What does neuroscience say about gender?

Identidad de Género: La Ciencia Detrás de Su Formación

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La identidad de género, ese profundo sentido interno de ser hombre, mujer, ambos, ninguno o algo diferente, es un pilar fundamental de la experiencia humana. Aunque a menudo se discute en términos sociales o culturales, existe una base científica significativa que busca comprender cuándo y cómo se forma este aspecto central de nuestro ser. La investigación en neurociencia y psicología del desarrollo ha arrojado luz sobre las etapas tempranas de su desarrollo, los factores que pueden influir en él y los desafíos que surgen cuando la identidad no se alinea con las expectativas tradicionales.

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There is also growing evidence that childhood abuse, neglect, maltreatment, and physical or sexual abuse may be associated with GD. Individuals reporting higher body dissatisfaction and GD have a worse prognosis in terms of mental health.

Estudiar la formación de la identidad de género en la primera infancia presenta desafíos únicos, principalmente debido a las limitaciones en la comunicación verbal de los niños pequeños. Los investigadores a menudo deben inferir la comprensión y el apego de los niños a su género a partir de evidencia indirecta, como sus elecciones de juego, interacciones sociales y respuestas a preguntas simples adaptadas a su nivel cognitivo.

Índice de Contenido

¿Cuándo Comienza a Formarse la Identidad de Género?

La ciencia sugiere que la conciencia de género comienza a manifestarse en etapas muy tempranas del desarrollo infantil. Existen diferentes teorías sobre el momento exacto en que los niños empiezan a ser conscientes de su género y a darle significado. John Money, un pionero en el campo, sugirió que los niños podrían tener una conciencia rudimentaria y atribuir cierta importancia al género tan pronto como entre los 18 meses y los 2 años de edad. En esta fase, los niños pueden empezar a notar las diferencias físicas entre sexos y a usar etiquetas de género simples.

Por otro lado, Lawrence Kohlberg, basándose en su teoría del desarrollo cognitivo, argumentó que la identidad de género no se forma completamente hasta alrededor de los 3 años. Kohlberg propuso que el desarrollo de la identidad de género sigue un patrón de etapas similar al desarrollo moral, requiriendo una cierta madurez cognitiva para comprender la constancia del género.

A pesar de estas diferencias teóricas sobre el inicio preciso, existe un amplio consenso en la comunidad científica de que la identidad de género central está firmemente establecida alrededor de los 3 años de edad. En este punto, la mayoría de los niños son capaces de hacer afirmaciones claras y consistentes sobre su propio género. También tienden a mostrar preferencias por actividades y juguetes que la sociedad considera apropiados para su género asignado al nacer, como elegir muñecas y actividades artísticas las niñas, o herramientas y juegos más bruscos los niños. Es importante notar que, aunque a esta edad la identidad está formada, los niños aún no comprenden completamente las implicaciones sociales y las expectativas asociadas a su género.

Un aspecto crucial que la investigación ha destacado es la notable estabilidad de la identidad de género una vez que se ha formado. Después de los tres años, se considera extremadamente difícil cambiar la identidad de género de un niño. Esto subraya que no es una elección superficial, sino un aspecto profundamente arraigado del desarrollo.

El proceso de desarrollo de la identidad de género puede conceptualizarse en etapas más detalladas. Martin y Ruble propusieron un modelo de tres etapas: (1) En la etapa de niños pequeños y preescolares, los niños aprenden sobre las características definidas del género, que son aspectos socializados. (2) Alrededor de los cinco a siete años, la identidad se consolida y puede volverse más rígida; esta fase a menudo coincide con la comprensión de la constancia de género (la idea de que el género es permanente). (3) Después de este “pico de rigidez”, puede regresar cierta fluidez y los roles de género socialmente definidos pueden relajarse un poco.

Barbara Newman ofrece una perspectiva ligeramente diferente, dividiendo el proceso en cuatro partes: (1) comprender el concepto de género, (2) aprender las normas y estereotipos de los roles de género, (3) identificarse con los padres u otras figuras importantes, y (4) formar una preferencia de género.

Factores que Influyen en la Formación y la Varianza

Si bien la investigación sugiere que la formación de la identidad de género es un proceso de desarrollo típico, también es evidente que existen variaciones significativas. No todas las personas experimentan su identidad de género de una manera que se alinee perfectamente con el sexo que se les asignó al nacer o con las expectativas sociales binarias (hombre/mujer).

La varianza de género y la no conformidad se refieren a expresiones de género que se perciben como fuera de las normas culturales tradicionales. Esto puede manifestarse en la forma en que una persona se viste, se comporta o se presenta al mundo. Las personas cuya identidad de género difiere de su sexo asignado al nacer a menudo se describen como transgénero o, en un sentido más amplio, como género no binario o genderqueer. Existe un vocabulario en constante evolución para describir la diversidad de identidades que desafían la comprensión tradicional del género como un binario estricto.

Para algunas personas, esta incongruencia entre la identidad de género interna y las características sexuales biológicas (genitales, características sexuales secundarias) puede llevar a la experiencia de disforia de género. La disforia de género es una angustia clínicamente significativa causada por la discrepancia entre el género sentido o expresado por una persona y el género asignado. Es importante destacar que no todas las personas transgénero o de género no binario experimentan disforia de género.

La investigación científica también ha comenzado a explorar los posibles factores biológicos, genéticos y ambientales que podrían contribuir a la varianza de género, aunque este es un campo complejo y en desarrollo. Se han estudiado las influencias hormonales prenatales, la genética y las diferencias en la estructura o función cerebral, pero aún no existe una única causa identificada, lo que sugiere que la identidad de género probablemente sea el resultado de una interacción compleja de múltiples factores.

Las personas cuya identidad de género varía de la norma a menudo enfrentan desafíos significativos en la sociedad. Estos pueden incluir problemas de seguridad, discriminación y falta de protecciones legales. La investigación muestra que el estigma y la discriminación tienen efectos adversos en la salud mental y física de las personas LGBTQ+, un impacto que se ha hecho aún más evidente en contextos de crisis como la pandemia de COVID-19.

Algunas personas que experimentan disforia de género buscan transicionar para alinear su presentación externa y/o su cuerpo con su identidad de género. Esto puede implicar cambios sociales (como cambiar el nombre y los pronombres), legales (actualizar documentos) y médicos (terapia hormonal, cirugías de reasignación de sexo). El lenguaje y el uso de pronombres adecuados son particularmente importantes para las personas transgénero, tanto antes como durante y después de la transición, ya que afirman su identidad.

Aunque las cirugías de reasignación de sexo son una opción para algunas personas, y su popularidad podría aumentar, aún enfrentan un estigma considerable en muchos países. Es fundamental reconocer que la identidad de género es válida independientemente de si una persona busca o tiene acceso a intervenciones médicas.

La Subjetividad y Medición de la Identidad de Género

Una de las características más importantes de la identidad de género desde una perspectiva científica es su naturaleza subjetiva. No existe una medición objetiva, como un análisis de sangre o una resonancia magnética, que pueda determinar la identidad de género de una persona. Es una experiencia interna, un sentido profundo de quién eres.

Dada esta subjetividad, la evaluación de la identidad de género en entornos clínicos o de investigación se basa en métodos que exploran la experiencia interna del individuo. Existen numerosas herramientas clínicas para evaluar la identidad de género, que incluyen:

  • Evaluaciones basadas en cuestionarios: Preguntas estandarizadas sobre los sentimientos de una persona acerca de su género, sus preferencias y su autoidentificación.
  • Evaluaciones basadas en entrevistas: Conversaciones en profundidad con profesionales capacitados para explorar la historia de vida de la persona, sus experiencias relacionadas con el género y su sentido de sí misma.
  • Evaluaciones basadas en tareas: Actividades diseñadas para observar las preferencias y comportamientos relacionados con el género en contextos controlados.

Estas herramientas se han aplicado en estudios clínicos de personas que experimentan disforia de género o que tienen condiciones intersexuales, ayudando a los profesionales a comprender mejor su experiencia y a brindar el apoyo adecuado. Sin embargo, es crucial recordar que estas mediciones buscan *evaluar* la experiencia subjetiva, no *determinarla* de forma externa.

Tabla Comparativa: Teorías de la Edad de Formación

Teórico/ModeloEdad ClaveDescripción/Etapa
John Money18 meses - 2 añosConciencia temprana y apego al género.
Lawrence Kohlberg3 añosFormación de la identidad de género (depende de madurez cognitiva).
Consenso General3 añosIdentidad de género central firmemente establecida; capacidad de afirmaciones claras.
Martin y RubleNiños pequeños/preescolares
5-7 años
Después de 7 años
Aprendizaje de características socializadas.
Identidad consolidada y rígida (constancia de género).
Regreso de fluidez, roles se relajan.
Barbara NewmanEtapasComprender concepto de género, aprender normas/estereotipos, identificarse con padres, formar preferencia de género.

Preguntas Frecuentes sobre la Identidad de Género y la Ciencia

Aquí respondemos algunas preguntas comunes basadas en la información científica disponible:

¿A qué edad se define la identidad de género de una persona?

Según el consenso científico, la identidad de género central se forma firmemente alrededor de los 3 años de edad. Los niños a esta edad suelen ser capaces de afirmar su género de manera consistente.

¿Puede cambiar la identidad de género una vez formada en la niñez?

La investigación sugiere que, una vez que la identidad de género central está firmemente establecida alrededor de los 3 años, es extremadamente difícil cambiarla. Esto indica que es un aspecto muy estable del individuo.

¿Es la identidad de género lo mismo que el sexo biológico?

No necesariamente. La identidad de género es el sentido interno de ser hombre, mujer, o algo diferente, mientras que el sexo biológico se refiere a las características físicas (cromosomas, hormonas, anatomía) con las que una persona nace. Para muchas personas, la identidad de género se alinea con su sexo asignado al nacer (personas cisgénero), pero para otras no (personas transgénero o no binarias).

¿Existe una prueba científica objetiva para determinar la identidad de género?

No. La identidad de género es una experiencia subjetiva e interna. No hay análisis de sangre, escáneres cerebrales o mediciones físicas que puedan determinar la identidad de género de una persona. Las evaluaciones clínicas se basan en informes verbales, cuestionarios y entrevistas para comprender la experiencia interna del individuo.

Conclusión

La formación de la identidad de género es un proceso complejo y multifacético que comienza en las primeras etapas de la vida. Aunque existen diferentes teorías sobre el momento exacto de su inicio, hay un acuerdo general en que la identidad central está firmemente establecida alrededor de los 3 años. La ciencia reconoce la diversidad en la identidad de género, incluyendo la existencia de la varianza de género, y continúa investigando los diversos factores que contribuyen a esta diversidad.

Es fundamental entender que la identidad de género es una experiencia interna y subjetiva, no algo que pueda medirse objetivamente. El respeto por la identidad de género de cada persona, independientemente de si se alinea con las expectativas binarias tradicionales, es esencial para el bienestar individual y social. La investigación en neurociencia y psicología sigue explorando las profundidades de este aspecto fundamental de la experiencia humana, ayudándonos a comprender mejor quiénes somos.

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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