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Neuropsicología: Mente, Cerebro y Conducta

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La neuropsicología es una disciplina científica relativamente joven, aunque sus raíces se remontan a los primeros intentos en la Grecia clásica y el Imperio Romano por vincular las funciones mentales con el cerebro. Emergió como un campo independiente en la segunda mitad del siglo XIX, siendo el resultado de la fusión de diversas áreas como la neurología, la psicología, la neuroanatomía, la neurofisiología, la neuroquímica y la neurofarmacología. En esencia, la neuropsicología se dedica al estudio del comportamiento, la mente y su compleja relación con el sistema nervioso central, prestando especial atención a los hemisferios cerebrales y las estructuras subcorticales asociadas. Ha sido definida de múltiples maneras a lo largo del tiempo, siempre haciendo hincapié en la interconexión entre las estructuras cerebrales y las funciones mentales superiores, los mecanismos neurales subyacentes al comportamiento humano, y las relaciones entre el cerebro, la mente y la conducta. Se sitúa, por tanto, en la intersección entre las neurociencias (neurología, neuroimagen, etc.) y las ciencias del comportamiento (psicología, lingüística), abarcando procesos cognitivos, emocionales y motivacionales.

What is a neuroscience major like?
It's the study of the nervous system's structure, development, and function. Neuroscientists can examine and interpret where issues that arise in the nervous system by understanding the anatomy and physiology of the human brain, spinal cord, and peripheral nerves.

El término 'neuropsicología' como tal es posterior a los inicios de la investigación que hoy calificaríamos de neuropsicológica. Figuras pioneras como el psicólogo estadounidense Karl Spencer Lashley, quien llegó a ser Profesor de Investigación en Neuropsicología, o el psicólogo canadiense Donald O. Hebb, autor del influyente libro 'La organización del comportamiento: Una teoría neuropsicológica', contribuyeron a consolidar el nombre del campo. Tanto Lashley como Hebb se centraron principalmente en las bases neurofisiológicas del aprendizaje y la memoria. Si bien el término se popularizó en el siglo XX, parece que ya en 1913, Sir William Osler lo empleó en sus comentarios en la inauguración de la Clínica Psiquiátrica Phipps del Hospital Johns Hopkins.

Índice de Contenido

El Método Anatomo-Clínico: La Piedra Angular

El enfoque principal de la neuropsicología ha sido investigar la base neural del comportamiento y los procesos mentales. Este método se basa en inferencias obtenidas del estudio del comportamiento anormal en pacientes con lesiones cerebrales focales o trastornos degenerativos, para así comprender la organización neural y funcional del sistema sano. La lógica de esta aproximación se ilustra vívidamente en las observaciones del neuropsiquiatra y fisiólogo italiano Leonardo Bianchi sobre las funciones de los lóbulos frontales, deducidas a partir de su extirpación en monos y perros. Bianchi notó que la extirpación de los lóbulos frontales no interfería tanto con las percepciones individuales, sino que desintegraba la personalidad e incapacitaba la capacidad de serializar y sintetizar grupos de representaciones, sugiriendo que estos lóbulos integraban información sensorial y estados emotivos.

La lógica de este método anatomo-clínico se sustenta en tres supuestos fundamentales:

  1. Modularidad: Postula que la arquitectura del sistema cognitivo y emocional-motivacional humano es modular. Esto implica que cualquier computación compleja se divide en una colección de subprocesos pequeños, casi independientes y especializados.
  2. Correspondencia: Sugiere que existe una relación entre la organización funcional modular y la organización neurológica. Las bases neurales de estos procesos se implementan físicamente y se localizan en regiones cerebrales específicas: áreas corticales, haces de fibras de sustancia blanca y núcleos subcorticales, organizados en redes y asambleas celulares dedicadas a actividades concretas.
  3. Constancia: Asume que un daño localizado en un área cortical o red interfiere con la actividad funcional que soportan, causando síntomas y signos que indican su disfunción. Además, tras la interrupción de la actividad de un componente neurofuncional específico, el resto del sistema opera de manera básicamente similar a como lo hacía en condiciones pre-mórbidas. Es decir, el sistema a nivel funcional, reflejado en el comportamiento del paciente, se mantiene constante, excepto por los componentes dañados. Esto permite hacer inferencias significativas desde un comportamiento patológico a la organización del sistema sano.

Estudio de los Déficits: Disociaciones y Asociaciones

Desde los inicios de la neuropsicología, una característica notable de las observaciones en trastornos causados por daño cerebral fue que los déficits a menudo coexistían con aspectos del comportamiento que permanecían intactos. Este patrón constituye una disociación, que puede interpretarse como una indicación de que la función cuyo deterioro causa el déficit es independiente de aquella que soporta el comportamiento preservado. El patrón ya se esbozaba en la descripción de Bianchi (1895) sobre el rendimiento preservado y alterado tras la extirpación bilateral de la corteza prefrontal.

Disociaciones

Este tipo de disociación, la disociación simple, es compatible con la hipótesis de que la función es unitaria y la disociación se debe simplemente a que el comportamiento afectado o la tarea en la que el paciente o el animal falla es más compleja o difícil (requiere más recursos de procesamiento) que el comportamiento o la tarea en la que el rendimiento se preserva.

Este problema se resuelve con la observación de una doble disociación. En una doble disociación, diferentes pacientes o grupos de pacientes muestran patrones opuestos de rendimiento deteriorado y preservado. Si los sistemas neurofuncionales que sustentan el comportamiento son similares entre individuos, una interpretación basada en la dificultad sería contradictoria, ya que una tarea o comportamiento no podría ser más difícil para un paciente (o grupo) que para otro. La doble disociación es la herramienta más potente para demostrar la arquitectura multicomponente de la cognición.

Un ejemplo clásico proviene de un estudio de Faglioni et al. (1969), que contrastó trastornos perceptivo-discriminativos y semántico-asociativos en la modalidad auditiva. Pacientes con daño cerebral derecho mostraron un rendimiento deficiente en una tarea perceptiva (discriminación de sonidos sin significado) pero preservado en una tarea semántico-asociativa (identificación de sonidos con significado). Los pacientes con daño cerebral izquierdo mostraron un patrón opuesto. Esta es la forma clásica de doble disociación: los niveles de rendimiento en las tareas no afectadas por el daño cerebral están dentro del rango normal, y la disociación se observa entre grupos de pacientes (los pacientes con daño derecho rinden mejor en la tarea semántica que los pacientes con daño izquierdo; a la inversa, en la tarea perceptiva, los pacientes con daño izquierdo puntúan mejor).

Es crucial notar que los rendimientos de los pacientes con daño cerebral izquierdo y derecho, tomados de forma aislada, constituyen una disociación simple, con un grupo de pacientes deteriorado en una de las dos tareas. Si los rendimientos de los pacientes con daño cerebral en la Figura 1 fueran globalmente deficientes en comparación con los participantes neurológicamente intactos, la interpretación sería más compleja, ya que habría que hipotetizar el efecto de un factor general no específico que disminuye el nivel de rendimiento global.

Asociaciones y Síndromes Neuropsicológicos

Los síntomas y signos neuropsicológicos provocados por el daño cerebral a menudo ocurren en asociación, formando un síndrome. Este concepto, definido en medicina como 'un grupo de síntomas y signos de función desordenada, relacionados entre sí por alguna peculiaridad anatómica, fisiológica o bioquímica', ha sido ampliamente utilizado en la práctica clínica. En neuropsicología, se han distinguido tres tipos de síndromes:

  • Síndrome Anatómico: La asociación de síntomas y signos se debe a la contigüidad anatómica de las regiones cerebrales o redes neurales afectadas. La asociación ocurre simplemente porque las áreas cerebrales dañadas están físicamente cerca. Este síndrome puede observarse de forma completa (si se dañan todas las regiones contiguas relevantes) o parcial (si solo se afectan algunas). Dado su carácter probabilístico y la posibilidad de fraccionarse, el síndrome anatómico puede considerarse 'débil' desde el punto de vista de la organización funcional del sistema cognitivo, aunque valioso para la localización anatómica del daño.
  • Síndrome Funcional: La asociación de síntomas se debe a la alteración de un mecanismo funcional específico, sin referencia explícita a los componentes neurales involucrados. Este tipo de síndrome no permite asociaciones parciales; si se observan asociaciones parciales, esto sugiere que el componente funcional no es unitario y se fracciona en subcomponentes independientes.
  • Síndrome Anatomo-Funcional (Mixto): Este tipo combina características de los anteriores. Los componentes funcionales afectados tienen correlatos cerebrales específicos. Si estas regiones cerebrales están anatómicamente contiguas, se presenta el síndrome mixto completo. Sin embargo, este síndrome puede fraccionarse en subsíndromes si el correlato cerebral de un solo componente funcional se daña selectivamente. Los síndromes anatomo-funcionales 'fuertes', como las afasias en los modelos anatomo-clínicos clásicos, tienen tanto significado clínico como teórico, ya que la asociación de síntomas refleja el daño de un componente funcional específico localizado en una región cerebral.

Un ejemplo conocido de asociación de síntomas por contigüidad anatómica es el síndrome de Gertsmann, que típicamente incluye agnosia digital, desorientación derecha-izquierda, acalculia y agrafia. Aunque valioso para sugerir una lesión en el lóbulo parietal izquierdo, no puede atribuirse a la alteración de un único componente funcional, clasificándolo como un síndrome anatómico 'débil'. Por el contrario, las afasias, en su concepción clásica, son ejemplos de síndromes anatomo-funcionales 'fuertes', con un significado tanto clínico como teórico relevante, ya que la asociación de síntomas se considera reflejo del daño a un componente funcional específico localizado en una región cerebral particular.

Estos supuestos teóricos de la neuropsicología, que hoy parecen explícitos y fundamentales, no siempre lo fueron. Al principio de la neuropsicología moderna, a mediados del siglo XIX, el diagnóstico de un rendimiento deficiente o un comportamiento anormal se basaba en la detección de un síntoma o signo evidente en la observación clínica. Las bases teóricas y sus implicaciones solo se hicieron explícitas y se discutieron críticamente mucho más tarde en el desarrollo de la disciplina.

Preguntas Frecuentes sobre Neuropsicología

¿Qué distingue a la neuropsicología de otras neurociencias?
La neuropsicología se centra específicamente en la relación entre el cerebro (particularmente el sistema nervioso central) y el comportamiento/mente, utilizando principalmente métodos que estudian las consecuencias de lesiones cerebrales para inferir la organización funcional normal. Se sitúa en la intersección de las neurociencias y la psicología.
¿Cuál es el método de estudio principal en neuropsicología?
El método anatomo-clínico, que implica estudiar los cambios en el comportamiento y las funciones mentales de pacientes con daño cerebral localizado para inferir cómo el cerebro sano soporta esas funciones.
¿Qué son la modularidad y la constancia en neuropsicología?
La modularidad es el supuesto de que la mente está organizada en componentes especializados. La constancia es el supuesto de que, tras un daño cerebral, el resto del sistema funcional no dañado opera de forma similar a como lo hacía antes de la lesión, permitiendo así estudiar el efecto específico del daño.
¿Cuál es la importancia de la doble disociación?
La doble disociación es crucial porque proporciona la evidencia más sólida para demostrar que dos funciones o tareas son independientes y están soportadas por sistemas neurales distintos.
¿Qué es un síndrome neuropsicológico?
Es un grupo de síntomas y signos de disfunción que ocurren juntos. Pueden ser de tipo anatómico (por contigüidad del daño), funcional (por alteración de un mecanismo específico) o mixto (combinación de ambos).

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Jesús Porta Etessam

Soy licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la Universidad Complutense de Madrid. Me formé como especialista en Neurología realizando la residencia en el Hospital 12 de Octubre bajo la dirección de Alberto Portera y Alfonso Vallejo, donde también ejercí como adjunto durante seis años y fui tutor de residentes. Durante mi formación, realicé una rotación electiva en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.Posteriormente, fui Jefe de Sección en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y actualmente soy jefe de servicio de Neurología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Tengo el honor de ser presidente de la Sociedad Española de Neurología, además de haber ocupado la vicepresidencia del Consejo Español del Cerebro y de ser Fellow de la European Academy of Neurology.A lo largo de mi trayectoria, he formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología como vocal de comunicación, relaciones internacionales, director de cultura y vicepresidente de relaciones institucionales. También dirigí la Fundación del Cerebro.Impulsé la creación del grupo de neurooftalmología de la SEN y he formado parte de las juntas de los grupos de cefalea y neurooftalmología. Además, he sido profesor de Neurología en la Universidad Complutense de Madrid durante más de 16 años.

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