encuentran en la dermis profunda. Tienen campos receptivos grandes y son de adaptación lenta. Responden al estiramiento de la piel y a la presión sostenida, siendo importantes para la percepción de la forma de objetos grandes sostenidos y la posición de las articulaciones (contribuyen a la propiocepción).

Receptores en la Piel Fina (con pelo):

Además de algunos de los tipos anteriores (Merkel, Ruffini, Pacini, terminaciones libres), la piel con pelo contiene:

  • Receptores del folículo piloso: Terminaciones nerviosas que se enrollan alrededor de la base de los folículos pilosos. Son de adaptación rápida y detectan el movimiento del pelo, lo que nos permite sentir una ligera brisa o un insecto caminando sobre la piel.
  • Fibras C-táctiles: Son fibras nerviosas no mielinizadas presentes solo en la piel con pelo. Responden a caricias lentas y suaves y se cree que están involucradas en el tacto afectivo o placentero, transmitiendo información más emocional que discriminativa.

Receptores Profundos: Propiocepción

Más allá de la piel, otros receptores se localizan en músculos, tendones y articulaciones. Estos son cruciales para la propiocepción, nuestro sentido de la posición y el movimiento del cuerpo en el espacio.

  • Husos musculares: Se encuentran dentro de los músculos. Responden al estiramiento y a los cambios en la longitud del músculo, proporcionando información sobre la posición y el movimiento de las extremidades.
  • Órganos tendinosos de Golgi (OTG): Localizados en las uniones músculo-tendón. Son sensibles a la tensión generada por la contracción muscular, ayudando a regular la fuerza y proteger los músculos.
  • Receptores articulares: Se encuentran en las cápsulas articulares y ligamentos. Responden a los movimientos de las articulación, especialmente en los extremos del rango de movimiento.

La combinación de la información de todos estos receptores nos da una imagen rica y detallada tanto del mundo exterior con el que interactuamos como de la posición interna de nuestro propio cuerpo.

Las Vías Sensoriales: El Camino Hacia el Cerebro

Una vez que un receptor detecta un estímulo, genera una señal eléctrica (potencial de acción) que se transmite a lo largo de la fibra nerviosa sensorial primaria. Las fibras nerviosas varían en diámetro y presencia o ausencia de mielina, lo que determina su velocidad de conducción.

  • Las fibras más grandes y mielinizadas (como las Aβ asociadas a los mecanorreceptores cutáneos y las fibras tipo I y II de la propiocepción) conducen impulsos muy rápidamente (hasta 80-100 m/s), permitiéndonos sentir un toque ligero o la posición de una extremidad casi instantáneamente.
  • Las fibras más pequeñas y no mielinizadas (como las fibras C asociadas al dolor, la temperatura y el tacto afectivo) conducen impulsos mucho más lentamente (0.5-2 m/s), razón por la cual el dolor sordo y persistente o el tacto afectivo tienen una cualidad temporal diferente.

Las fibras sensoriales primarias entran en la médula espinal a través de las raíces dorsales. Sus cuerpos celulares se encuentran en los ganglios de la raíz dorsal. Dentro de la médula espinal, estas fibras se ramifican. Algunas ramas participan en reflejos locales, mientras que otras ascienden hacia el cerebro para el procesamiento consciente.

La Vía Columna Dorsal-Lemnisco Medial

La información sobre el tacto discriminativo (presión, vibración, textura, forma) y la propiocepción viaja principalmente a través de la vía columna dorsal-lemnisco medial. Esta vía se caracteriza por su alta velocidad y la preservación de la información espacial.

  1. Las fibras Aβ y las fibras de propiocepción entran en la médula espinal y ascienden por las columnas dorsales (tractos de Goll y Burdach) en el mismo lado (ipsilateral) sin cruzar de inmediato.
  2. Estas fibras hacen sinapsis con neuronas de segundo orden en los núcleos de la columna dorsal (núcleos gracilis y cuneatus) en la base del tronco encefálico (médula oblongada).
  3. Los axones de estas neuronas de segundo orden cruzan (decusan) al lado opuesto (contralateral) del tronco encefálico y ascienden a través de un tracto llamado lemnisco medial.
  4. El lemnisco medial proyecta al núcleo ventral posterior (VP) del tálamo. El tálamo actúa como una estación de relevo principal para la información sensorial antes de que llegue a la corteza cerebral.
  5. Desde el tálamo, las neuronas de tercer orden proyectan a la corteza somatosensorial primaria (S1) en el lóbulo parietal.

Esta decusación en el tronco encefálico explica por qué el lado izquierdo del cerebro procesa las sensaciones táctiles del lado derecho del cuerpo, y viceversa.

What stimulates the sense of touch?
The sensation of touch is mediated by mechanosensory neurons that are embedded in skin and relay signals from the periphery to the central nervous system. During embryogenesis, axons elongate from these neurons to make contact with the developing skin.

Vías del Dolor y la Temperatura

La información sobre el dolor y la temperatura sigue una vía diferente, el tracto espinotalámico (o anterolateral), que es generalmente más lento y con menor resolución espacial.

  1. Las fibras Aδ y C (asociadas al dolor y la temperatura) entran en la médula espinal y hacen sinapsis con neuronas de segundo orden en el asta dorsal.
  2. Los axones de estas neuronas de segundo orden cruzan inmediatamente al lado opuesto de la médula espinal.
  3. Estos axones ascienden por el tracto espinotalámico en el lado contralateral.
  4. Esta vía también proyecta al tálamo (principalmente al núcleo ventral posterior y otros núcleos).
  5. Desde el tálamo, las señales se transmiten a varias áreas corticales, incluida la corteza somatosensorial y áreas relacionadas con la emoción y la motivación (como la corteza cingulada anterior y la ínsula), lo que refleja la naturaleza sensorial y afectiva del dolor.

Procesamiento Cerebral: El Mapa del Cuerpo en la Corteza

La corteza somatosensorial primaria (S1), ubicada en el giro postcentral del lóbulo parietal, es la primera parada cortical para la mayoría de las señales táctiles y propioceptivas. S1 se divide en cuatro áreas citoarquitectónicas: 3a, 3b, 1 y 2, cada una con cierto grado de especialización y organización.

  • El área 3b recibe la entrada más densa del tálamo y es considerada el principal centro de procesamiento del tacto cutáneo discriminativo.
  • El área 1 también procesa el tacto cutáneo, siendo importante para la discriminación de textura.
  • El área 3a recibe principalmente información propioceptiva de músculos y articulaciones.
  • El área 2 recibe tanto entrada cutánea como propioceptiva y parece estar involucrada en el procesamiento más complejo, como la forma tridimensional de los objetos.

Una característica destacada de S1 es su organización somatotópica, un "mapa" del cuerpo. Diferentes partes del cuerpo se representan en ubicaciones específicas a lo largo del giro postcentral. Este mapa está distorsionado: las áreas del cuerpo con mayor sensibilidad táctil (como los labios, las yemas de los dedos y la lengua) ocupan regiones corticales desproporcionadamente grandes en comparación con áreas menos sensibles (como la espalda o el tronco). Este fenómeno se conoce como magnificación cortical y refleja la densidad de la inervación sensorial y la importancia funcional de estas áreas para la exploración táctil.

Del Mapa a la Percepción Compleja

Desde S1, la información se transmite a otras áreas corticales para un procesamiento más elaborado. La corteza somatosensorial secundaria (S2), ubicada en la cisura lateral, recibe proyecciones de S1 y parece integrar la información de ambos lados del cuerpo y estar involucrada en el reconocimiento de objetos por el tacto (estereognosia) y la memoria táctil. También hay evidencia de procesamiento multisensorial en S2.

La información luego se dirige a áreas posteriores del lóbulo parietal (como el área 5 y 7b), que integran la información somatosensorial con información visual y motora. Estas áreas son cruciales para la planificación y guía de movimientos, la navegación espacial basada en el tacto y la integración de la información sensorial para la acción. Por ejemplo, las neuronas en estas áreas pueden responder tanto a la posición de la mano como a la ubicación de un objetivo visual, facilitando alcanzar y agarrar objetos.

Dolor y Picazón: Señales de Alarma y Molestia

El dolor es una experiencia compleja, tanto sensorial como emocional, que nos alerta sobre posibles daños tisulares. Es mediado por nociceptores, terminaciones nerviosas libres que responden a estímulos intensos (mecánicos, térmicos, químicos) que superan un umbral de daño. Diferentes tipos de nociceptores responden a distintos tipos de estímulos nocivos.

Las señales de dolor agudo y punzante son transmitidas por fibras Aδ mielinizadas (rápidas), mientras que el dolor sordo, quemante o persistente es transmitido por fibras C no mielinizadas (lentas). Estas señales ascienden por el tracto espinotalámico, como se describió anteriormente, y alcanzan el tálamo y diversas áreas cerebrales, incluyendo la corteza somatosensorial (para la localización y discriminación del dolor) y el sistema límbico (ínsula, corteza cingulada) para los aspectos emocionales y motivacionales del dolor.

La picazón (prurito) es otra sensación mediada por fibras nerviosas específicas (algunas fibras C) que responden a estímulos químicos (como la histamina liberada durante reacciones alérgicas o irritaciones) o mecánicos. Aunque la picazón a menudo se siente de manera similar al dolor leve, sigue vías y mecanismos neuronales distintos, aunque interconectados. Rascarse puede aliviar temporalmente la picazón al activar vías inhibitorias del dolor que suprimen la señal de picazón.

Modulación del Dolor

La percepción del dolor no es simplemente una respuesta lineal a la intensidad del estímulo. Puede ser modulada por el estado emocional, las expectativas y el contexto. El cerebro tiene sistemas descendentes que pueden aumentar o disminuir la señal de dolor que llega a la médula espinal. Por ejemplo, en situaciones de estrés o peligro (como durante el ejercicio intenso o una lesión en combate), el cerebro puede liberar sustancias químicas como las endorfinas (opioides naturales) y la adrenalina, que actúan como potentes analgésicos al inhibir la transmisión de señales de dolor en la médula y el tronco encefálico. Este fenómeno explica por qué a veces no sentimos dolor inmediatamente después de una lesión.

What is the neurobiology of touch?
Cortical Maps and Sensitivity to Touch Sensations begin as signals generated by touch receptors in your skin. They travel along sensory nerves made up of bundled fibers that connect to neurons in the spinal cord. Then signals move to the thalamus, which relays information to the rest of the brain.Feb 3, 2020

Sin embargo, en condiciones de dolor crónico, el sistema nervioso puede volverse hipersensible, percibiendo dolor incluso en ausencia de un estímulo nocivo continuo (dolor neuropático). Esto puede deberse a cambios a largo plazo en las propiedades de las neuronas y sinapsis en las vías del dolor.

El Tacto Afectivo: Más Allá de la Discriminación

El tacto no solo nos proporciona información sobre el mundo físico, sino que también es crucial para la conexión social y emocional. El tacto afectivo, como las caricias suaves, se procesa de manera diferente al tacto discriminativo.

Como se mencionó, las fibras C-táctiles en la piel con pelo parecen especializadas en transmitir la cualidad placentera de las caricias. Sorprendentemente, estas fibras no proyectan principalmente a la corteza somatosensorial primaria (S1), sino a áreas cerebrales asociadas con la emoción, como la ínsula y la corteza cingulada. Esto sugiere que el tacto afectivo sigue una vía paralela a la del tacto discriminativo, procesando la valencia emocional del contacto en lugar de sus características físicas precisas.

Aunque la piel glabra no tiene fibras C-táctiles, también puede mediar en el tacto afectivo, posiblemente a través de la interacción compleja de señales de otros mecanorreceptores procesadas en contextos emocionales o durante el movimiento activo (autocaricia).

Adaptación y Campos Receptivos

Una propiedad importante de los receptores táctiles es la adaptación. Algunos receptores se adaptan rápidamente, respondiendo fuertemente al inicio y final de un estímulo pero silenciándose durante la estimulación continua (ej. Meissner, Pacini). Otros se adaptan lentamente, manteniendo su respuesta mientras el estímulo está presente (ej. Merkel, Ruffini). Esta diferencia permite al sistema nervioso codificar tanto los cambios (adaptación rápida) como los estados estables (adaptación lenta) de los estímulos táctiles.

El campo receptivo de una neurona sensorial es el área de la piel (o tejido profundo) donde un estímulo puede afectar su actividad. Los campos receptivos varían en tamaño y forma. En las yemas de los dedos, los campos receptivos de los receptores de Meissner y Merkel son pequeños y densamente empaquetados, lo que permite una alta resolución espacial (discriminación de dos puntos). En la espalda, los campos receptivos son mucho más grandes y están más separados, lo que resulta en una menor resolución espacial.

Integración y Plasticidad

Las señales de los diferentes tipos de receptores se integran en el sistema nervioso central. Incluso en las primeras etapas del procesamiento cortical (S1), muchas neuronas reciben entrada convergente de múltiples tipos de fibras aferentes (ej. SA1 y RA/PC), permitiendo la extracción de características más complejas de los estímulos táctiles.

El sistema somatosensorial también exhibe plasticidad, la capacidad de reorganizarse en respuesta a la experiencia, el aprendizaje o una lesión. Por ejemplo, si se amputa un dedo, la representación cortical de ese dedo en S1 no desaparece, sino que las áreas corticales vecinas (que representan los dedos adyacentes o la palma) pueden expandirse y ocupar la representación del dedo perdido. De manera similar, el entrenamiento intensivo (como la lectura Braille) puede aumentar el tamaño de la representación cortical de las yemas de los dedos.

What is the neural basis of touch?
The senses of touch and proprioception involve mechanotransduction, the conversion of mechanical deformations of tissues (skin, muscles, tendons, and ligaments) into neural signals. Cutaneous (from cutis, latin for skin) mechanoreceptors, located in the skin, signal contact with objects.

Aplicaciones Clínicas y Tecnológicas

La comprensión de la neurobiología del tacto tiene importantes implicaciones clínicas. Las lesiones en las vías somatosensoriales (por ejemplo, por un accidente cerebrovascular que afecte el lóbulo parietal o neuropatías periféricas como las causadas por la diabetes) pueden resultar en pérdida o alteración de la sensación táctil y el dolor. La localización precisa de los síntomas puede ayudar a diagnosticar la ubicación de la lesión.

En el campo de la neuroingeniería, el conocimiento de cómo el cerebro procesa el tacto está impulsando el desarrollo de prótesis sensoriales. La estimulación eléctrica directa de la corteza somatosensorial (microestimulación intracortical - ICMS) en pacientes con parálisis puede evocar sensaciones táctiles localizadas y graduadas, con el objetivo de restaurar un sentido del tacto 'artificial' en miembros protésicos y mejorar su control y funcionalidad.

Tabla Comparativa de Mecanorreceptores Cutáneos Principales

ReceptorUbicación PrincipalAdaptaciónCampo ReceptivoEstímulos PreferidosFunción Principal
Corpúsculos de MeissnerDermis superficial (papilas dérmicas)RápidaPequeño, definidoVibración de baja frecuencia, tacto ligero dinámicoDiscriminación fina de texturas, detección de movimiento
Discos de MerkelEpidermis (capa basal)LentaPequeño, definidoPresión sostenida, indentación estática, bordesPercepción de forma y detalles espaciales, tacto ligero sostenido
Corpúsculos de PaciniDermis profunda, tejido subcutáneoRápidaGrande, difusoVibración de alta frecuencia, presión profunda transitoriaDetección de vibraciones, texturas escaneadas, presión profunda
Terminaciones de RuffiniDermis profundaLentaGrande, difusoEstiramiento de la piel, presión sostenidaPercepción de estiramiento, forma de objetos grandes, posición articular
Receptores del folículo pilosoDermis (alrededor de folículos)RápidaVariable (según el pelo)Movimiento del peloDetección de tacto ligero, brisa
Fibras C-táctilesDermis (piel con pelo)LentaGrandeCaricias suaves y lentasTacto afectivo, placentero

Preguntas Frecuentes sobre el Tacto y su Neurobiología

¿Por qué algunas partes del cuerpo son más sensibles al tacto que otras?

La sensibilidad al tacto varía enormemente en el cuerpo debido a diferencias en la densidad de los receptores sensoriales y el tamaño de sus campos receptivos. Áreas como las yemas de los dedos y los labios tienen una densidad muy alta de receptores (especialmente Meissner y Merkel con campos receptivos pequeños), lo que permite una alta resolución espacial. Además, estas áreas tienen una representación desproporcionadamente grande en la corteza somatosensorial primaria (magnificación cortical).

¿Cómo distingue el cerebro entre diferentes tipos de tacto (presión, vibración, textura)?

El cerebro utiliza una combinación de información de diferentes tipos de receptores (cada uno especializado en diferentes aspectos del estímulo), la frecuencia de disparo de las fibras nerviosas y el patrón de actividad a través de una población de neuronas. Por ejemplo, la textura puede codificarse por la respuesta combinada de receptores de adaptación lenta (Merkel) que detectan los detalles espaciales y receptores de adaptación rápida (Meissner, Pacini) que responden a las vibraciones generadas al escanear la superficie.

¿Qué es la propiocepción y por qué es importante?

La propiocepción es el sentido de la posición y el movimiento de las partes de nuestro cuerpo en el espacio, sin necesidad de verlas. Es fundamental para coordinar movimientos, mantener el equilibrio y interactuar con el entorno. Depende de receptores en músculos (husos musculares), tendones (órganos tendinosos de Golgi) y articulaciones, cuya información se procesa principalmente en las áreas 3a y 2 de la corte somatosensorial y otras áreas cerebrales.

¿Por qué el dolor es tan importante, aunque sea desagradable?

El dolor es principalmente una señal de advertencia vital. Nos informa sobre posibles daños o amenazas a los tejidos, lo que nos lleva a retirar la parte del cuerpo del estímulo dañino o a proteger una lesión existente. Aunque la experiencia es desagradable, su función protectora es esencial para la supervivencia y el bienestar a largo plazo.

¿Puede la experiencia o el entrenamiento cambiar cómo funciona mi sentido del tacto?

Sí, el sistema somatosensorial exhibe plasticidad. El uso repetido y el entrenamiento intensivo de ciertas partes del cuerpo (como las yemas de los dedos en músicos o lectores de Braille) pueden llevar a una expansión de su representación en la corteza somatosensorial, mejorando la sensibilidad y la discriminación táctil en esas áreas.

Conclusión

El sentido del tacto es un sistema sensorial extraordinariamente complejo y dinámico que nos permite percibir el mundo físico, mantener la conciencia de nuestro propio cuerpo y participar en interacciones sociales significativas. Desde la diversidad de receptores especializados en la piel y tejidos profundos, pasando por las rápidas y organizadas vías que transmiten la información a través de la médula espinal y el tálamo, hasta el sofisticado procesamiento en las distintas áreas de la corteza cerebral, cada aspecto de la neurobiología del tacto contribuye a la riqueza de nuestras experiencias sensoriales. La interconexión entre el tacto discriminativo, el dolor, la picazón y el tacto afectivo subraya la integración de las dimensiones sensoriales y emocionales en nuestra percepción. La continua investigación en este campo no solo profundiza nuestra comprensión de cómo funcionamos, sino que también abre caminos para mejorar la vida de personas con discapacidades sensoriales o dolor crónico, e incluso para restaurar el sentido del tacto en aplicaciones protésicas avanzadas.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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